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martes, 23 de febrero de 2010

Helio Orobio sobre Afganistán... digo sobre Viet Nam


Leímos en la revista del sandinismo, 'Poesía Libre', en el número 15, de diciembre de 1985, un poema del cubano Helio Orobio que empezaba así:

"Ese avión,
ese ojo que mira de reojo
hacia abajo,
tiene perfectamenye localizado
el objetivo.
Una orden, solo una orden
y una aldea dejará de ser, de existir
en el mapa..."

Y ahora leemos esta noticia:

Aviones de la ISAF atacaron tres vehículos el domingo por la mañana, en el centro del país, provocando una matanza de civiles.
Este ataque aéreo mató a «al menos 33 civiles, de los que cuatro eran mujeres y uno un niño, e hirió a otras doce personas».

Esta carnicería ha ocurrido hace dos días. En el reinado del señor Obama, Premio Nobel de la Paz... ¡tiene cojones la cosa!... Carnicería de asiáticos. Carnicería en Afganistán.
Porque el poema de Helio Orobio hacía referencia a Viet Nam. Otra aventura del imperialismo yanqui con sus carnicerías consiguientes. También de asiáticos. De allí tuvo que salir de prisa y corriendo, con el rabo entre las piernas, como todo el mundo sabe. No sin antes mancharse de sangre vietnamita de los pies a la cabeza.
Como saldrán de Afganistán él y todos los que le acompañan en esa matanza. Porque ellos ven, apuntan y matan, Pero los afganos también tienen ojos y ven y apuntan y...

Helio Orobio terminaba su poema, muy atinadamente, de este modo:

"Pero el ojo que ve
es visto, lo ven, lo miran de reojo
hacia arriba.
Una orden, sólo una orden
y una fortaleza F-105 dejará de ser, de existir
en las estadísticas de Air Force."

sábado, 9 de mayo de 2009

Eduardo Galeano: Disculpen las molestias

MEFISTÓFELES (disfrazado de Fausto):

"Leyes y derechos herédanse de generación en generación como un mal inacabable que se desliza de un lugar a otro. La razón llega a transformarse en delirio; la buena acción en una plaga. ¡Ay de ti, que te tocó ser nieto! Del derecho que brotó con nosotros, de ése, ¡por desgracia!, no se trata nunca, jamás!".

Goethe: Fausto, 1ª Parte, Escena IV. (*)
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Disculpen la molestia

