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viernes, 17 de febrero de 2012

José Mª Amigo: Cazando letras cobro 'Onitsha' de Le Clezio

Título: Onitsha
Autor: J.M.G. Le Clezio
Tusquets Editores
Barcelona, 2008


El libro que acabo de leer es de J.M.G. Le Clezio, Premio Nobel de 2008 al cual no había leído. Es mas, ¡qué vergüenza!, ni había oído hablar de él.

Sin embargo, un camarada de anhelos y esperanzas de allende los mares, me lo ha dado a conocer. Desde su blog 'Cazando letras' (http://letrasyespacios.blogcindario.com/) hizo una reseña de una de sus obras y me interesó.

Este camarada es siempre muy alentador en los juicios sobre mis escritos. Le pasa lo mismo que a otro amigo, también creo que de anhelos y esperanzas, natural de mi pueblo, Antonio Tejedor (http://lagartosquebrada.blogspot.com/) que, así mismo, es muy generoso con las redacciones que hago. Tienen mucho en común ambos: son profesores. Buenos pedagogos que siempre encuentran algo positivo en el alumno. 

Seguro que si se conocieran llegarían a ser amigos. Como mínimo.

El libro se titula 'Onitsha'. Onitsha es una población nigeriana. Es decir trata, en buena parte de la novela, sobre ese rincón africano. Por eso la he leído. Por eso me interesó el personaje. Por su imbricación con Africa. No por ser Premio Nobel. En modo alguno por el oropel. Es mas: me tiran para atrás todos esos galardonados. Debe ser envidia cochina.

Pero vuelvo a 'Onitsha'. Para eso tengo que embarcarme con Fintan Allen y su  madre, la italiana Maou, en un navío que parte de Burdeos y atravesando el estuario de la Gironda se adentra en el mar rumbo a Africa. Tengo que descubrir mis miedos y esperanzas. Contemplo la vida que bulle en torno del barco y dentro de él. Por mis ojos el mar se adueña de todo y se traga la tierra gala. Van apareciendo las islas Azores, las islas Canarias, Dakar (visitamos la isla Goree y nos angustiamos con los esclavos aherrojados en mazmorras hacinados en el fuerte de esta isla senegalesa), Freetown, Monrovia, Takoradi, Cotonú... Hasta que, remontando la desembocadura del río Niger, se llega a Onitsha. Allí nos recibe Geofroy Allen padre de Fintan y esposo de Maou, la italiana. Es un inglés que trabaja en la United Africa a quien el hijo, que se resiste a llamarlo padre, no conoce aun. Y su esposa ha tenido cierto trato, pero no ha convivido con él, maritalmente, mas que algunos días de vacaciones.

El África que encontramos, que se nos ofrece a la vista, no es el continente que imaginábamos, o que se ofrece al común de los mortales, con elefantes, ciervos, chacales, leones o cebras... pastando en la sabana, sino un campo sembrado de ñames y otro cultivos. La vida transcurre sin misterios entre el río, la pesca, las termitas con sus altos termiteros, el estudio en casa, las reuniones en el club; el club de los blancos, donde los hombres hablan mal de los negros y las mujeres se quejan de sus criadas negras. Y todo ello sin conocer a los habitantes de Onitsha, sin saber de sus anhelos, de sus esperanzas, solo tienen ante si el ordeno y mando. Y eso choca en la italiana Maou. Se comprende esa resistencia de ella a seguir con las costumbres de esa minoría. No ha tenido tiempo para aborregarse y tirar por tierra su sentido común, su humanidad universal. No ha sido domeñada. 

Y se enfrenta al maltrato a los negros. Una escena: se desarrolla en el club cuando unos negros, encadenados, están construyéndole una piscina a uno de los jefes blancos. 

"De pronto, Maou se levantó, y con un temblor de cólera en la voz, con el cómico acento franco-italiano que le salía en inglés, dijo:
-¡Hay que darles de comer y beber!; miren a esa pobre gente, ¡tienen hambre y sed! -Dijo 'fellow', como en pidgin.
Se hizo un silencio estupefacto durante un interminable minuto, la miraban, vueltas hacia ella, todas las caras de los invitados, y comprobó que el mismo Geoffroy la consideraba con estupor, ruborizado, con las comisuras de los labios alicaidas y los puños crispados encima de la mesa.
Gerald Simpson fue el primero en volver de su asombro, y se limitó a decir con aplomo:
-Ah si, muy cierto, supongo...
Llamó al boy y le trasmitió unas órdenes. En un instante, los guardias pusieron a los forzados fuera del alcance de la vista, detrás de la casa. . el D.O. añadió, mirando a Maou con ironía:
-Bueno, así está mejor, ¿no es cierto? Hacían un condenado ruido, ahora podremos estar todos un poco mas tranquilos."

Por esta y otras roceduras Geoffroy no vuelve a llevar a su mujer al club. Ella se vierte en otros conocimientos, como son: el de los habitantes del pueblo, los comerciantes del mercadillo, su hijo, la criada negra, la observación de la atmósfera... 

Su marido, aunque le molestó las salida de tono de su esposa, lo olvida pues su mente está ocupada en fantasiosos deseos de viajar a Egipto y Sudán en pos de las huellas de Meroe, el último reino negro del Nilo

(Por cierto, no es una elucubración del escritor sino que recoge las interpretaciones de numerosos historiadores que sostienen que las civilizaciones del Oeste africano proceden de la época faraónica. El senegalés Cheikh Anta Diop indagó y ahondó en este terreno. El escritor no lo cita, cosa que hace con otros africanistas: Leo Frobenius, Amaury Talbot, Nachtingal, Bart o Hasan Ibn Mohamed a-Wasan al-Fasi, mas conocido por Leon El Africano. Me informo por ahí de que J.M.G. Le Clezio -parece que es su estilo- suele engarzar con temas históricos sus relatos. Aquí se descubren tres: el Egipto Antiguo, el final del Imperio Británico y la Guerra de Biafra)

Decía que la esposa diversifica sus amistades y Fintan por su parte, como un niño cualquiera, se mete pronto en el ambiente, logrando hacerse amigo de los niños del pueblo, sobre todo de Bony. Y así, madre e hijo, poco a poco, se incorporan al entorno y llegan a quererlo. Geoffroy Allen se va separando del club y de la minoría blanca lo que concita enemistades. Los blancos presionan a la compañía para que lo echen. Y lo consiguen. Por lo que tenemos que abandonar Africa y regresar a Europa.

