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jueves, 17 de abril de 2008

José Bergamín: Las Ataduras




Ni "después de mí, el caos", ni el diluvio (cosas que pueden ser fecundas) fue lo que dijo Franco, antes de morir, para tranquilizar a los españoles, sino después de mí, las ataduras. "Atado, bien atado", quedaría todo después de su muerte. Ataduras para garantizarle a los españoles la estabilidad permanente. Se refería a la perdurabilidad inmovilizadora del orden establecido por su régimen gobernante, reinante, imperante. Y aunque éste fuese, como lo fue durante su vida, ''personal e intransferible'', trató de transferirlo, para después de su muerte, personalmente en otro. A este orden político, cargado y recargado de supersticiosos formalismos de legalidad, se le dieron dos nombres propios o adecuados para definirlo y determinarlo: uno, imaginativo, de "reino sin Rey", y otro jurídico-político, de "democracia orgánica", pero como forma de gobernar "a la española" monárquicamente. Practicó ese poder monárquico tan real Franco con más absolutismo tal vez que lo hizo en España ningún rey.



"Atado y bien atado" quedaría todo después de su muerte; prolongando su paz sepulcral para tranquilidad eterna de los españoles. Sucedió, sin embargo, lo que él no esperaba, que los españoles se intranquilizaron tanto con esa momificación en que les paralizaban sus ataduras que decidieron intentar desatarlas, desatarse de ellas. Pero había que hacerlo con prudencia y cautela; con extremo cuidado y destreza para no romperlas; para no romper sus ligaduras más fuertes, su armazón misma: el andamiaje o artilugio material que sustenta y sostiene todo aparato de orden político, estabilizado y estabilizante, organizado para funcionar por sí mismo (a lo que el filósofo Marx llamaba ''esqueleto del Estado"). ''Nada se parece tanto a un Estado como otro Estado", decía el general De Gaulle. Ó sea, según la metáfora del filósofo, que nada se parece tanto a un esqueleto como otro esqueleto. Por eso tal vez todas las políticas estatales acaban en danza macabra; que es a lo que se le suele llamar la paz; una paz (?) de la que tanto han padecido y siguen padeciendo, y cada vez más, todos los pueblos del mundo: y personalmente, individualmente, todos y cada uno de los hombres en particular.



No hay que romper las ataduras estatales, se nos ha dicho, hay que desatarlas, empezando por aflojarlas con muchísima precaución temerosa para no romperlas. Y así se ha tratado de hacer con las apretadísimas en las que nos dejó apresados Franco para nuestra más inmóvil tranquilidad y paz y sosiego eternos. Lo malo es que eran tantas, y tan bien atadas y ajustadas a su propósito, que al irlas aflojando muy poco a poco, con tanta parsimonia y torpeza, se han ido enredando de tal modo que estorban y paralizan más todavía cualquier movimiento liberador. Tanto, que los españoles están empezando a creer que era mejor lo ''bien atado'' que lo desatado tan malísimamente. Porque parece que los que no querían romper nada lo están rompiendo todo sin querer. Y tal vez, sobre todo, lo que no había que romper ¿la ilusión, la esperanza, la confianza, la credulidad de los españoles?



Romper o reformar se nos dice que fue ía opción o alternativa que al régimen monárquico franquista se le planteaba para continuarse a sí mismo. ¿Pero romper o reformar qué? ¿Su propia forma de gobierno continuamente? Que lo era, se le llame como se quiera, monárquica absoluta. Con evidencia perogrullesca la ruptura con la continuidad tenía que romper y deshacer la forma de gobierno monárquica, instituida solemnemente por Franco en la persona del entonces príncipe don Juan Carlos de Borbón, heredero dinástico de su padre don Juan, quien fue siempre, tan expresa como expresivamente, vetado y excluido por Franco como peligrosísimo "liberal" y "demócrata". El príncipe don Juan Carlos aceptó la decisión institutiva del poder franquista y le juró fidelidad. Y así lo ha cumplido: y sigue cumpliéndolo. No podía hacer otra cosa sin infidelidad y sin perjurio; eludiendo, diríamos, noblemente, las pálidas sombras tentadoras de sus abuelos. (No me dirá el señor fiscal ahora que estoy injuriando a la forma de monarquía instituida por Franco en la persona de don Juan Carlos de Borbón. Estoy haciendo memoria; que es hacer historia contemporánea; pues la historia siempre lo es: contemporánea y memorable).



