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jueves, 20 de septiembre de 2012

Antaño y hogaño unidos por pañuelos


Libro: El tiempo detenido: historia gráfica de Las Navas del Marqués
Autores: García Yebra, Tomás; Manzanero López, Pedro Antonio, (aut.)
Ediciones JC Clementine
1ª ed., 1ª imp.(05/2012)
256 páginas; 29x21 cm
Idiomas: Español
ISBN: 8495121956 ISBN-13: 9788495121950
Encuadernación: Rústica



El tiempo detenido. Historia gráfica de Las Navas del Marqués. Así reza el título del libro, cuyos autores son P. A. Manzanero y T. García Yebra. 

Podían haberlo rotulado 'El Tiempo Pasado'. El vocablo 'pasado' ya previene de que se quedó añejo, con mal sabor y olor. Y otro habría de continuar fluyendo joven, dulce y fragante. Un matiz, además, que implica un presente originario y un futuro problemático, pero futuro al fin y al cabo, aunque se intuya oscuro. Como lo es. Casi siniestro.

El tiempo es un movimiento continuo que se lleva fatal, casi como el perro y el gato, con la fotografía. Esta pretende detener el tiempo, si bien solo consigue detener el instante. Mas, ella, erre que erre, sueña con ser una barricada a la riada del tiempo para así detenerlo. ¿Para qué? Pues para recrearlo. O nostalgearlo, si se le permite a Ma Galio ese palabro sacado de no se sabe donde. Igual pensaba Jorge Manrique cuando nos deleitaba amargamente diciéndonos: 'Recuerde el alma dormida,  / avive el seso y despierte / contemplando / cómo se pasa la vida, / cómo se viene la muerte / tan callando, / cuán presto se va el placer, / cómo, después de acordado, / da dolor; / cómo, a nuestro parecer, / cualquiera tiempo pasado /fue mejor'. Él no tenía cámara fotográfica. Poseía, eso si, todo un carrete impreso en su memoria. Nostálgica, añorante, del tiempo ido.

La técnica fotográfica si no puede detener el tiempo que fluye constante y se convierte en imparable inundación, al menos logra retirar o extraer o salvar de la corriente, de ese oleaje impetuoso, el momento, el instante, el segundo que, siendo por su naturaleza fugaz lo convierte, milagrosamente, en tiempo detenido eterno.

Aunque, para qué negarlo, lo castra convirtiéndolo en un muñeco plano, sin vida. Por tanto sin volumen y sin matices. Sin cuerpo y sin alma. Nada nos dicen esas fotos de cómo había llegado el retratado o lo retratado a ese estado. Su nacimiento y devenir nos quedan sustraidos.

El tiempo detenido. Historia gráfica de Las Navas del Marqués. Lee Ma Galio. Mira la foto de la portada: unas mujeres han ido por agua a la fuente. Al lado de ellas, dos vacas jardas lecheras beben agua en el pilón de la misma fuente. Idílica estampa de convivencia de personas y animales, ajena a la preocupación de hogaño por la higiene, la seguridad sanitaria que parece querer separar a ultranza de la sociedad al mundo animal. Olvidando quizás que todos somos naturaleza.

Salta a la vista casi de inmediato que la foto se da de hostias -piensa nuestro guardia civil- con el tiempo detenido pues, este, para desmentir la posibilidad de su detención ha seguido su curso cuarteándola a la foto. Está seguro que, en el instante de sacarla, saldría lisa, brillante y pulida. El tiempo imparable se ha vengado, arrugándola, ajándola, de los que quiseron aprisionarlo.

Tan cuarteada aparece la foto que, Ma Galio, no se resiste a soplar sobre ella, cerrando los ojos y, en su imaginación, ve levantarse polvo y desaparecer la escena bucólica navera.

Un detalle le podría hacer pensar, a nuestro guardia civil, particular e intransferible, en eso que denominan 'eterno retorno' o vuelta de la Historia que logra la foto. Y se sonrió. El detalle que menciona es mujeres con sus pañuelos en la cabeza, uno negro y otro blanco; imagen muy actual; en Las Navas, aquí y ahora, hay numerosas mujeres con sus pañuelos; son, supone el miembro de la Guardia Civil, de religión islámica, marroquíes sobre todo. Ese 'eterno retorno' o vuelta de la Historia se refiere a que, en un momento de la Historia de España, hubo mayoría de musulmanes y minoría de cristianos, luego, con el paso del tiempo, se invirtió la composición: minoría de musulmanes y mayoría de cristianos. Fueron tiempos en los que, en nuestra tierra, hubo tres culturas: musulmana, judía y cristiana. Eso se borró tras la marcha obligada de los judíos y los moriscos.

Y en el momento actual se da una situación similar. Una minoría de musulmanes, con sus costumbres, se ha asentado en las tierras de Las Españas y no parece que se vayan a marchar. Faltaría la minoría judía. Mas, aunque en menor número que la musulmana, también los judíos han regresado, sobre todo sefardíes. Ma Galio ha conocido al que, hoy, es Presidente de la Comunidad Judía de Madrid, Jacobo Israel Garzón y además acompañó a las simpáticas hermanas Kohen, fundadoras de Raíces, revista judía de cultura, por las calles naveras.

Velos, pañuelos... Costumbres de antaño para algunos, hoy continúan con fuerza para otros.
Ma Galio se pone serio al recordar, como lo ha hecho, que se invadió Afganistán, con el pretexto, poco consistente, entre otras cohartadas, de liberar a las mujeres de burkas o velos o pañuelos. Las bombas han caido, posiblemente, sobre mujeres, como esas de la foto que llenan sus cántaros de agua en la fuente. Y la sangre ha regado hontanas, manantiales y ríos. Con la anuencia del Gobierno de España. Allí está el Ejército Español. 

Por cierto, que, a las mujeres, en vez de liberarlas, luego de ocupar su territorio, se han olvidado de ellas y de sus velos y burkas y...

-¡Milagro! -exclama Ma Galio- el tiempo ha sido detenido: el antaño se unió al hogaño mediante pañuelos, velos, burkas...

