viernes 20 de noviembre de 2009

Iswe Letu: Okonkwo, arquetipo de una época

Iswe Letu: Okonkwo, un arquetipo de una época


Para comentar la novela del nigeriano Chinua Achebe, rotulada 'Things fall apart' (Todo se derrumba) de 1958 y editada por Ediciones Alfaguara en 1986, hoy, que estamos a finales de noviembre del 2009, día soleado y con una temperatura tan cálida que es impropia de estas fechas tan avanzadas del otoño, es quizás un momento muy conveniente.
Lo decimos porque si el cambio climático, del que tanto se comenta, se confirmara, el sistema de vida que llevamos se derrumbaría y muy probablemente la búsqueda de agua sería una ocupación cotidiana y angustiosa; los conflictos por la tenencia de manantiales ocuparían las primeras planas de los diarios; y los debates en los medios de comunión de masas y en el parlamento de la España monárquica, heredera de una dictadura fascista, se llevarían una parte importante del tiempo, siendo los representantes políticos de los aguatenientes los que llevarían la voz cantante.
Ante ese hipotético derrumbe en esta parte del mundo, los hados no lo quieran, los seres humanos se verían concernidos a tomar posturas ante los nuevos retos que esta situación les enfrentaría y no todos acertarían en el remedio.
En 'Todo se derrumba' el cambio de clima es político ante la invasión de los colonialistas. A veces, muchas veces, esa invasión es incruenta al principio y se nota sólo en la presencia de la vanguardia de esos imperialistas: las religiones foráneas cristianas. Su labor encuentra resistencias, en ocasiones difíciles de salvar; en otras halla terreno abonado por las injusticias que se dan en el lugar donde penetran. Cuando descubren estas organizaciones reaccionarias un terreno propicio lo cultivan con esmero, lo miman. Porque las iglesias, como toda organización humana, explora el terreno antes para averiguar los fallos, las grietas, el punto débil del lugar, atacando por consiguiente por ese flanco. Si no lo encuentran, se retiran.
Al principio su táctica es de mansedumbre, cual mosquitas muertas se muestran, como... si estuvieran sin estar. Luego, ya establecidas, se vuelven intolerantes, injuriosas, dictatoriales.
Así, en esta novela, de una manera casi impercetible (de ahí la maestría del autor) le van segando la hierba a las creencias paganas de las aldeas de Nigeria. Y más tarde, cuando ciertos habitantes quieren rebelarse contra imposiciones e injusticias el clan ya no responde como un solo hombre. ¿Por qué? Pues porque hay individuos que se han pasado al invasor con armas y bagajes. Y si, es cierto, son aun mayoría. Todavía. Incluso se levantan y luchan, pero se dan cuenta, enseguida, sufriéndolo en propias carnes, que la tal religión mansa, tierna, comprensiva... de la que se rieron al principio consintiendo, como lo consintieron, que edificara sus casas no dándole importancia, tiene detrás sus cancerberos que guardan sus espaldas: tropas, leyes, jueces... que reprimen, apalean, juzgan y encarcelan. O, simplemente, los ahorcan sin mas. O incluso entran en una aldea y matan a todos los habitantes en represalia por algo. Son así de brutales los invasores.
Estos hechos enfurecen a los ancestros, que se agitan alarmados en las tumbas. Los dioses de las aldeas están intranquilos y los dioses personales, con la rabia en su ser, no dejan dormir tranquilos a los hombres. Los incitan. Los azuzan...
Hay que plantar cara al invasor. Se exige una respuesta contundente que... solo el personaje la lleva a cabo. Se encuentra aislado. Ni los amigos lo siguen. Y menos el clan, claro. Todo se le ha derrumbado. Ya no tiene nada que hacer en este mundo.
El autor, con una visión autóctona de Nigeria y no con el sello unilateral del intelectual colonialista, se da cuenta de que la acción del invasor inglés, su política, su ideología, sus religiones, han hecho mella, desgraciadamente, en una parte de la sociedad africana, concretamente en Nigeria (*), e influye, no cabe duda, en los comportamientos de las gentes. Ya no es el clan todo. Han calado esa creencias foráneas.
Sin embargo, aquí, de lo que se trata, sobre todo, es de resaltar la impotencia de la sociedad, representada en el personaje principal, Okonkwo, ante este cúmulo de situaciones nuevas, ante estas cataratas de injusticias que comete el invasor. De modo que, como decíamos más arriba, es un inútil ante ese estado de cosas.
Si decimos que es una pequeña obra maestra, es como si no dijéramos nada. Pero, efectivamente, en pocas páginas (no llega a 200) retrata a todo un personaje con su radical machismo propio de una sociedad rural, elevándolo a arquetipo de una época, analiza las creencias paganas y las compara con las del invasor, sin que salgan muy bien paradas ambas.
Para captar todos sus matices habría que leerla. Hagan ustedes lo que quieran.
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(*) El padre de Wole Soyinka, Premio Nobel de Literatura de Nigeria, por ejemplo, era pastor protestante

viernes 13 de noviembre de 2009

Camps asoma la patita. ¡Chitón!

