lunes, 20 de noviembre de 2006

José Mª Amigo Zamorano: La Tímida Interina (Relato Erótico) I




1º Gozo

Rosario, con dieciocho años, aún no estaba segura de como había venido al mundo. Y como quién se ve acorralada por las sombras e inquieta manotea hasta intentar horadarla, abrirles una brecha, pequeña aunque sea, así intentaba hallar una luz la joven y tímida moza. Las amigas se lo habían dicho, pero en su cabeza no cabía (nunca mejor dicho) que hubiera emergido al mundo por ese diminuto y rosado agujero.

Se lo había mirado varias veces:

--"Nada, que no; que por ahí no puede ser: ¡Imposible!", exclamaba siempre.

Ellas se reían diciéndole:

-- Que si, mujer; no seas inocente; anda, vuélvete a mirar el coñito.

Esta vez se miró la vagina en un espejo que reflejó una forma piraguada y rosada en agua negra; con mascarón de proa dirigiendo el rumbo en ese oscuro y proceloso mar. Separó las manos como para abarcar el volumen de un recién nacido y las fue acercando a su órgano genital para comparar medidas y ajustar volúmenes; después metió el dedo en el conducto vaginal, que entró a duras penas no sin cierto dolor; al sacarlo se lo quedó mirando con gesto dubitativo, y suma incredulidad.

No les volvió a comentar nada en absoluto, para que les condujera a la conclusión de que, por fin, había aceptada su vulgar e increíble explicación, ante el temor de sufrir las bromas de todas ellas. Bromas crueles que empujaban las valvas de su tímida actitud a cerrarse aún más, ante esa vida de relación interpersonal que la mortificaba.

No lo entendió, o lo entendió a medias.

No hay comentarios: