miércoles, 18 de mayo de 2011

Salvador López Arnal: Plazas, protestas y desalojos


A ver si mi memoria ha acuñado bien esta moneda. ¿No habíamos quedado en que los dictadores árabes habían tomado sendas inadmisibles y antidemocráticas ante las razonables y justas protestas de sus ciudadanos? ¿No criticábamos que esos políticos trasnochados, y las fuerzas que los amparaban, desalojaran de las plazas de Túnez, Marruecos, Argelia y Egipto a jóvenes que gritaban y exigían democracia real, trabajo digno, justicia y dignidad? ¿No repetíamos una y mil veces más que las revueltas árabes eran movimientos, incluso revoluciones pacíficas que merecían toda nuestra consideración y apoyo? ¿No llamábamos la atención de gobernantes, ministros y diplomáticos y los criticábamos severamente ante las actuaciones de las fuerzas policiales de sus respectivos países? ¿Era eso o no era eso?

¿Cómo se entiende entonces que no pongamos el grito en el cielo, actos en la tierra y exijamos dimisiones y que se vayan todos, pero todos-todos, cuando la Policía Nacional (y tal), con nocturnidad y alevosía, como en los viejos tiempos de penumbra franquista, desaloja la plaza donde nuestros jóvenes, y no tan jóvenes, piden y exigen cosas muy similares a las que exigían y exigen los jóvenes y los ciudadanos árabes? ¿No gritaban también los jóvenes madrileños, por ejemplo, contra la corrupción y los privilegios y a favor de la democracia real, la justicia, el trabajo digno y contra los privilegiados y responsables que han llevado al mundo y a nuestro país a una de las peores crisis económico-sociales de toda su historia? ¿Dónde está su locura? ¿Qué vértice de su radicalidad no resulta admisibles? ¿Aquellos desalojos no estaban justificados y estos, los nuestros, en cambio sí? ¿Qué perversa lógica subyace a estas miradas? ¿Aquello eran dictaduras y esto es una democracia borbónica y naconal-católica? ¿Aquellas policías no tienen modales y la nuestra es un océano de cortesía y de saber hacer?

Nada de lo que exigen y hacen nuestros jóvenes y ciudadanos merece ningún reproche. Piden lo que todos vindicamos y exigimos: poder de la ciudadanía, derechos sociales, trabajos que no sea una forma encubierta de esclavitud, eliminación de la corrupción aléfica que nos rodea.

El movimiento por la democracia real ha ocupado también la plaza de Catalunya de Barcelona y otras plazas españolas. Sus vindicaciones se plasman en un papel que lleva por título: “Aquí, com a Egipte”. ¡Aquí como en Egipto! Quieren poner freno y plantar cara a toda “esta situación global que nos está matando de forma gradual”. Nos convidan a todos nosotros a resistir, a que vayamos a la Plaza de Catalunya, a que discutamos, a que pasemos a la acción. Afirman que todo está por hacer y que todo es posible, ¡y que la imaginación sea nuestro único límite! Convocan, nos convocan, a una asamblea ciudadana todos los días a las 22:30, en la Plaza de Catalunya, en nuestra plaza de la dignidad y la revuelta. ¿A qué esperamos?


Y si les parece mal, lo suprimimos.


martes, 17 de mayo de 2011

Max Aub (*): Tres palabras y una sola verdadera: ¡me cago en Dios! (1)


Reconozco que hay escritores que nunca he leído a pesar de fama y elogios. Uno de ellos, Max Aub. Antes, en la época franquista, porque apenas se hablaba de él. Y luego, mas tarde, porque la llamada 'transición democrática', en buena medida llevada por los franquistas, tampoco se habló en exceso. Ahora, la colección 'Biblioteca de la República' que ha lanzado el diario 'Público', ha sacado, primero un libro que es un diario sobre un viaje que hizo a España desde Méxijo, donde estuvo exiliado y dos tomos de un ciclo de novelas dedicadas a la Guerra Civil que denominó 'El laberinto español'. Estos 2 tomos, rotulados 'Campo de sangre', me han atraido muchísimo. Es una escritura de frases cortas y cortantes, con un lenguaje en el que incluye palabras que, quizás, no sean del todo muy castellanas, pero que le dan una gracia, una chispa, que poco a poco engancha. Digo esto de que no son muy castellanas, porque hay escritores que se les nota que no han mamado ese lenguaje sino que es una segunda lengua. Algo de esto me decía el escritor Eusebio García Luengo de Camilo José Cela o de Valle Inclán. Ambos gallegos y cuyo castellano parece que a los que hemos nacido en Castilla nos raspa en un principio. Luego llegan a dominarla y ¡caray! salen unos escritos magníficos como los de Valle Inclán o estos de Max Aub. Max Aub, de origen judío, llegó a España ya siendo casi adolescente viviendo por la zona del levante español. De modo que su castellano es un poco catalán y otro poco exótico a veces. Pero llegó a amar a España, a lo español y al español que lo que escribe llena de chispazos la pupila del lector. Todo a pesar de esas palabras que nunca había oído, por ejemplo: toroso, bamboche, vedijoso, majagranzas, jaharro, dedea, aljofifa, aproches, poliorcética, mandilandines, sahorno, etc., etc., etc,. 

