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jueves, 6 de agosto de 2009

Iswe Letu: Doña Agustina Alonso González



Hace pocos días le cogió las manos y para animarla le dijo:

-Mírame Agustina: puño en alto, compañera.

Lo hizo porque estando, como estaba, muy malita quería insuflarle ganas de vivir.
Tenía las manos finísimas, cálidas.
Lo miró y sonriéndole le contestó:

-¡Ah! eso siempre, campañero!

El '¡ah!' significaba que seguía intacta, que a sus 97 años no le habían derrotado y que solo la muerte se llevaría su antifascismo.
Luego para animarla más le quiso cantar la canción de Pedro Faura 'Puño en alto' (*) pero no pudo embargado por la emoción.
Contaba su hija Conce que últimamente deliraba acordándose de sus padres pidiéndoles perdón por no haber podido encontrar la tumba de su hermano.
Doña Agustina Alonso González, quien heredó de sus progenitores el sobrenombre de 'La Chicharra', tuvo siempre presente en su memoria a su hermano y al novio, a los que asesinaron los falangistas.
Cuando decimos 'al novio' nos referimos a su primer amor. Pues mas tarde rehizo su vida y amó de nuevo y se casó con el hombre con quien tuvo dos hijas y un hijo.
Pero al hermano y al primer novio no los olvidó: fue fiel a su recuerdo. Tanto como que, a punto de morir, aun le corroía por dentro y soñaba en ello, según contaba su hija, el no haber encontrado la tumba de su hermano. Un deber que no pudo cumplir.
Lo del novio... lo del novio fue... como decirlo... un ejemplo de la barbarie fascista, franquista, falangista... con el nombre que quieran... un ejemplo de los 36 asesinados en Moraleja del Vino (Zamora).
Un ejemplo de los 36 asesinados: lo quisieron matar en las tapias del cementerio junto a otros. Lo dieron por muerto y los asesinos fascistas se fueron. Mas solo estaba herido. Arrastrándose herido como pudo, apoyándose en las paredes de las casas, escondiéndose en las sombras de la noche, llegó hasta las traseras del corral de unos familiares, quienes lo llevaron al hospital de Zamora para que le curaran las heridas. Inútil curación. Cuando salió sano y salvo allí estaban otra vez sus asesinos para llevárselo. Y esta vez, si, lo mataron y remataron.
Un ejemplo de lo que pasó en Moraleja. Incluso un pálido ejemplo. Hubo casos en los que se ensañaron hasta el extremo de cortarle los testículos...
A todos ellos se les recuerda a la entrada del cementerio en una placa que impulsaron los socialistas del pueblo (hay que decirlo) y que pone algo así como : 'A los luchadores de la libertad y de la democracia asesinados'. Con lo que el recuerdo de su novio quedaba grabado en piedra.
Contaba ella que cuando pusieron esa placa o lápida ella estuvo presente. A pesar del miedo. Porque un hilo de miedo recorrió el pueblo. Tanto, que la mitad de los habitantes se quedó en casa acabordados y la otra mitad salió a la calle. Miedo a pesar de que ya se estaba en democracia y en libertad con esta monarquía heredada del franquismo. Democracia y libertad (todo hay que decirlo) que buena parte del pueblo español nunca se ha creído del todo.
Pero su hermano... su hermano... ¡ah, su hermano!... el hermano de Doña Agustina Alonso González... fue una espina clavada... recordado en delirios... hasta el último momento... inolvidable... Y es que la sangre es muy clamorosa.
Cuando le contestó aquello de 'Puño en alto, siempre' no se sorprendió. Aunque, para qué negarlo, se le quebró, a él, emocionado, la voz. Y es que, como estas 'Agustinas', hay pocas. Hubo una tal Agustina de Aragón. Muy nombrada. A ésta Agustina, Agustina Alonso González, solo la conocemos unos pocos. Es de Moraleja del Vino, pueblo de la provincia de Zamora. Él no la olvidará. Y cantándole muy quedo, para si, el 'Puño en alto' (1) de Pedro Faura, en la soledad de los recuerdos más entrañables, deseará que siempre esté en su memoria:

"Puño en alto compañeros.
Puño en alto que ya vengo
alzando alto muy alto
alzando alto y sin miedo.
Que cuando más alto esté
con más fuera caerá luego
sobre los que con su vida
matan la sangre del pueblo.
Alzando alto muy alto
compañeros que ya vengo.
Si no estuve con vosotros
fue ignorancia no fue miedo,
pero ya he sabido y siento
que yo no puedo ser libre.
Que no podemos ser libres
si libre no es todo el pueblo
Puño en alto compañeros
que ya descargarlo quiero.
Que ya ha llegado la hora
de darle lo suyo al pueblo.
Puño en alto compañeros.
Puño el alto que ya vengo.
Quiero formar con vosotros
de puños un bosque entero".

