martes, 24 de enero de 2012

El Padre de Husein o... (segunda parte) - G -


---Viene del anterior post

G)

Axxia, al llegar las dos de la tarde, se inquieta por su padre. La niebla se cierne por todo el pueblo. Temía que algo le hubiera ocurrido. Lo presentía. Se puso el pañuelo, el abrigo y abrie la puerta con intención de ir a buscarlo. Pero en ese momento llega su hermano Husein. Y le vierte sus inquietudes. 

Husein avisado por su hermana de donde podía estar su padre corre hasta el parque. Una señora le dijo que lo había visto subir al risco. Casi la deja con la palabra en la boca dirigiéndose con prisa hasta el montículo.

Emprende la subida. A mitad del sendero, al cerrar el portón de la empalizada, el golpe, su sonido metálico, aumentado en el silencio de la nevada, espanta a unos buitres que, a la izquierda del risco, están comiéndose algo. Él se dirige hasta allí, hundiéndose en la nieve, temiendo lo peor. Se veía algo oscuro tumbado en la nieve. Si bien con la niebla no se aprecia claramente que podía ser eso oscuro. A cada paso que da en la nieve aumenta mas la sensación de hallarse ante una tragedia, la de su padre muerto. Y que el sueño que tuvo fuese premonitorio. Camina alzando bien las piernas para poder avanzar, ya que la nieve acumulada impide que la velocidad sea mayor que la que él desea. Su angustia es seguida por el lamento o suspiro continuo y regular procedente del convento  que apenas se distingue entre la niebla. Y le aumenta la pena.

Aun quedaba un buitre hundiendo su pico en el bulto oscuro. 

Desesperado urga en la nieve para encontrar cantos o piedras para lanzarlas contra el pajarraco. Y las tira con rabia dando voces. Hasta que consigue espantarlo. Lo hace mientras se acerca hasta el ser vivo tumbado en la nieve. Bueno, eso de ser vivo lo piensa porque entre las ropas, o lo que fuera esa masa oscura, se ve con cierta nitidez manchas rojizas. 

Sangre... ¡Sangre!... ¡Alá lo proteja!... ¡Su padre!... Ciego de horror y pena salta desde donde está hasta el bulto. Sin pensar en el peligro de romperse la cabeza o una pierna con alguna piedra escondida por la capa de nieve. Cae cerca dando, eso si, con la cabeza en tierra, amortiguando el porrazo la nieve. 

Se levanta con rapidez aunque algo atontado. Con las manos se quita la nieve de los ojos. Los abre y se asombra incrédulo: era una cabra; muerta; despeñada; desorientada por la nevada; al parecer. 

Dio un suspiro de alivio y continúa enseguida hasta arriba del Risco San Tuno. La niebla lo tapa. En la cumbre mira desesperado por todas partes. Su padre no estaba. 

Como desandar lo andado no tenía ninguna razón de ser, trastumba la cima y sigue el sendero por la parte de atrás por ver si, acaso, quizás, tal vez... Palabras de ambiguo significado que le acompañan encogiéndole el corazón y acolchando con neblinosa esperanza su angustia.

(seguirá) ---

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