lunes, 2 de mayo de 2011

Julio Fausto Aguilera (*): Conozca Guatemala (1)

Venga usted, venga usted,
olvide los volcanes imponentes,
los lagos, el paisaje,
y toda esa belleza innegable
que tanto le fascina... Venga, venga,
conozca en nuestra vida y sus misterios,
conozca en nuestro hombre y sus verdugos
lo que no conoció Alejandro Humboldt (2):

El País de la Eterna Gusanera...

(Mire usted el ayer, el hoy, la turbia herencia...)

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(*) http://www.deguate.com/artman/publish/personajes_poetas/julio-fausto-aguilera.shtml
(1) Del libro 'Poemas fieles', octubre de 1964.
(2) http://es.wikipedia.org/wiki/Alexander_von_Humboldt

Humboldt es el autor de la frase sobre Guatemala: 'Guatemala, país de la eterna primavera'


(Del libro 'POESÍA REVOLUCIONARIA GUATEMALTECA. de Mª Luisa Rodríguez. Edita: Zero, S.A. Madrid, octubre 1969)



sábado, 16 de abril de 2011

Francisco Vélez Nieto: Juan Ramón Jiménez, fiel a la República (*)


Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


Voz de calidad

“Siempre pensé que Juan Ramón Jiménez, en España o fuera de España, allí donde se encontrase, estaría con nosotros, con los amantes del pueblo español, del lado de nuestra gloriosa República. Y deseaba- porque nunca faltan malsines que gustan de enturbiar la opinión sobre la conducta de los excelentes- que esta convicción mía ganase la conciencia de todos”

Antonio Machado (Fragmento)
(Valencia, 12 de septiembre de 1937)

A los fieles seguidores de la inacabable Obra Completa de Juan Ramón Jiménez el final de 2009 les dejó un inmenso y agradecido regalo: la edición total de Guerra en España, obra imprescindible del poeta de Moguer, auque ya desde 1985 era posible deleitarse con una primera edición -involuntariamente incompleta por muy diversas razones-, a cargo del inolvidable Ángel Crespo (1926-1995). Poeta, profesor, ensayista, traductor y crítico de arte, buen conocedor de la vida y obra del inmenso poeta y prosista andaluz, también de Dante y Pessoa.

Pero tan importante como imprescindible libro para quienes deseen conocer con absoluta claridad, detalles y rigor histórico los complejos tan conmovedores como dramáticos años de la II República, la contienda civil y el exilio español, es ahora cuando se ofrece en bandeja. Para ello, ha tenido que transcurrir casi un cuarto de siglo con muchos y diferentes entresijos políticos y sociales, culpables de esta laguna documental e histórica -pese a vivir ya España con su joven democracia-, para que la edición definitiva que inició Ángel Crespo al fin se haya publicado completa.

Algo que en absoluto resta el reconocimiento y responsabilidad por aquella primera salida en 1985 de tan necesaria obra. Reconocimiento que ahora se aplaude de nuevo con la magistral edición considerablemente ampliada a cargo de Soledad González Ródenas editada por la Editorial sevillana Point de Lunettes. Fortuna y acierto de una obra que no solamente eleva la dimensión del gran poeta, sino que también derrumba tópicos y reduce el enrevesado y a veces chistoso anecdotario que tanto viene desfigurando la personalidad, intelectualidad y fidelidad insobornable de un autor a una causa que asumió como suya propia. La de su amada patria y muy especialmente la Andalucía sin fronteras.

Como muy bien advertía Ángel Crespo “el libro tiene por su naturaleza un valor histórico y literario que lo hace distinto al resto de su obra, tan fuertemente impregnada de un lirismo atemporal y trascendente que, por decidida voluntad del autor, separó de manera neta la poesía de las circunstancias sociales y políticas del momento” Gran certeza y compromiso que, al mismo tiempo sitúa en el justo lugar aquello que por rigurosidad histórica y valor literario le corresponde a tan enorme creador literario, poético y crítico. Un español, andaluz universal, que desde lejos de España defendió a la II República con integridad y compromiso ideológico fiel al Gobierno de Azaña y a sus propias creencias, siempre desde su insobornable visión crítica, cuya capacidad produce admiración emocional a medida que se va midiendo la altura solidaria paralela en el tiempo al protagonismo del poeta embelezado de mundos y paisajes.