Eduardo Galeano

Quiero compartir algunas preguntas, moscas que me zumban en la cabeza. ¿Es justa la justicia? ¿Está parada sobre sus pies la justicia del mundo al revés?
El zapatista de Irak, el que arrojó los zapatazos contra Bush, fue condenado a tres años de cárcel. ¿No merecía, más bien, una condecoración?
¿Quién es el terrorista? ¿El zapatista o el zapateado? ¿No es culpable de terrorismo el serial killer que mintiendo inventó la guerra de Irak, asesinó a un gentío y legalizó la tortura y mandó aplicarla?
¿Son culpables los pobladores de Atenco, en México, o los indígenas mapuches de Chile, o los kekchíes de Guatemala, o los campesinos sin tierra de Brasil, acusados todos de terrorismo por defender su derecho a la tierra? Si sagrada es la tierra, aunque la ley no lo diga, ¿no son sagrados, también, quienes la defienden?
Según la revista Foreign Policy, Somalia es el lugar más peligroso de todos. Pero, ¿quiénes son los piratas? ¿Los muertos de hambre que asaltan barcos o los especuladores de Wall Street, que llevan años asaltando el mundo y ahora reciben multimillonarias recompensas por sus afanes?
¿Por qué el mundo premia a quienes lo desvalijan?
¿Por qué la justicia es ciega de un solo ojo? Wal Mart, la empresa más poderosa de todas, prohíbe los sindicatos. McDonald’s, también. ¿Por qué estas empresas violan, con delincuente impunidad, la ley internacional? ¿Será porque en el mundo de nuestro tiempo el trabajo vale menos que la basura y menos todavía valen los derechos de los trabajadores?
¿Quiénes son los justos y quiénes los injustos? Si la justicia internacional de veras existe, ¿por qué nunca juzga a los poderosos? No van presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las cárceles?
¿Por qué son intocables las cinco potencias que tienen derecho de veto en las Naciones Unidas? ¿Ese derecho tiene origen divino? ¿Velan por la paz los que hacen el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz mundial esté a cargo de las cinco potencias que son las principales productoras de armas? Sin despreciar a los narcotraficantes, ¿no es éste también un caso de "crimen organizado"?
Pero no demandan castigo contra los amos del mundo los clamores de quienes exigen, en todas partes, la pena de muerte. Faltaba más. Los clamores claman contra los asesinos que usan navajas, no contra los que usan misiles.
Y uno se pregunta: ya que esos justicieros están tan locos de ganas de matar, ¿por qué no exigen la pena de muerte contra la injusticia social? ¿Es justo un mundo que cada minuto destina tres millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren quince niños por hambre o enfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?
¿Por qué los fervorosos de la pena capital no exigen la pena de muerte contra los valores de la sociedad de consumo, que cotidianamente atentan contra la seguridad pública? ¿O acaso no invita al crimen el bombardeo de la publicidad que aturde a millones y millones de jóvenes desempleados, o mal pagados, repitiéndoles noche y día que ser es tener, tener un automóvil, tener zapatos de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es?
¿Y por qué no se implanta la pena de muerte contra la muerte? El mundo está organizado al servicio de la muerte. ¿O no fabrica muerte la industria militar, que devora la mayor parte de nuestros recursos y buena parte de nuestras energías? Los amos del mundo sólo condenan la violencia cuando la ejercen otros. Y este monopolio de la violencia se traduce en un hecho inexplicable para los extraterrestres, y también insoportable para los terrestres que todavía queremos, contra toda evidencia, sobrevivir: los humanos somos los únicos animales especializados en el exterminio mutuo, y hemos desarrollado una tecnología de la destrucción que está aniquilando, de paso, al planeta y a todos sus habitantes.
Esa tecnología se alimenta del miedo. Es el miedo quien fabrica los enemigos que justifican el derroche militar y policial. Y en tren de implantar la pena de muerte, ¿qué tal si condenamos a muerte al miedo? ¿No sería sano acabar con esta dictadura universal de los asustadores profesionales? Los sembradores de pánicos nos condenan a la soledad, nos prohíben la solidaridad: sálvese quien pueda, aplastaos los unos a los otros, el prójimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado, éste te robará, aquél te violará, ese cochecito de bebé esconde una bomba musulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, es seguro que te contagia la peste porcina.
En el mundo al revés, dan miedo hasta los más elementales actos de justicia y sentido común. Cuando el presidente Evo Morales inició la refundación de Bolivia, para que este país de mayoría indígena dejara de tener vergüenza de mirarse al espejo, provocó pánico. Este desafío era catastrófico desde el punto de vista del orden racista tradicional, que decía ser el único orden posible: Evo era, traía el caos y la violencia, y por su culpa la unidad nacional iba a estallar, rota en pedazos. Y cuando el presidente ecuatoriano Correa anunció que se negaba a pagar las deudas no legítimas, la noticia produjo terror en el mundo financiero y el Ecuador fue amenazado con terribles castigos, por estar dando tan mal ejemplo. Si las dictaduras militares y los políticos ladrones han sido siempre mimados por la banca internacional, ¿no nos hemos acostumbrado ya a aceptar como fatalidad del destino que el pueblo pague el garrote que lo golpea y la codicia que lo saquea?
Pero, ¿será que han sido divorciados para siempre jamás el sentido común y la justicia?
¿No nacieron para caminar juntos, bien pegaditos, el sentido común y la justicia?
¿No es de sentido común, y también de justicia, ese lema de las feministas que dicen que si nosotros, los machos, quedáramos embarazados, el aborto sería libre? ¿Por qué no se legaliza el derecho al aborto? ¿Será porque entonces dejaría de ser el privilegio de las mujeres que pueden pagarlo y de los médicos que pueden cobrarlo?
Lo mismo ocurre con otro escandaloso caso de negación de la justicia y el sentido común: ¿por qué no se legaliza la droga? ¿Acaso no es, como el aborto, un tema de salud pública? Y el país que más drogadictos contiene, ¿qué autoridad moral tiene para condenar a quienes abastecen su demanda? ¿Y por qué los grandes medios de comunicación, tan consagrados a la guerra contra el flagelo de la droga, jamás dicen que proviene de Afganistán casi toda la heroína que se consume en el mundo? ¿Quién manda en Afganistán? ¿No es ese un país militarmente ocupado por el mesiánico país que se atribuye la misión de salvarnos a todos?
¿Por qué no se legalizan las drogas de una buena vez? ¿No será porque brindan el mejor pretexto para las invasiones militares, además de brindar las más jugosas ganancias a los grandes bancos que en las noches trabajan como lavanderías?
Ahora el mundo está triste porque se venden menos autos. Una de las consecuencias de la crisis mundial es la caída de la próspera industria del automóvil. Si tuviéramos algún resto de sentido común, y alguito de sentido de la justicia ¿no tendríamos que celebrar esa buena noticia? ¿O acaso la disminución de los automóviles no es una buena noticia, desde el punto de vista de la naturaleza, que estará un poquito menos envenenada, y de los peatones, que morirán un poquito menos?
Según Lewis Carroll, la Reina explicó a Alicia cómo funciona la justicia en el país de las maravillas:

