miércoles, 25 de febrero de 2009

José Mª Amigo Zamorano: 'Sin dejarse vencer' (1)

(En recuerdo y homenaje de Concha Tristán que acaba de morir)

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Nos contaron una vez la historia de una golondrina muy joven que vivía feliz con sus padres, jugaba con sus amigas y ya comenzaba a trabajar llevando barro en el pico para construir su nido. A pesar de su juventud había realizado aventuras, a veces peligrosas, que mostraban a las claras su generosidad y su arrojo. Era dichosa.

Pero por azares del Destino que unos veces es bienhechor y otros maligno se quedaron prendidas sus patas, a la vera del arroyo, de un barro arcilloso. Por mas que hizo para desprenderse de él no lo logró. A cada movimiento se hundía más y más en el barro. Hasta que ya muy cansada se abandonó a su suerte y el barro la tragó.

Al poco acudió al arroyo un alfarero a coger arcilla para su trabajo porque se le habían agotado las subsistencias. Metió una buena cantidad en un zurrón y regresó a su taller. Como habréis adivinado dentro del barro latía la golondrina de nuestra historia sin que el alfarero lo supiera.

En el nido de la golondrina la esperaron sus padres, como no regresara a tiempo, se alarmaron mucho y comunicaron su inquietud a los vecinos. Entre todos la buscaron por todas las partes. Infructuosamente. Luego pensando que habría muerto se hundieron en la tristeza y el llanto amargo brotó de sus ojos.

Mientras tanto el alfarero puso parte del barro en el torno y comenzó a modelar un jarrón. Metió los dedos en la masa, para hacerle el hueco a la vasija, viéndose sorprendido con un bulto que le iba saliendo en la panza del jarrón. Y ya iba a quitárselo cuando le llamó su mujer.

Contempló un instante su obra y la dio por bien hecha. Al fin y al cabo el bulto tenía forma de pájaro.


-¿Quién va a pensar que es un pedrusco?, pensó para si.



(seguirá)