Gracias P. A. Manzanero. Gracias T. G. Yebra. Habéis logrado lo imposible: detener el tiempo con la historia gráfica. Como reza el título de vuestro libro.

viernes, 24 de febrero de 2012

María de la Fuente, rebélate ahora contra el Capital


Obra: María de la Fuente
Autor: Camilo Castelo Branco
Editorial: Aguilar, SA. de Ediciones
Madrid - 1955

'¡Cállese, padre, por honra de Dios, si cree en él!'. Así acaba la obra. Con esta exclamación. Harto el autor de estrujar el cerebro contra las sandeces e ignorancias del padre Casimiro. 'Cansado, lleno de tedio... - en palabras del autor- ... por haber prostituido su atención en esas 120 páginas (donde) se siente la delicuescencia del cerebro, se jadea en el pútrido aire de los viejos detritus; se agoniza, por falta de aire, en ese laberinto de necedades. Hay ahí páginas de cruenta ignorancia y osadía, tan absurdas en un hombre nacido en este siglo, que al terminar la lectura, me abruma la tristeza de quien sale de un manicomio y ha oido declamaciones místicas mezcladas con injurias'. De ahí su exclamación: '¡Cállese, padre, por honra de Dios, si cree en él!'. Tenga un poco de condescendencia, de misericordia. Intente ser tolerante. No insulte a diestro y siniestro. 'Sed piadoso - en desesperada súplica de Jorys-Karl Huysmans- con el cristiano que duda, con el incrédulo que desea creer, con el forzado de la vida que embarcó en su galera, en la oscuridad de la noche, debajo de un firmamento en el que se apagaron los consoladores fanales de la esperanza'.

¿Quién es ese padre Casimiro que a Camilo Castelo Branco, el gran escritor portugues, le saca de sus casillas? Bien. Veamos: el padre Casimiro es Casimiro José Vieira: Sacerdote del Miño, nacido en 1817 y muerto en 1895, uno de los líderes de la guerrilla denominada María de la Fuente. Publicó un informe sobre sus actividades de guerra al frente de un grupo de campesinos, bajo el título Notas sobre la Historia de la Revolución del Miño, en 1846, o María de la Fuente (1883). La Obra es considerada importante documento histórico para el estudio de dicha revuelta. Documento que sale muy mal parado en la pluma del autor lusitano. 

Antes de seguir adelante con el contenido de María de la Fuente tendríais que convenid conmigo en que traer a colación ahora a Camilo Castelo Branco no es lo mas corriente que digamos. Lo normal, lo lógico, sería reseñar algo actual y relacionado con la corrupción, la crisis, el paro, los desahucios, la represión de los estudiantes valencianos... algo por ahí. Pero siguiendo con lo lógico, con lo normal, llegaríamos a la conclusión de que mas que escribir lo lógico, lo normal sería salir a la calle, ocupar fábricas, talleres, ayuntamientos... poner barricadas al avance de las fuerzas del orden, lanzar cócteles molotov para que esas fuerzas armadas sintieran en su propia carne la caricia del fuego, proclamar la República... Mas eso no lo vamos a hacer y por lo que podemos colegir, desde este rincón, no van a producirse esas movilizaciones. Al menos con el ímpetu de lo ocurrido en Grecia. A pesar de las duras normas puestas por este gobierno de derechas. 

De la misma manera que tampoco hemos visto izarse al pueblo portugués. ¿Será porque a pesar de ignorarnos, ambos pueblos, mutuamente, tenemos mucho en común? De lo que si estoy seguro es de que vivimos de espaldas a un vecino que tenemos puerta con puerta. Ni sabemos nada de él y además lo menospreciamos. Hasta ahora ha sido así. Poco se ha avanzado en conocimiento mutuo. De modo que ya que no vamos a ir con el coctel molotof en ristre esgrimamos, como los estudiantes de Valencia, el libro a fin de hermanarnos. Con Portugal. Puede que algún día, después de esa fraternidad, nos alcemos ambos contra el Capital. 

Dicho esto volvamos a María de la Fuente. Surge a raiz de visitar al escritor el padre Sena Freitas que le habla del padre Casimiro. Lo que provoca el interés de Castelo Branco.  Le pregunta si aun vive. Y es que en su juventud el escritor portugues fue miguelista y se enroló en las huestes de los rebeldes del Miño en el mismo bando del padre. 'En la legión formidablemente estúpida del general escocés Reinaldo Macdonell'. Allá por 1846. Han pasado ya casi 40 años. El padre Sena Freitas le habló de la existencia de un libro escrito por el padre Casimiro que habla de esa revolución. Y le atrae con la magia de la nostalgía. Se lo pide y se lo dejó. 

Y del comentario de ese libro trata esta obra. La editorial la publica junto con la 'Novela de un hombre rico'. Aunque María de la Fuente no es una novela sino todo un fresco de la historia de Portugal. Por ella aparecen un sinnúmero de personajes y personajillos. Siendo cuatro los mas importantes: María de la Fuente, el padre Casimiro, Macdonell y un español carlista Santiago García y Mendoza. 

La obra está atravesada de principio a fin de una ironía que hace que nos aflore a los labios una sonrisa muy a menudo. Sin esas nostálgicas ironía no hubiéramos aguantado esas necedades. Pero estando, como están, salpimentadas con el risueño cachondeo de Don Camilo nos hemos pasado unos buenos ratos. 

Por ejemplo: cuando el padre Casimiro le escribe a un rey recomendándole para el ejército un arma inventada por él, la roçadoura que, en palabras del padre, 'es la misma hoz de podar las vides pero con punta aguda en la dirección de las costillas'. Añade 'puede espetar al caballo por el pecho, o cortarle las patas, las quijadas o las riendas'. El escritor apunta: 'afirmar que estos consejos respiran mansedumbre de Jesús, me parece temeridad'. Ya antes recuerda, como para indicar la solemne estupidez de la proposición, que tal carta coincidió con la aparición del Fusil Mauser, de la carabina Chassepot, de la espingarda de aguja, de la pistola Werder, de la espingarda Remington, de la Springfield y la Enfiel Snider y la ametralladora. 'Todos métodos de matar muy abreviados para uso de la Humanidad'.

Con ocasión de una batalla con fuego granizado en el que no cayó ningún guerrillero del padre Casimiro 'porque Dios los protegía', mas como tampoco hubo bajas en el ejército 'es de creer que Dios se mantuvo entre ambos partidos con honrada imparcialidad', ironiza nuestro escritor.

