martes, 23 de diciembre de 2008

Iswe Letu: Salud, República y Feliz Navidad

Felices Fiestas si las celebráis... y si no... pues que sea como un mensaje de amistad...

*

Qué hace falta para ser feliz.

Qué necesito para vivir feliz.

La salud.
Salud en la lucha.

Una salud total.
Una salud radical.

De carne y sangre.
De tierra y caudal.

De perfume y amor.
De mina y temblor.

Y los montes en flor.
Y las canciones a flor.

Y el aire purificado de 'Min Yibalina' (*)
Y la brisa imanada de mis rebeliones.



Y el pueblo de pie deshaciendo las tormentas.
Y el obrero izado revolviendo las conciencias
Y el proletario erguido socializando la banca.

Kaddur M'Jamsadchi y nos, al alimón, sin su permiso. Esperemos no se enfade.

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(*) Nuestras montañas, en árabe

lunes, 22 de diciembre de 2008

Siguiendo 'El Frontal' de Abdelacid Kacem (y 7)

(h)

Por encima de toda la palabrería
Que tapa el Alba del día Prinero,
Al salir de la noche de los tiempos,
Cubierto de andrajos su desnudez, si,
En torno de los jardines insultantes
De los criminales del mundo,
esos que proclamaban haber matado,
Sin estremecerse, la última estrella,
Cubrí el vocablo de la esperanza
Como un único y valioso tesoro;
Es cierto que no tengo coartada
Para esta acción medio clandestina,
Ni justificación siquiera
Bajo el grito doloroso de las galeras
En cuya vía láctea la carne crepita.
Lo que hice, eso si, fue proclamar,
Hasta desgarrarme la garganta,
Con firmedumbre, el Todo o la Nada.
Y Todo o Nada fue sin duda la respuesta
Que como un eco el abismo lanzó
A mi promesa hecha a voz en grito.
Y la última palabra pronunciada,
Fue la única consigna de entrada.



-Pregúntale a Lucifer el secreto de la negación
Para qué usurpar la pena de los mortales
.
_____

(i)

Da bien o mal las cartas
Las crisis cuestionan
La existencia de la sociedad burguesa
Hago trampa en lo adelante en la ruleta
Durante cada crisis se destruye una parte
Considerable de de los productos elaborados
De los que ya no tienen qué perder
Durante las crisis una epidemia social
Se extiende sobre toda la sociedad:
La epidemia de la superproducción
Excepto los restos del naufragio ancestral
Durante las crisis la sociedad
Se hunde en un estado de barbarie
Jamás el día triunfará sobre las tutelas
La industria y el comercio parecen aniquilados
El mar desde entonces sin orillas
Amenazan la existencia de la propiedad burguesa
Balancea olas oceladas
Con crisis más extensas y violentas
En guardia desde entonces
Las armas se vuelven contra la propia burguesía
Saturado de sol
La burguesía ha forjado las armas que deben darle muerte
No hacemos más que soñar sueños imposibles.



-En los deslucidos matorrales de la infancia
En vano cabalgaste ese baldado destino.

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(j)

Mar arable de campos visuales en barbecho
La burguesía ha producido los hombres
Que empuñarán esas armas
Mar de ojos enrojecidos por mis desvelos
Esos hombres son los obreros modernos, los proletarios
Ninguna sangría pudo vaciarme del otro
¡Proletarios de todos los países, uníos!
Podré acaso cerrar al fin los surcos de mi mala suerte
Solo el proletariado es una clase
Verdaderamente revolucionaria

He aquí que viene el fantástico galope de los remos fantasmas
La burguesía ya no es capaz de desempañar
El papel de clase dominante
El pensamiento agotado en peligro de supervivencia
La burguesía produce sus propios sepultureros
Busca en vano un lugar / En tu hospitalario moridero
Los proletarios no tienen nada más que perder que sus cadenas
Tienen un mundo que ganar
¡Proletarios de todos los países, uníos!



-El mar escucha el viento
Sólo el agudo soplo del viento agreste.

_____
Fin. 


Iswe Letu
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viernes, 19 de diciembre de 2008

Siguiendo 'El Frontal' de Abdelacid Kacem (6)

(f)

Vi con gozo al evanescente abril

En los tiernos brotes de los chopos.

Conozco certeramente las esperas

En las fallidas citas de las fuentes

Con el anhelo de la sed insatisfecha.