El libro, que tiene mucho de experiencia personal (leer biografía:  http://es.wikipedia.org/wiki/Jean-Marie_Gustave_Le_Cl%C3%A9zio) consta de cuatro capítulos: 1. Un largo viaje; 2. Onitsha; 3 Aro Chuku; 4. Lejos de Onitsha; y dentro de ella hay un relato de las ensoñaciones de Geoffrey, del que ya he hablado, sobre el último reino negro de Meroe, cuya páginas aparecen en columnas mas estrechas, una especia de narración dentro de la narración, técnica que se utiliza a veces y que, por ejemplo, la incorporó -que recordemos- Conrad en la famosísima novela 'El corazón de las tinieblas'. El desarrollo de la obra viene a mostrarnos el presente con ligeras incursiones al pasado que muestran al lector los puntos ignorados de la biografía de los personajes. Estas rememoraciones se colocan en la narración aprovechando cualquier acontecimiento que las suscita. Es decir: como nos viene a la memoria a cualquiera de nosotros: real como la vida misma; como me llegan a mi recuerdos de mi niñez leyendo las correrías de Fintan.

En las 254 páginas y con letra que no es pequeña se tratan varios temas: recuerdos de la infancia, opresión colonial del imperialismo, racismo,  explotación y maltrato de los negros, los inicios de la sublevación y el final del imperio. Principalmente. Los asuntos mas políticos e históricos aparecen sin apenas relieve, para mostrar que, en el día a día, los personajes no tienen conciencia de lo que representan, de las consecuencias políticas o históricas de lo que hacen; y menos de intuir la imparable desaparición imperial. Todos, menos el personaje de Sabine Rodes que posee conciencia clara de los hechos o posturas que perjudican el dominio del imperio británico sobre los paises coloniales africanos y vislumbra el final. 

A Maou le dice:

-Somos colonizadores, no bienhechores de la humanidad. ¿Se le ha ocurrido pensar lo que pasaría si los ingleses, a los que tan abiertamente desprecia, retiraran sus cañones y sus fusiles?

Al final de la novela se revela que es "oficial de la Orden del Imperio Británico". Y precisamente con estas palabras termina el libro de Le Clezio.  

martes, 13 de diciembre de 2011

SONIA DAYAN-HERZBRURN: La visión emancipadora de Frantz Fanon


OPINIÓN

SONIA DAYAN-HERZBRURN (Profesora Emérita de la Universidad Paris Diderot-Paris 707/12/2011)


Este 6 de diciembre se cumplieron 50 años de la muerte de Frantz Fanon, psiquiatra, filósofo y escritor nacido en 1925 en Martinica (Francia) y gran inspirador de numerosos movimientos de liberación anticolonial. Desde GuinGuinBali queremos contribuir con un pequeño homenaje con este texto de la profesora Sonia Dayan-Herzbrurn y rescatando algunos textos de nuestro colaborador Juan Montero referidos a Fanon.

En el mundo entero, son numerosos los países que en este año 2011 conmemoran el cincuentenario de la desaparición física de Frantz Fanon. Nacido en Martinica en 1925, Frantz Fanon se encontraba en Argelia durante la guerra de independencia de ese país. Estando allí, en el ejercicio de su profesión como siquiatra, decidió unirse al Frente Argelino de Liberación Nacional. Ya había publicado su primer libro, Peau noire, masques blancs, que lo identificaba como pensador y escritor de alto nivel. Nacido en el Caribe y después de concluir su misión en África como embajador itinerante del gobierno provisional de la República Argelina, eligió Cuba para proseguir su carrera. La enfermedad que lo llevaría a la muerte se lo impidió. Ese deseo manifiesto marcó, no obstante, sus lazos con Cuba.

La vida y obra de Fanon son de especial actualidad en este momento en que las revoluciones en curso en el mundo árabe hacen renacer las esperanzas de emancipación que fueron las suyas. Para él, esta emancipación debía ser la de toda la humanidad, como lo escribiera con algunos años de intervalo, en las conclusiones de sus dos libros mayores, Peau noire, masques blancs y Les damnés de la terre. El conocimiento y el compromiso están estrechamente unidos: «Qu’il me soit permis de découvrir et de vouloir l’homme, où qu’il se trouve» («Que se me permita descubrir al hombre y sólo creer en él, dondequiera que se encuentre»), escribió en las páginas finales de Peau noire, masques blancs. Así, al releer a Fanon, es posible renovar el pensamiento y la práctica del humanismo, ratificando solidaridades múltiples entre pueblos y diferentes culturas, y, como él nos invita aquí, ir pensando este humanismo, no ya a partir de un único centro occidental, macho y blanco, sino a partir de una diversidad de sujetos, todos igualmente dignos y plenamente humanos.

La trayectoria misma de Fanon, tan corta como fue su vida, desarrollada entre varios continentes -las Américas, Europa, África-, varias disciplinas (la medicina, la filosofía, la antropología, la literatura), y diversas vocaciones (medicina, intelectualidad, militancia política), muestra claramente cuánta energía ponía en hacer caer las máscaras y atravesar todas las fronteras aquel que decía, como lo cuenta Simone de Beauvoir en sus Mémoires (“Memorias”), «je déteste les gens qui s’économisent» (“detesto a la gente que escatima sus esfuerzos”). Fanon utiliza todo lo adquirido a través de su experiencia y su cultura para facilitar la comprensión del mundo que nos rodea, y para permitir a mujeres y hombres ejercer toda su influencia sobre él. De la misma forma, se servía de Freud, Hegel o Lacan, para analizar, por ejemplo, el sufrimiento del antillano o de la antillana que, como él, se descubría «negro», y que en Francia experimentaba el racismo. Al mismo tiempo, no se encierra en ningún dogmatismo donde con frecuencia quisieron relegarlo.

Fanon escribe, por lo tanto, como hombre de color, contra toda referencia al color o a la raza; como descendiente de esclavo que se niega a ser «prisonnier de l’Histoire» (Peau noire masques blancs) (“prisionero de la Historia”) al militar en un movimiento de liberación nacional; contra todo enclaustramiento o limitación nacionalista en que se perderían los valores universales. Pero lo universal, tal como él lo concibe, no tiene ya como centro y origen a Europa. La descolonización hacia la cual él llama no es solamente la de los pueblos, sino también la del conocimiento y la cultura. Es por eso que el pensamiento de Fanon es totalmente emancipador y nos concierne a todos más que nunca.