Ahí lo tienes –dijo la Reina–. Está encerrado en la cárcel, cumpliendo su condena; pero el juicio no empezará hasta el próximo miércoles. Y por supuesto, el crimen será cometido al final.


En El Salvador, el arzobispo Oscar Arnulfo Romero comprobó que la justicia, como la serpiente, sólo muerde a los descalzos. El murió a balazos, por denunciar que en su país los descalzos nacían de antemano condenados, por delito de nacimiento.
El resultado de las recientes elecciones en El Salvador, ¿no es de alguna manera un homenaje? ¿Un homenaje al arzobispo Romero y a los miles que como él murieron luchando por una justicia justa en el reino de la injusticia?
A veces terminan mal las historias de la Historia; pero ella, la Historia, no termina. Cuando dice adiós, dice hasta luego.
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Aparecido en: Página 12, Insurgente, La Haine, Rebelión, Cuba Debate, que nosotros sepamos
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(*) La cita la hemos puesto nosotros, esperando que no se nos enfade el sr. Galeano

lunes, 5 de noviembre de 2007

Iswe Letu: Autor Intelectual de una Matanza (y III)

Llegados a este punto, tenemos que decir que, a nosotros, nos parece que la inteligencia no tiene clase. Es decir: puede surgir hasta en la cuna más humilde unida a la valentía, el arrojo y otros ingredientes explosivos. Solo se necesita una ideología determinada que la alumbre para que su acción, planeada y ejecutada por unas personas concretas, nos sea agradable o nos parezca horrible.

Así, la masacre de Madrid nos resulta odiosa, repugnante, irraccional, sin sentido. Nos hace apretar los puños de rabia.

Dicho lo anterior, como principio, tenemos que añadir que la comprendemos dentro de una ideología, en este caso religiosa, que, como todas las ideologías religiosas, es irraccional teniendo, como tiene en el punto de mira, como enemigos, a todos los que no comulguen con su fe. A todos.

Y la comprendemos, además, en el marco de la historia que vivimos, donde los palestinos son asesinados todos los días, donde se invade países como Irak o Afganistán, donde se roba las riquezas de los pueblos pobres, al tiempo que se ridiculiza su civilización, sus creencias y hasta su modo de vestir. De modo que, en un arranque de irraccionalidad, alumbrados por su ideología islámica, consideran enemigo a todo aquel que pasa a su lado, sin distinción de responsabilidad o clase.

Es la historia la que los recoge, los junta, los concita y aguza su inteligencia; la religión los ilumina, los atiza, los mueve y los empuja hacia el martirio.

Con estos mimbres, con semejantes elementos, el buscar dinero, explosivos, armas... es pecata minuta.

Si de autores se trata, quienes quieran, con voluntad, mínimamente organizados, pueden ser los creadores de algo tan horrible como lo del 11 de marzo en Madrid.