En Euskadi, hoy, en estos momentos, gobierna, como un solo partido, el PP, partido de origen franquista (fascista para todo el orbe) y el PSOE, formación política de procedencia obrera y republicana (socialista para todo el mundo) Esta conjunción partidista podría bautizarse como PPSOE (partido popular socialista obrero español) Solo en el nombre.
Hace apenas nada, un día, ambos partidos, como uno solo, es decir como PPSOE, han consensuado un director para que dirija la TVE.
Ambos se colocan la medalla de la responsabilidad como guardianes del Estado, cuya forma es, en España, claro, la Monarquía. La Monarquía Borbónica.
Éste estado monárquico, surgido de la llamada transición, es decir del cambalache entre el franquismo (fascismo para el orbe) y la oposición a él más poderosa, tiene por jefe a un rey llamado Juan Carlos, con número de orden, primero (Juan Carlos I) nombrado por un dictador sanguinario, el general felón Francisco Franco.
Es un estado, por tanto, que dirige una persona nombrada por un fascista. Y para que se vea aun más la jugada, ese rey es, además, militar de profesión y, según la constitución que ese cambalache se dio, su jefatura llega hasta los ejércitos de tierra, mar y aire. Es un Rey, Jefe del Estado, Capitán General de los Ejérctos de Tierra, Mar y Aire.
Pues bien, este rey, jefe de estado y de las fuerzas armadas, jamás, nunca, ha condenado su origen: el franquismo (fascismo para el mundo entero) que sería como condenarse a él mismo.
Este estado de cosas es un estado de cosas capitalistas; es decir: domina por toda la rosa de los vientos la explotación del hombre por el hombre; la explotación de los trabajadores por lo patronos; la explotación del Trabajo por el Capital. Y este estado tiene un gobierno; es decir: un comité central de la burguesía; en la gobernación de ese estado se turnan el PP y PSOE.
Es lógico que, los que parieron este cambalache, se unan en momentos determinados y para cuestiones que consideran cruciales para salvaguarda de ese estado; por ejemplo: Euskadi donde la actividad de los independentistas hace temblar su edificio monárquico tan largamente construido.
Y para que nada se les vaya de la mano han amarrado bien ese instrumento que D. Agustin García Calvo denomina de Educación de Masa, la Televisión.
Aunque, a veces, alguno de los miembros dirigentes del Partido Popular (PP) que, como hemos dicho más arriba, es un partido de origen franquista (fascista es el nombre más universal con el que se conoce a esa palabra española); cuando, repetimos, a un cierto jefe del PP se le ocurre asomar la pata, al verse acorralado por los escándalos de corrupción, declarando que lo que quieren los denunciadores socialistas es irlo a buscar, a su casa, en un camión y tirarlo, por ahí, muerto, se hace el silencio. ¿Por qué? Porque todo el equilibrio PP-PSOE se tambalea. Y es que a lo que el Camps (es él quien lo dice) se refiere es a lo que los franquistas (es decir los fascistas de los que él procede) hacían, antaño, allá por los años 30 del siglo pasado con los trabajadores antifascistas españoles. Que los tiraban luego asesinados por cunetas o enterraban en fosas que aun se buscan (recordamos el caso del poeta Federico García Lorca). De eso hablaba el neofranquista de Camps. Y todos se han callado como zorros. En lugar de condenar esas palabras, abuchearlo o expulsarlo de la política, sus partidarios lo aplaudieron. Claro el PPSOE no arma la marimorena porque ve que eso no hace peligrar su estado monárquico.
Este hecho demuestra, además, gráficamente, que en el cambalache de la llamada transición quienes de verdad tuvieron la sartén por en mango fueron los franquistas. Desgraciadamente. Aun siguen. Dominando. Y así nos va con un jefe de estado nombrado por un dictador, un estado dominado por la burguesía y unas fuerzas políticas progresistas sumisas, cuando no colaboradoras de este tinglado.
No hay más que verlas gobernando en Euskadi, consensuando un director de televisión y callándose cuando un fascista quiere revertir la Historia. Así nos va.

jueves 5 de noviembre de 2009

El Paralelismo Mexicano


miércoles 4 de noviembre de 2009

En un blog español que descubrí hace poco y que me ha atrapado firmemente (http://isweletu.blogspot.com) leí un artículo que aparte de gustarme mucho por lo que dice y cómo lo dice es tan certero que todo lo afirmado se puede aplicar a la situación mexicana con sólo hacer unos pequeñísimos cambios. Me permito citar párrafos completos del blog mencionado para mayor claridad de lo que afirmo arriba.