Apartemos ahora de nuestro recuerdo aquella ceremonia televisada, que todos vimos, de una supuesta transmisión de no se sabe qué "derechos reales" que hizo el legítimo heredero de la monarquía borbónica don Juan en su hijo don Juan Carlos. Su misma prudentísima y modestísima —y aún doméstica— expresión espectacular, cuidadosamente velada o vigilada por el Gobierno (enteramente ausente de ella), la volvía insignificante. Tanto, que ni siquiera le ha servido al Rey don Juan Carlos para mitigar ni disimular su justa, justísima impaciencia, para que se le constituya, y no sólo se le haya graciosamente instituido, como Rey. Don Juan Carlos tiene toda la razón, "tiene muchísima razón" (como el personaje famoso del célebre sainete zarzuelero) de querer que se le constituya Rey: de ser Rey constitucional de España y no sólo instituido por el mágico y milagrero poder que efectivamente le instituyó; lo que todavía el pueblo español no ha reconocido ni aceptado expresamente (aunque se suponga que tácitamente lo haga: que esto, por muy prudente, y aún políticamente discreto y razonable que sea, no es más que una suposición, tal vez temeraria).



Y en esto estamos los españoles (lo digamos o no) en la duda y en las dudas de que esa constituyente constitucionalidad de la forma de gobierno monárquica, por accidental o accidentalizable (la que siempre acaba por algún accidente, generalmente desgraciado) se constituya en sustancial y hasta en consustancial (como se dijo) de España o con España, por expresa voluntad popular. De monarquías accidentalistas y accidentadísimas ya tuvimos bastantes los españoles. De relampagueantes repúblicas sustancialmente accidentadas, muy pocas: dos.



Tendrá también razón, "muchísima razón", el presidente Arias, en preveer perogrullescamente para España una democrática Constitución política "a la española" ? ¿En españolizar todavía más y mejor la ''democracia orgánica'' de Franco para que funcione más y mejor cada vez —o, sencillamente, para que funcione—? O sea, para que continúe funcionando sin funcionar como hasta ahora. Porque hasta ahora, al parecer no se ha dado ni un solo paso fuera de ella; de su omnipotente invisibilidad paralizante y totalizadora; sino es el de tratar de reformarla, aumentándola y corrigiéndola para su mejor estabilidad total.



De esto y de algunas cosas, que son como no son, seguiremos hablando otro día. No muy lejano, por si acaso.



(Artículo publicado hace treinta años en la revista "Sábado Gráfico", núm. 1.088, Abril, 1978)



jueves, 13 de diciembre de 2007

Juan Antonio Hernández Sánchez: Hoy no toca toros... ¿O si?


martes, 20 de noviembre de 2007

Llevo un temporada peleándome con el colesterol y los triglicéridos. Es por ello que me he propuesto dejar un rato el ordenador e Internet, para caminar. Dicen que es la mejor manera de combatirlos.
Hoy, una tarde otoñal con viento sur, como a mí me gusta, todo despejado, ambiente limpio, dejando ver el Imagen activahorizonte, me he ido a dar una vuelta a Fuenterrabía que ahora algunos nombran Hondarribia.

Ya allí, me he acordado que hacía muchos años que no iba a charlar, un rato, con José Bergamín. Ese desconocido, para la inmensa mayoría de los españoles, tiene su tumba, aquí, en este pueblo hermosísimo de la Euskadi marinera. Político, poeta y quemado de la España mentirosa y traidora. Pero, sobre todo, para mi, aficionado.

La cuesta que lleva al cementerio de la ciudad marinera, es dura, se suda y a fe que se pierden muchos puntos del colesterol y de los triglicéridos. Justo en la puerta se encontraba un viejo conocido de los años de curro en la Palmera. Hacía muchos años también que no nos veíamos y hemos charlado de ellos.Imagen activa

Nada más entrar, miro hacia la tumba del poeta y, sorpresa, me encuentro con el alcalde de Fuenterrabía (Hondarribia para algunos) y varias personas más: guardaespaldas que velan por la seguridad de nuestros elegidos. Demasiados.