Traducción del francés. Sra. Emilia Capote, Embajada de Francia en Cuba.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Amy Goodman (*): El llamado del deber: Veteranos de guerra se suman al 99 por ciento


El llamado del deber: Veteranos de guerra se suman al 99 por ciento

Publicado el 3 de noviembre de 2011

Por Amy Goodman


El 11/11/11 no es una variante del tan publicitado plan fiscal del pre-candidato presidencial republicano Herman Cain, 9/9/9, sino la fecha del Día de los Veteranos de Guerra de este año. Es una fecha de especial importancia ya que Estados Unidos acaba de ingresar en la segunda década de guerra en Afganistán, la guerra más larga en la historia del país, y los veteranos estadounidenses de las guerras de Irak y Afganistán están cada vez más en las primeras líneas del frente de batalla del movimiento de protesta inspirado por “Occupy Wall Street”.

Un video de la marcha de Ocuppy Oakland realizada el martes 25 de octubre efectivamente parece y suena como un campo de batalla. El ruido de disparos es casi permanente en el video. La policía estaba lanzando gases lacrimógenos contra la multitud y de pronto se escucha que alguien grita “¡un médico!”. Los civiles corren hacia un manifestante que yace de espaldas en la calle. A pocos pasos, una multitud de policías de negro, vestidos con uniformes antidisturbios, apunta sus armas contra los manifestantes que están intentando brindar los primeros auxilios al herido.

El manifestante que estaba en el piso, Scott Olsen, es un ex oficial de la marina de Estados Unidos que había sido desplegado dos veces en Irak. El video, que es de dominio público, muestra a Olsen parado tranquilamente junto al veterano de la armada Joshua Sheperd, sosteniendo una bandera de Veteranos por la Paz. Le pedí a Sheperd que describiera la escena: “Estaba de pie, vestido de uniforme, y Scott estaba parado hombro con hombro junto a mí en actitud pacífica. Estaba flameando la bandera de Veteranos por la Paz y de pronto sobrevino el caos. Nunca he estado en una guerra pero lo que sucedió allí se pareció mucho a una guerra o a una zona de guerra”.

Scott Olsen vestía una chaqueta camuflada, un gorro con visera y una camiseta de Veteranos de Irak Contra la Guerra (IVAW, por sus siglas en inglés). Recibió el impacto de un proyectil policial en la cabeza, probablemente el cartucho de un gas lacrimógeno, que le provocó fractura de cráneo. Mientras el pequeño grupo de gente se acerca a ayudarlo, un policía lanza una granada de mano directamente hacia la muchedumbre. La granada explota inmediatamente.

Cuatro o cinco personas alzaron a Olsen y lo alejaron rápidamente del cordón policial. En el hospital de Oakland le indujeron el coma para calmar la inflamación cerebral. Ahora está consciente pero no puede hablar. Se comunica mediante una libreta.

Entrevisté a un amigo de Olsen, Aaron Hinde, también veterano de la guerra de Irak. Hinde estaba en la protesta de Occupy San Francisco cuando comenzó a recibir una serie de mensajes en tweeter acerca de que un veterano había resultado herido en Oakland. Entonces corrió hacia el hospital a ver a su amigo. Luego me dijo acerca de Scott: “Scott vino a San Francisco hace tres meses desde Wisconsin, donde de hecho participó en la ocupación del Capitolio estatal allí. Scott es probablemente uno de los tipos más amables y buenos que conozco. Es una de esas personas que siempre tiene una sonrisa en el rostro y nunca tiene un comentario negativo. ...Y creyó en este movimiento de protesta porque lo que está sucediendo en este país es claro, especialmente para nosotros como veteranos de guerra. Abrimos los ojos luego de haber ido a la guerra en el extranjero. Entonces hay un pequeño grupo de nosotros aquí y estamos todos muy motivados y comprometidos con la causa”.

Mientras cubría una de las manifestaciones de Ocuppy Wall Street en Times Square el 15 de octubre, vi al sargento Shamar Thomas, que estaba visiblemente molesto. La policía montada había avanzado sobre los manifestantes, lo único que los detuvo fue un caballo que cayó de rodillas. Otros policías habían levantado las barricadas de metal, y estaban arrinconando a la asustada multitud contra las tuberías de la calefacción. El sargento Thomas vestía su uniforme camuflado y tenía varias medallas de su gira de combate en Irak colgadas al cuello. Le gritó a la policía, para denunciar su trato violento contra los manifestantes. Thomas luego escribió acerca del incidente: “Hay un problema claro en este país. La GENTE PACÍFICA debería poder PROTESTAR sin que haya brutalidad. Estuve en un disturbio en Rutbah, Irak, en 2004 y no tratamos a los ciudadanos iraquíes como están tratando a los civiles desarmados en nuestro PROPIO país”.

Hace poco se creó un grupo que se autodenomina “Veteranos del 99 por ciento” que, junto con el capítulo de Nueva York de Veteranos de Irak contra la Guerra, fijó el 2 de noviembre como el día para marchar hacia la Plaza de la Libertad para sumarse formalmente al movimiento y apoyarlo de manera directa. Su convocatoria dice: “Veteranos del 99 por ciento pretende llamar la atención sobre la forma en que los veteranos de guerra han sido afectados por los problemas económicos y sociales planteados por el movimiento Occupy Wall Street. Esperamos contribuir a que la participación de los veteranos y miembros del ejército “en actividad” en este movimiento sea más visible y concienzuda”.

José Vásquez es uno de los manifestantes que participó en la marcha. Es el director ejecutivo de Veteranos de Irak contra la Guerra. “Convocamos a todos los veteranos y personal del ejército en actividad a que se acerquen a su sede local de 'Occupy' y les hagan saber que son veteranos de guerra, que les hagan saber qué piensan acerca del movimiento. Y queremos básicamente hacer pública la voz de los veteranos. El 1% utiliza a la policía y a las fuerzas armadas para conservar lo que tienen. Y estoy aquí para decirles que las fuerzas armadas y los veteranos de guerra estamos enojados por cómo la gente está siendo tratada”.

Cuando pasé por Occupy Louisville en Kentucky el fin de semana pasado, las dos primeras personas que conocí allí fueron dos veteranos. Uno de ellos, Gary James Johnson, me dijo: “Serví en Irak durante un año y medio. Me uní a las fuerzas armadas porque pensé que era mi obligación ayudar a proteger a este país. ...Y aquí y ahora hay otra forma en la que puedo contribuir y ayudar a la gente”.

Los analistas pronostican que el frío doblegará al movimiento de protesta que está teniendo lugar en todo el país. Pregunten a cualquier veterano que haya estado en Irak y Afganistán acerca de sobrevivir a la intemperie en temperaturas extremas. Y piensen en las palabras que otro veterano escribió en una cartel que sostenía en alto en la Plaza de la Libertad: “Es la segunda vez que lucho por mi país y la primera que conozco al enemigo”.

