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lunes, 2 de mayo de 2011

Julio Fausto Aguilera (*): Conozca Guatemala (1)

Venga usted, venga usted,
olvide los volcanes imponentes,
los lagos, el paisaje,
y toda esa belleza innegable
que tanto le fascina... Venga, venga,
conozca en nuestra vida y sus misterios,
conozca en nuestro hombre y sus verdugos
lo que no conoció Alejandro Humboldt (2):

El País de la Eterna Gusanera...

(Mire usted el ayer, el hoy, la turbia herencia...)

___________
(*) http://www.deguate.com/artman/publish/personajes_poetas/julio-fausto-aguilera.shtml
(1) Del libro 'Poemas fieles', octubre de 1964.
(2) http://es.wikipedia.org/wiki/Alexander_von_Humboldt

Humboldt es el autor de la frase sobre Guatemala: 'Guatemala, país de la eterna primavera'


(Del libro 'POESÍA REVOLUCIONARIA GUATEMALTECA. de Mª Luisa Rodríguez. Edita: Zero, S.A. Madrid, octubre 1969)



martes, 8 de febrero de 2011

José Mª Amigo Zamorano: Eusebio García Luengo (*) en 'La gallina ciega'


'La gallina ciega', si, 'La gallina ciega'. Así se llama una obra de Max Aub (1). Tiene 429 páginas en la reedición que acaba de sacar a luz el diario Público.

Pues bien, llevaba leyendo 331 y no había encontrado aun su nombre escrito. Tentado estuve de cerrarlo, cuando al pasar la página lo hallé: allí estaba Eusebio García Luengo citado en la siguiente pregunta: '¿Por qué García Luengo v. gr., no me dijo: soy Eusebio? No lo comprendo'. Y nada más, dentro de un corto apartado o capítulo (si puede llamarse así) de la 'La gallina ciega' que luego reproduciré (2).

He leído esta obra solamente por ver si lo que Eusebio me había comentado era cierto.

Eusebio García Luengo, para los que no hayan oído hablar de él que serán la inmensa mayoría, fue un escritor nacido en Puebla de Alcocer (Badajoz) pero que vivió la mayor parte de su vida en Madrid. Republicano, estuvo muy cercano a los comunistas y sobre todo amigo del escritor comunista palentino César M. Arconada. Según Eusebio su marxismo era de 'impregnación de ambiente'. Conoció a practicamente todos los escritores de la República. Hasta vivió cerca de Azaña pues tuvo unas relaciones estrechas con el cuñado del presidente de la República, Cipriano de Rivas Cherif. Ambos eran muy aficionados al teatro.

Citar los amigos y conocidos a los que trató sería interminable: ya en esta monarquía heredada del franquismo el Presidente del Tribunal Consttitucional fue amigo suyo Garcia Pelayo se llamaba, Elena Soriano, Cela lo invitó a su boda, Gerardo Diego, Carlos Gúrmendez, González Figueroa... Y antes Arconada, Wifredo Lam, Neruda, Sender, Machado...

Eusebio veraneaba en Las Navas del Marqués. Allí lo conocí por los años 90 del siglo pasado, entablé amistad con él y nos pasamos durante varios años charlando... Bueno, hablaba él solo. Y daba gusto oirle.

Creo que fue a raíz del discurso que tienen que leer los nuevos académicos para entrar en la Real Academia Española cuando me habló de Max Aub. Un nuevo académico entró en la citada institución y versó su discurso sobre Max Aub. No recuerdo el nombre de ese académico. Pero es un escritor muy connotado que ha escrito numerosas novelas. Algunas de peso, en páginas, considerable. Escritor al que no he leído. Un pecado que debo confesar. Aunque me condene al infierno. Este escritor, según los entendidos en los vericuetos de su novelería, es de un izquierdismo muy sospechoso, tanto que -siempre al decir de estos sabios en su escritura- tiene unas posturas de revisionismo histórico poniendo en el mismo nivel a los republicanos y a los fascistas que se sublevaron, arma en mano, contra el gobierno legal, legítimo, elegido en las urnas, de la República. En fin... eso dicen... de este literato que cogió la llave de Max Aub para penetrar en el recinto académico.