He escogido este diálogo del primer tomo de 'Campo de sangre' como muestra de esa chispa de que hablo:

"A Paulino Cuartero le duelen, físicamente, las extralimitaciones verbales.

-Déjate de historias.

-Si no estuviese Cuartero hubieras dicho: déjate de puñetas -comenta Rivadavia.

-Nada, hombre: los ojos forman el buen decir. En lo grosero está la sal del lenguaje. Indican vitalidad, plantación honda, raíces. Yo no sé ni francés, pero por lo que dicen en ninguna lengua hay reniegos tan bárbaros como los nuestros.

-Reniegos, sí los hay. Dicen que los húngaros, que los griegos... Lo nuestro, no es tanto el blasfemar, como el tener los divinos atributos en la boca, aun en la conversación mas insulsa -contesta Rivadavia.

-¿Es ser malhablado hablar como se habla?

-¿Si se cuelga tu vecino, te ahorcarás tú? Se blasfema por pereza -dice Cuartero.

-Es un atajo -habla Sancho.

-Calla, babión, bocón, boconero -dice Rivadavia-. Hace unas noches vino a verme Arístides. Mi soberbio, mi magnífico Arístides: 'Je sais l'espagnol', me suelta. ¡Ah!, digo yo. 'En trois jours.'

-El español en tres días o las veladas de la Granja -dice Cuartero, que ha todo saca título.

- La lengua universal. 'Los hombres -prosiguió Arístides- tienen que expresar tres clases de sentimientos: los pasados, los presentes, los futuros: la sorpresa, la duda, la esperanza, la admiración, el saludo, la despedida. En español -sigue-, estos nueve estados se traducen en tres palabras, según el orden: ¡coño!, ¡hombre!, ¡mañana! Tres palabras y una sola verdadera: ¡me cago en Dios!, que las recoge e integra'. Venía Walter con él, tuvieron una discusión, en alemán, acerca de: ¡'tu madre'!, que el germano quería incluir a toda costa en el Walhalla. Le pudo Arístides, que le demostró que 'tu madre' no tendría nunca significación de futuro.

-A esa nos ha conducido Churriguera -Dice Cuartero-. El problema está en saber cómo un novelista puede hacer hablar a sus personajes sin emplear estas expresiones clave.

-Donde los franceses dicen mierda, nosotros cojones. Diferencia esencial -hace notar Rivadavia-. Cada época tiene sus palabrotas, cada país sus blasfemias. No sé de nadie que las haya estudiado y es lástima.

-Un  idioma sin blasfemias no es lenguaje. Una palabrota bien plantada, en su sitio, en su tierra, a su tiempo, es insustituible. El reniego asienta y clava el idioma en tierra, contra los cielos. Si los españoles no pudiésemos emplear interjeciones soeces nos íbamos a ver negros. Si no, ¿para qué hacemos la guerra? Para que no se prohiba la blasfemia."

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(*) http://es.wikipedia.org/wiki/Max_Aub

(1) Título nuestro. Max Aub en 'Campo de sangre', volumen I, páginas 90, 91, y 92; edita Diario Público, Barcelona, 2011

martes, 10 de mayo de 2011

Werner Ovalle López: Diálogo de América (*) (1)


Nadie puede negar que el ruiseñor
tiene luz de maíz en la garganta.

Que la nocturna estrella silenciosa
tiene alas de maíz en la mirada.

Quen en el río, en el mar, en el océano,
sal y maíz son conyuges del agua.