De entre las situaciones ciertamente cómicas esta la de la puta, según el bueno de Casimiro, que le encontró su revolver y se lo guardó entre las faldas. El escritor se escojona a reir diciendo mas o menos: 'la mujer encuentra la pistola en la calle, entre el barro, y tiene una inspiración de que es del padre y se la guarda'.

Es digno de reseñar cuando nuestro renombrado padre, después de tener que atravesar un río descalzo, se fue para su casa 'a fin de tomar un caldo de gallina bien caliente para sudar'. Apunta a continuación Don Camilo: 'aquí el estilo decae, siendo la prosa deslavazada, como corresponde a una situación anormal de dos guerreros acatarrados, estornudando, con las narices obturadas, bajo los cobertores'.

De las huestes rebeldes, desde el jefe para abajo, sale toda una galería de seres en pos de un puesto en el que medrar de por vida: 'El padre Luis y fray José de la Gracia querían ser obispos; el abad de Boaças (hermano del capitán mayor Luis de Amaral Semblano, de Nespereira) quería ser capellán mayor del rey; el dueño de la casa se contentaba con ser correo mayor del reino'. Otro se contentaba con ser 'director de las aduanas de Lisboa y que el pícaro de de su cuñado tuviese el mismo cargo en las de Oporto'.

Del Macdonell dice: 'El escocés tenía en su cuarto cierto número de garrafas escogidas y cuando hacia las diez salía de su habitación, ya venía con el contenido de una de ellas dentro de su cuerpo y mas colorado que un tomate maduro'.

La Revuelta del Miño tuvo por heroina a una tal María de la Fuente. Aunque Castelo Branco arranca su escrito con estas preguntas: '¿Ha sido María de la Fuente personificación fantástica de una colectividad de amazonas con zuecos? ¿O realmente existió en cuerpo -y no diremos en alma, pero si en guadaña arrasadora- una virago revolucionaria, con esos nombres y apellidos?'. E indaga. Halla varías. Casi todas trigueñas, desenvueltas, de mediana estatura, robustas, hartas de vino, groseras de trato, fáciles en lanzar palabras obscenas, seguidoras de misioneros, de cerrados y sacristías, cantando la canción del absolutismo 'El rey llegó', dando vivas a don Miguel y a la santa religión y periódicamente entregando niños al hospicio. 

Lo que dio impulso a esa revuelta 'fue la manada de lobas, crapulosas y desmelenadas, convulsas por el espíritu de las tabernas y de las sacristías'. Y termina clavando su dardo con estas palabras: 'los poetas vagorosos a lo Ossian, de la calle de Las Flores, de aquel tiempo. cerebros bizantinos, transformaban a aquellas maritornes encostradas de estiercol en Dianas de ágiles y bellas piernas, de cabelleras ondulosas enguirnaldadas de flores, con pulseras de oro en los brazos alabastrinos, con las aletas de la nariz trémulas de cólera, irrumpiendo de sus bosques con los venablos tras los jenízaros. Así es como las idealizó también probablemente el divino Garret'.

Garret, Almeida Garret, el divino como lo define Castelo Branco, y Oliveira Martins, y Guerra Junqueiro, y algunos mas, son otros insignes personalidades portuguesas a los que cita y que nosotros habíamos visto citadas por Unamuno. 

Por eso escribimos mas arriba que era este libro todo un fresco del Portugal del siglo XIX. Masones, labriegos, curas, frailes, liberales, absolutistas. Y el padre Casimiro escribiendo de todo sin saber de nada insultando a todos los que no piensan como él: liberales, masones sobre todo; al respecto tiene que decir: 'Los epítetos que usa para adjetivar variadamente a los masones  -variedad necesaria a la belleza de la composición- tienen esta dulzura apostólica: rateros, ladrones, impios, salteadores, incendiarios, asesinos y salteadores de colosales proporciones. Pio IX que había sido masón y, con seguridad no fue salteador ni impio debió de resentirse de la insolencia con que el portugués le descargaba indirectamente calumnias'. 

De cuando en cuando tiene que desviarse de la ironía y recurrir a su memoria para reconvenir al ignorante padre y con toda paciencia ponerle ejemplos de liberales y masones y hasta obispos generosos que murieron casi pobres para mostrarle que no tiene razón. Pero al final harto el autor de estrujar el cerebro contra las sandeces e ignorancias del padre Casimiro y como desesperado de lograr éxito en sus reconvenciones exclama eso que decíamos al principio: '¡Cállese, padre, por honra de Dios, si cree en él!'. 

martes, 13 de diciembre de 2011

SONIA DAYAN-HERZBRURN: La visión emancipadora de Frantz Fanon


OPINIÓN

SONIA DAYAN-HERZBRURN (Profesora Emérita de la Universidad Paris Diderot-Paris 707/12/2011)


Este 6 de diciembre se cumplieron 50 años de la muerte de Frantz Fanon, psiquiatra, filósofo y escritor nacido en 1925 en Martinica (Francia) y gran inspirador de numerosos movimientos de liberación anticolonial. Desde GuinGuinBali queremos contribuir con un pequeño homenaje con este texto de la profesora Sonia Dayan-Herzbrurn y rescatando algunos textos de nuestro colaborador Juan Montero referidos a Fanon.

En el mundo entero, son numerosos los países que en este año 2011 conmemoran el cincuentenario de la desaparición física de Frantz Fanon. Nacido en Martinica en 1925, Frantz Fanon se encontraba en Argelia durante la guerra de independencia de ese país. Estando allí, en el ejercicio de su profesión como siquiatra, decidió unirse al Frente Argelino de Liberación Nacional. Ya había publicado su primer libro, Peau noire, masques blancs, que lo identificaba como pensador y escritor de alto nivel. Nacido en el Caribe y después de concluir su misión en África como embajador itinerante del gobierno provisional de la República Argelina, eligió Cuba para proseguir su carrera. La enfermedad que lo llevaría a la muerte se lo impidió. Ese deseo manifiesto marcó, no obstante, sus lazos con Cuba.