Las cosas están así –se lee en el blog Iswe Letu-: unos cuantos (no sabemos la cantidad) queremos la República. Una república sin muchas concreciones. Vamos, una ruptura republicana. La Monarquía, heredada del franquismo, ya la conocemos. Por sus hechos.”

Cambiando un poco, la situación está perfectamente descrita para México. Las cosas están así: unos cuantos (no sabemos la cantidad) queremos una sociedad no capitalista. Así, sin muchas concreciones. Vamos, una ruptura del capitalismo. La globalización capitalista, reformulada en México por Carlos Salinas de Gortari, ya la conocemos. Por sus hechos.

En los siguientes seis párrafos, si cambiamos monarquía por presidencia de facto, CCOO y UGT por CTM y CROC y aclaramos que “las subvenciones que el Estado les concede” allá, acá no son monetarias sino prebendas políticas y empresariales (¡sí!, como se lee) se aplican todos ellos perfectamente a la situación mexicana.

Transcribo literalmente un párrafo más del blog Iswe Letu: “En el estado de las cosas, no nos olvidamos de la patronal que, igual que los sindicatos, tienen sus organizaciones, sus locales, sus voceros, sus empleados... Tienen más dinero que los sindicatos que llaman obreros, aunque las sedes están muy cercanas. Fueron antes edificios de los sindicatos verticales, que así se llamaban a los sindicatos fascistas del franquismo. Por lo que están casi colindantes. Se ven muy a menudo, se reunen, hablan. Acuerdan cosas. Entre ellos. A esto lo llaman diálogo social. A este teatrillo o cambalache. Y en eso casi siempre pierden los trabajadores. No las cúpulas sindicales. Y sin embargo no pasa nada, sigue el diálogo social.”

En el párrafo anterior, aunque sea difícil creerlo, bastará reemplazar “la patronal” por el gobierno y “los sindicatos verticales que así se llamaban los sindicatos fascistas del franquismo” por los sindicatos corporativos, que eso son los sindicatos progubernamentales emanados de la revolución. Hecho el reemplazo todo es igual aquí que allá.

El resto del artículo también es totalmente aplicable a la situación mexicana, cambiando pocas cosas tales como que en los partidos (chiringuitos auténtico igual que allá) el PAN es el ala derecha, el PRI cada día se mueve más del centro a la derecha y el PRD es aparentemente el ala izquierda. Cierto que no padecemos legalmente una monarquía, pero el actual presidente se quiera comportar como monarca (no ha sido el único ni el primero). De este modo es verdad que acá vivimos así ... de jodidos.

*

leído en:

http://galeradepiedra.blogspot.com/
Blog Mexicano

domingo 1 de noviembre de 2009

Un Jefe, un Partido, un Programa, ¡heil Aznar!

¡Ah, el Aznar!, ese político que, allá, cuando estuvo en la Rioja de recaudador o algo por el estilo; ese Aznar, decíamos, que cuando estaba en La Rioja, o por ahí cerca, hacía una defensa de la Falange (un partido fascista que dominó durante la dictadura franquista) y no era muy proclive a la democracia; nada de extrañar pues su padre fue un destacado franquista; ¿no caéis?... que si, coño, el Aznar de las Azores; es decir, el de la guerra; el del rancho de Texas que hablaba con acento mexicano; y también el que nombró con el dedo a Rajoy para dirigir al PP; es decir, al que le gustan, por lo que vemos, los métodos dedocráticos; pues si, ese Aznar -acabamos de leer- ha criticado al mismo al que él nombró a dedo, a Rajoy, diciendo algo así como que se necesita un jefe, un partido, un programa; más o menos; las palabras exactas da igual; el que quiera que las busque en la red o en los periódicos; porque lo que tratamos de decir es que eso nos suena, nos suena mucho, muchísimo; creemos recordar, quizás soñamos, aquellas consignas: un caudillo: Franco; una patria: España; un partido: La Falange Española; hasta la institución que dirige se llama FAES (¿Falange Española?); bueno, pues como de casta le viene al gallo, son muy parecidas a aquella de: España Una, Grande y Libre; y si ustedes buscan, rebuscan, indagan, averiguan, estudian... en la Historia, la Gran Historia, podrán hallar que esas consignas estaban calcadas de las de la Alemania nazi: una patria: Alemania; un lider: Hitler... Eso nos ha recordado lo dicho por Aznar: un jefe, un partido, un programa. A quien con bigotito y 'to', y así de pequeñito, alguien podrá decirle, cuadrándose, ¡Heil Aznar! Algún cabeza rapada. Recién llegado de apalear emigrantes o mendigos.

