lunes, 20 de noviembre de 2006

José Mª Amigo Zamorano: La Tímida Interina (Relato Erótico) III



3º Alegría

Los estudios entreabrieron muchos mundos de insospechada existencia, entre ellos el del sexo; era un entreabrir envuelto en una nebulosa que lo dejaba difuminado; costándole muchísimo esfuerzo descifrar los dibujos grises que ilustraban explicaciones abstrusas, frías; trasladarlos, trasvasarlos, superponerlos y encajarlos a un cuerpo y carne cálidos en los que ella moraba inquieta, angustiada, era labor ingente; cuerpo y carne que era ciertamente difícil sacar de las hojas de los libros donde, obviamente, no está la vida; o si lo está, es una pálida imagen, congelada, muerta, disecada y aplastada; sin el volumen material que puede tocarse; y mas, teniendo en cuenta, que a veces, muchas veces, eran simples esquemas; en una palabra: rayajos o burragatos como lo definen los niños.
Años después, estudiando para maestra, cuando su cabeza había asimilado teóricamente su origen primigenio, en un debate impulsado, dirigido y encauzado por la profesora de Pedagogía, declaró sinceramente, con brutal y descarnada inocencia lo tardío del descubrimiento aquel que tanto le angustió; y de las perplejidades que conllevaba la asunción de esas ideas, cuya realidad tangible se le escapaba; lo que la situaba en una irresoluble contradicción, pensaba ella, entre idea y materia; algunos compañeros y compañeras se burlaron de ella, empero la profesora tuvo la suficiente sensibilidad para amonestarlos severamente; y cortó el debate que intuyó se le podía marchar de entre las manos como pez, con las consecuencias lógicamente negativas para su carrera, si llegaba a oídos de la dirección del centro; se lo agradeció sobremanera, pero jamás volvió a suscitar el tema a pesar de las dudas que le quedaron flotando como peces muertos.

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