Señala Andrés Trapiello que nos encontramos ante “la gran novela de la Guerra Civil española”, “si no fuese porque todo el libro es demasiado verdadero: el miedo, la indignidad de muchos intelectuales”, y me permito sumar a estas opiniones que, también es una sólida y aplastante obra demoledora de falsas historias. Un modelo de lo que de verdad debe de ser el compromiso político –al margen de los partidos- e intelectual de todo creador. Y es que ciertamente su contenido es rico y amplio, magistralmente testimonial, siendo embriagador sumergirse en ese mundo de sucesos.

Sensitiva vivencia que pese al tiempo transcurrido desde el comienzo de su escritura y recopilación de hechos perfectamente expuestos a partir de 1936 hasta su fallecimiento en Puerto Rico en 1958, mantiene la cordura y frescor palpitante con embriagadora claridad, veracidad y estilo, conducta moral intachable y a la vez peculiar, paralela al dolor que supuso aquella tragedia nacional y mundial, plagada de oscuridad, falsedades y también nebulosa patriotería entre muchos de los vencidos.

Actitudes que no han terminado de sucederse, alargándose en la extensa posguerra; torrentera y polémica escalada repetitiva de tópicos, que han venido desfigurando la auténtica personalidad de Juan Ramón Jiménez. El poeta, no único, del doloroso destierro húmedo de nostalgias y ausencia Sur

Abrumadora obra dividida en diversas partes que van sucediéndose como novela de realidades que abarca el agitado capítulo de la historia de España en la II República, la trágica Guerra Civil, el exilio y los exiliados, las discrepancias y a veces duros enfrenamientos dialécticos, por esa vivencia a favor de un país libre y democrático, apostando por una transformación social y cultural, siendo muchos, los mejores, los que apostaron por esa basa.

Un libro clásico y perdurable, hoja perenne, que se abre con un prólogo del poeta de España, Antonio Machado escrito en 1937, y cierra el poeta de de Moguer con el dolor del exilio, la vejez, la pérdida de Zenobia, soledad y nostalgia “No me sería posible vivir en España” Constancia y suma de un contenido con multitud de muestras y fragmentos de vidas rotas, vivencias y dolor por la tierra amada, el latir tan cerca y tan lejos de esa Andalucía, siempre soñada y deseada desde la angustiosa soledad de la lejanía. Sin por ello perder el estilo, la separación de lo político y lo poético. La defensa de la verdadera poesía de quien fue y es el mejor poeta de España.

(*) Título nuestro


sábado, 9 de abril de 2011

Ofensas y elogios


¡Ah, cuántas ofensas en los labios del aguacero y cuántos elogios en las cuerdas del viento avivando de ambigüedad la luz del cielo en el fresco aliento de la bruma!

El crepúsculo tiene destellos ambivalentes y una cierta determinación de acabamiento en el vaivén lógico de las trahumancias hacia unos territorios dominados por la nada.

Y en ese duermevela pasan los acontecimientos sin un desgarro trágico en las entretelas del alma y del cuerpo que se van marchando ya sin ofensas en los labios del aguacero.

Sin embargo, cuánto elogio en el pentagrama del viento que se hace eco del compromiso que un día de antaño fue avivando de luminosidad la oscuridad del firmamento.

lunes, 4 de abril de 2011

Iswe Letu: Arpegio de siniestras guitarras (*)



-'Arpegio de siniestras guitarras -dijo obsesionado en su ser con las grandes y sonoras palabras que definían su sentimiento- dime , dime, ¿dónde estará aquel que nos mostrará el camino? Yo soy una persona de buena sed que circunda loco en derredor de charcos envenenados concluyendo que la justicia ya casi se ha extinguido'.

