martes, 18 de septiembre de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Catalina la Grande, una buena pájara (y II) II


(viene del anterior post)

El Nakaz fue exportado a Europa. Leído, comentado y elogiado. Hasta prohibido en Francia, por ser demasiado avanzado.

Voltaire dijo: "El monumento más bello del siglo". Se decía de Rusia que estaba dando pasos pasos positivos hacia la Democracia, de la prudente mano de Catalina. Nacía una nueva era de Toleracia y Libertad. El espíritu, el perfume del Nakaz era ilustrado como Montesquieu y Voltaire; es decir: Libertad, Igualdad, Fraternidad.

Sin embargo era papel mojado. Letras, frases bonitas: javón para lavarse. La realidad era muy otra.

Ian Grey, en su biografía de Catalina, escribe: "Tras esta fachada de publicidad y alabanza, los actos de Catalina estaban determinados por su ambición personal". Conocía la dura esclavitud de los siervos. Más estos no le valían para sus proyectos. Ella se debía a los nobles. Y "no sólo no alivió su carga, sino que hizo eco a las demandas de la nobleza que exigía mayor poder sobre ellos".

El historiador no se queda ahí, sino que denuncia las acciones, los hechos concretos: en 1765, nada mas empezar a laborar el Nakaz, permite a los nobles el poder condenar a los siervos a trabajos forzados a perpetuidad; en 1767, año en que los diputados discuyen sobre los artículos del Nakaz y algunos mencionan la necesidad de liberar de sus cargas a los siervos, Catalina, a la chita callando, despacha un documento, en el que concedía a los terratenientes, latigar a los campesinos que denunciaran los malos tratos de sus amos.
Conviene reflexionar sobre la Historia, para desembarazarnos de las Catalinas y de sus productos publicitarios.

José Mª Amigo Zamorano: Catalina la Grande, una buena pájara (I)

Ahora que se acerca el 27 de septiembre, en el recordamos otro 27 de septiembre, el de 1975, en el que la dictadura franquista dio la medida de lo que había sido, asesinando a 5 militantes antifascistas, recordamos las maniobras que, entonces, se fraguaron para que el pueblo no pudiera acceder a la consulta sustanciosa que era, y lo sigue siendo, Monarquía o República. Se hicieron plebiscitos en los que, cuidadosamente, se impidió que las opciones republicanas estuvieran o lo hicieran en igualdad de condiciones. Es agua pasada. Pero ahora que la Monarquía que todos esos 'tramposos', como los denominara Pepe Bergamín, implantaron está cada vez más desprestigiada conviene recordarlo.Entonces, al leer una biografía de Catalina la Grande de Rusia, escribimos lo siguiente que dividiremos en dos post:UNA BUENA PÁJARA CATALINA LA GRANDE DE RUSIA.

I.
El hacer paralelismos, comparando entre acontecimientos pasados y lo que ocurre en este momento, puede sacar las cosas de quicio pero es un recurso muy utilizado. Nos han dicho que de los hechos pasados se extraen lecciones.

Veamos:La Catalina, la gran rusa, que era alemana, fue una buena pájara: comediante famosa, amable, culta, inteligente, astuta... Hubiera servido perfectamente para la publicidad electorera del 15 de junio histórico.Entre otros productos, lanzó a la publicidad uno que merece especial mención. Sirvió para lavar su cara de autócrata de todas las Rusias, de emperatriz tiránica y opresora. Nos referimos al famoso Nakaz. Las propiedades de este producto: milagrosas. La cara y el resto del cuerpo, incluso el espíritu, trascendía, emanaba efluvios humanistas ilustrados, 'progres', que diríamos ahora. El objetivo del Nakaz, entre varios, como las elecciones del 15 de junio famosas: conquistar Europa. Previo un lavado intenso. Frotando intensamente las suciedades, que pudieran repeler a las democráticas e ilustradas narices de allende el Pirineo. Tirando por la borda, como lastre, planes de desarrollo largamente elaborados. Ya se sabe: se le revuelven las tripas a las democratísimas señorías europeas, le dan arcadas, devuelven y... se marchan corriendo a su casa de marfil. Y... ¡Adios cántaro de leche! ¡Adiós credibilidad!: Adiós Voltaire, etc...

Para evitar estos funestos contratiempos, no dejando nada a la improvisación, no se lavó con otra cosa, sino con el Nakaz. Por si alguno no lo sabe, Catalina, que había leído lo suyo, estaba empapada en literatura de la Ilustración. De modo que se extrajo de dos obras 526 artículos: 250 plagiados del 'Espíritu de Las Leyes' de Montesquieu; los restantes, si no todos, casi todos, de 'Castigos y Crímenes' de Becaria. El Nakaz fue exportado a Europa. Leído, comentado y elogiado.

Hasta prohibido en Francia, por ser demasiado avanzado.