Que con maíz sembró Ruben Darío
su amapola de luz en Nicaragua.

Que como caña de maíz herido
García Lorca se quebró en España.

Y que con hombres de maíz se ha hecho
la patria espiritual de Guatemala.

Salve maíz amable, pan de América,
mínima catedral de la esperanza.
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(*) (De la antología 'POESÍA REVOLUCIONARIA GUATEMALTECA. de Mª Luisa Rodríguez. Edita: Zero, S.A. Madrid, octubre 1969)

(1) De su poema 'Padre nuestro maíz' compuesto de de cuatro partes: I. Madrigal de símbolos; II. Subsueño vegetal; III Diálogo de América; y IV. Estancia final. El poema ''Padre nuestro maíz' pertenece a la antología 'Corona de la Vida'.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Roberto Paz y Paz (*): Así eran mis bueyes (1)

Esos si eran bueyes;
te digo, vos Chema,
que ya no consigo
otra yunta igual.

Tuve que venderlos
pero ¡que remedio!,
al que nace pobre
le sale mas cara
que al rico la vida.

Eran tan iguales
que daban envidia
siete cuartos de alto
mírame la mano;
los dos tan bermejos
como yeme'e güebo,
y con unos cahos...

Mejor ni te cuento.
Cuando me recuerdo
de cómo jalaban,
siempre tan parejo,
sin usar el chuzo
hasta sin gritarles,
siento que los ojos
se me llenan de agua.

Verdad que le daba
después del trabajo
una canasta ansina
llena de mulquites
y sal en la mano.

Los hubieras visto;
si era con arado
antes que los otros
hubieran rompido
yo estaba cruzando
pa sembrar la tierra.
¡Si hasta ya sabrán
que con tierra seca
se siembra a tres melgas
y las calculaban
mejor que yo mismo!

Pero ya se fueron,
¡bueyes de cien pesos!;
y tuve que darlos
en cien todos juntos.
Así se aprovechan
las gentes de pisto
del que necesita...

Mi mujer preñada
y un chiris enfermo,
sin maíz ni frijoles,
¡hasta sin machete!
Y las medicinas cuestan
tanta plata;
y hace falta ropa
para cuando nazca
el que está en camino.

Los vendí por eso;
si no, ¡qué esperanza!
Cuando me recuerdo
de como trepaban
por el Salitral
con treinta quintales,
y de cómo se iban
por la carretera
hasta el río Motagua
sin que yo los guiara...

Con aquellos bueyes
ir en la carreta
era como estar
tendido en l'hamaca.
¡Si hasta me dormía
sobre el maíz en grano
y ellos me llevaban
hasta la casona
de la Hacienda Grande!

No sé si es mejor callarse,
si ya mero lloro.
¿No ves que otros bueyes
así ya no encuentro?

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(*) Roberto Paz y Paz González: Poeta guatemalteco nacido el 22 de abril de 1927 en Ciudad de Guatemala. Sufrió su primer exilio en 1937 por acompañar a su padre. En 1944 retorna a Guatemala y milita en el Frente Popular Libertador. Luego en partidos revolucionarios iniciados con el movimiento que derrocó a la dictadura de Ubico en 1944. El 18 de julio participó, fusil en mano, en la defensa del gobierno del presidente Juan José Arévalo, siendo herido en combate. Asistió a la fundación de la Alianza de la Junventud Democrática Guatemalteca en 1947, de la cual fue el responsable de Finanzas y director del periódico Alianza, órgano de esa alianza. En el trascurso de la crisis de 1954 ayudó a organizar las brigadas populares para defender la revolución, siendo segundo jefe de la 'Tecum Uman'. Asilado en la Embajada de Argentina, marchó a ese país en septiembre de 1954, volviendo a su patria en mayo de 1963. Su producción literaria mas importante es en prosa, sobre todo en cuentos. Y también destaca como periodista. Estuvo muy unido al grupo Saker-Ti. Como representante de este grupo y de la Alianza de la Juventud Democrática Guatemalteca fue a México al Primer Congreso Continental Americano por la Paz. En Argentina escribió para seminarios y revistas, y dio charlas sobre arte y literatura guatemalteca. Sus actividades generales como organizador e impulsor de actividades literarias y culturales son tantas y tan variadas que sería cansado citarlas. En un tiempo solo publicó ensayos y nada de poesía. Estuvo amenazado de muerte pero no obstante eligió continuar viviendo en su país.