La vida y obra de Fanon son de especial actualidad en este momento en que las revoluciones en curso en el mundo árabe hacen renacer las esperanzas de emancipación que fueron las suyas. Para él, esta emancipación debía ser la de toda la humanidad, como lo escribiera con algunos años de intervalo, en las conclusiones de sus dos libros mayores, Peau noire, masques blancs y Les damnés de la terre. El conocimiento y el compromiso están estrechamente unidos: «Qu’il me soit permis de découvrir et de vouloir l’homme, où qu’il se trouve» («Que se me permita descubrir al hombre y sólo creer en él, dondequiera que se encuentre»), escribió en las páginas finales de Peau noire, masques blancs. Así, al releer a Fanon, es posible renovar el pensamiento y la práctica del humanismo, ratificando solidaridades múltiples entre pueblos y diferentes culturas, y, como él nos invita aquí, ir pensando este humanismo, no ya a partir de un único centro occidental, macho y blanco, sino a partir de una diversidad de sujetos, todos igualmente dignos y plenamente humanos.

La trayectoria misma de Fanon, tan corta como fue su vida, desarrollada entre varios continentes -las Américas, Europa, África-, varias disciplinas (la medicina, la filosofía, la antropología, la literatura), y diversas vocaciones (medicina, intelectualidad, militancia política), muestra claramente cuánta energía ponía en hacer caer las máscaras y atravesar todas las fronteras aquel que decía, como lo cuenta Simone de Beauvoir en sus Mémoires (“Memorias”), «je déteste les gens qui s’économisent» (“detesto a la gente que escatima sus esfuerzos”). Fanon utiliza todo lo adquirido a través de su experiencia y su cultura para facilitar la comprensión del mundo que nos rodea, y para permitir a mujeres y hombres ejercer toda su influencia sobre él. De la misma forma, se servía de Freud, Hegel o Lacan, para analizar, por ejemplo, el sufrimiento del antillano o de la antillana que, como él, se descubría «negro», y que en Francia experimentaba el racismo. Al mismo tiempo, no se encierra en ningún dogmatismo donde con frecuencia quisieron relegarlo.

Fanon escribe, por lo tanto, como hombre de color, contra toda referencia al color o a la raza; como descendiente de esclavo que se niega a ser «prisonnier de l’Histoire» (Peau noire masques blancs) (“prisionero de la Historia”) al militar en un movimiento de liberación nacional; contra todo enclaustramiento o limitación nacionalista en que se perderían los valores universales. Pero lo universal, tal como él lo concibe, no tiene ya como centro y origen a Europa. La descolonización hacia la cual él llama no es solamente la de los pueblos, sino también la del conocimiento y la cultura. Es por eso que el pensamiento de Fanon es totalmente emancipador y nos concierne a todos más que nunca.

Traducción del francés. Sra. Emilia Capote, Embajada de Francia en Cuba.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Ignacio Ramonet: La gran regresión



Nº: 194   Diciembre  2011

La gran regresión

Ignacio Ramonet
País:  Global, Unión Europea 
Tema:  Banca, Economía, Finanzas, Crisis económica, Reformas económicas
Está claro que no existe, en el seno de la Unión Europea (UE), ninguna voluntad política de plantarle cara a los mercados y resolver la crisis. Hasta ahora se había atribuido la lamentable actuación de los dirigentes europeos a su desmesurada incompetencia. Pero esta explicación (justa) no basta, sobre todo después de los recientes “golpes de Estado financieros” que han puesto fin, en Grecia y en Italia, a cierta concepción de la democracia. Es obvio que no se trata sólo de mediocridad y de incompetencia, sino de complicidad activa con los mercados.

¿A qué llamamos “mercados”? A ese conjunto de bancos de inversión, compañías de seguros, fondos de pensión y fondos especulativos (hedge funds) que compran y venden esencialmente cuatro tipos de activos: divisas, acciones, bonos de los Estados y productos derivados. 

Para tener una idea de su colosal fuerza basta comparar dos cifras: cada año, la economía real (empresas de bienes y de servicios) crea, en todo el mundo, una riqueza (PIB) estimada en unos 45 billones (1) de euros. Mientras que, en el mismo tiempo, a escala planetaria, en la esfera financiera, los “mercados” mueven capitales por un valor de 3.450 billones de euros. O sea, setenta y cinco veces lo que produce la economía real...

Consecuencia: ninguna economía nacional, por poderosa que sea (Italia es la octava economía mundial), puede resistir los asaltos de los mercados cuando éstos deciden atacarla de forma coordinada, como lo están haciendo desde hace más de un año contra los países europeos despectivamente calificados de PIIGS (cerdos, en inglés): Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España.

Lo peor es que, contrariamente a lo que podría pensarse, esos “mercados” no son únicamente fuerzas exóticas venidas de algún horizonte lejano a agredir nuestras gentiles economías locales. No. En su mayoría, los “atacantes” son nuestros propios bancos europeos (esos mismos que, con nuestro dinero, los Estados de la UE salvaron en 2008). Para decirlo de otra manera, no son sólo fondos estadounidenses, chinos, japoneses o árabes los que están atacando masivamente a algunos países de la zona euro. 

Se trata, esencialmente, de una agresión desde dentro, venida del interior. Dirigida por los propios bancos europeos, las compañías europeas de seguros, los fondos especulativos europeos, los fondos europeos de pensiones, los establecimientos financieros europeos que administran los ahorros de los europeos. Ellos son quienes poseen la parte principal de la deuda soberana europea (2). Y quienes, para defender –en teoría– los intereses de sus clientes, especulan y hacen aumentar los tipos de interés que pagan los Estados por endeudarse, hasta llevar a varios de éstos (Irlanda, Portugal, Grecia) al borde de la quiebra. Con el consiguiente castigo para los ciudadanos que deben soportar las medidas de austeridad y los brutales ajustes decididos por los gobiernos europeos para calmar a los “mercados” buitres, o sea a sus propios bancos...

Estos establecimientos, por lo demás, consiguen fácilmente dinero del Banco Central Europeo al 1,25% de interés, y se lo prestan a países como, por ejemplo, España o Italia, al 6,5%... De ahí la importancia desmesurada y escandalosa de las tres grandes agencias de calificación (Fitch Ratings, Moody’s y Standard & Poor’s) pues de la nota de confianza que atribuyen a un país (3) depende el tipo de interés que pagará éste por obtener un crédito de los mercados. Cuanto más baja la nota, más alto el tipo de interés.