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

(*) Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 350 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur

jueves, 3 de junio de 2010

Israel: 'un Estado y un Pueblo Criminal'


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A veces solemos designar sionistas a los gobernantes de Israel. Y lo son. Aunque con ello queremos dejar un rayo de esperanza a nuestro pensamiento prendido en que, algún día, su influencia sobre la población judía, que vive en esa tierra, deje paso a una ideología y una política proclives a la solidaridad entre los pueblos. Pero, hoy por hoy, la inmensa mayoría se ha acomodado a vivir en un terreno donde habitaban palestinos. Están asentados por tanto sobre la expoliación, sobre el robo y no se puede pedir que su visión se libre de esa mala conciencia, de esa realidad que el sionismo les ha creado. Decía, hace nada, sobre Israel, el profesor norteamericano James Petras: 'Es un estado y un pueblo criminal, debemos decirlo con toda seriedad. Pequeños grupos judíos sí han protestado, pero son una minoría infinita'.

Ahora el mundo entero se ha conmocionado, se ha estremecido, con el asesinato de no se sabe cuántos pacifistas que se hallaban navegando en unos pocos barcos denominados 'Flotilla de la Libertad' rumbo a Gaza con la intención de llevarles ayuda humanitaria. Si, a todo bien nacido esta matanza le ha impactado.

Eso no se puede negar, pero lo más grave, siendo de por si ya grave estos asesinatos de personas indefensas, es la quietud o aquiescencia del movimiento judío ante este crimen; lo es porque da pie, apoyándose en este consentimiento con el crimen de todo un país, a las fuerzas más reaccionarias a usar, luego, en cualquier ocasión que se les brinde, del espantajo 'judío' para llevar a cabo los más execrables crímenes contra diferentes pueblos del mundo, atizando divisiones, ya sea por motivos religiosos o racistas, encubriendo la dirección general o principal que mueve a las organizaciones poderosas del mundo como son el robo, la apropiación o  el control, de las riquezas del mundo.

Y es que un pueblo, el de Israel, apartado de la influencia del sionismo, caminando por la senda de la fraternidad entre los pueblos, daría al traste con esos planes del capital imperialista de arramplar con las riquezas del entorno; planes donde el estado sionista de Israel ocupa un lugar de primerísima importancia como gendarme, con su aparato descomunal de propaganda, sus servicios secretos, su ejército armado hasta los dientes y  con arsenal nuclear... que tiene atemorizados a los paises árabes que le rodean.

Ojalá este hecho denigrante ayude a abrir numerosas conciencias dentro de Israel y del mundo judío. Ojalá. Aunque la transformación de las conciencias en una comunión colectiva como fraternidad universal de trabajadores tardará tiempo.

No cabe duda que el sionismo no se irá de la noche a la mañana. Mientras tanto hay que seguir denunciando este estado criminal que además está en todos los lugares del mundo, allí donde movimientos populares tratan de abrir una senda de progreso y esperanza, como asesor o participante de gobiernos reaccionarios, reprimiendo a los pueblos. No en vano es el ariete del llamado 'lobbi judío' que no es otro que el capital imperialista.

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martes, 23 de febrero de 2010

Helio Orobio sobre Afganistán... digo sobre Viet Nam


Leímos en la revista del sandinismo, 'Poesía Libre', en el número 15, de diciembre de 1985, un poema del cubano Helio Orobio que empezaba así:

"Ese avión,
ese ojo que mira de reojo
hacia abajo,
tiene perfectamenye localizado
el objetivo.
Una orden, solo una orden
y una aldea dejará de ser, de existir
en el mapa..."

Y ahora leemos esta noticia:

Aviones de la ISAF atacaron tres vehículos el domingo por la mañana, en el centro del país, provocando una matanza de civiles.
Este ataque aéreo mató a «al menos 33 civiles, de los que cuatro eran mujeres y uno un niño, e hirió a otras doce personas».

Esta carnicería ha ocurrido hace dos días. En el reinado del señor Obama, Premio Nobel de la Paz... ¡tiene cojones la cosa!... Carnicería de asiáticos. Carnicería en Afganistán.
Porque el poema de Helio Orobio hacía referencia a Viet Nam. Otra aventura del imperialismo yanqui con sus carnicerías consiguientes. También de asiáticos. De allí tuvo que salir de prisa y corriendo, con el rabo entre las piernas, como todo el mundo sabe. No sin antes mancharse de sangre vietnamita de los pies a la cabeza.
Como saldrán de Afganistán él y todos los que le acompañan en esa matanza. Porque ellos ven, apuntan y matan, Pero los afganos también tienen ojos y ven y apuntan y...

Helio Orobio terminaba su poema, muy atinadamente, de este modo:

"Pero el ojo que ve
es visto, lo ven, lo miran de reojo
hacia arriba.
Una orden, sólo una orden
y una fortaleza F-105 dejará de ser, de existir
en las estadísticas de Air Force."

jueves, 4 de febrero de 2010

Haití: recluir la peste (*)

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Tomado de: http://www.monde-diplomatique.es/isum/Main?ISUM_Portal=1