miércoles 28 de octubre de 2009

Aquí se mataba no hace mucho

Por Don Ricardo, hace 2 días


Que no se olviden de esto...


No olviden ustedes nunca que la derecha fusilaba a la gente en este país hace apenas 40 años.

Que no es están tan lejos aquellos tiempos que doña
María San Gil consideraba que eran tiempos de paz y don Jaime Mayor Oreja vivía con tranquilidad.


Pues eso, que se acuerden, que nunca viene mal acordarse de las cosas.

(Tomado de:

http://www.asueldodemoscu.net/)



Y también de:



http://luchesentrubia.wordpress.com/2009/10/26/papa-mama-me-ejecutaran-manana/mama-me-ejecutaran-manana/



Y de :



http://amorin69.blogspot.com/2009/10/estreno-en-madrid-documental-septiembre.html



Sin olvidarme de:



http://libertad7.blogspot.com/2009/10/estreno-en-madrid-documental-septiembre.html



y un largo ecétera

martes 27 de octubre de 2009

Fábula de la Caja Madrid

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Este tejemaneje en torno de la Caja Madrid nos ha hecho recordar una fábula clásica, la IX de Félix María Samaniego, titulada 'Las Moscas'. Y le viene que ni anillo al dedo a los/as aguirre, rajoy, gonzález, gallardón y otros moscones.
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A un panal de rica miel
dos mil moscas acudieron,
que por golosas murieron,
presas de patas en él.

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Otra dentro de un pastel
enterró su golosina.

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Así, si bien se examina,
los humanos corazones
perecen en las prisiones
del vicio que los domina.

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Casi que ya entrevemos perecer a alguno/a enterrado/a en la dulce y pantanosa arena movediza de la pasta gansa. ¡Qué deleite! ¡Què placer!