Empero, si se quiere profundizar, más aún, para que no se vuelva a producir, el origen está en Palestina, en Irak, en Afganistán, en el saqueo de los pueblos por parte del imperialismo, en la miseria, en el hambre, en el llanto que golpea a estos hombres, que los persigue, que pisotea sus cojones hasta que saltan matando sin mirar a quien. Esos son los autores intelectuales de lo que pasó y del aciago porvenir. ¿Que la sociedad tiene que defenderse deteniéndolos, juzgándolos y condenándolos? Pues si. Pero si las causas no desaparecen, tarde o temprano, volveremos a sufrir sus zarpazos. Y si no, al tiempo.

Fdo: Iswe Letu

domingo, 4 de noviembre de 2007

Iswe Letu: Autor Intelectual de una Matanza (II)


Ese empeño en buscar el autor intelectual de la masacre del 11 M que divide las organizaciones entre los que piensan y los que actúan (según los que defienden esto) nos muestra un desprecio intelectual hacia los militantes de base de cualquier organización porque implica que estos no tienen cerebro solo son carne en movimiento.

Es, además, una posición sumamente hipócrita: "yo ordeno porque pienso pero no me meto en la mierda ya que se la dejo a las moscas mientras me baño y me perfumo para que el hedor no llegue a mis narices.

Y recordando otra vez las palabras de Aznar (Ansar para los amigotes) de que los autores intelectuales no estarían en desiertos muy lejanos y ni en montañas a las que se tardaría mucho en llegar, cabe colegir también las numerosas maniobras sucias, escondidas, clandestinas y hasta criminales que deben de barajar continuamente esas élites. Eso ya lo sospechábamos y luego se ha demostrado. Un ejemplo pudiera ser aquello de las armas de destrucción masivas para llegar a la guerra en Irak.

Decíamos que sospechábamos maniobras sucias, oscuras, tenebrosas, criminales, no por intuición genial o divina sino porque en la Historia ya hemos aprendido cosas tan siniestras como lo del incendio del Reistag alemán, quemado por los mismos nazis, para acusar a los comunistas, ilegalizarlos y perseguirlos; es decir: para deshacerse de sus enemigos políticos. Por cierto, que algunos han barajado esa misma acción en relación con las Torres Gemelas como pretexto para invadir pueblos y derrocar gobiernos.

Fdo: Iswe Letu
(en un post posterior terminaremos con el autor intelectual)

sábado, 3 de noviembre de 2007

Iswe Letu: Autor Intelectual de una Matanza (I)


La sentencia del tribunal que ha juzgado acerca de la carnicería de gente trabajadora en Madrid el 11 de marzo de 2004 ha descartado a Eta no habla de autores intelectuales. A eso se han agarrado, no podía ser de otro modo, los partidos mayoritarios como perros al hueso; uno (el PSOE) repite: no ha sido Eta; y el otro (el PP) no apea de los labios: no se ha averiguado el autor intelectual.

Aparte de la pugna política que demuestra lo poco que les importan las víctimas que podríamos ser cualquiera de nosotros, queremos referirnos a esa algarabía entorno al 'autor intelectual' al que ya se había referido el anterios mandatario pepero Aznar, Ansar para los amigos. Recordamos todos aquellas palabras de que los autores intelectuales se hallarían en yermos y montes cercanos, o algo parecido, con lo que quería apuntar a Eta y dirigentes marroquíes.

Esto de insistir tanto en autores intelectuales, nos muestras una concepción elitista, casi aristocrática, del devenir de la Historia en la que unos pocos piensan y dan órdenes y el resto de la población actúa como marionetas de ese poder pensante. Son, recordamos, las minorías selectas a las que se refería Ortega y Gasset y que luego hizo suyas el jefe de la Falange Española (variante del fascismo en España) J. A. Primo de Rivera con lo de 'minorías selectas inasequibles al desaliento'.

Pues bien, estas (las minorías), acostumbradas a la vida muelle, regalada, muchas veces ociosa, se consideran entes pensantes a los que otros seres, inferiores por supuesto, obedecen en todo: "¡Traeme el desayuno!... ¡Limpiame el culo!"...

Es la visión del señorito, del terrateniente, del general, del banquero, del cardenal, del patrono...

No conciben que desde abajo, desde las clases inferiores, pueda surgir una idea trascendente cuya materialización llevada a cabo por esos mismos individuos de cuna miserable pueda trastocar o conmover los objetivos programados de las élites pensantes.