Me acariciaste a la fuerza largo tiempo

Con intención de lograr una tregua

A la promesa arrancada a aquel otoño

Que fue certera angustia de lo porvenir.

Pero el viento continuó con la memoria

Y aúlla salobres pasajes de desconfianza

A los árboles extraviados en la tormenta

Para así quebrar su valiente resistencia.

Lo indecible ya no podrá llevarme más

Como a un invidente a abismo insondable.

Dame el soplo a fin de filtrar los silencios

Para obstaculizarle al viento su mensaje.





-Préstamos de nuevo

Ya nada te pertenece.



(g)

Estoy ciertamente perdido por deudas

Que muy pronto, creo, lograré saldarlas.

Falté a la cosecha de volubles estaciones

Cuando más imprescindible era mi mano

Para la necesaria recogida de los frutos.

Y mírame, tú, si, allí, en la noche usuraria

Vendido a las luces de neón de la lujuria.

Huida fue, sin duda, que no otra cosa era,

punteada por aquellos furiosos ladridos.

Me persigue a todas horas ese tal Shylock

Con su ansiosa y pertinaz insistencia

Para cobrarme si fuera preciso en carne

El exiguo jornal con el que me alimento.

Siento ya como husmea su cánido olfato

En la pista certera de mi último reducto

De mi muy chulesca resistencia individual

E intransferible, mientras mi ego aguante.

Frotado sin cesar a mis aguzados sentidos

En la fatua soledad de jornalero sin zapatos.

Para más inri estoy vestido de cascabeles

Parapetado tras un breñal lleno de oídos

Donde habita además el felino talismán.





-Toma por testigo atajos

Fraudulenta presencia.


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Palabras para una lucha incesante contra el ignorante racismo


Siguiendo 'El Frontal' de Abdelacid Kacem (5)



(d)



Las palabras saltan en astillas bajo la pluma

Porque los hechos contradicen su aliento vacío.

La mano piafa en las páginas de lo ilegible

Ante la brutal claridad del hambre y la miseria.

El corazón se agota por balbucir una sílaba sincera

Ante un festín vergonzoso de vocablos inútiles.

El hambre y la miseria aladas aspiran los aires

Perfumados de los jardines de la superabundancia.

El torno vengador se aprieta lentamente.

Ningún verbo obstruye esa extraña guirnalda.

Dadnos una llave maestra e irrompible

Para abrir el tórax del mundo inmisericorde

Y dejarlo, ahí, vacío de sufrientes, a que se pudra.

Y luego salir, salir, salir, salirnos todos de él.





-Pero nunca sales

Intransferible rehén de una vana constancia





(e)



Sin embargo, ah sin embargo, nos hicieron saber

Que ya mucho antes de nuestro nacimiento

Los caminos se habían cerrado a la trashumancia.

Pero algunos ignorantes intentaron la huida ante el problema

Consiguiendo con su partida desaparecer para siempre

Y para su desgracia de la faz de la tierra generosa

Dándole al simún sus turbantes de cobarde jaqueca.

La arena inmisericorde se tragó sus dromedarios

Y el puñal de los Ancestros, en su mano sonámbula,

Se ceba, sin muchos miramientos, hundiéndolo

Con gozosa satisfacción en la Nada huidiza de su ser.

Se dice que miró de pronto asombrado ante la sonrisa

De un enlutado fantasma de guadaña en ristre

Cuyos dientes blanquísimos brillaban irónicos

abriéndose, con alegre e indudable satisfacción,

a los posibles estremecimientos del miedo seducido.





-Suspender, suspender,

Dejar madurar el original malentendido.

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Poemas para una lucha antirracista y anticapitalista



jueves, 18 de diciembre de 2008

Siguiendo 'El Frontal' de Abdelacid Kacem (4)

(ch)



En el día híbrido de la mordedura en la masa jubilosa

Que era la unidad de todos los proletarios de mundo

Amamos con locura incluso las noches que nos renegaban

Desbarrando con su barricada de cruel hielo invernal

Nuestras caravanas invencibles de ilusiones.

Y no sabemos nada de los otros pero no es el olvido

Lo que acarreaban los anhelos que lanzamos al mar

Para que los intentaran hacer prisioneros de sus algas cenicientas.

Y sus copos helados y rabiosos se posan inútilmente

En la brasa que contiene la hoguera de la memoria victoriosa.