El ver resucitado a Max Aub no le sorprendió a Eusebio García Luengo. A pesar de ser un desconocido para la inmensa mayoría de los españoles. Como lo era el propio Eusebio. ¿Por qué no se asombró? Por dos cosas: una porque la vida da muchas vueltas y en literatura también y lo que hoy parece entoñado para siempre resurge, nuevo y luminoso, con las mismas galas de su juventud más joven; y segundo porque escribe muy bien. Esas fueron las razones de D. Eusebio.

Le dije que había leído algunas obras de Max Aub. Pocas. Que el FRAP lo había citado con admiración y respeto. Quizás por ser escritor valenciano. El FRAP tenía militantes valencianos relevantes. Quizás por eso... Sabía, eso si, que regresó del exilio a España -estaba refugiado en México- para dar una vuelta de pocos días y que se marchó diciendo que lo que mas le había gustado de la televisión española fueron las cartas de ajuste.

-No me extraña que dijera eso viniendo de él. No tenía pelos en la lengua. Si, efectivamente, a finales de los sesenta pasó por España. Yo asistí a la presentación de uno de sus libros.

-¿Lo conocías?

-¿Y quién no conocía a Max Aub?... Lo conocí y lo traté. Creo que llegamos a ser amigos.

-Pero no fuiste a saludarlo.

-No. No lo hice.

-Un poco desleal por tu parte.

-Bueno... Verás... Estuvo siempre rodeado de gente. Personas que ni lo habían conociddo, ni tratado, ni cristo que lo fundó. Y yo atrás, mirando. Con mi timidez incorregible. No me atreví. Me dio corte. El orgullo me pudo. Los tímidos somos muy orgullosos. Y eso nos paraliza.

-No te preocupes. Él tampoco se acordó de ti.

-Al contrario. Me cita en 'La gallina ciega'. Un familiar, que la ha leído, me ha dicho que me nombra reprochándome que no fuera a saludarlo. Yo no la he leído. Mi vista ya no me permite acceder a las letras. ¡Qué le vamos a hacer!

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El texto del apartado o capítulo o trozo o como quiera llmarse es el siguiente:

(2) "A firmar ejemplares de No que saca hoy Cuadernos para el Diálogo, en una librería (Cult-Art, ¡hazme el favor! Me recuerda el Pul-Mex de Puebla. Prefiero el segundo -una pulquería tal como su primera sílaba indica) de la calle Bravo Murillo, en el sótano, como debe ser. Parece que han repartido muchas invitaciones. Llegamos, bajamos, cien personas, ni tiempo tengo de quitarme la gabardina; me siento y me pongo a firmar ejemplares. Ni siquiera pregunto el nombre, me lo dan, añado 'sinceramente', 'con amistad', 'agradecido' etc., firmo. Otro. Otro. Otro. Ni siquiera levanto lacabeza para ver a quien le toca el ejemplar. Uno, otro, otro, otro.
Hasta que llega alguno que me toca de cerca: Gloria Fuertes -a quien hice avisar-. Luego, Luis Rosales: me quedo estupefacto, me levanto, flash, foto, abrazo.

-Gracias.

-¿Había sido conocido mío alguna vez?

Luego me enteré que allí había viejos amigos que 'no se atrevieron a acercarse'. Me doy a los demonios. ¿Cómo querían que los reconociera? ¿Por qué García Luengo v. gr., no me dijo: soy Eusebio? No lo comprendo.
A las dos horas no puedo con mi alma. Algún periodista -de los periódicos que ya se cansan de tanto ver hablar de mi- dirá. mas o menos: 'Un anciano medio calvo firma sin fijarse, como si no le importara'.
Si, sí me importa. Pero no puedo levantarme a hacer un discurso.
Todos, muy amables. Lo que quiero es meterme en la cama. Me duele la mano, la cabeza, los hombros, el alma. Pero estamos metidos en un engranaje."

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¿La obra? Bueno, es lo que es: impresiones de una visita. Impresiones que son muchas veces chispazos agudos, atinados, de la realidad de los años 70 del siglo pasado y de lo que ha venido a ser en el futuro. Una visión pesimista de los españoles, también. Entrevistas con numerosos escritores y editores. Merece leerse. No ha perdido gracia. Si actualidad, claro. Es necesario un comentario más pormenorizado que no es lo que yo quiero resaltar ahora.