Una sorpresa mas me espera, esta vez mayúscula: al irme acercando reconozco al ex president Pascual Maragall. Me ha dado un vuelco el corazón: es una persona a la que admiro desde que tengo uso de razón política. No se ha portado muy bien la vida con Pascual: le ha dado una puñalada trapera después de haber hecho tanto por este país de locos.

Paradójicamente, dos personajes unidos por un parecido ideal, con caminos distintos para conseguirlo: José Bergamín y Pascual Maragall.

Quiero pensar que, este último, ha ido a rendir tributo a uno de los pocos españoles íntegros que terminó hasta las narices de la España traidora y de la España consentidora.
“AQUÍ HE ENCONTRADO MI MAR
¡LA MAR PODEROSA Y FUERTE!
AQUÍ ENCONTRÉ LA MUERTE
SIN TENERLA QUE ESPERAR” 
“AMIGO QUE NO ME LEE
AMIGO QUE NO ES AMIGO
PORQUE YO NO ESTOY EN MI
MAS QUE EN AQUELLO QUE ESCRIBO”
Los dos han terminado hartos de esa farsa de España que solo es de unos pocos, aunque, estoy seguro, se sienten mas españoles que muchos de la derecha reaccionaria; pero, eso si, de la España de la diversidad, de la España de todos, no de la de unos cuantos.

Pero también, paradójicamente, se han encontrado el Político que no ha hecho nada por la tauromaquia (Pascual Maragall), con el Político y poeta que amaba la fiesta (Pepe Bergamín) y que dejó escrita una ingente obra sobre el arte de los toros.

No he sido capaz de estrechar la mano de Pascual y de agradecerle el gesto de venir a la tuImagen activamba de José Bergamín; como no he sido capaz, así mismo, y sobre todo, de agradecerle el que, toda su vida, la haya entregado a la justicia social: en definitiva al socialismo.

Ahora que todo el mundo se apunta a demócrata, ahora que muchos se apuntan a esa España que a otros tanto nos costó conquistar, me he alegrado de estar al lado de dos de los grandes de nuestra historia española: socialista y republicana.

Bueno, pues eso, que con la emoción, casi no he podido charlar con José Bergamín, el aficionado a los toros. Otro día será. Hoy no tacaba toros... ¿o si?
(tomado de la página web: http://www.elchofre.com/)

domingo, 16 de septiembre de 2007

Iswe Letu: La Desesperación del Estado Monárquico


El 27 de septiembre de 1975 mueren asesinados por el estado franquista tres militantes del Frap y dos de Eta. Sentencia firmada por Franco, el mataespañoles. Muertes que celebraron en concentración en la Plaza de Oriente de Madrid todos los fascistas españoles. Presidiendo esta concentración ultra estaban en el balcón del palacio el dictador Franco y el futuro rey Juan Carlos. Luego muere él (el dictador), pero antes nombra sucesor del estado dictatorial a Juan Carlos como rey, que se pone por nombre Juan Carlos I, Rey de España.

Tiene, como se ve, un origen sangriento y franquista la Monarquía. Durante todos estos años, desde 1975, nos han querido lavar la imagen de esta Monarquía espúrea a la que nadie ha elegido. Se han gastado toneladas de propaganda. Para popularizarla. La han querido unir al afán de libertad del pueblo español. Pero los hechos no se pueden quitar así como así. Son hechos y están recogidos en la memoria de la Historia. Y en la memoria del pueblo.

Bueno, pues a pesar de sus esfuerzos por volver lo negro blanco, después de tantos años de querer lavar el cerebro a los españoles, este verano secuestraron la revista 'El Jueves' por poner, en portada, un dibujo, de los príncipes herederos de Juan Carlos, con un bocadillo que hacía alusión al carácter parasitario de los mismos. Hace poco, antes de ayer, en una manifestación, celebrada en una ciudad catalana, han quemado los retratos de los monarcas. Contra esa libertad de expresión y manifestación, quieren juzgar a los autores del incendio. Y mañana, lunes, los dos humoristas gráficos del periódico vasco Deia, Josetxu Rodríguez y Javier Ripa, y el filósofo Nicola Lococo declararán, ante la Audiencia Nacional, acusados de injurias al Rey por el dibujo que reproducimos y por el comentario consiguiente titulado, si no nos falla la memoria, 'Las tribulaciones del oso Yogui'.