Así, se ha despreciado en la prensa de la llamada conspiración a los autores de la masacre madrileña no por su acción (que también) sino porque las biografías llevaban a una humilde cuna. De modo que, "¿cómo iban ellos a saber la trascendencia de sus actos si son unos pobres imbéciles?". Es lógico que ante esta pregunta busquen a alguien que esté detrás pensando. Un jefe intelectual que les haya ordenado llevar el desayuno o limpiar el culo.

Fdo:Iswe Letu
(En otro post seguiremos con el mismo tema)

martes, 23 de octubre de 2007

Zoi epañó, ¡cazi na!


He leído en un blog estas reflexiones acerca de ser o no ser español. Dice en la introducción que no es del propietario del blog sino de un amigo al que denominada Capitán Eñe. El post se titula 'El Patriota'. Dice así:

Esta mañana tengo que enviaros un mensaje a todos: Yo soy ESPAÑOL. Hasta ayer pensé que no era necesario decirlo, pensé que yo había nacido en España como el que ha nacido en Rusia o en Afganistán y que no hacía falta presumir de ello, pero oye, ayer Rajoy en su discurso me dejó muy clara una cosa, fíjate tú, que hay que estar orgulloso de ser ESPAÑOL. Pues nada, adelante. Eso sí, yo que soy un hombre al que le gusta cuestionarse las cosas me acosté un pelín agobiado, y la verdad es que he dormido bastante mal. Porque anoche me preguntaba: Yo soy español, pero ¿soy solamente español? Nací en Madrid, por lo tanto debo de ser también madrileño. Creo, en mi modesto entender, que España forma parte de Europa, por lo que Europeo también debo ser, Europa está en el planeta Tierra, por lo tanto debo de ser también Terrícola, la Tierra está dentro del Sistema Solar, asi que seré Sistemasolarino o algo así y de ahí puedo deducir que soy bigbangrino o como se diga. Y claro, igual que uno mira hacia fuera también puede mirarse el ombligo y tirar a lo más próximo. Soy Hortalecino, Sansebastiandelosreyesino, Masnovino, Algeteño y ahora también hasta soy Latino. Claro, viví en todos esos lugares, por lo que debería estar orgulloso de haber formado parte de cada uno de esos sitios, ¿o no? Pero lo que me quitó el sueño definitivamente fue pensar en una idea que me está empezando a agobiar. El hecho de que mis abuelos eran de diferentes pueblos de España, y de que mis antepasados seguramente tengan descendencia vasca, catalana, judía, mallorquina, árabe musulmana, latino romana, visigoda, vándala, alana, íbera, griega, etc. Fue entonces cuando me acojoné. Porque claro, empecé a pensar en qué ropa o en qué banderas o símbolos debía de lucir mañana para demostrar el orgullo de ser españolvascocatalanohortalecinomasnovinoalgeteñoárabemusulmáníbero etc, y se me pusieron de corbata. Y aún esta mañana sigo dándole vueltas al tema. Eso sí, la cosa está bastante jodida en estos momentos en mi cabeza. Lo más alucinante de todo esto es pensar qué pasaría si mañana me levantase como un día más, sin pensar que soy todo lo que soy según me dicen que soy (cómo le gustaría esta frase a Rajoy, que hasta rima con su apellido) y me vistiera como un día más, sin engalanarme con nada y sin necesidad de orgullecerme de algo que es tan casual como el estar aquí ahora mismo escribiendo esto. Os sugiero a todos ideas para resolver mis dudas. Estoy hecho un lío.




La ilustración es del mismo blog.

jueves, 18 de octubre de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Velos, pañuelos... Cortinas de Humo

Hutintong profundamente
satisfecho de sus carniceríasLuchando contra el racismo
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De una parte acá se está hablando, demasiado, de vestimentas: pañuelos, chaqué, velos, burkas, turbantes... Es ciertamente sorprendente que estos ropajes que, por sentido común, nos atrevemos a decir son elementos superficiales, sean presentados como algo esencial. Y, ¡coño!, de esenciales nada.