lunes 26 de octubre de 2009

Las cosas están así... de jodidas

Las cosas están así: unos cuantos (no sabemos la cantidad) queremos la República. Una república sin muchas concreciones. Vamos, una ruptura republicana. La Monarquía, heredada del franquismo, ya la conocemos. Por sus hechos.
Ahora bien, de esos deseadores de una república, que no sabemos cuantos somos, algunos están metidos en chiringuitos llamados partidos y se creen poseedores de la verdad republicana; otros, creemos que la mayoría, de los que anhelamos una república no estamos metidos ni seguimos las directrices de ningún chiringuito. No nos creemos detentadores de ninguna verdad republicana, pero tampoco nos hemos puesto a debatir cómo sería esa república que ansiamos de todo corazón.
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Habría que decir que somos, en este sentido, espectadores. Sin que sintamos ningún orgullo por ello.
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Luego están los sindicatos (algunos de nosotros hemos estado o estamos afiliados a ellos) que tienen unas organizaciones poderosas. Se llaman mayoritarios; son CCOO y UGT. Esos sindicatos también comenzaron como chiringuitos, ahora son algo más que eso. En todo caso son chiringuitos descomunales.
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Como no tienen ya cajas de resistencia no sirven para resistir huelgas obreras. Y si la lucha se prolonga, los obreros tienen que volver al currelo, tarde o temprano, con el rabo entre las piernas. Esos chiringuitos sindicales viven de las cuotas de los afiliados y de las subvenciones que el Estado les concede por muy diversas actividades. El Estado Capitalista. El Estado de los Capitalistas.
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De modo que tienen que tener mucho cuidado con lo que hacen o con lo que dicen no sea que se queden sin subvenciones. Y entonces... entonces... ¿de qué van a vivir sus dirigentes? Porque con las cuotas de sus afiliados no les da ni para pipas. La aristocracia obrera no podría mantener su ritmo de vida. Y además, ¿cómo van a mantener la burocracia de la que se han rodeado? Tienen que pagar a todos esos empleados. De modo que, como decíamos más arriba, tienen que andarse con mucho tiento.
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En el estado de las cosas, no nos olvidamos de la patronal que, igual que los sindicatos, tienen sus organizaciones, sus locales, sus voceros, sus empleados... Tienen más dinero que los sindicatos que llaman obreros, aunque las sedes están muy cercanas. Fueron antes edificios de los sindicatos verticales, que así se llamaban a los sindicatos fascistas del franquismo. Por lo que están casi colindantes. Se ven muy a menudo, se reunen, hablan. Acuerdan cosas. Entre ellos. A esto lo llaman diálogo social. A este teatrillo o cambalache. Y en eso casi siempre pierden los trabajadores. No las cúpulas sindicales. Y sin embargo no pasa nada, sigue el diálogo social.
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Fuera del diálogo social (o dentro de él) están los partidos políticos que llaman mayoritarios: el PP y el PSOE. Para ciertos comentaristas es un solo partido: el PPSOE con su ala derecha (PP) y su ala izquierda (PSOE) y que en Euskadi podría decirse que forman ya un partido único gobernando. Ambos son partidos monárquicos. Chiringuitos descomunales monárquicos. Ambos han estado en el poder. Han gobernado. Se turnan. Tienen sus organizaciones, sus programas, sus medios de comunicación de masas que les siguen.
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No es facil diferenciarlos. Nos referimos a lo que defienden en los hechos. No en las palabras. En las palabras... bueno... en las palabras se diferencias un poco, tampoco mucho. Y en lo esencial nada.
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Se les puede diferenciar en el origen, en el nacimiento. Uno (el PP) viene del franquismo; el otro (el PSOE) procede de la oposición al franquismo y de la República... ¡Pero eso fue hace tantos años...! Se ha ido diluyendo desde el final del franquismo. Y, aun siendo importante, ya no tiene para sus dirigentes valor esencial. Veamos: unos no quieren que les llaman franquistas y para los otros... ¡ah, para los otros!.. la oposición y la República quedó tan lejos... Luego, estos, han estado en el Poder, han tocado tajada, han manejado, gobernando, la pasta... ya no son lo que eran: están a gusto con el Capital. Es más: son parte de ese Capital acumulado durante el franquismo.
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De modo que, ambos, están llamados a entenderse. Defiende lo mismo.
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Además los que estamos en frente, no sabemos cuantos, somos los deseadores de la República, los antifascistas, los antisistema nos llaman. Unos alborotadores. Para más inri deseamos otra manera de hacer las cosas, más popular, más justa; ¡aquí estamos, somos republicanos!, hemos gritado muchas veces; algunos, como nosotros, aunque no tenemos chiringuito deseamos una república popular y federativa, sin mayores concreciones. Pero ellos... no caben en eso. Creemos. De momento.
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Y por el momento ellos son los fuertes y nosotros los débiles.
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Más allá está el pueblo. Es decir, la mayoría de votantes o que no votan (los menos, claro) Son los espectadoress. Los de las gradas. Unas veces votan a uno de los grandes (de momento) y otras veces al otro (también de momento) porque están las cosas así y no se puede esconder esta realidad. Y es que siempre nos queda alguna servidumbre variopinta, alguna nostalgia, y al final acudimos a votar.
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Y para completar el cuadro queda el PCE, quien con sus chanchullos, traiciones a la causa republicana, con Carrillo y otros de su calaña, ha despilfarrado su riqueza, su prestigio, de tal modo que su republicanismo está puesto en duda por casi todo el conjunto de republicanos, tanto los que tienen chiringuito como los que no lo poseemos; si bien, a estas alturas de la película, no queremos negarle la sal, el pan y la lumbre.
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No se completaría el cuadro sino pusiéramos a los partidos nacionalistas de las nacionalidades. No a todos, claro está, pues algunos, los más luchadores, han sido ilegalizados porque si. Una razón muy carlista, franquista... Generalmente, como la mayoría de los votantes, una veces su voto se inclina al PP y otras al PSOE. Según les llenen, más o menos, su bolsillo.
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Y así va pasando el tiempo y la Monarquía, heredera del franquismo, apoyada por el Capital que hunde sus orígenes en él, va viviendo a cuerpo de rey aglutinándolos a todos. ¿Hasta cuándo? No lo sabemos, pero las cosas están así... mientras los de los chiringuitos republicanos se crean poseedores de la verdad tomados así uno a uno y el resto sigamos siendo meros espectadores.