El acudir a la represión indica la endeblez en la que se encuentra la Monarquía, después de tantos años de arduo trabajo para hacérnosla tragar. Están desesperados. No les ha dado resultado el querer cambiar a España de republicana a monárquica. Y los que somos republicanos recordamos, aquí y ahora, a los militantes del Frap que murieron por una España republicana el 27 de septiembre de 1975; sin olvidarnos de tantos otros que murieron con esa ilusión; como por ejemplo: el gran escritor Pepe Bergamín. Aún recordamos ese artículo que publicó para la candidatura de Unidad Popular Republicana titulándolo 'Delenda est Monarquía'. Por cierto, hoy, Pepe Bergamín, el gran escritor español, sería puesto a disposición judicial si viviera.

Vale, pues tenemos que decir que su lucha porque España mañana fuera republicana no ha sido en vano. Y no es una frase de consuelo. Cada vez estamos más cerca.

Autor: Iswe Letu

jueves, 17 de mayo de 2007

José Bergamín / Jon Arzallus Eguiguren

José Bergamín
Decíamos que, para el Homenaje a las Víctimas del Franquismo que se llevó a cabo hace algunos años, se hicieron, entre otros acttos, dos antologías poéticas: una a nivel de todo el estado español títulada, La Memoria y la Sangre y otra de casi todos los poetas vascos tanto de expresión castellana como los que se expresan en euskera y titulada así: Antología Poética Homenaje a las Víctimas del Franquismo. Fue una edición bilingüe: los poemas que aparecieron estaban en ambos idiomas. La organización se encargaba de la traducción si el mismo poeta no lo hacía. Para esa antología se tradujeron algunos poemas de José Bergamín que luego no aparecieron. El traductor fue Jon Arzallus. Para que su trabajo no sea en balde las publicamos aquí, cumplimos asi un triple objetivo: combatimos los olvidos, las amnesias; seguimos recordando a las víctimas del franquismo (según las cuentas cientos de miles), nos acordamos de José Bergamín y de paso del traductor de algunos de sus poemas, Jon Arzallus. Va por todos ellos:


Duendecitos y coplas

(Iratxoak eta koplak)

Mira esa ramita helada

que en el aire se estremece:

ahora se muere de frío

y en primavera florece.

(Begira adaska izoztua

ikarari emana aidean:

orain hil zori hoztua

ta lorez primadera iristean.)
...

Siembras palabras que el viento

te arrebata de la mano.

Grano que no cae al surco

se lo comerán los pájaros.

(Haizeak ohosetn hitzak

eskutik ereitean.

Xoriek jaten, berriz, bihiak

ildoratu ez direnean.)
...

Se acabó lo que pasó,

no lo que pudo pasar.

(Jazoak jazo, noski,

zitekeena ez, oraindik.)
...

Clarín que rompe el albor,

no pudo sonar peor.

(Turut, alba urratzeko,

ezin jo okerrago.)



José Bergamín(*)
(Traduce al euskera Jon Arzallus)

(*)JOSE BERGAMIN

Madrid 1895 - San Sebastián (Guipúzcoa) 1983.

Escritor de la generación del 27.