Febrero 2010. Numero 172

Ignacio Ramonet: Aprender de Haití

Por muy "natural" que parezca, ninguna catástrofe es natural. Un seísmo de intensidad idéntica causa más víctimas en un país empobrecido que en otro rico e industrializado. Ejemplo: el terremoto de Haití, de magnitud 7,0 en la escala de Richter, ha ocasionado más de cien mil muertos, mientras que el de Honshu (Japón), de idéntica fuerza (7,1), acaecido hace seis meses, apenas provocó un muerto y un herido.
"Los países más pobres y los que tienen problemas de gobernabilidad están más expuestos a riesgos que los otros", confirma un reciente informe de la ONU (1). En una misma ciudad, el impacto humano de una calamidad puede ser muy distinto según las características de los barrios. En Puerto Príncipe, el seísmo se ensañó con las desvencijadas barriadas populares del centro. En cambio, los distritos privilegiados de la burguesía mulata comerciante apenas padecieron estragos.
Tampoco son iguales los pobres ante la adversidad. La Federación Internacional de la Cruz Roja sostiene que, en caso de desastre, "las mujeres, los discapacitados, los ancianos y las minorías étnicas o religiosas, víctimas habituales de la discriminación, son más castigados que los demás" (2).
Por otra parte, aunque un país no sea rico, si se dota de una política eficaz de prevención de catástrofes puede salvar muchas vidas. En agosto de 2008, el ciclón Gustav , el más violento de los últimos cincuenta años, azotó el Caribe con vientos de 340 kilómetros por hora. En Haití mató a 66 personas. Sin embargo, en Cuba no causó ninguna víctima mortal...
¿Es Haití un país pobre? En verdad, no hay países pobres; sólo existen "países empobrecidos". No es lo mismo. En el último tercio del siglo XVIII, Haití era la Perla de las Antillas y producía el 60% del café y el 75% del azúcar que se consumía en Europa. Pero, de su gran riqueza sólo se beneficiaban unos 50.000 colonos blancos, y no los 500.000 esclavos negros que la producían.
Invocando los nobles ideales de la Revolución Francesa, esos esclavos se sublevaron en 1791 al mando de Toussaint Louverture, el Espartaco negro. La guerra duró trece años. Napoleón envíó una expedición de 43.000 veteranos. Triunfaron los insurrectos. Fue la primera guerra racial anticolonial y la única rebelión de esclavos que desembocó en un Estado soberano.
El 1 de enero de 1804, se proclamó la independencia. Sonó como un aldabonazo en el continente americano. Los esclavos negros demostraban que, por su propia lucha, sin la ayuda de nadie, podían conquistar la libertad. Afro-América emergía en la escena política internacional.
Pero el "mal ejemplo" de Haití -así lo calificó el Presidente de Estados Unidos, Thomas Jefferson- aterrorizó a las potencias que seguían practicando la esclavitud. No se le perdonó. Y nadie reconoció, ni ayudó a la nueva república negra, pesadilla del colonialismo blanco. Aún hoy, el viejo terror no ha desaparecido. Pat Robertson, telepredicador estadounidense, ¿no acaba acaso de afirmar: "Miles de hatianos han muerto en el seísmo porque los esclavos de Haití hicieron un pacto con el diablo para obtener su libertad" (3)?
El nuevo Estado independiente fue boicoteado durante decenios con la idea de "recluir la peste" en ese país. Haití cayó en guerras civiles que arrasaron su territorio. Se perdió la necesaria etapa de construcción de un Estado-nación. Institucionalmente, a pesar de la gran calidad de sus numerosos intelectuales, el país quedó estancado.
Después vino el tiempo de la ocupación por Estados Unidos que duró de 1915 a 1934. Y de la guerra de resistencia. El héroe de la rebelión, Charlemagne Péralte, fue crucificado por los marines, clavado en la puerta de una iglesia... Washington acabó por ceder Haití a nuevos dictadores, entre ellos: Papa Doc Duvalier, uno de los más despóticos.
En los años 1970, aún gozaba Haití de soberanía alimentaria, sus agricultores producían el 90% de los alimentos que consumía la población. Pero el Plan Reagan-Bush, impuesto por Washington, obligó a suprimir los aranceles sobre la importación de arroz, producto básico del cultivo local. El arroz estadounidense, más barato porque estaba subvencionado, inundó el mercado local y arruinó a miles de campesinos que emigraron en masa a la capital, donde el seísmo los ha atrapado...
La única experiencia de gobierno realmente democrático, fue la de Jean-Bertrand Aristide, dos veces Presidente (1994-1996 y 2001-2004). Pero sus propios errores y la presión de Washington lo empujaron al exilio. Desde entonces, de hecho, Haití se halla bajo tutela de la ONU y de un conglomerado de ONGs internacionales. El Gobierno de René Préval ha sido sistemáticamente privado de medios de acción. Por eso resulta absurdo reprocharle su inoperancia ante los efectos del seísmo. Hace tiempo que el sector público fue desmantelado y sus principales actividades transferidas, si eran rentables, al sector privado, o a las ONGs cuando no lo eran. Antes de convertirse en el Ground Zero del planeta, Haití ya era el primer caso de "colonialismo humanitario". La tragedia reforzará la dependencia. Y por consiguiente las resistencias. El "capitalismo de choque", descrito por Naomi Klein, hallará una nueva ocasión de reclamar -en nombre de la eficacia- la privatización integral de todas las actividades económicas y comerciales ligadas a la reconstrucción.
Estados Unidos está en primera línea, con sus Fuerzas Armadas desplegadas en una ofensiva humanitaria de gran envergadura. Resultado sin duda de un generoso deseo de socorrer. Pero también de indiscutibles intereses geopolíticos. Washington prefiere invadir Haití de ayuda que ver invadidas sus costas por decenas de miles de boat people haitianos. En el fondo, se trata de la misma vieja obsesión: "recluir la peste"...

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Notas:
(*) El título es nuestro
(1) Riesgo y pobreza en un clima cambiante. Invertir hoy para un mañana más seguro , Naciones Unidas, Nueva York, mayo de 2009.
(2) Informe Mundial sobre los desastres 2009 , Cruz Roja Internacional, Ginebra, julio de 2009.
(3) Christian Broadcasting Network, 14 de enero de 2010.

viernes, 22 de enero de 2010

José Mª Amigo Zamorano: Haití, el ejemplo de los ancestros


Ha tenido que pasar, desgraciadamente, un seismo (sismo dicen en Latinoameríca) para que Haití se levante de entre los postrados de la Tierra. Ella, que está hecha escombros, nos muestra su ejemplo histórico de lucha: se puede vencer al Imperio desde el mismo Infierno de la esclavitud. Y con ella se levantan de sus tumbas sus héroes: Louverture, Dessalines, Petion, Christopher... para mostrarnos el camino de la rebelión contra la tiranía, la opresión, la explotación, a los pueblos del mundo.

Y ese miedo al ejemplo de los muertos en los vivos es lo que llevan en la punta de sus armas los marines estadunidenses. El miedo a los rebeldes que aterrorizó, antaño, a las clases dominantes en Usa y Europa. El miedo a que el ejemplo de Haití cundiera en los campos de esclavos del Imperio. Ese miedo está latente aun en Usa y lo ha recordado hace pocos días un reaccionario televangelista. Ese miedo es el que ha animado a los helicopteros, aviones y barcos de guerra yanquis a invadir Haití. Un miedo ancestral. Un miedo de los ancestros esclavistas en la política de Yanquilandia. Eso es lo que llevan sus tropas.

Miedo y no otra cosa porque Haití ya no es 'La perla de las Antillas' de la que hablaban los franceses y que abastecía de azucar Europa, endulzando los gaznates de burgueses y aristócratas. Ya no es esa Haití que tenía 793 trapiches, 3150 añilerías, 789 algodonerías, 317 cafetales, 182 destilerías de aguardiente de caña, 50 cacaotales y tenerías, tejares, caleras... trabajadas por esclavos que se sublevaron venciendo al poderosísimo ejécito de Napoleon. Su artífice: Toussaint Louverture. Quien atraído con engaños, fue preso, llevado a Francia en la fragata Heros en la noche del 7 al 8 de junio de 1802. Encarcelado en una mazmorra, húmeda y fría, del fuerte Fort de Joux, murió, poco después, el 17 Germinal del año XI (7 de abril de 1803) Es decir, fue asesinado, lentamente, por orden de Napoleón, a cuyas tropas había derrotado, en toda regla, utilizando la misma táctica de guerrillas que los españoles.