(1) 2º. Premio en el Concurso Literario de Chiquimula, agosto de 1948.


(Del libro 'POESÍA REVOLUCIONARIA GUATEMALTECA. de Mª Luisa Rodríguez. Edita: Zero, S.A. Madrid, octubre 1969)

martes, 3 de mayo de 2011

Miguel Angel Asturias (*): Poema (1)

¡Me sueñas, ya lo sé,
pero tan lejos,
que ya no debo ser
el que tú sueñas!,


¡Eso soy, Patria mía,
sueño tuyo!
Sueño que vuelve a ciegas
de la ausencia,
guiado por tus frutos, tus contiendas
de pájaros y flores, y cosechas
que saltan de la risa de tus siembras.


No llego a parte alguna,
sueño soy tuyo y solo sueño,
Patria del alma,
donde en la almohada de tus canas
duerme la que me dio el ser y el padre mío.


No llego a parte alguna,
pues temo que despiertes y me torne
una forma sin ser en el vacío,
que ya no sea yo
el que tú sueñas.


Elaborada, fina, cadenciosa,
gestada en el metal y el embeleso,
si me sigues soñando, Patria mía,
podré vivir así, de helecho macho,
de espina de nopal, de uña de tigre,
de encendido lucero que traslada
todas sus añoranzas a la tarde,
y dormirme después en tu regazo
con la alegría del que ha sido un sueño.

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(*)  http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_%C3%81ngel_Asturias

 http://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/asturias.htm

(1) Miguel Angel Asturias recitó este poema en la sesión de entrega del Quetzal de Jade. El periódico diario Gráfico lo publicó el 23 de julio de 1968


(Del libro 'POESÍA REVOLUCIONARIA GUATEMALTECA. de Mª Luisa Rodríguez. Edita: Zero, S.A. Madrid, octubre 1969)

lunes, 2 de mayo de 2011

Julio Fausto Aguilera (*): Conozca Guatemala (1)

Venga usted, venga usted,
olvide los volcanes imponentes,
los lagos, el paisaje,
y toda esa belleza innegable
que tanto le fascina... Venga, venga,
conozca en nuestra vida y sus misterios,
conozca en nuestro hombre y sus verdugos
lo que no conoció Alejandro Humboldt (2):

El País de la Eterna Gusanera...

(Mire usted el ayer, el hoy, la turbia herencia...)

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(*) http://www.deguate.com/artman/publish/personajes_poetas/julio-fausto-aguilera.shtml
(1) Del libro 'Poemas fieles', octubre de 1964.
(2) http://es.wikipedia.org/wiki/Alexander_von_Humboldt

Humboldt es el autor de la frase sobre Guatemala: 'Guatemala, país de la eterna primavera'


(Del libro 'POESÍA REVOLUCIONARIA GUATEMALTECA. de Mª Luisa Rodríguez. Edita: Zero, S.A. Madrid, octubre 1969)



sábado, 16 de abril de 2011

Francisco Vélez Nieto: Juan Ramón Jiménez, fiel a la República (*)


Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


Voz de calidad

Siempre pensé que Juan Ramón Jiménez, en España o fuera de España, allí donde se encontrase, estaría con nosotros, con los amantes del pueblo español, del lado de nuestra gloriosa República. Y deseaba- porque nunca faltan malsines que gustan de enturbiar la opinión sobre la conducta de los excelentes- que esta convicción mía ganase la conciencia de todos

Antonio Machado (Fragmento)
(Valencia, 12 de septiembre de 1937)

A los fieles seguidores de la inacabable Obra Completa de Juan Ramón Jiménez el final de 2009 les dejó un inmenso y agradecido regalo: la edición total de Guerra en España, obra imprescindible del poeta de Moguer, auque ya desde 1985 era posible deleitarse con una primera edición -involuntariamente incompleta por muy diversas razones-, a cargo del inolvidable Ángel Crespo (1926-1995). Poeta, profesor, ensayista, traductor y crítico de arte, buen conocedor de la vida y obra del inmenso poeta y prosista andaluz, también de Dante y Pessoa.