Fundador de la revista «Cruz y Raya». Durante la guerra civil preside la Alianza de Escritores Antifascistas para la Defensa de la Cultura y organiza el II Congreso Internacional de escritores en Valencia (1937). Exiliado en México, Venezuela y Uruguay. Regresó a España en 1958, tuvo que expatriarse de nuevo en 1963 residiendo desde entonces en París hasta 1970, que regresa de nuevo. Luego, se exilia dentro de España y marcha a morir a Euskadi, donde realiza una labor importante dentro de Herri Batasuna y el diario Egin. Entre sus obras destacan: «Tres escenas en ángulo recto» (1924), «Enemigo que huye» (1929), «El arte de birlibirloque»(1930), «Mangas y capirotes» (1933), «La estatua de don Tancredo» (1934), «Disparadero español» (1936?1940, 3 vols.), «Detrás de la cruz» (1941), «El pozo de la angustia: burla y pasión del hombre invisible» (1941), «El pasajero peregrino español en América» (1943), «España en su laberinto teatral del siglo XVII» (1950), «Melusina y el espejo» (1952), «Medea la Encantadora» (1954), «Los tejados de Madrid o el amor anduvo a gatas» (1961), «Al volver» (1962), «Duendecitos y coplas» (1963), «De una España peregrina» (1972), «El clavo ardiendo» (1974), «La confusión reinante» (1978), «Poesías casi completas» (1980), «Al fin y al cabo» (1981) y 'Esperando la mano de nieve'.


miércoles, 16 de mayo de 2007

José Bergamín / Jon Arzallus Eguiguren: Homenaje a las Víctimas del Frasquismo

Del libro de poemas de José Bergamín, Esperando la mano de nieve (creo que el último que publicó) Jon Arzallus tradujo al euskera los siguientes poemas:

Esperando la mano de nieve
(Elurrezko eskuaren zain)

Matáis las voces y los ecos
y las sombras y los fantasmas.
Matáis en la oscura noche
el día que la traspasa
(Eraten dituzue ahots t'oihartzunak
itzalak eta mamuak.
Eraten duzue gau ilunean
hura ekarri duen eguna.)

Matáis las soledades
y sus músicas calladas.
Matáis los pensamientos
y matáis las palabras.
(Eraten dituzue bakartadea
ta haren musika isilak.
Eraten pentsamentu eta
eraten berdin hitzak.)

Matáis el sueño y la vida.
Matáis el cuerpo y el alma.
Matáis , matáis, matáis...
y a vosotros nadie os mata.
(Eraten ametsak, bizitza,
eraten arima, gorputza.
Eraten, beti eraten zuek...
eta zeuok inork eraten ez.)

Sobre la nieve intacta
que enmascara el paisaje
maravillosamente
vi tres gotas de sangre.
(Paisaia mamorrotu duen
elur unkigabearen gainean
hiru odol tanta ikusi nituen
harrigarriro.)

Y sin cerrar los ojos
sentí cerca y distante
aletear un vuelo
no visible en el aire.
(Eta begirik itxi gabe
hegada senti nuen hegaldatzen
alden eta hurbila
aidean, begientzat isila.)

viernes, 11 de mayo de 2007

José Bergamín / Jon Arzallus Eguiguren: Homenaje a las Víctimas del Frasquismo


La verdad de lo que siento

no es verdad poque lo sienta,

es verdad porque lo mento.


Sentitzen dudana ez da

sentitzen dudalako egi

aipatzen dudalako baizik.


José Bergamín

(Traduce al euskera Jon Arzallus)

miércoles, 20 de diciembre de 2006

José Bergamín: Como un viajero perdido (*)

Como un viajero perdido
de noche por la montaña
espera que llegue el día
para ver por donde anda,

yo estoy esperando siempre
ver clarear la mañana
con otra luz y otros ojos
en los que pueda mirarla;

y salir de la zozobra
de esa oscura noche larga
viendo cómo su agonía
es la agonía del alba.

Pepe Bergamín

("Yo estoy esperando siempre ver clarear la mañana con otra luz y otros ojos en los que pueda mirarla")

(*) El título se lo pusimos nosotros

viernes, 15 de diciembre de 2006

José Bergamín: Cangilón a cangilón (*)


Memoria es alma en historia.
Cangilón a cangilón
sacar agua de la noria
del pozo de la ilusión.


Pepe Bergamín

(*) Título nuestro

martes, 12 de diciembre de 2006

José Bergamín: El tiempo que estás perdiendo (*)

El tiempo que estás perdiendo
lo pierdes porque estás vivo.
Vivir es perder el tiempo.

Los que no pierden el tiempo,
es porque ya lo han perdido
para siempre, son los muertos.

José Bergamín

(*) Título puesto por nosotros