miércoles, 29 de noviembre de 2006

Iswe Letu: Diálogo Filosófico

-- ¡Oh, Oaxaca!, enciendes mi rebeldía...

-- Tus versos no visten; son, además, demagógicos.

-- Lo digo como lo siento.

-- El sentimiento tienes razones que la razón no entiende.


-- ¡Ah, siento en este caso la razón de la demagogia!

Iswe Letu. Esquema

Esquema cómodo:

yo arriba, tu abajo

Iswe Letu: Los parados están parados

--¡Cómo cambian las cosas!: en la tolerante Francia los parados asaltan los mercados, levantan barricadas y se enfrentan a la policía.

--En la que intolerante España los parados hacen honor a su nombre y están parados, por eso lo son de verdad ¡Cómo cambian las cosas!

Iswe Letu: EL REY LLORÓ

--¡Qué notición! : el rey lloró.

--¿Fue por hambre? ¿Fue por frío?

--No, de simple felicidad

--¡Qué ternura! ¡Qué bondad!

José Mª Amigo Zamorano: El amigo, el compañero, el camarada eunuco

El amigo eunuco

Es un día cálido, soleado, transparente. Y sin embargo estamos solos. Las ventanas desconsoladamente abiertas o cerradas. Y el silencio ¡ah, el silencio!... solo transgredido por las canciones de las fiestas interiores; esas que no cuentan para la Patraña con mayúscula.

Por encima de las canciones de la fiesta recojo piedras, lanzas, azagayas... preparándome, como tú, que haces el mismo gesto de decisión en la esquina de la calle; apostado y dispuesto a aprovechar la dirección del viento para no errar el blanco... Y el silencio... ¡siempre el silencio!... solo roto por el barco que se va del puerto... (taponaba nuestras gargantas ansiosas de gritar)...

Nos miramos, y sin decirnos nada, de común acuerdo... nos brota una canción de alabanza al barco que leva anclas. Nadie en cubierta. Por cierto ... su sirenita nos saluda, ahogando así el zapateo de las tristes marionetas.


Se va el barco y también se nos va el amigo... ¡qué dolor tan intenso nos produce contemplarlo!... el amigo de toda la vida... el compañero, el camarada de toda la vida... ¡Increíble!... Se va volando con las langostas, a mediodía, cuando las golondrinas, para edificar su nido, se quedan a recogen barro en la orilla del río... ¡Maldito!...


Pero nos viene otro... Asi que... ¡que se joda y se muera!... Otro muy singular al que amaremos de todo corazón... ya que nada tenemos que decir, sino elogios, del camarada eunuco... que recibe a los caballos lanzándoles canicas... como nosotros, por encima de las canciones de la fiesta...


José Mª Amigo Zamorano: Un rojo muy señoritingo


Entran los rebeldes en el Palacio del Gobierno. Venían temblando, ateridos de frío. Miran en derredor, deslumbrados. El rojo enciende detalles que calientan el ambiente de un día que, en las afueras, estaba bajo cero: vestidos de gasa y tul, sillas tapizadas de rojo terciopelo, grandes sillones, botas y bolsos rojos, pulseras de oro, arañas de diamantes, abrigos de visón, bandejas de plata, mesas de caoba, bolsos de piel de cocodrilo...

-¡Dios mío! ¡Qué salones! Dignos de la Reina María Antonieta...

Todo, todo, todo... rinde humilde homenaje a la hambrienta sobriedad de los maestros de Oaxaca.


Entran las señoras y señores voceros del Gobierno. En los labios un toque de brillante transparencia, que no de tolerancia, deja adivinar el lápiz de labios que han usado frente al espejo. Se sientan una tras otra. Luego uno tras otro. Colocan a un lado sus bolsos. De manera que sigue creciendo la personalidad y el estilo. Y vienen cargados de sorpresas.

--Personalidad, estilo y sorpresas, pueden ser embajadores de esperanza.

--¿Confías en los bolsos rojos? Si es así es que eres un sectario del color rojo. ¡Pura estupidez! ¿No?


Iswe Letu: Pura trascendencia


Se queda mirándolo. Es puro magnetismo. Sus destellos dorados brillan con luz propia a cualquier hora del día. El sueño de una vida...

Se deja seducir. Se acerca. Lo acaricia...

--Momentos como estos dan sentido a mi vida, murmuró mirándolo con tierna fijeza, casi con arrobo... al diminuto frasco de perfume.