Para mayor desgracia no hay manojo alguno de utopías, ni un repique de manzanas en flor, ni un dulzor de escándalos y espuma...
nada...
nada hermoso cual memoria liberada de olvido...
nada...
nada con lo que pueda poblar el día con saludos de pañuelos multicolores al viento...
nada
ni tan siquiera una brizna con que crear una mañana de arroyuelos de aguas puras cubiertos de juncos musicales.

-'Arpegio de siniestras guitarras -insistió con sus sonoros y amplios vocablos- ¿dónde, dime, dónde se halla aquel que me mostrará el sendero?'.

El faro se ha desunido de la sangre y la sombra, África (y quien dice África está citando a la Humanidad) se abre quebrantada por un reguero de gusanos y la insolencia se presenta camuflada tras las plegarias.

Mas es inútil que pinten de blanco el pie del árbol, la fuerza de la corteza desde abajo  grita:

-¡Súrcame, súrcame, arado armado de mi pueblo! ¡Relámpago de las cóleras insumisas y de las revueltas prolongadas! ¡Vamos hacia la derrota del ejemplo escrofuloso de los cataplasmas!

La muerte entonces no será arisca sino dulce y estimulante como vaho de cuba de vino. El tam tam escupe langostas de fuego y de sangre para mostrar su protesta por los gritos de los pájaros sorprendidos y de los cervatillos espantados.

-'Arpegio de siniestras koras, ya que la justicia, si, casi se ha extinguido y valiendo menos, si, infinitamente menos, que el orín de los perros, que ciertas cabezas rueden como cáscaras de cacao por el suelo y que los cuchillos sonrían satisfechos al titilar de las estrellas'. 

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(*) Frase de 'Y los perros callaban' de Aimé Cesaire. Todo este escrito está compuesto con versos de Aimé Cesaire. Aunque lo que ha salido no tiene nada que ver con la obra de teatro. A esto nosotros lo llamamos collage. En artes plásticas hay varios ejemplos.

domingo, 13 de marzo de 2011

Make (*): LISBOA




«Sobre siete colinas, que son otros tantos puntos de observación de donde se pueden disfrutar magníficos panoramas, se extiende la vasta, irregular y multicolorida masa de casas que constituye Lisboa. Para el viajero que llega por mar, Lisboa, vista así de lejos, se erige como una bella visión de sueño, sobresaliendo contra el azul del cielo, que el sol anima» 

(Lisboa: lo que el turista debe ver. Fernando Pessoa.)

Lisboa, ciudad de los seis sentidos bañada por el Tajo, en la que uno puede libar su sabor añejo y sentir su olor contemporáneo, en la que uno puede impregnarse del color dorado de sus atardeceres.

Lisboa, ciudad con un halo particular, ciudad que otrora fue cabeza del imperio colonial, ciudad con historia y memoria, ciudad a la que uno desea volver acompañado de la mano y el recuerdo escrito de Pessoa o Saramago.

Lisboa, ciudad humana ya que ningún espacio tiene sentido fuera de la dimensión personal de quien la mira, ciudad con imán, ciudad que embriaga, ciudad dónde no se conciben los lugares, separados de quienes en ellos habitan.

Lisboa y su Chiado, la cultura que emanan sus calles, su luminosidad, con su Plaza del Carmo, testigo de la proclama de la Revolución de los Claveles después de sufrir los devastadores efectos del gran terremoto de 1775 y ser pasto de las llamas.

Lisboa y su fado, que flota en la soledad y en el ambiente melancólico de la nación que fue y que dejó de ser. Esa esencia que los portugueses llaman saudade y que es símbolo de su identidad, con esa fuerza hipnótica entre los foráneos que los lugareños no logran entender pero que tiene ese misterioso encanto que deja una huella inolvidable en el alma.

Lisboa y su Alfama, barrio humilde donde los haya, mítica e impregnada de las culturas de los pueblos que la conquistaron. Tremendamente rica en cultura y sensibilidad, sobre todo poética.





“Decididamente, viajar a Lisboa debería de convertirse en una peregrinación obligatoria”.