Estas agencias no sólo suelen equivocarse, en particular en su opinión sobre las subprimes que dieron origen a la crisis actual, sino que, en un contexto como el de hoy, representan un papel execrable y perverso. Como es obvio que todo plan de austeridad, de recortes y ajustes en el seno de la zona euro se traducirá en una caída del índice de crecimiento, las agencias de calificación se basan en ello para degradar la nota del país. Consecuencia: éste deberá dedicar más dinero al pago de su deuda. Dinero que tendrá que obtener recortando aún más sus presupuestos. Con lo cual la actividad económica se reducirá inevitablemente así como las perspectivas de crecimiento. Y entonces, de nuevo, las agencias degradarán su nota...

Este infernal ciclo de “economía de guerra” explica por qué la situación de Grecia se ha ido degradando tan drásticamente a medida que su gobierno multiplicaba los recortes e imponía una férrea austeridad. De nada ha servido el sacrificio de los ciudadanos. La deuda de Grecia ha bajado al nivel de los bonos basura. 

De ese modo los mercados han obtenido lo que querían: que sus propios representantes accedan directamente al poder sin tener que someterse a elecciones. Tanto Lucas Papademos, primer ministro de Grecia, como Mario Monti, Presidente del Consejo de Italia, son banqueros. Los dos, de una manera u otra, han trabajado para el banco estadounidense Goldman Sachs, especializado en colocar hombres suyos en los puestos de poder (4). Ambos son asimismo miembros de la Comisión Trilateral.

Estos tecnócratas deberán imponer, cueste lo que cueste socialmente, en el marco de una “democracia limitada”, las medidas (más privatizaciones, más recortes, más sacrificios) que los mercados exigen. Y que algunos dirigentes políticos no se han atrevido a tomar por temor a la impopularidad que ello supone.

La Unión Europea es el último territorio en el mundo en el que la brutalidad del capitalismo es ponderada por políticas de protección social. Eso que llamamos Estado de bienestar. Los mercados ya no lo toleran y lo quieren demoler. Esa es la misión estratégica de los tecnócratas que acceden a las riendas del gobierno merced a una nueva forma de toma de poder: el golpe de Estado financiero. Presentado además como compatible con la democracia...

Es poco probable que los tecnócratas de esta “era post-política” consigan resolver  la crisis (si su solución fuese técnica, ya se habría resuelto). ¿Qué pasará cuando los ciudadanos europeos constaten que sus sacrificios son vanos y que la recesión se prolonga? ¿Qué niveles de violencia alcanzará la protesta? ¿Cómo se mantendrá el orden en la economía, en las mentes y en las calles? ¿Se establecerá una triple alianza entre el poder económico, el poder mediático y el poder militar? ¿Se convertirán las democracias europeas en “democracias autoritarias”?

__________ 
(1) Un billón = un millón de millones.
(2) En España, por ejemplo, el 45% de la deuda soberana lo poseen los propios bancos españoles, y los dos tercios del 55% restante, los detentan establecimientos financieros  del resto de la Unión Europea. Lo cual significa que el 77% de la deuda española ha sido adquirida por europeos, y que sólo el 23% restante se halla en manos de establecimientos extranjeros a la UE.
(3) La nota más elevada es AAA, que, a finales de noviembre pasado, sólo poseían en el mundo algunos países: Alemania, Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, Francia, Finlandia, Países Bajos, Reino Unido, Suecia y Suiza. La nota de Estados Unidos ha sido degradada, en agosto pasado, a AA+. La de España es actualmente AA-, idéntica a la de Japón y China.
(4) En Estados Unidos, Goldman Sachs ya consiguió colocar, por ejemplo, a Robert Rubin como Secretario del Tesoro del Presidente Clinton, y a Henry Paulson en esa misma función en el gabinete de George W. Bush. El nuevo presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, fue también vicepresidente de Goldman Sachs para Europa de 2002 a 2005.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Lardeados como negros fugitivos


“Que me lardeen como un negro fugitivo”

Miguel de Cervantes en ‘La gitanilla’
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-“Que me lardeen como un negro fugitivo”, propone ‘La gitanilla’ si no sucede tal cosa como ella dice. 

Que la castiguen de ese modo. 


Debía de ser muy común hacer eso en tiempos de Cervantes. Lardear a los negros. En los primeros años del siglo XVII escribió ‘La gitanilla’. 


Lardeaban, suponemos, a los ariscos, indómitos, rebeldes… En aquellos tiempos. En lo que llamamos hoy España había esclavos negros. No en el Congo, ni en Lousiana, sino, aquí, en la Península Ibérica. 

-¿Qué fue de ellos? ¿Qué fue de su rebeldía, de sus gritos de dolor, de sus angustias, de sus zozobras? ¿Dónde quedaron?: 

-Se perdieron en el tiempo. Como si no hubiesen existido. Queda eso: alguna frase de los testigos fieles de su época, de los clásicos de la literatura castellana. Y poco mas. La Historia no habla de ellos. Bueno, ni de ellos, ni de los esclavos blancos, cobrizos o aceitunados que todos los días derramamos nuestro esfuerzo, nuestros desasosiegos, nuestra rebeldía. 

-¿Por qué? ¿Por qué la Historia no habla de los pueblos?:

-Pues porque la escriben los vencedores. Ellos la dictan reflejando su verdad. Y el resto, la mayoría, los esclavos de todos los tiempos, la repetimos como papagayos. Atentos, muy atentos, a lo que proclama ese oráculo de los dueños y señores del cotarro, no sea que nos ‘lardeen como a negro fugitivo’. 


Transforman en héroes de todos nosotros a sus emperadores, reyes, presidentes, generales, obispos, banqueros… De los ariscos, indómitos, rebeldes… De los Comuneros, de los Hirmandiños... se pasa rápidamente. 


De los dirigentes de esos insurgentes de antaño solo quedan Espartaco o Viriato y pocos mas. Como ejemplos, para las generaciones venideras, de lo que les suele acaecer a los que no admiten el sistema, este, de ricos y pobres, explotadores y explotados y se levantan contra él: la muerte, el asesinato. O como poco ser lardeados como negro fugitivo. O expulsados del trabajo y arrojados al paro. Al hambre. A…

-¿Qué podemos hacer?