Max Aub en 'La gallina ciega' páginas 331, 332; Diario Público, colección Voces Críticas, Barcelona 2010
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jueves, 3 de febrero de 2011

Agustín Millares Sall (*): No vale (1)


Te digo que no vale
meter el sueño azul bajo las sábanas,
pasar de largo, no saber de nada,
hacer la vista gorda a lo que pasa,
guardar la sed de estrellas bajo llave.


Te digo que no vale
que el amor pierda el habla,
que la razón se calle,
que la alegría rompa sus palabras,
que la pasión confiese: Aquí no hay sangre.


Te digo que no vale
que el gris siempre se salga
con la suya, que el negro se desmande
y diga 'cruz y raya',
al júbilo del aire.


Vuelvo a la carga y digo: Aquí no cabe
esconder la cabeza bajo el ala,
decir 'no lo sabía', 'estoy al margen',
'vivo en mi torre' y 'no se nada'.


Te digo y te repito que no vale.
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(*)  http://es.wikipedia.org/wiki/Agust%C3%ADn_Millares_Sall

(1) Título tomado de del libro '40 Poemas', Editorial Helios, Madrid 1970, colección 'Saco Roto'.


miércoles, 30 de junio de 2010

Osvaldo Gallone: Un posmoderno se ensaña con Miguel Hernández

» Le Monde Diplomatique; Año IV, Numero 37 Junio 2010


Poeta por encima de toda sospecha - Mie, 06/16/2010 - por Osvaldo Gallone

Un posmoderno se ensaña con Miguel Hernández - Osvaldo Gallone

Dos estremecimientos complementarios parecen signar la dinámica de la posmodernidad (concepto tan lábil como lábiles son las bases que lo sustentan): la laboriosa reivindicación de la ramplonería y la no menos laboriosa demolición de lo legítimamente consagrado; ambos estremecimientos alimentados por el pan de la pretendida relatividad de los valores (cuando si hay algo que caracteriza a los valores es su carácter absoluto).
Ejemplo de lo primero –para no remitirse más que a un nivel estrictamente local– es la curiosa revalorización de los filmes perpetrados por Armando Bo y protagonizados por la señora Isabel Sarli (hace unos meses se exhibió una retrospectiva fílmica de la pareja en el espacio cultural Malba) definiéndolos como consumados paradigmas de pornografía ingenua sostenidos en una estética adelantada a su tiempo. A riesgo de precipitarse en la injusticia crítica, cabe señalar que en las remotas fechas de su estreno (las décadas de 1960 y 1970) las películas de Bo-Sarli resultaban grotescas; vistas hoy, no han hecho más que acentuar su impecable estolidez. Ejemplo de lo segundo –con sus más y sus menos, sus idas y vueltas, sus matices y atenuaciones– es la biografía, aún no difundida en Argentina, de Miguel Hernández, con motivo de la conmemoración del centenario de su nacimiento, escrita por Eutimio Martín, licenciado en Filología Románica y catedrático emérito de la Universidad de Aix-en-Provence (1).