Neruda tiene, en su 'Canto general', un poema dedicado a este 'Libertador'. El gran poeta de la negritud, Aimé Cesaire, escribió un ensayo titulado 'Toussaint Louverture. La Revolución francesa y el problema colonial'. Una traducción, al castellano, del mismo, se publicó en La Habana en 1967. Muchos han tratado, en diversos libros, a este personaje. Pero, en fin, habría que destacar, al cubano Alejo Carpentier -que ya trató en su novela 'El siglo de las Luces' la influencia de la Revolución Francesa en el Caribe- con su 'realismo mágico' en la novelita 'El reino de este mundo'.

Haití ya no tiene, hoy, esa importancia y esa riqueza de que hablábamos más arriba. Lo que tiene es su historia de lucha emancipatoria que esos esclavos, transformados en 'jacobinos negros', escribieron con sangre en los anales de la Historia de la Humanidad.

Ese ejemplo es el que las tropas del imperialismo Usa quieren abolir.

Estos días hemos podido leer en numerosísimos artículos las tropelías de las clases dominantes de Francia, Alemania o EE.UU. contra el pueblo haitiano al que, en venganza por su insumisión, han hundido en la miseria, pero sin poder borrar su gesta de rebelión.

También hemos podido darnos cuenta de que otros escritos han escondido esas canalladas imperialistas haciendo hincapie, sin embargo, en el desorden haitiano, la falta de gobierno haitiano, el pillaje haitiano, los robos haitianos... Narraciones que iban, sin duda, preparando el terreno para la invasión de ese ejército de mercenarios venidos de Yanquilandia con el objetivo no de ayudar a la reconstrucción de Haití, sino de impedir que el pueblo haitiano se autodetermine. Autodeterminación que bien pudiera conducir a decantarse por una alianza con la política de los paises del ALBA (Venezuela, Ecuador, Cuba...) Eso quieren cortarlo en agraz porque engrosaría la filas de los pueblos rebeldes.

De modo que esa es la misión de ese ejército: impedir la independencia de los hijos de los esclavos.

Ha tenido que ocurrir ese terremoto para que vuelva a nosotros la primera gesta antiesclavista vencedora de la Historia lograda por los haitianos para, además, alcanzar otra victoria en estos momentos quitándonos una venda un poco tonta: la vana ilusión en un Obama.

En Haití muchas cosas pueden suceder. Pero lo que no puede pasar es su ejemplo. El ejemplo de los ancestros.
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FOTO AP, La Jornada (México)

miércoles, 20 de enero de 2010

Eduardo Galeano: Los marines regresan a Haiti, siempre, como la gripe (*)


Eduardo Galeano: Haití: la maldición Blanca - 01:30h. del Martes, 19 de enero

El primer día de este año, la libertad cumplió dos siglos de vida en el mundo. Nadie se enteró, o casi nadie. Pocos días después, el país del cumpleaños, Haití, pasó a ocupar algún espacio en los medios de comunicación; pero no por el aniversario de la libertad universal, sino porque se desató allí un baño de sangre que acabó volteando al presidente Aristide.
Haití fue el primer país donde se abolió la esclavitud. Sin embargo, las enciclopedias más difundidas y casi todos los textos de educación atribuyen a Inglaterra ese histórico honor. Es verdad que un buen día cambió de opinión el imperio que había sido campeón mundial del tráfico negrero; pero la abolición británica ocurrió en 1807, tres años después de la revolución haitiana, y resultó tan poco convincente que en 1832 Inglaterra tuvo que volver a prohibir la esclavitud.
Nada tiene de nuevo el ninguneo de Haití. Desde hace dos siglos, sufre desprecio y castigo. Thomas Jefferson, prócer de la libertad y propietario de esclavos, advertía que de Haití provenía el mal ejemplo; y decía que había que “confinar la peste en esa isla”. Su país lo escuchó. Los Estados Unidos demoraron sesenta años en otorgar reconocimiento diplomático a la más libre de las naciones. Mientras tanto, en Brasil, se llamaba haitianismo al desorden y a la violencia. Los dueños de los brazos negros se salvaron del haitianismo hasta 1888. Ese año, el Brasil abolió la esclavitud. Fue el último país en el mundo.
Haití ha vuelto a ser un país invisible, hasta la próxima carnicería. Mientras estuvo en las pantallas y en las páginas, a principios de este año, los medios trasmitieron confusión y violencia y confirmaron que los haitianos han nacido para hacer bien el mal y para hacer mal el bien.
Desde la revolución para acá, Haití sólo ha sido capaz de ofrecer tragedias. Era una colonia próspera y feliz y ahora es la nación más pobre del hemisferio occidental. Las revoluciones, concluyeron algunos especialistas, conducen al abismo. Y algunos dijeron, y otros sugirieron, que la tendencia haitiana al fratricidio proviene de la salvaje herencia que viene del Africa. El mandato de los ancestros. La maldición negra, que empuja al crimen y al caos.
De la maldición blanca, no se habló.
La Revolución Francesa había eliminado la esclavitud, pero Napoleón la había resucitado:

—¿Cuál ha sido el régimen más próspero para las colonias?

—El anterior.

—Pues, que se restablezca.