-Resistir.

-¿Pero queda alguna otra salida con vislumbres de éxito?

-Si: un frente unido de todos los esclavos negros, blancos, cobrizos o aceitunados, organizados con una ideología revolucionaria clara y sencilla para dar la batalla a este sistema de unos pocos.

-¿Dónde está ese frente que me apunto?

-No está, no existe, no hay.

-Y… mientras tanto, ¿qué hacer?

-Ajo y agua. Cada cual, metido en su chiringuito político-ideológico, mas o menos consistente, resiste sin tomar nota de los movimientos de los esclavos indignados.

-Y así nos lardean continuamente, claro, ‘como a negros fugitivos’.

-Si. De momento es así. Para qué negarlo.

domingo, 12 de junio de 2011

Aimé Cesaire: Recordando el asesinato del general Maurepas (*)


En la marcha del pueblo haitiano hacia su liberación, hacia su independencia, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, hubo un momento de peligro cuando el Consulado con Napoleón a la cabeza quiso volver a poner a los negros en la esclavitud. Para ello envió un ejército de 20.000 hombres al mando de su cuñado Leclerc. Aimé Césaire, en su obra 'Toussaint Louverture. La Revolución Francesa y el problema colonial',  recuerda a uno de los generales de Louverture, el general Maurepas. Dice así:

"El 12 mesidor, Leclerc, obligado a rendirse ante la evidencia ordenaba el estado de sitio en la colonia. Pero entonces se abatieron sobre él otros infortunios en cascada: las defecciones de generales indígenas. Una acción particularmente bárbara de las tropas francesas, que indignó las conciencias, dio el ejemplo al movimiento. El general Maurepas había sostenido con éxito el asalto de los franceses en las Trois-Rivières. Aliado a los franceses no le perdonaron este hecho de armas. Leclerc le escribió a Port-de Paix, donde se había retirado, y lo comprometió a venir al Cap cuyo mando le prometía. De hecho Maurepas, como Toussaint Louverture, debía de caer en la trampa.

Una vez a bordo del barco que lo debía de llevar al Cap, se apoderaron de él. Los marineros lo amarran al palo mayor, le clavan sus charreteras en los hombros y el sombrero en la cabeza; después, ante su vista, lanzan al mar a su mujer y a sus hijos. Y solo cuando cuando sus verdugos se sacian con este suplicio, echan al agua al infortunado general Maurepas.

Este ejemplo acabó de obrar sobre los oficiales negros y mulatos.

Uno tras otro entraron en la clandestinidad.

Dio el ejemplo el mulato Clervaux que ocupaba el Haut du Cap, con el jefe de brigada Pétion. Después fue Christophe y Paul Louverture. 

Leclerc se consolaba conservando a Dessalines, pero poco tiempo después, éste, con la mayor tranquilidad del mundo, y después de una verdadera conferencia de estado mayor con Pétion, se unió a las filas de los rebeldes.

En adelante, todos los haitianos se unirían a la rebelión."

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(*) Título nuestro. Texto de Aimé Césaire en su obra 'Toussaint Louverture. La Revolución Francesa y el problema colonial'. Ensayos. Instituto del Libro, La Habana, 1967

jueves, 9 de junio de 2011

Mirabeau (*): Los negros, ¿son hombres o bestias de carga? (1)


Cuando se produjo la Revolución Francesa, representantes de las colonias de ultramar, acudieron a la Asamblea Nacional de los revolucionarios, en París, con la pretensión de ser diputados y ellos mismos determinaron el número de ellos que debía figurar en la tal asamblea. Sobre la cantidad se originó una controversia y entre los oradores que tomaron parte del litigio intervino Mirabeau. Las siguientes palabras, pronunciadas por Mirabeau, que copiamos, con una nota, aparecen en el libro de Aimé Césaire 'Toussaint Louverture. La Revolución Francesa y el problema colonial' (2):