El erotismo desbocado

En El oficio de poeta, Eutimio Martín concluye: “El final fue tan digno que está por encima de las pequeñas concesiones que hizo en su vida”. Huelga decir que el biógrafo se ocupa con escrupuloso énfasis “de las pequeñas concesiones”.
Resulta indiscutible que Hernández encarnó como pocos la esencia constitutiva de la causa republicana: la conquista de la libertad personal contra la opresión económica y la asfixiante hegemonía clerical. No es menos evidente, como define Martín de modo impecable, que su muerte fue un “asesinato a fuego lento” (como el propio poeta declara en carta clandestina desde prisión: “Se me cura a fuerza de tirones y todo es desidia, ignorancia, despreocupación…”) y que la Iglesia católica no sólo pudo haber evitado la muerte y el abyecto periplo carcelario al que fue sometido, sino que también podría haber mediado para que fuera trasladado a un sanatorio para tuberculosos.
Pero el biógrafo se detiene, entre otras cosas, en la presunta precariedad de la situación económica de Hernández. No fue tal, advierte: Hernández era capaz de mentir “con apabullante desfachatez sobre su situación material” a fin de construir una imagen tan conmovedora como propicia para la previsible acuñación del mito personal; es decir, agrega, que lo que Hernández trató de cultivar fue lo que hoy se denominaría un look propagandístico. El lector familiarizado con los datos biográficos del poeta podría sorprenderse: al fin y al cabo, puede pensar, se ha probado hasta el hartazgo que Hernández era pastor de cabras. Pero Martín investiga a fondo, cala hasta el hueso y revela la impostura: sí, pastor de cabras, pero de las cabras de su padre. Aun aceptando como insospechable el descubrimiento de Martín, cabría aclarar que este dato no convierte a Hernández en un capitalista salvaje o –dispénsese en este punto la utilización de una jerga setentista– un chancho burgués: en una aldea española de principios del siglo XX (que no otra cosa era Orihuela, tierra natal de Hernández) o en cualquier otra aldea de similares características, ser propietario de una veintena de cabras no aseguraba, necesariamente, un porvenir venturoso para el poseedor y sus generaciones futuras.
Martín pone el acento en un rasgo que resulta, cuanto menos, sorprendente, en especial porque no queda claro si lo censura con cierta acritud o meramente lo enuncia: Hernández no sólo era un hombre apasionado, sino que estaba dotado de una sensibilidad “erótica muy intensa”. Intuye con acierto el saber popular cuando declara que “lo que abunda, no daña”. Pero puntualmente en el aspecto que señala Martín, nunca más sensato aquello de que más vale que sobre y no que falte. Parecería injusto imputarle a Hernández una sensibilidad “erótica muy intensa”.
Pero precisamente a causa de la bendita sensibilidad erótica, se abre cauce en la biografía una figura que termina por ser blanco privilegiado de los dardos del biógrafo: Josefina Manresa, la esposa del poeta. A estar por la poesía de Hernández, a la que algún crédito habría que darle, Josefina Manresa es aquella que le inspira algunos de los poemas de amor más conmovedores de la lírica castellana: desde “Te me mueres de casta y de sencilla” hasta “Canción del esposo soldado” pasando por “Hijo de la luz y de la sombra”. A estar por Eutimio Martín, más le hubiera valido a Hernández un celibato a cal y canto que la unión con Josefina. Dios sabrá qué documentación habrá manejado el biógrafo para indicar sin ambages ni sombra de duda que Josefina, “víctima de una educación religiosa”, jamás estuvo a la altura de la intensa sensibilidad erótica del poeta. Como para terminar de convertirla en la Jantipa de Sócrates, Martín añade que nunca fue a visitarlo en la cárcel, salvo cuando Hernández estaba en Orihuela. Valdría la pena situar el texto en contexto: entre 1939 y 1941, Hernández pasa por las prisiones de Huelva, Sevilla, Madrid, Palencia, Ocaña y Alicante, donde muere en 1942, a la edad de treinta y un años. Por esas fechas, el segundo hijo de Manresa y Hernández (el primero había muerto prematuramente) contaba con dos años, un padre en la cárcel y una madre en absoluta soledad; ¿se le podía pedir a Manresa, en tales circunstancias, que se trasladara por media España siguiendo el itinerario de su marido y con un bebé en brazos?
El imperativo de un biógrafo es investigar, pero también y fundamentalmente la biografía es un ejercicio de honda comprensión humana: del biografiado, de su entorno y de sus circunstancias.