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(*) Make Martín o M.M. es una ex alumna que tiene en su haber ya numerosos artículos publicados en la prensa. Me ha enviado esta breve delicia sin publicar y, yo, José Mª Amigo Zamorano, orgulloso de ella lo pongo en este blog. Espero que no se ofenda.

jueves, 10 de marzo de 2011

'59 Segundos' para mujeres canallas


Recordábamos anoche, viendo el programa de televisión '59 Segundos', aquello que nos contara nuestro viejo amigo, el escritor Eusebio García Luengo (que en paz descanse) sobre una delegación de mujeres republicanas que yendo a pedir clemencia, a esposas de militares franquistas, por sus hombres encarcelados y a punto de morir fusilados, asesinados, regresaban exclamando:

-¡Esas mujeres son peores que ellos!

Lo recordábamos porque, eso mismo, nos pareció a nosotros que eran esas mujeres que hablaban en la tele. Esa noche estaban solo hembras ya que el día anterior fue el Internacional de la Mujer Trabajadora. Un guiño a la mujer. Así. En general. Haciendo tabla rasa de diferencias. Pero las hay: mujeres y mujeres. Una perogrullada. Aunque tiene su miga. Su sentido común. No son lo mismo las mujeres del pueblo llano que las encumbradas en el sistema.

Trataron, estas televisivas personalidades femeninas, de la posible huelga de los trabajadores de los aeropuertos. Que ven peligrar su puesto de trabajo. Y desde esas pingorotas, desde esas cumbres, desde esas alturas en las que están instaladas como comentaristas, no encontraron razón alguna para la huelga. Y les dijeron de todo menos bonito a los trabajadores: que qué se habían creido ellos... amenazar con paros porque 'alomejor' (y lo entrecomillaban) perdían sus puestos de trabajo... 'alomejor'... que otros (4.000.000) ya lo habían perdido y esos, si, tenían razones para protestar... vosotros os jodéis... que eran secuestradores de las vacaciones del pueblo español... que el Ejecutivo tenía que ser firme y no temblarle la mano a la hora de castigar a los que no fuesen a trabajar... que por su culpa iban a perder buenos dineros los negocios de hostelería y... y a eso no había derecho alguno... que estaban impidiendo, obstaculizando, que otros pudieran obtener trabajo... que ya era hora de regular la huelga para que se vayan enterando de lo que vale un peine... esos sindicalistas...

Ninguna se puso en lugar del que se ve en paro, de aquel que siente cómo la hipoteca le va apretando el cuello hasta casi ahogarle, que ve peligrar su piso, y ser expulsado del hogar con orden de embargo y a sus hijos en la calle... Ninguna se mostró ni una pizca de comprensiva con la única arma que los trabajadores esgrimen para defender su comida... Ninguna tuvo clemencia con esos asalariados que tiemblan de miedo al despido... A ninguna les importó un comino que los 4.000.000 millones de parados fueran incrementados con algunos más salidos de la privatización de los aeropuertos... A ellas solo le preocupaban las vacaciones y los negocios hoteleros. Lo demás... ¡mano dura a los huelguistas, a los sindicalistas!

Pero, ¿por qué esa dureza con unos simples trabajadores? La explicación viene de que miran a los demás como enanitos desde sus cimas; hasta ellas no llegan las zozobras, penalidades, inquietudes, angustias... de los currantes a los que critican; se consideran encastilladas, amuralladas, defendidas por el foso de la llamada libertad de expresión atestado de hambrientos cocodrilos que impiden que otros lleguen a tumbar sus argumentos ejerciendo ese mismo derecho. Es su torre de marfil. Allí se encuentran a gusto.


Y además porque, valga la paradoja, ven peligrar, ellas, su 'mantenencia', su sustento, sus vacaciones, y para asegurse bien en el puesto, pegadas como lapas al sistema, tienen que demostrar ser más duras que los empleadores para los que trabajan o las contratan: los banqueros, los dueños de las empresas, los patronos de los diarios, revistas, televisiones, radios; es decir: la patronal, el generalato del sistema. Del sistema capitalista.