*
Descanse en paz Agustina. Compañera. No te olvidaremos._________
(*) Pedro Faura, militante del Frap, era pseudónimo o nombre de guerra del famoso músico Bernardo Fuster, autor de numerosas canciones entre otras la famosa 'Calle de Alcalá'. Esta canción 'Puño en alto' pertenece al albúm titulado 'Manifiesto' que publicara en la clandestinidad el Frente Revolucionario Antifascista y Patriotico (FRAP)

(1) Enlace para escuchar la canción: http://www.frap.es/faura.html

jueves, 3 de enero de 2008

Jacinto Barrios y otros dos

MIÉRCOLES, 05 DE DICIEMBRE DE 2007

El libro dedicado a Guillermo Ascanio se presenta en la sala San Borondón

EL DÍA, S/C de Tenerife

La Sala San Borondón, ubicada en el lagunero Centro de la Cultura Popular Canaria, acoge hoy, a las 20:30 horas, la presentación del libro "Guillermo Ascanio. Comandante del batallón Canarias". Se trata de una aportación al mundo de la investigación histórica, en base a los testimonios directos y a documentos de gran valor aportados por Jacinto Barrios Capilla, Bernardo de la Torre Champsaur, Agustín Millares Cantero e Ignacio Reyes García y cuya edición estuvo coordinada por Eladio Méndez Ascanio. Presidirá el acto Moisés Plasencia, viceconsejero autonómico de Emigración y Cooperación.

lunes, 17 de septiembre de 2007

Homenaje a las Víctimas del Franquismo: Nestor Basterretxea

Pintura de Saura para el 'Homenaje a las Víctimas de Franquismo


Siempre que se acerca el día 27 de septiembre, solemos recordar otro 27 de septiembre, el de 1975, cuando el franquismo estaba dando los últimos coletazos. Brutales coletazos, puesto que asesinó a cinco militantes antifascistas. Los recordamos puesto que toda la reacción monárquica ha hecho lo posible para que el olvido entierre su memoria. Y también recordamos a todas las víctimas del franquismo que la llamada 'Transición' quiso enterrar bajo toneladas del olvido. Como recordamos asi mismo los esfuerzos que se hicieron por sacarlas del olvido 'oxidado que todo lo entierra' como recordaba el poeta Pablo Neruda.

Uno de los esfuerzos más serios fue el que se hizo a últimos de la década de los ochenta y que encabezó el llamado Partido Comunista de España (marxista-leninista) PCE (m-l). Un partido que desapareció hace unos años y parece que ha vuelto, ahora, a iniciar otra andadura política. A esta iniciativa se unieron casi todas las fuerzas políticas, si bien dejaban a ese partido todo el trabajo, nos suponemos que era para ver si se estrellaba. Así se comportaron todos los actores de esa 'Transición'. Malamente. No se estrelló. Consiguió sacar adelante el homenaje a las víctimas del franquismo con la ayuda fervorosa del mundo del arte y apoyándose en el recuerdo del pueblo español.

En Euskadi se hizo un festival musical en Bilbao, cuyo escenario decoró, con un cartel, el escultor Nestor Basterretxea y la exposición itinerante, por todo el estado español, también llegó a Donostia. Para el día de su inauguración Basterretxea escribió para leeerlo el siguiente texto que luego, creemos recordar, no pudo hacerlo al llegar, como llegó, un jefe del partido en el que, entonces, no sé si ahora, estaba abscrito, Eusko Alkartasuna, y... donde hay patrón no manda marinero:

Nestor Basterretxea:

Los años se asientan en la memoria y nos perfilan la conciencia, de modo consecuente a cómo nos ha sido dado vivirlos: a cómo y según la naturaleza de los acontecimientos ha gravitado en nosotros. Yo pertenezco a la generación de los que aún éramos niños cuando la guerra civil estalló. Como tantos otros chavales de mi edad, crecí en el fragor de unos gritos que no podía entender entonces. Tuve que andar por los caminos urgentes de las huídas forzadas, aprendiendo tempranamente a sortear los peligros, a sobrevivir pegado inevitablemente a las sombras del miedo y desvelado por la constancia palpable de temores acuciantes.

La guerra.

Nos derribaron la puerta de la casa de mi padre, la saquearon y nos arruinaron. Después, fue el exilio.

Un luto de grandes números negros contabilizaba por docenas de miles, las muertes habidas en los fondos fangosos de las trincheras -como una llaga viva- iba dibujando día a día el mapa cambiante de la guerra. Me acuerdo bien de las banderitas de papel y las alfileres de colores que pinchábamos en los mapas murales, después de oír los partes diarios: "Aquí hemos avanzado". "Aquí hemos retrocedido". "¿Qué dice la radio?"; "Que ha caído Bilbao". Y junto a las canciones que conducían a las primeras líneas de fuego, (¡Ay Carmela!, ¡Anda jaleo, jaleo!, Puente de los franceses...) la muerte caminaba inexorable y metálica hasta segar las voces de los hombres, en unos silencios de pana ensangrentada y raída.

Como en Belchite, en el Ebro, en Gernika. Eusko gudariak gera, Euskadi azkatzeko, gerturik daukagu oldola bere alde emateko.

Como un oscuro peregrino con una hogaza de pan duro en el zurrón, el dolor viajaba por las Españas en alpargatas y boina. Viajaba por los altavoces en la plaza del pueblo, o en las procesiones solemnes y salvadoras. Iba en las bombas de los aviones extranjeros o en los cañones bendecidos. Se detenía en el filo de las bayonetas y seguía por los muros acribillados de los paredones soleados de las aldeas. Pasaba la noche en el temblor de las cárceles y se solazaba en el estallido del llanto...

Y seguía viajando el oscuro peregrino.




(CONTINUARÁ ESTE ESCRITO DEL ESCULTOR NESTOR BASTERRETXEA PARA LA EXPOSICIÓN 'HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS DEL FRANQUISMO' DE DONOSTIA EN EL PRÓXIMO POST)