Saltamos triunfantes el curso fluvial del pesimismo

Martilleando la escarpada voluntad del enemigo de clase

De hacer añicos el ímpetu, el arrojo, la valentía de seguir adelante.

Te llamamos para que arropes con tus palabras

Los sonidos escapados de la cárcel de la desesperanza

Para desentrañar los claros hipos de lo inefable.



-Barquero escapado de Babel

Las voces ahorradas al viento se deshilachan.


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Otro poema para la lucha contra el racismo


miércoles, 17 de diciembre de 2008

Siguiendo 'El Frontal' de Abdelacid Kacem (3)



(c)



Un heredero de Eros quebrado de energías

Sin alas, sin carcaj, disminuido de movimiento por azares del destino,

Sombra reptil que se arrastra para dejar sin sol, sin lumbre, sin esperanza,

Al que abandonó a la intemperie al común de los mortales

A través de una pasión sin herederos

Donde depositar la continuidad de su combate.

Tú, cazador furtivo de inexploradas zonas,

Llegaste cual sembrador de surcos

Sacados a reja de relámpagos en la oscuridad del tiempo

Sin importarte quien recogería la cosecha de tu luz.

Él en cambio espigó sin descanso en los rastrojos

Hasta encontrar las brasas dejadas con intención de fuego,

O de siembra, de imperecedera voluntad de tumbar

Por tierra todo el egoísmo cruel del sálvese quien pueda.

Todo fue a partir de esa noche ilusionada y engañosa

En la cual el señuelo amarillo de mercaderes de arena

Le abrió la puerta de la verdad quedándosele fijo en su retina.

El brillo mentiroso del falso sol le secó la última gota de sentido común.

Ese mismo sol le asedió con virulencia y se quedó sin sombra

Para reflexionar acerca de gozos y dolores.



Eros, hábil estafador de sueños, en mala venta te conoció.





-Por ultraje al imposible regreso

Estás condenado a mil años de recuerdo.


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Hemos continuado con esta tercera entrega el seguimiento del poema 'El Frontal' de Abdelacid Kacem que interrumpimos por comentar la constitución del monarco-franquismo. Un seguimiento absolutamente libre. Que nos perdone el amigo Kacem.




viernes, 12 de diciembre de 2008

José Mª Amigo Zamorano: Lectura de un poema de Mustafá Fersi

Una lectura antirracista
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A estas alturas de la Historia sabemos con certeza
de la existencia de regias rapaces cerniéndose en el cielo
que observan los vientres de madres deshonradas
como almacenes en reserva de carnes delicadas
y ven en subasta las uñas del holgazán del barrio
sumamente apreciadas en estas épocas de crisis
conque periódicamente nos castiga el lucro del Capital.

Hay seres abatidos en cualquier rincón del mundo
soñando historias gloriosas con propios sinsabores;
y hay también quien recoge esas ensoñaciones
para lanzarlas al sendero seguro de los vientos
en ráfagas de compromiso contra las indiferencias
a fin de que manos que pueden moverse a recogerlas
no lo hagan ellas al compás que marcan siempre
los dictadores de la tragedia de esta aldea global.

Sabemos que antes de que nuestras conciencias
se agosten o se agrieten o se sequen como labios
expuestos a las inclemencias furiosas del siroco
tenemos que dejar constancia escrita ante el horror
de tantas fiebres, miserias y asesinatos en acecho
por culpa de este sistema piramidal capitalista
que pone en el ara del altar de su templo ideológico
el beneficio privado de ellos cual dios omnipotente
para que vayan pasando gentes a mostrarle pleitesía.

Y yo... miro, veo, bebo, como o zampo cual gorrino
entierro mi fuerza creadora en el estéril suelo de pereza
hogareña y doméstica sentado en la estúpida fatuidad
del jornalero que no tiene siquiera zapatos que calzarse.
El egoísmo me ha carcomido el empuje hacia los otros
y eterno masoquista me extravío aceptando la miseria
que en derredor veo en los demás congéneres primero
y luego en la mía cuando ya me comen voraces los piojos.

Y tu... que miras, ves, bebes, comes o zampas cual cochino
dices, escribes, cosas sin importancia con palabras bonitas;
palabras, tan solo palabras para llenar tus horas de ociosidad
y te atreves a escuchar tu voz con delectación ególatra
y osas criticar sin medida según tu propia ambucia
y bebes sin control hasta hartarte de inane desvergüenza.