Todo ello en torno al Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Y todo ello cuando se ha homenajeado con una película a esa diputada olvidada, Clara Campoamor, que tanto luchó por el derecho al voto para la mujer. En la II República. Y eso está muy bien. Y ya pueden votar y ser diputadas y senadoras y concejalas y alcaldesas y... ¿Y qué? ¿Ha cambiado el sistema? ¿Ya todos somos iguales? ¿No hay explotación del hombre por el hombre? ¿O de la mujer por la mujer? No, no, no. Aunque, si, es cierto, la burguesía, en eso, ha salvado su contradicción de sexo. Está más vertebrada que antes. La burguesía ya tiene dirigentes machos y hembras.

Pero... ¿y entre la clase obrera?  La situación ha cambiado mucho menos. Siguen estando bastante inferiorizadas. Las mujeres. 


No hay una mujer en general, sino mujeres de distintas clases: las burguesas y las proletarias. Las unas defiende el sistema y las otras deberían de luchar contra él.

Y cuando, entre el pueblo, oímos, muy a menudo, decir a alguna mujer:

-Tenemos que hacer una candidatura de mujeres.

Esa proposición no es una igualación de las mujeres del mundo, no, es una rebeldía contra cosas mal hechas por los hombres. O eso creen ellas. Porque entre hombres y mujeres del pueblo hay enfrentamientos, luchas, contradicciones. Empero son, como decía Mao, contradicciones en el seno del pueblo que hay que resolver. Porque no son irresolubles, no son antagónicas.

Mas existen, como ya hemos dicho, las otras, las burguesas, que cuando llega la hora de defender al sistema en que se hallan encuadradas se vuelven inmisericordes, duras, asperas, híspidas, cuando no crueles contra los enemigos de clase, como los obreros, que se aprestan a conmover los cimientos de su estatus de encumbradas matronas con huelgas y otras formas de protestar. 


Y eso, ¡no! ¡Ni hablar! ¡Por ahí no pasan! Lo vimos y oímos ayer en la televisión. Por la noche. En el programa '59 Segundos'. 


Y fue lo que nos hizo recordar aquello que nos contara, antaño, Eusebio García Luengo, de una junta de mujeres republicanas que fueron a hablar con esposas de militares franquistas a las que consideraban más asequibles y comprensivas que sus maridos y que exclamaron de vuelta de su misión:

-¡Esas hembras son peores que sus machos!



Fdo: José Mª Amigo Zamorano

lunes, 21 de febrero de 2011

Sankara, un hombre rabiosamente honesto


Libro: El África de Thomas Sankara
Autor. Carlo Batá
Editorial: Txalaparta
Año: 2011

La mayor parte de los españoles sabemos poco de África. La asociamos a esclavos, niños desnutridos, moscas, pateras... pobreza por doquier. Y ahora, de pronto, nos encontramos con revueltas en Túnez, Egipto y otros países. Y, ante la visión de arrojo, valentía, decisión de estos africanos, nuestra percepción se derrumba. Mas aun costará tiempo que se vayan del todo los escombros; quedarán por ahí bien visibles; se dirá por ejemplo:

-Esos son árabes. Casi blancos. Mediterráneos al fin. Europeos del sur.

Sin embargo se introducirá en las personas, poco a poco, la idea de que si esto ha surgido es porque no todo en África eran hambres, niños con la barriga abultada etc., etc., etc., sino también hombres y mujeres que trabajan y piensan en como solucionar sus hambres, malnutriciones, enfermedades, analfabetismos, sequías... 

De vez en cuando, es cierto, veíamos sobresalir a algún africano v. gr.: a Kofi Annan, Secretario General de la ONU y pocos más sin darle importancia. Cuando Wole Soyinka, el nigeriano, ganó el Premio Nobel de literatura, oímos hablar a la envidia, por boca de un escritor español, ya muerto, muy leído por la derecha franquista, despreciando lo que ignoraba, según nos enseñó Machado (D. Antonio), diciendo algo así como:

-¡Qué mierda de premio! ¡Si nadie conoce a ese escritor!