Y, para reimplantar la esclavitud en Haití, envió más de cincuenta naves llenas de soldados.
Los negros alzados vencieron a Francia y conquistaron la independencia nacional y la liberación de los esclavos. En 1804, heredaron una tierra arrasada por las devastadoras plantaciones de caña de azúcar y un país quemado por la guerra feroz. Y heredaron “la deuda francesa”. Francia cobró cara la humillación infligida a Napoleón Bonaparte. A poco de nacer, Haití tuvo que comprometerse a pagar una indemnización gigantesca, por el daño que había hecho liberándose. Esa expiación del pecado de la libertad le costó 150 millones de francos oro. El nuevo país nació estrangulado por esa soga atada al pescuezo: una fortuna que actualmente equivaldría a 21,700 millones de dólares o a 44 presupuestos totales del Haití de nuestros días. Mucho más de un siglo llevó el pago de la deuda, que los intereses de usura iban multiplicando. En 1938 se cumplió, por fin, la redención final. Para entonces, ya Haití pertenecía a los bancos de los Estados Unidos.
A cambio de ese dineral, Francia reconoció oficialmente a la nueva nación. Ningún otro país la reconoció. Haití había nacido condenada a la soledad. Tampoco Simón Bolívar la reconoció, aunque le debía todo. Barcos, armas y soldados le había dado Haití en 1816, cuando Bolívar llegó a la isla, derrotado, y pidió amparo y ayuda. Todo le dio Haití, con la sola condición de que liberara a los esclavos, una idea que hasta entonces no se le había ocurrido. Después, el prócer triunfó en su guerra de independencia y expresó su gratitud enviando a Port-au-Prince una espada de regalo. De reconocimiento, ni hablar.
En realidad, las colonias españolas que habían pasado a ser países independientes seguían teniendo esclavos, aunque algunas tuvieran, además, leyes que lo prohibían. Bolívar dictó la suya en 1821, pero la realidad no se dio por enterada. Treinta años después, en 1851, Colombia abolió la esclavitud; y Venezuela en 1854.
En 1915, los marines desembarcaron en Haití. Se quedaron diecinueve años. Lo primero que hicieron fue ocupar la aduana y la oficina de recaudación de impuestos. El ejército de ocupación retuvo el salario del presidente haitiano hasta que se resignó a firmar la liquidación del Banco de la Nación, que se convirtió en sucursal del Citibank de Nueva York. El presidente y todos los demás negros tenían la entrada prohibida en los hoteles, restoranes y clubes exclusivos del poder extranjero. Los ocupantes no se atrevieron a restablecer la esclavitud, pero impusieron el trabajo forzado para las obras públicas. Y mataron mucho. No fue fácil apagar los fuegos de la resistencia. El jefe guerrillero, Charlemagne Péralte, clavado en cruz contra una puerta, fue exhibido, para escarmiento, en la plaza pública. La misión civilizadora concluyó en 1934. Los ocupantes se retiraron dejando en su lugar una Guardia Nacional, fabricada por ellos, para exterminar cualquier posible asomo de democracia. Lo mismo hicieron en Nicaragua y en la República Dominicana. Algún tiempo después, Duvalier fue el equivalente haitiano de Somoza y de Trujillo.
Y así, de dictadura en dictadura, de promesa en traición, se fueron sumando las desventuras y los años. Aristide, el cura rebelde, llegó a la presidencia en 1991. Duró pocos meses. El gobierno de los Estados Unidos ayudó a derribarlo, se lo llevó, lo sometió a tratamiento y una vez reciclado lo devolvió, en brazos de los marines, a la presidencia. Y otra vez ayudó a derribarlo, en este año 2004, y otra vez hubo matanza. Y otra vez volvieron los marines, que siempre regresan, como la gripe.
Pero los expertos internacionales son mucho más devastadores que las tropas invasoras. País sumiso a las órdenes del Banco Mundial y del Fondo Monetario, Haití había obedecido sus instrucciones sin chistar. Le pagaron negándole el pan y la sal. Le congelaron los créditos, a pesar de que había desmantelado el Estado y había liquidado todos los aranceles y subsidios que protegían la producción nacional. Los campesinos cultivadores de arroz, que eran la mayoría, se convirtieron en mendigos o balseros. Muchos han ido y siguen yendo a parar a las profundidades del mar Caribe, pero esos náufragos no son cubanos y raras veces aparecen en los diarios.
Ahora Haití importa todo su arroz desde los Estados Unidos, donde los expertos internacionales, que son gente bastante distraída, se han olvidado de prohibir los aranceles y subsidios que protegen la producción nacional.
En la frontera donde termina la República Dominicana y empieza Haití, hay un gran cartel que advierte: El mal paso. Al otro lado, está el infierno negro. Sangre y hambre, miseria, pestes.
En ese infierno tan temido, todos son escultores. Los haitianos tienen la costumbre de recoger latas y fierros viejos y con antigua maestría, recortando y martillando, sus manos crean maravillas que se ofrecen en los mercados populares.
Haití es un país arrojado al basural, por eterno castigo de su dignidad. Allí yace, como si fuera chatarra. Espera las manos de su gente.

Eduardo Galeano

(*) EL título es nuestro

lunes, 18 de enero de 2010

Guillermo Fernández Ampié*: Haití, desastre natural sobre la infamia de la historia



La última tragedia que azota Haití ha atraído los focos de las empresas internacionales comercializadoras de noticias que no se cansan de repetir cuán pobre, qué falta de infraestructuras y servicios resulta la sociedad haitiana. El periódico español El País reseña 'la crueldad' de la historia de esa nación caribeña: crisis gubernamentales arbitradas a machetazos, pobreza, hambre y migraciones masivas. Otro análisis de la agencia Ap cita a algunos 'expertos' que explican la desgracia por la conjugación de una serie de factores 'asesinos': geografía, problemas sociales, chapuceros estándares en la construcción de edificios 'y mala suerte'. De remate, el predicador estadunidense y alguna vez precandidato presidencial republicano Pat Robertson afirma que existe una maldición sobre el pueblo haitiano porque éste habría hecho un pacto con el demonio para destruir la esclavitud e independizarse del yugo francés.
De lo que se cuidan de hablar estos medios y sus fuentes 'expertas' o que apenas aluden, es de la responsabilidad de Estados Unidos y Europa en la postración de Haití. Si algo ilustra la crueldad en la historia haitiana es precisamente la continua agresión de la que ha sido objeto el país (registrada por Gregorio Selser en su monumental obra sobre las intervenciones extranjeras en América Latina). Vale la pena recordar, aunque sea de forma sucinta, algunos de estos otros factores asesinos que han contribuido a la pobreza endémica de los haitianos.
En primer lugar mencionemos la exigencia de Francia, en 1838, para que Haití pagara 90 millones de francos de la época, para indemnizar los dueños de esclavos y plantaciones, y como condición ineludible para reconocer al país como nación independiente (cifra abonada religiosamente por los haitianos hasta ser cancelada en 1883).
Otro es el 'incidente Lüders' que más bien pareciera un cuento del realismo mágico. La historia va así: En 1897, unos policías haitianos quisieron detener a un individuo a quien su anterior patrón acusó de un robo menor. El nuevo empleador del acusado, el comerciante Emile Lüders, trató de impedir utilizando bastonazos que se ejecutara la orden judicial. Lüders era hijo de madre haitiana y de padre alemán, y detentaba la ciudadanía haitiana. Con su actitud violó las leyes haitianas, fue juzgado y condenado a un año de prisión. Apeló entonces a su ascendencia alemana, y fue liberado poco después gracias a las gestiones de un diplomático de Estados Unidos. Lüders se trasladó a Alemania donde gestionó represalias contra Haítí. El káiser, ni corto ni perezoso, envió varias naves de guerra y un ultimátum para los haitianos: la entrega de 20 mil dólares como indemnización para Lüders, además de ofrecer disculpas al representante alemán y saludar con 21 cañonazos la bandera de Alemania. De no cumplirse la demanda, Puerto Príncipe sería arrasada por las cañoneras alemanas. El gobierno haitiano se vio obligado a ceder al chantaje.
Un tercer elemento es el de la invasión militar estadunidense que engendró la dictadura de Francois Duvalier, Papá Doc, y de su hijo Jean-Claude, el igualmente corrupto y asesino Baby Doc. Estos siniestros personajes duraron tanto en el poder gracias a la alimentación recibida por el cordón umbilical de la complicidad americana.
Hechos más contemporáneos también merecen mención. Entre ellos el ascenso y la caída de Jean Bertrand Aristide, a quien El País identifica como 'el cura populista que nunca pudo o supo erradicar las causas' de la postración haitiana (como si un solo hombre pudiera transformar, en algunos meses de gobierno, las secuelas de un sistema que tiene siglos de castigar a los haitianos). Aristide fue derrocado con la complicidad estadunidense, y restituido en el poder tras comprometerse a aplicar unas políticas neoliberales que desangraron todavía más a una población hundida ya en la miseria. Bill Clinton, hoy irónicamente nombrado enviado especial de Naciones Unidas para Haití, era entonces el presidente estadunidense cuando esto ocurrió.
Como podemos ver, una de las principales claves para entender la tragedia haitiana está en lo que menciona, casi sin querer, el periódico español: el protectorado que de hecho ejerce la Casa Blanca sobre Haití desde 1915. Si alguna maldición ha caído sobre el pueblo haitiano es precisamente la del intervencionismo de Estados Unidos; una maldición que al parecer continúa hasta el día de hoy, cuando todo indica que el gobierno de Estados Unidos toma la nueva tragedia como un pretexto para ocupar militarmente, una vez más, a tan desdichada nación.