Un artista mayor

Resulta esencial no perder de vista que Hernández no es memorable por su más o menos intensa pulsión libidinal, por el número de cabras que tenía y ni siquiera por haberse constituido en un símbolo de la resistencia republicana durante la Guerra Civil Española, sino por ser, lisa y llanamente, uno de los más grandes poetas del siglo XX en lengua castellana.
Perito en lunas (1933), Imagen de tu huella y El silbo vulnerado (ambos de 1934) muestran a un Hernández de una notable ductilidad para la rima y la metáfora, pero también notoriamente influido por el neogongorismo y las resonancias cultistas, de las que se irá desprendiendo a medida que encuentre su estilo, vale decir, su modo de respirar (que no otra cosa es el estilo: la respiración personal e intransferible de un escritor). Con todo, en esos tres primeros libros no se pueden obviar dos temas que serán relevantes en su obra posterior: el tratamiento del amor sensual (plano en el que Hernández halla una perfecta y rara confluencia de dos tonos: virilidad y ternura) y un misticismo cuyo carácter y desarrollo lo emparienta íntimamente con lo sagrado (concepto que se distingue con claridad de lo religioso: Hernández se aboca a un panteísmo elevado al terreno de la sacralidad y expurgado de capillas y artículos de fe).
El rayo que no cesa (1935), donde incluye la demoledora “Elegía” dedicada a su amigo Ramón Sijé, supone para el poeta el reconocimiento unánime de sus pares, y hasta Ortega y Gasset, el meridiano por donde pasa la cultura española de la época, le solicita colaboraciones para Revista de Occidente. En El rayo que no cesa ya hay un Hernández de un equilibrio estilístico notable en cuya poesía se plasma el maridaje entre aliento lírico y reflexión intelectual, tal y como ocurre en la obra de uno de sus poetas más admirados, Jorge Guillén.
En Viento del pueblo (1937), El hombre acecha (1939) y Cancionero y romancero de ausencias (1941) ya se constituye el Hernández militante y poeta, nocturno y luminoso, que dejaría escritos de una vez y para siempre un puñado de poemas que se niegan tenazmente al olvido: “Vientos del pueblo me llevan”, “Aceituneros”, “El hambre”, “Menos tu vientre” o “El niño yuntero”, entre otros.
Hernández, como queda dicho, muere en 1942; hicieron falta treinta años para que gran parte del mundo hispano supiera que había vivido. En 1972, Serrat musicaliza y difunde diez poemas de Miguel Hernández y lo sitúa en el centro de la atención popular. Más allá de la bizantina discusión acerca de la legitimidad de musicalizar un poema, resulta imposible dejar de reconocer el indiscutible acierto del cantautor catalán al popularizar a Hernández, resucitar su lírica y alcanzar el fin más alto que se pueda desear: que la poesía se convierta en pan cotidiano. Con motivo del centenario del nacimiento de Hernández, Serrat ha editado en estos días otro trabajo con los poemas de Hernández, Hijo de la luz y de la sombra. El poema que da título al disco y “Canción del esposo soldado”, por mencionar sólo dos, son soberbias versiones musicales. Por fortuna, nuevamente Serrat le ha hecho justicia a Hernández; justicia poética.

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*Escritor y crítico literario. Le Monde diplomatique, edición Cono Sur.

lunes, 3 de mayo de 2010

Frente Popular (*)

.

El texto es del gran poeta comunista alemán Bertold Brecht y la música de Hans Eisler. La versión española que ofrecemos es del poeta José Herrera Petere, autor, entre otras obras, de 'Acero de Madrid', sobre la gesta antifascista del pueblo madrileño. Esta canción fue muy popular en la España de los años 30, en los que se forjó el Frente Popular antifascista.

Y como ser humano
el hombre lo que quiere es su pan
las habladurías no le bastan ya
pues ellas nada le dan


Pues, un, dos, tres, pues, un, dos, tres.
compañero, en tu lugar
porque eres del pueblo afíliate ya
en el Frente Popular.


El hombre por ser hombre
la libertad anhela conquistar
no quiere a tiranos obedecer
ni a nadie esclavizar.


Despierto está está el fascismo
despierto brilla y sangra su puñal
atrás la muerte y la opresión
unidos todos luchad.


Pues, un, dos, tres, pues, un, dos, tres.
compañero, en tu lugar
porque eres del pueblo afíliate ya
en el Frente Popular.


Herido está está el fascismo
herido por el Frente Popular
es imposible resistir
a la fuerza de la unidad.


Nunca jamás, nunca jamás
el fascismo pasará
es viva estrella de la libertad
nuestro Frente Popular.


 (Canción y texto aclaratorios tomados del libro 'Cantos de combate y vida'; páginas 28, 29; ediciones JOVEN GUARDIA, // ya desaparecida //; JCE (M-L); C/ Arenal nº 1, 4º 1-28013, Madrid; el año de edición no lo vemos; aunque en lápiz aparece 'Irun 1986'; ignoramos si esa será una fecha correcta, pero podría ser aproximada; el lugar, como ya se lee, es Madrid)

(*) En el libro además del texto viene la partitura musical que, aquí, nosotros, no ponemos

martes, 27 de abril de 2010

Jesús Mauleón: Llanto en el origen del lodo / Negarra lohiaren sorreran

.
(En el paraje de Iruzcun, en Ollacarizque-
ta, desde diciembre de 1936, fundían 
su desamparo en nueve fosas comunes)