"Me limitaré al único asunto que debemos examinar, quiero decir la determinación del número de diputados de Santo Domingo. Hago observar que, ante todo, hubiéramos debido examinar, y antes de juzgarla, la cuestión de saber si se debía admitir a los representantes de las colonias. Sobre esta cuestión puedo decir: nunca las colonias han asistido por representantes a los estados generales, por lo tanto no debían de haber aparecido en ellos, sino convocados por el rey. Ahora bien, sus diputados aparecen contra esa convocación y a pesar de las órdenes del rey.
Sin duda no es esa razón para excluirlos,  pero hay una invencible para que no puedan ser admitidos, sino en virtud de un acta del poder legislativo, el cual requiere, incontestablemente, la sanción real.
...
Hago además que observen que se ha hecho caso omiso de esta segunda e importante cuestión:
-¿La elección de diputados es válida?, ¿Sus poderes están en la debida forma?
...
En fin, ni siquiera se ha tratado de explicar por qué los hombres de color libres, propietarios, que cooperan en los cargos públicos, no habían sido electores y no estaban representados.
...
Ante todo pediré se me explique en qué principio se basan para esta proporción de la diputación de las colonias. Los colonos pretenden que la cantidad de sus representantes debe ser en razón de los habitantes de la isla, de las riquezas que ésta produce y de sus relaciones comerciales. Pero, en primer lugar, recuerdo este dilema irrefutable: ¿pretenden las colonias situar sus negros y su gente de color en la clase de los hombres o en la de las bestias de carga? Pero la gente de color es libre, propietaria y contribuyente y sin embargo, no han podido ser electores. Si los colonos quieren que los negros, y la gente de color, sean hombres, que liberten a los primeros; que todos sean electores, que todos puedan ser elegidos. En caso contrario, les haremos observar que al proporcionar el número de diputados de la población de Francia, no hemos tomado en consideración la cantidad de nuestros caballos, ni de nuestros mulos, que, por tanto, la pretensión de las colonias de tener veinte representantes es absolutamente irrisoria.
A tenor seguido hago ver que se han atenido a generalidades desprovistas de principio y de sentido, a ensalzar lo que nos reporta Santo Domingo por su balanza comercial, los seiscientos millones puestos en circulación por ella, los quinientos barcos y los veinte mil marineros que ella ocupa.
Es así que ni siquiera se han dignado acordarse que, hoy, está demostrado que los resultados de las pretendidas balanzas comerciales son, por entero, falsas e insignificantes; que las colonias, aunque fuesen de una utilidad tan innegable como lo han negado y lo niegan los menores espíritus, las cabezas mas calificadas que se hayan ocupado de estas materias, es imposible concebir por qué reclamarían otros principios de la proporción de sus representantes que los que han servido para la fijación de esta proporción en todas las provincias del reino. En efecto, suplico a los disertos señores que han pregonado los seiscientos millones puestos en circulación por el comercio de esta colonia, les suplico  que me digan si han calculaddo la cantidad de millones que, por ejemplo, pone en circulación la manufactura llamada labranza y por qué, de acuerdo con su principio, no reclaman para los labradores un número de representantes proporcional a esta circulación.
...
El número de diputados de las colonias debe estar en proporción con el número de electores y colonos elegibles, siendo así que este último número es tal que en mi opinión el de los diputados debe ser reducido a cuatro."
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(*) Mirabeau conocía muy bien la cuestión colonial. Su tío, el bailío (3), a quien admiraba mucho, había sido gobernador de Guadalupe en 1753 cuando no era mas que caballero. Este proconsulado antillano le había hecho sentir un profundo desprecio de los criollos, en tanto que fortificó su simpatía por los negros: 'No puede negarse', escribe el 10 de enero de 1755, 'que el negro es un hombre, y un filósofo que considere la humanidad a sangre fría en este país le daría, quizás, la preferencia al negro. Sé cuantos reprochen se han hecho a las gentes  de este color, pero cuando voy al fondo de las cosas no veo, yo que soy confesor de todo el mundo, mas que el crimen de los blancos'. El 7 de abril de 1757, el padre del tribuno, el marqués de Mirabeau, respondía lo siguiente: 'La esclavitud y el cristianismo no pueden llegar a una conciliación... Estoy seguro de que si mañana fuera yo ministro de la Marina, emitiría un edicto que le concediera la libertad a todo negro al recibir el bautismo y al incorporarse a una porción de la gleba por la que pagaría una renta proporcionada, según los lugares, al antiguo propietario, si lo tenía, o al estado si se trataba de un terreno que se concedía por primera vez' (cf. Louis de Loménie, 'Los Mirabeau, 1889). Es decir, que al intervenir contra los colonos y al estigmatizar el espíritu de casta de estos, Mirabeau hablaba con previo conocimiento de la causa.
(1) Título nuestro
(2) Ensayos. Instituto del Libro, La Habana, 1967. Impreso en la UNIDAD PRODUCTORA 08. Benjumeda 407. INSITUTO DEL LIBRO. 15 de diciembre de 1967. La Habana, Cuba. Edición de 10.000 ejemplares.
(3) Bailío: oficial real que, en Francia, administraba justicia en nombre del rey o de un señor.  (N. del T.)

lunes, 21 de febrero de 2011

Sankara, un hombre rabiosamente honesto


Libro: El África de Thomas Sankara
Autor. Carlo Batá
Editorial: Txalaparta
Año: 2011

La mayor parte de los españoles sabemos poco de África. La asociamos a esclavos, niños desnutridos, moscas, pateras... pobreza por doquier. Y ahora, de pronto, nos encontramos con revueltas en Túnez, Egipto y otros países. Y, ante la visión de arrojo, valentía, decisión de estos africanos, nuestra percepción se derrumba. Mas aun costará tiempo que se vayan del todo los escombros; quedarán por ahí bien visibles; se dirá por ejemplo:

-Esos son árabes. Casi blancos. Mediterráneos al fin. Europeos del sur.

Sin embargo se introducirá en las personas, poco a poco, la idea de que si esto ha surgido es porque no todo en África eran hambres, niños con la barriga abultada etc., etc., etc., sino también hombres y mujeres que trabajan y piensan en como solucionar sus hambres, malnutriciones, enfermedades, analfabetismos, sequías... 

De vez en cuando, es cierto, veíamos sobresalir a algún africano v. gr.: a Kofi Annan, Secretario General de la ONU y pocos más sin darle importancia. Cuando Wole Soyinka, el nigeriano, ganó el Premio Nobel de literatura, oímos hablar a la envidia, por boca de un escritor español, ya muerto, muy leído por la derecha franquista, despreciando lo que ignoraba, según nos enseñó Machado (D. Antonio), diciendo algo así como:

-¡Qué mierda de premio! ¡Si nadie conoce a ese escritor!

En fin...

Para ayudarnos a conocer esa otra África: la de los emprendedores, revolucionarios, arrojados, decididos y valientes, la de los que han ido sembrando de ideas el desierto y la selva, las sabana y los valles, para desembocar en estas sublevaciones, está este libro cuyo título particulariza el continente africano: 'El Africa de Thomas Sankara'. ¿Quién es ese Sankara que el rótulo menciona? A lo largo de 213 páginas se nos va perfilando este personaje que 'nació el 21 de diciembre de 1949 en Yako, entre Kaya y Ouahigouya, en el reino mossi de Yatenga, en la parte septentrional de la colonia francesa del Alto Volta', que fue presidente de esa colonia, rebautizada por él como Burkina Faso o tierra de los hombres dignos u honestos.

El libro consta de 8 capítulos con un prólogo, una introducción, un epílogo y 6 anexos, que sirven para completar la mayor parte de los capítulos, escritos por personalidades italianas.

Cada página que pasamos leyéndolo nos acerca, un poco más, a este personaje, lo hace más interesante, hasta convertirlo en excepcional, gigantesco casi, por lo sencillo y humilde; y sobre todo porque no sucumbe a la desesperación, a la impotencia, ante la inmensidad de los problemas que tiene que salvar para avanzar con su pueblo en pos de la resolución de los mismos.