Pero, ¿por qué, ahora, cobran tanta importancia? Pues, por eso, porque sirven, como cortinas de humo, para esconder las vergüenzas. Y el apellido Huttintong http://es.wikipedia.org/wiki/Samuel_Phillips_Huntington nos viene a las mientes. Pertenece, este apellido, a un alto personaje de la administración yanqui; intelectual y profesor de no sé que universidades. Autor (quizá no solo él) de la llamada lucha o choque de civilizaciones http://es.wikipedia.org/wiki/Choque_de_civilizaciones. Un arma ideológica del imperialismo para apoderarse de la riqueza de los países pobres, sobre todo de sus gases e hidrocarburos.
Para ese robo todo vale: el burka, la democracia, la guerra, el terrorismo... Conceptos que, bien cocinados y mejor aderezados, pueden llegar a demostrar que la civilización, creada por esos pueblos donde existen esas riquezas naturales, es horrible en todas sus facetas, con el agravante de que se está preparando para derrotar a la otra en todos los frentes. Por todo lo cual que hay que combatirla, primero con la palabra, después… con métodos menos blandos.

Ahí es donde emergen, al primer plano de la actualidad, lo más común o vulgar, lo más cotidiano, adquiriendo características preocupantes y amenazadoras para la otra civilización: en este caso la civilización cristiana occidental; civilización que ansía el tesoro que se esconde en el subsuelo de los pueblos pobres.

Una vestimenta, detrás de la cual las mujeres afganas esconden sus vergüenzas, se eleva, como monstruo gigantesco, hasta el pedestal demoníaco: el burka: ese vestido de las mujeres afganas se convierte en una amenaza a la libertad, a la libertad de las mujeres del mundo, a la libertad de expresión, y de manifestación, a los avances democráticos, a la civilización occidental, en pocas palabra: a la felicidad del hombre total: ¡El burka! ¡Ahí es na! ¡Arma temible de destrucción! : un eslabón de la cadena que la civilización musulmana quiere lanzar al hombre occidental para atarlo de pies y manos. Pero éste es solo un eslabón, hay más: el velo, el pañuelo en la cabeza…De modo que, ante el peligro del burka, del velo, del pañuelo en la cabeza… armas todas de destrucción masiva..., hay que invadir, someter esos pueblos, aplastarlos si fuere necesario mediante la fuerza: ¡guerra a las vestimentas árabes... que detrás están las carnes!

Y la guerra llegó. La llevaron a varios países.

El más sonado de ellos, en un principio, fue Afganistán. País de un pueblo de campesinos pobres, pero rico y codiciado por numerosos motivos.

Bien, lo demás (incluidos los soldados muertos que de vez en cuando regresan a sus casas) es de todos conocido: fue invadido, masacrado, ocupado... y, como ejemplo de democracia, le pusieron a un títere por presidente... para mayor ornato pusieron un rey exiliado del que nadie se acordaba y no ha pintado nada mas que para seguir comiendo a cuerpo de rey, en un pueblo de gentes hambrientas.

Si, han conseguido lo que querían, de momento, hasta llevar, muertos, a sus países, a jóvenes soldados, para mayor gloria y honor de los ejércitos invasores; y, de momento, están bien situados, los agresores, para un control de las riquezas, para un saqueo y para una vigilancia de los pueblos y países que rodean Afganistán.

-Y del burka, de las mujeres, de la democracia, del bienestar del pueblo, del desarrollo económico... ¿qué?

-Una pregunta estúpida, tí@. ¿Qué les importa a los ladrones armados todo eso? Nada, coño, nada, que no te enteras. Todo lo que has nombrado, no son mas que vestimentas, cortinas de humo, para esconder el ladronicio: las vergüenzas del ladrón.

Fdo: José Mª Amigo Zamorano

jueves, 7 de diciembre de 2006

Iswe Letu: SANGRE por AURORA

¿Se ve despuntar el alba por el horizonte? Bueno... el este está enrojecido, si: Palestina, Líbano, Irak... más allá Afganistán...

El rojo de la sangre corre por las calles... Pero lo que se dice aurora, alba, amanecer... en el sentido que todos conocemos de Esperanza...

DESPUNTAR: hablando de la aurora empezar a amanecer. Comenzar a brotar las plantas.

¿Se ve despuntar el alba por el horizonte? La respuesta salta a la vista con multitud de goticas de sangre.