Pero tan importante como imprescindible libro para quienes deseen conocer con absoluta claridad, detalles y rigor histórico los complejos tan conmovedores como dramáticos años de la II República, la contienda civil y el exilio español, es ahora cuando se ofrece en bandeja. Para ello, ha tenido que transcurrir casi un cuarto de siglo con muchos y diferentes entresijos políticos y sociales, culpables de esta laguna documental e histórica -pese a vivir ya España con su joven democracia-, para que la edición definitiva que inició Ángel Crespo al fin se haya publicado completa.

Algo que en absoluto resta el reconocimiento y responsabilidad por aquella primera salida en 1985 de tan necesaria obra. Reconocimiento que ahora se aplaude de nuevo con la magistral edición considerablemente ampliada a cargo de Soledad González Ródenas editada por la Editorial sevillana Point de Lunettes. Fortuna y acierto de una obra que no solamente eleva la dimensión del gran poeta, sino que también derrumba tópicos y reduce el enrevesado y a veces chistoso anecdotario que tanto viene desfigurando la personalidad, intelectualidad y fidelidad insobornable de un autor a una causa que asumió como suya propia. La de su amada patria y muy especialmente la Andalucía sin fronteras.

Como muy bien advertía Ángel Crespo “el libro tiene por su naturaleza un valor histórico y literario que lo hace distinto al resto de su obra, tan fuertemente impregnada de un lirismo atemporal y trascendente que, por decidida voluntad del autor, separó de manera neta la poesía de las circunstancias sociales y políticas del momento” Gran certeza y compromiso que, al mismo tiempo sitúa en el justo lugar aquello que por rigurosidad histórica y valor literario le corresponde a tan enorme creador literario, poético y crítico. Un español, andaluz universal, que desde lejos de España defendió a la II República con integridad y compromiso ideológico fiel al Gobierno de Azaña y a sus propias creencias, siempre desde su insobornable visión crítica, cuya capacidad produce admiración emocional a medida que se va midiendo la altura solidaria paralela en el tiempo al protagonismo del poeta embelezado de mundos y paisajes.

Señala Andrés Trapiello que nos encontramos ante “la gran novela de la Guerra Civil española”, “si no fuese porque todo el libro es demasiado verdadero: el miedo, la indignidad de muchos intelectuales”, y me permito sumar a estas opiniones que, también es una sólida y aplastante obra demoledora de falsas historias. Un modelo de lo que de verdad debe de ser el compromiso político –al margen de los partidos- e intelectual de todo creador. Y es que ciertamente su contenido es rico y amplio, magistralmente testimonial, siendo embriagador sumergirse en ese mundo de sucesos.

Sensitiva vivencia que pese al tiempo transcurrido desde el comienzo de su escritura y recopilación de hechos perfectamente expuestos a partir de 1936 hasta su fallecimiento en Puerto Rico en 1958, mantiene la cordura y frescor palpitante con embriagadora claridad, veracidad y estilo, conducta moral intachable y a la vez peculiar, paralela al dolor que supuso aquella tragedia nacional y mundial, plagada de oscuridad, falsedades y también nebulosa patriotería entre muchos de los vencidos.

Actitudes que no han terminado de sucederse, alargándose en la extensa posguerra; torrentera y polémica escalada repetitiva de tópicos, que han venido desfigurando la auténtica personalidad de Juan Ramón Jiménez. El poeta, no único, del doloroso destierro húmedo de nostalgias y ausencia Sur

Abrumadora obra dividida en diversas partes que van sucediéndose como novela de realidades que abarca el agitado capítulo de la historia de España en la II República, la trágica Guerra Civil, el exilio y los exiliados, las discrepancias y a veces duros enfrenamientos dialécticos, por esa vivencia a favor de un país libre y democrático, apostando por una transformación social y cultural, siendo muchos, los mejores, los que apostaron por esa basa.

Un libro clásico y perdurable, hoja perenne, que se abre con un prólogo del poeta de España, Antonio Machado escrito en 1937, y cierra el poeta de de Moguer con el dolor del exilio, la vejez, la pérdida de Zenobia, soledad y nostalgia “No me sería posible vivir en España” Constancia y suma de un contenido con multitud de muestras y fragmentos de vidas rotas, vivencias y dolor por la tierra amada, el latir tan cerca y tan lejos de esa Andalucía, siempre soñada y deseada desde la angustiosa soledad de la lejanía. Sin por ello perder el estilo, la separación de lo político y lo poético. La defensa de la verdadera poesía de quien fue y es el mejor poeta de España.

(*) Título nuestro