Antes del tiempo y los temores
que hicieran reunir sus granos a la espiga,
antes de la erección de los rastrojos,
antes que el cierzo y el rubor del alba,
antes aun que el odio y los balidos
y la estupefacción de las ovejas,
cuando las azuladas rocas no eran duras
ni fiero el sol ni fugitivo el viento,
antes que el moho fuese y se asentara
en el lóbrego pubis de la noche,
antes de las orillas y el origen
del río
cuando del buitre la palabra fusca,
la desnudez untuosa de su cuello
no existían aun,ni los humanos dedos
se alargaban al odio de las uñas,
antes de que la pólvora y las nubes
amasaran los músculos del trueno,
mucho antes que los ojos, los gatillos,
la madrugada atónita, las telas de la mugre
y las nocturnas vendas al lucero
del alba,
antes de los sembrados y las fraguas,
antes del vino, el pan y los cuchillos,
antes del agua y el amor, cuando no había
ni frío ni calor y aún no temblaban
las madres en el beso,
antes de los abrazos de la lluvia,
antes de las montañas y el silencio
final de los amantes,
antes del día y de la noche, el huracán sin puertas,
el sí y el no, los bultos perseguidos,
aún muchos siglos antes que la savia y el lloro:
me muero aquí, me espanto, me arrodillo,
beso esta tierra, apoyo mi mejilla
sobre la hierba que de lo hondo naces,
pongo los labios
sobre la escarcha pura, bebo la memoria
fresca de vuestros huesos silenciosos,
llamo a un coro de niños
que repare la voz de vuestras muertes mudas,
culpo a la negligencia de las rosas,
al olvido violado de los lirios,
reprocho con dolor por su tardanza
a los desmemoriados crisantemos,
ciego levanto el puño a los cipreses,
tan pertinacess en su dura ausencia,
abro los brazos para alzar con ellos
la cruz amparadora
que no tuvísteis nunca,
lloro y lloro sin fin para engrosar las lágrimas
de las que nadie supo.
Debajo de esta tierra
gime un coro de truenos destronados,
arados, vientos, fraguas y motores
zureos de garlopas, bieldos, desbocados
martillos, paletas de albañiles
aleteantes en el aire pútrido,
hoces en el andamio de la ira,
azadas mensajeras, clavos, vidrios
sobrevolando el ras de vuestros cráneos lisos.
Llamo a un coro de niños
que componga la voz de vuestras muertes rotas,
vende la paz, ordene las fragancias,
embalsame la luz de la memoria herida.
Llamo al coro lustral de los que nunca vieron
no oyeron, de los nacidos
más allá de los pechos
allanados, de las frentes
perdidas,
----------llamo a la sal, la espuma
y a unas voces que rompan
en los dientes del mar
aún antes que la noche, el alarido
errante de los peces,
antes que la agitada sed del viento, antes
que la inocencia, el miedo y el origen,
antes.

(De 'Pie en la cima de la sombra')

///

(Traducción al euskera:


Iruzkungo paraje aldean, Ollakarizketan, 
beren babesgabezia urtzen zeuden 1936-ko 
abenduaz beroztik bederatzi hobizulo ko-
munetan