En fin...

Para ayudarnos a conocer esa otra África: la de los emprendedores, revolucionarios, arrojados, decididos y valientes, la de los que han ido sembrando de ideas el desierto y la selva, las sabana y los valles, para desembocar en estas sublevaciones, está este libro cuyo título particulariza el continente africano: 'El Africa de Thomas Sankara'. ¿Quién es ese Sankara que el rótulo menciona? A lo largo de 213 páginas se nos va perfilando este personaje que 'nació el 21 de diciembre de 1949 en Yako, entre Kaya y Ouahigouya, en el reino mossi de Yatenga, en la parte septentrional de la colonia francesa del Alto Volta', que fue presidente de esa colonia, rebautizada por él como Burkina Faso o tierra de los hombres dignos u honestos.

El libro consta de 8 capítulos con un prólogo, una introducción, un epílogo y 6 anexos, que sirven para completar la mayor parte de los capítulos, escritos por personalidades italianas.

Cada página que pasamos leyéndolo nos acerca, un poco más, a este personaje, lo hace más interesante, hasta convertirlo en excepcional, gigantesco casi, por lo sencillo y humilde; y sobre todo porque no sucumbe a la desesperación, a la impotencia, ante la inmensidad de los problemas que tiene que salvar para avanzar con su pueblo en pos de la resolución de los mismos.

Nosotros sabíamos algo de él. Recordábamos lo que René Dumont, al principio del primer capítulo del libro 'En favor de África, yo acuso', decía: 'Alto Volta no es un país "en vías de desarrollo", sino un país "en vías de destrucción"; cita con asterisco que rezaba a pie de página: 'Título del informe enviado al jefe de Estado de Burkina Faso, Capitan Thomas Sankara, como recensión del estudio que nos había pedido'. Esto nos mostró la presencia de un hombre preocupadísimo por su patria y contradecía las opiniones vertidas por unos burkineses, que se decían marxistas leninistas, a los que conocimos en un campamento internacional en la sierra madrileña, hace años.

Aunque el libro de Carlo Batá no es una biografía personal de Sankara, sino una exposición de su pensamiento político, en el primer capítulo hace un repaso de sus peripecias vitales: infancia, paso por establecimientos escolares hasta ingresar en la carrera militar a los 17 años 'en la École Militaire Preparatoire de Kadiogo, única posibilidasd de seguir los estudios para un joven proveniente de familia no pudiente'. De allí lo trasladan a la Académie Militaire de Antsirabe, en Madagascar. Estando en la isla africana escribe en su diario: 'Un militar sin formación política no es más que un criminal en potencia'. A continuación pasa a Pau (Francia), a Rabat (Marruecos) para regresar a su patria en 1974 nombrándole jefe de una unidad en el conflicto entre Alto Volta y Malí. Y ya está casi en la cumbre pues le atorgan el mando de la división de paracaidistas del Centre National d'Entraînement Comandos de la ciudad de Pô donde conoce a Jerry Rawling que luego sería Presidente de Ghana. En 1981, tras ser ascendido a capitán, le mandan a la capital del estado y el presidente Saye Zerbo le nombra secretario de Estado para la Información. El gobierno en el que participa anula el derecho de huelga y detiene al secretario de la confederación sindical lo que provoca la dimisión de Sankara quien declara en la televisión: 

-No puedo contribuir a servir los intereses de una minoría.

'Lo detienen y encarcelan en Dèdougou donde le espera un  tribunal militar'. Los acontecimientos se precipitan: golpe de estado, derrocamiento del presidente, nombramiento de otro, Sankara recupera la libertad y es elegido jefe de gobierno.

Y es en el gobierno donde brilla con todo su esplendor, donde se agiganta su estatura solucionando problemas casi insolubles: el analfabetismo, la sequía, las enfermedades... la defensa del medio ambiente que en su país es vital, pues el desierto avanza y hay que pararle los pies 'reverdeciendo el desierto' que es casi como ponerle puertas al campo; desde ese puesto se ven con más claridad las necesidades del pueblo burkinés.