Y él... mira, ve, bebe, traga o zampa cual marrano
de la mañana a la noche ignorando afanes angustiosos
imperiosa necesidad de satisfacer el hambre y la sed
en un desierto de solidaridades del que es, él, fiel reflejo
sobre todo cuando se disfraza de amor por sus amigos.

Y aparecen velados, casi ciegos, por cobardía, egoísmo
y la brutal indiferencia mis ojos, y los tuyos y los de él;
ninguno de los tres, a qué negarlo, le hablamos al banquero;
no le dijimos ni esta boca es mía, ¡ay!, no lo hicimos ayer:

"No abuses del botín de tus robos ¡detente un poco, avaro!
pues de lo contrario tu mismo sufrirás en carne propia
las iras producidas por los fardos demasiado pesados
sobre agrietadas espaldas de trabajadores del mundo.
Y atiende bien, su dolor por esfuerzo excesivo en su epidermis
explotará más pronto que tarde delante de tu jeta delicada
a la que no le valdrán para nada tus piadosas mascaradas".


Y a esa madre indigna que ha abandonado a su hijo
no reprobamos su conducta antier, ¡ay!, no lo hicimos
ninguno de los tres, para qué vamos a negar lo evidente:

"Cuida de tu inocente vástago, mujer, cuídalo apartando
esa miríada de moscas asesinas de su rostro purísimo,
mira que ese descendiente, mujer, es tu reencarnación,
tu propio corazón latiendo de miedo en sus entrañas".


Y ni a los parados y hambrientos de esta crisis de superproducción
les dirigimos palabra alguna al confundir prudencia por cobardía;
reconozcamos la verdad de nuestro propio mutismo de anteayer:

"Para coger el arma de la nacionalización de la banca, ejem ejem,
hay que saciarse primero hasta adquirir la fortaleza suficiente
a fin de asir la herramienta con valiente y arrojada certidumbre;
al tiempo que aprenderemos a ganarnos el pan con dignidad
sin tener que recurrir al denigrante recurso de alargar la mano".


Y nos queda, por fin, el holgazán de nuestra clase obrera, que lo hay,
que vive, ahí, sin pudor, de la ayuda de cada vecino del contorno,
limpiándose las uñas, sentado en el poyo, a la puerta de la casa;
ni a ese sinvergüenza nos atrevimos a decirle algunas frescas:

"¡Trabaja, vago más que vago!, verás así la maravilla de la luz;
bendecirás la vida que brotará tierna y luminosa de tu esfuerzo;
empuña la hoz y el martillo con decisión de entrega comunera;
coge lápiz y fusil, útiles necesarios para sostener la densidad
de tu revolución personalísima dentro del cogollo de la lucha;
hay camaradas y hermanos en todas las partes del mundo
luchando sin cesar y a veces muriendo contra el Gran Capital
o contra sus lacayos disfrazados de líderes políticos o sindicales.
La Libertad está, ahí, y te espera para coronarte de gloria;
la Libertad te espera, ahí, fuera de tu parasitaria holganza;
esfuérzate, pues, un poco, forjando con tus camaradas,
con tus manos, con tu sangre, con tu sudor, con tu vida, otra vida
en que los niños no vean las moscas voraces comiéndole la cara;
una Vida ajena a rostros macilentos nacerá de tus brazos;
la Vida sin pobres asustados late ya en tus manos ociosas.

Pero la Vida, seguirá su derrotero aunque te quedes sentado".

No se lo dijimos, ¡ay!, ayer, con claridad, a todos ellos, no.
No le dijimos, ¡ay!, que el Hombre sin costuras ni remiendos
con el que soñamos, digno, no es otro que ellos mismos;
dignos, si, si son dignos de verdad y no pobres piltrafas
sentadas, a las puertas de su casas, con las bocas abiertas,
tragándose el sol de la pereza infecunda con miles de moscas,
entonces no tendrán ni el valor del pedo de una hiena vieja.

Y a estas alturas de la Historia lo sabemos con certeza
mayor aun de la que tenía el poeta árabe Mustafá Fersi
de cuyo poema 'Ayer... mañana' (*) hemos sacado algún
renglón de lo que nos hacemos culpables. Hemos dicho.

Fdo: José Mª Amigo Zamorano

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(*) Antología poética 'Diwan africano. Poetas de expresión francesa'.
Autor: Rogelio Martínez Furé. Editorial Arte y Literatura.
Ciudad de la Habana, Cuba. 1988.