Denborak eta ikaraldiek
bihiburuari bikorrak bilerazi baino lehen,
galtzuak jaso aurretik,
ifarraizearen eta algen lotsagorritzea baino lehen,
ardien gorrotoak, marruak
eta harridurak ere baino lehenago eta aurretik,
harritontorrak oraino gotor ez zirenean
eguzkia anker ez eta haizea ere ez iheskor,
lizuna izan eta ilunaren hankartean
pausatu baino lehen,
lehenago urbazterrak eta
errekaren iturria baino,
buetraren mintzo ilunik edota
haren lepasoil gantzusurik
ez zenean eta giza hatzazaletaraino
gorroturik luzatzen ez zenean, 
polbora eta hodeiak trumoiaren
giharre bihurtu baino eta ere lehenago,
begiak, gatilloak, egunsenti balditua,
zolda azalak eta goiz izarrari zatar
gauezkorik jarri baino askoz ere lehenago,
landak eta sutegiak baino lehen,
ura eta maitasuna baino lehenago, oraino
hotzik eta berorik ez zenean eta dardararik ere
ez zutenean amek muin egiterakoan,
euriaren besarkadak baino lehen,
mendiak eta maiteminduen azken isiltzea baino lehen,
lehenago eguna eta gaua edota haizerauntsi ategabea baino,
baietza eta ezetza, moltzo jazarria baino lehen,
sabia eta negarra baino gizaldiak eta gizaldiak
aurreragotik:
hemen nagi hiltzen, izulaborriak, belauniko,
muin dagiodala lurrari, azpi-azpitik datorren
belarrari masaila pegatsirik,
pausatu ditut ezpainak
izotz garbiaren gainean, zurgatu dut
zuen hezurtza isilen oroitzapenfreskoa,
egin dio haur-koru bati dei
zuen heriotz mutuen ahotsa zuri dezan,
kulpatu dut arrosaren baldankeria,
lilien ahaztera botxatua,
krisantemu memoriagabetuei gaineratu diet minez
beren luzantza, jaso dut akabila zipresetaruntz
hain direlako ausentzia egoskorreko,
zabaldu ditut besoak sekula izan
ez duzuen gurutze babeskorra goratzeko,
eta negar eta negar dagit bukaezinean
inork ezagutu ez dituenenmalkoak
mardulago ditezen.
Trumoi destronaturaren koru bat osoa
dago emen lur honen azpian,
goldeak, haizeak, sutegi ta motoreak
arrabot urrumadak, argin auseak
aide usteletan hegalarrotuak,
gorroto andamiotako igitaiak,
aitzur mezulari ta iltzeak, bidrio
kaskezur soiletan hegarrasoan derabiltzazutenak.
Haur sail bati dagiot oju
zuen heriotz hautsiaren ahotsa osa dezan,
bakea bendatu, usasain gozoak tajutu
eta oroitzapen zaurituaren argia
igurtzi dezan.
Sekula ikusi edo entzun ez duenaren,
bular zapatak baino harago,
eta kopeta galduak ere baino harago
jaio zirenen koru garbitzaieari
dagiot oju,
-----------gatzari, aparrari
eta horko zenbait ahotsi
ziska dezaten gaua baino lehen,
arain erratuen alaraua baino lehen
eta inozentzia, beldurra eta
hasiera bera ere baini lehen.)

(Del poemario "Antología Poética Vasca" (1) -Frankismoaren biktimei eta askatasunaren aldeko borrokariei omenaldia-", páginas 138, 139, 140, 141, 142, 143; Ediciones Vanguardia Obrera, S.A. //ya desaparecida//; calle Libertad, 7 tercero-derecha, Madrid 1987; traducción al euskera: Jon Arzallus Eguiguren (2); ISBN: 84-96293-38-3; D.L.: M-11182-1987; imprime: Gráficas Maluar, Sdad. Coop. Ltda)
(1) Antología dentro del 'Homenaje a las Víctimas del Franquismo y a los Luchadores por la Libertad'
(2) Que este poema sirva además para recordar la labor de Jon Arzallus Eguiguren quien tantos poemas tradujo y que no ha sido nombrado como se merece.

miércoles, 27 de junio de 2007

Taller de poesía de Estelí

Leonel Rugama


Y hablábamos de los poetas

de los poetas indios

de los poetas mestizos

de los héroes poetas.

De Netzahualtcoyolt (Señor de Texcoco)

De Tiuntisuyo (hijo de Chimpu Ocllo)


de Darío

de Leonel

el que jugaba a las tabas

y llegaba a su casa con las tortillas frías

y que gritó su último poema

frente al cementerio oriental a los que disparaban

cuando apenas tenía 20 años

y después nosotros lo aprendimos

para decirlo en zacatecas, Los Llanos

en Guanajuato

en toda la frontera

para gritarlo:

¡QUE SE RINDA TU MADRE!


Título: Poetas

domingo, 13 de mayo de 2007

Alurista: 'Fascil'

Alurista



queman libros
los fundamentalistas
teutónicos enebriados
por tónicos de muerte machacada
con dólares verdes
ensaladas de pestilencia
pesticida capitalizante
"y'ora salen
con que'l aerosol
envenena y enflaca
la barrera del ozone"
quemando pueblos
con cánceres solares
en sangres inocentes
de sol manchado
Alurista (poeta chicano)

lunes, 4 de diciembre de 2006

CARLOS ZIPPEL y GARCÍA: Y nosotros debemos cantar

La A.E.U. a la memoria de ...

Y nosotros debemos cantar
con la esperanza
anclada;
¡Cómo si un día,
a sabiendas,
fuésemos a encontrar
el corazón de todos
en el sueño!...

Carlos Zippel y García
(Guatemala, 1961)