Nosotros sabíamos algo de él. Recordábamos lo que René Dumont, al principio del primer capítulo del libro 'En favor de África, yo acuso', decía: 'Alto Volta no es un país "en vías de desarrollo", sino un país "en vías de destrucción"; cita con asterisco que rezaba a pie de página: 'Título del informe enviado al jefe de Estado de Burkina Faso, Capitan Thomas Sankara, como recensión del estudio que nos había pedido'. Esto nos mostró la presencia de un hombre preocupadísimo por su patria y contradecía las opiniones vertidas por unos burkineses, que se decían marxistas leninistas, a los que conocimos en un campamento internacional en la sierra madrileña, hace años.

Aunque el libro de Carlo Batá no es una biografía personal de Sankara, sino una exposición de su pensamiento político, en el primer capítulo hace un repaso de sus peripecias vitales: infancia, paso por establecimientos escolares hasta ingresar en la carrera militar a los 17 años 'en la École Militaire Preparatoire de Kadiogo, única posibilidasd de seguir los estudios para un joven proveniente de familia no pudiente'. De allí lo trasladan a la Académie Militaire de Antsirabe, en Madagascar. Estando en la isla africana escribe en su diario: 'Un militar sin formación política no es más que un criminal en potencia'. A continuación pasa a Pau (Francia), a Rabat (Marruecos) para regresar a su patria en 1974 nombrándole jefe de una unidad en el conflicto entre Alto Volta y Malí. Y ya está casi en la cumbre pues le atorgan el mando de la división de paracaidistas del Centre National d'Entraînement Comandos de la ciudad de Pô donde conoce a Jerry Rawling que luego sería Presidente de Ghana. En 1981, tras ser ascendido a capitán, le mandan a la capital del estado y el presidente Saye Zerbo le nombra secretario de Estado para la Información. El gobierno en el que participa anula el derecho de huelga y detiene al secretario de la confederación sindical lo que provoca la dimisión de Sankara quien declara en la televisión: 

-No puedo contribuir a servir los intereses de una minoría.

'Lo detienen y encarcelan en Dèdougou donde le espera un  tribunal militar'. Los acontecimientos se precipitan: golpe de estado, derrocamiento del presidente, nombramiento de otro, Sankara recupera la libertad y es elegido jefe de gobierno.

Y es en el gobierno donde brilla con todo su esplendor, donde se agiganta su estatura solucionando problemas casi insolubles: el analfabetismo, la sequía, las enfermedades... la defensa del medio ambiente que en su país es vital, pues el desierto avanza y hay que pararle los pies 'reverdeciendo el desierto' que es casi como ponerle puertas al campo; desde ese puesto se ven con más claridad las necesidades del pueblo burkinés.

El de Sankara es un gobierno revolucionario que 'llegó al poder gracias a una alienza entre exponentes de la revuelta popular contra los gobiernos corruptos y un grupo de jóvenes militares coordinados por él'. Sabe que se debe a su pueblo y el 90% son campesinos indigentes 'arruinados por las tradiciones feudales y los restos del colonialismo, la inclemencia del clima y los privilegios de una ciudad voraz'. Este presidente rebelde está a favor del desarme mundial, de la independencia político-económica frente al imperialismo y el capitalismo. Es además el presidente más pobre del mundo, pues 'no podemos ser dirigentes ricos de un país pobre'. Lo que tiene es: 'unos libros, una motocicleta y una pequeña casa que sigue pagando a crédito'. Para demostrarlo es firme contra abusos y robos. Y cuando contempla en sanidad, o educación, por ejemplo, que el 80% del presupuesto se lo lleva el funcionariado, se pregunta: 

-¿De donde sacar el dinero para las reformas?... ¡Ah, mira, pues que se arrasquen los bolsillos esos prilegiados! La mayoría de mis paisanos no tiene de qué comer. Y el estómago no espera.

Y sacando de allí, de aquí y de acá consigue abastecer de agua y comida a los habitantes de su naciön: '10 litros de agua y 2 comidas para todos los burkineses'.

Pero para lograrlo ha tenido que abolir los privilegios de los jefes tradicionales y enfrentarse a la burguesía urbana, en el interior; y en el exterior enemistarse con las superpotencias, las multinacionales... Es decir: se ha granjeado muchos enemigos y poderosos. 

Si, es cierto que se han construido pequeños diques, acueductos, pozos; que se ha frenado el desierto, que se ha prohibido el corte abusivo de leña; que su capital ha creado un famoso festival de cine; y se han edificado muchas salas de cine; y escuelas, y hospitales; que se ha iniciado la construción de un ferrocarril para que llegue hasta las minas de manganeso, cosa que el Banco Mundial no quería. Como es cierto que no se ha conocido otro presidente como él que viaje en un turismo, que coma dos veces al día, que se abstenga de carne y bebidas multinacionales; presidente que lucha por las mujeres,  por no pagar la deuda externa, por la autodeterminación palestina, contra el aparheid sudafricano, contra la invasión soviética de Afganistán, y contra la invasión yanqui de Granada, a favor de la Nicaragua sandinista, de la revolución cubana, admirador del CHE... Todo eso es cierto. 

Mas los enemigos le han echado el ojo y se confabulan para pararle los pies. Los poderosos del mundo no podían dejar que su ejemplo se propagara. Y estaba escrito. El lo había vaticinado:

-No llegaré a viejo.

El 15 de octubre de 1987 era asesinado por un grupo de soldados a las órdenes de su compañero de gobierno y amigo Campoaré. De estos amigos está el infierno lleno. Por cierto, este traidor estaba casado con una hija de Félix Houphouët-Boigny.presidente de Costa de Marfil que fue un títere de Francia. Muy probablemente no estaría lejos del asesinato el colonialismo francés. Lo enterraron clandestinamente por miedo a la reacción popular. Que no se produjo. Y en el poder sigue este traidor que clausuró todos los planes, se compró un avión potente para sus traslados, cortando de ese modo la línea revolucionaria de ahorro. Pero la sangre derramada aun lo persigue: hoy mismo tenía que llegar a Abidjan en Costa de Marfil y las agencias informan que ha suprimido el viaje porque lo esperaban manifestantes protestando de su llegada con retratos de Sankara.

El libro plantea una cuestión -y con esto terminamos-: ¿Por qué no se levantó el pueblo burkinés protestando por su muerte?. Algo debió hacer mal en esos cuatro años. Pero el autor no responde a su pregunta. Si a otras muchas, de candente actualidad.

José Mª Anigo Zamorano