El de Sankara es un gobierno revolucionario que 'llegó al poder gracias a una alienza entre exponentes de la revuelta popular contra los gobiernos corruptos y un grupo de jóvenes militares coordinados por él'. Sabe que se debe a su pueblo y el 90% son campesinos indigentes 'arruinados por las tradiciones feudales y los restos del colonialismo, la inclemencia del clima y los privilegios de una ciudad voraz'. Este presidente rebelde está a favor del desarme mundial, de la independencia político-económica frente al imperialismo y el capitalismo. Es además el presidente más pobre del mundo, pues 'no podemos ser dirigentes ricos de un país pobre'. Lo que tiene es: 'unos libros, una motocicleta y una pequeña casa que sigue pagando a crédito'. Para demostrarlo es firme contra abusos y robos. Y cuando contempla en sanidad, o educación, por ejemplo, que el 80% del presupuesto se lo lleva el funcionariado, se pregunta: 

-¿De donde sacar el dinero para las reformas?... ¡Ah, mira, pues que se arrasquen los bolsillos esos prilegiados! La mayoría de mis paisanos no tiene de qué comer. Y el estómago no espera.

Y sacando de allí, de aquí y de acá consigue abastecer de agua y comida a los habitantes de su naciön: '10 litros de agua y 2 comidas para todos los burkineses'.

Pero para lograrlo ha tenido que abolir los privilegios de los jefes tradicionales y enfrentarse a la burguesía urbana, en el interior; y en el exterior enemistarse con las superpotencias, las multinacionales... Es decir: se ha granjeado muchos enemigos y poderosos. 

Si, es cierto que se han construido pequeños diques, acueductos, pozos; que se ha frenado el desierto, que se ha prohibido el corte abusivo de leña; que su capital ha creado un famoso festival de cine; y se han edificado muchas salas de cine; y escuelas, y hospitales; que se ha iniciado la construción de un ferrocarril para que llegue hasta las minas de manganeso, cosa que el Banco Mundial no quería. Como es cierto que no se ha conocido otro presidente como él que viaje en un turismo, que coma dos veces al día, que se abstenga de carne y bebidas multinacionales; presidente que lucha por las mujeres,  por no pagar la deuda externa, por la autodeterminación palestina, contra el aparheid sudafricano, contra la invasión soviética de Afganistán, y contra la invasión yanqui de Granada, a favor de la Nicaragua sandinista, de la revolución cubana, admirador del CHE... Todo eso es cierto. 

Mas los enemigos le han echado el ojo y se confabulan para pararle los pies. Los poderosos del mundo no podían dejar que su ejemplo se propagara. Y estaba escrito. El lo había vaticinado:

-No llegaré a viejo.

El 15 de octubre de 1987 era asesinado por un grupo de soldados a las órdenes de su compañero de gobierno y amigo Campoaré. De estos amigos está el infierno lleno. Por cierto, este traidor estaba casado con una hija de Félix Houphouët-Boigny.presidente de Costa de Marfil que fue un títere de Francia. Muy probablemente no estaría lejos del asesinato el colonialismo francés. Lo enterraron clandestinamente por miedo a la reacción popular. Que no se produjo. Y en el poder sigue este traidor que clausuró todos los planes, se compró un avión potente para sus traslados, cortando de ese modo la línea revolucionaria de ahorro. Pero la sangre derramada aun lo persigue: hoy mismo tenía que llegar a Abidjan en Costa de Marfil y las agencias informan que ha suprimido el viaje porque lo esperaban manifestantes protestando de su llegada con retratos de Sankara.

El libro plantea una cuestión -y con esto terminamos-: ¿Por qué no se levantó el pueblo burkinés protestando por su muerte?. Algo debió hacer mal en esos cuatro años. Pero el autor no responde a su pregunta. Si a otras muchas, de candente actualidad.

José Mª Anigo Zamorano