* Periodista, ex editor de la revista Barricada Internacional.

Tomado de:

http://www.jornada.unam.mx/2010/01/17/index.php?section=opinion&article=024a1mun

Diario 'La Jornada' (México); lunes, 18 de enero de 2010

domingo, 1 de noviembre de 2009

Un Jefe, un Partido, un Programa, ¡heil Aznar!

¡Ah, el Aznar!, ese político que, allá, cuando estuvo en la Rioja de recaudador o algo por el estilo; ese Aznar, decíamos, que cuando estaba en La Rioja, o por ahí cerca, hacía una defensa de la Falange (un partido fascista que dominó durante la dictadura franquista) y no era muy proclive a la democracia; nada de extrañar pues su padre fue un destacado franquista; ¿no caéis?... que si, coño, el Aznar de las Azores; es decir, el de la guerra; el del rancho de Texas que hablaba con acento mexicano; y también el que nombró con el dedo a Rajoy para dirigir al PP; es decir, al que le gustan, por lo que vemos, los métodos dedocráticos; pues si, ese Aznar -acabamos de leer- ha criticado al mismo al que él nombró a dedo, a Rajoy, diciendo algo así como que se necesita un jefe, un partido, un programa; más o menos; las palabras exactas da igual; el que quiera que las busque en la red o en los periódicos; porque lo que tratamos de decir es que eso nos suena, nos suena mucho, muchísimo; creemos recordar, quizás soñamos, aquellas consignas: un caudillo: Franco; una patria: España; un partido: La Falange Española; hasta la institución que dirige se llama FAES (¿Falange Española?); bueno, pues como de casta le viene al gallo, son muy parecidas a aquella de: España Una, Grande y Libre; y si ustedes buscan, rebuscan, indagan, averiguan, estudian... en la Historia, la Gran Historia, podrán hallar que esas consignas estaban calcadas de las de la Alemania nazi: una patria: Alemania; un lider: Hitler... Eso nos ha recordado lo dicho por Aznar: un jefe, un partido, un programa. A quien con bigotito y 'to', y así de pequeñito, alguien podrá decirle, cuadrándose, ¡Heil Aznar! Algún cabeza rapada. Recién llegado de apalear emigrantes o mendigos.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Héroes o piratas

A perro flaco, todo son pulgas.





Si vienen a una casa a robar y el dueño o dueña de ella se defiende con uñas y dientes, tal acción de defensa se ve como normal, se le elogia, se le aplaude y lo llaman héroe. Aquí, en la civilización occidental.











Mas si un somalí hace lo propio cuando alguien acude a la suya a robar, por ejemplo cuando llegan a saquear sus caladeros de pesca, se le reprime, se le abronca y se le moteja de pirata. Aquí en occidente.






Y es que, lo dicho al principio, a perro flaco todo son pulgas.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Guantanamera y Guantánamo



Este artículo lo hemos copiado de una publicación de nombre La Comarca dedicada a la Cultura al Ocio y a los Servicios según se declaran. Aunque la mayor parte de sus páginas son anuncios, publicidad de empresas. La mayoría de ellas son de El Escorial, alrededores y algunos pueblos de Ávila. El contenido demuestra hasta que punto, hasta que rincones, ha llegado el odio a la política del imperialismo yanqui durante la etapa de Bush.

Guantanamera, esa deliciosa canción, reconocida en todo el mundo.
Guantanamera, una bellísima mujer caribeña, bronceada, lozana, de cuerpo perfecto.
Guantánamo, la cárcel que se ha hecho famosa porque 'los defensores de los Derechos Humanos', recluían ilegalmente y torturaban.

Guantánamo es una provincia cubana situada al sureste de la isla, donde se halla la Bahía de Guantánamo que se encuentra ocupada en parte por una base naval estadounidense.

Esta mezcolanza heterogénea entre la belleza primigenia de la isla, su bahía, en un entorno paradisíaco, la entrañable poesía que sirve de letra a la canción, la evocadora verdad desnuda de una mujer atrayente, y las torturas físicas y psicológicas mantenidas allí por Bush, destartalan cualquier sostenimiento equilibrado de que el mundo, en el fondo, guarda una lógica coherente y justa. Es como observar a una cebra chiquitita, graciosa, tierna, recién parida, sostenerse por sí solo dificultosamente... y en ese precioso instante contemplar, azorado e impotente, a cuatro leonas abanlazarse sobre ella y despedazarla.

Guantanamera, guajira guantanamera / guantanamera, guajira guantanamera / Yo soy un hombre sincero / de donde crecen las palmas. / yo soy un hombre sincero / de donde crecen las palmas. / y antes de morir yo quiero / cantar mis versos del alma.

Guantanamera es una popular canción cubana, cuya letra adapta varias estrofas de los 'Versos sencillos' del gran poeta cubano José Martí. La música es una guajira, o guajira guantanamera, que comenzó a yener mucho éxito en 1934.

Mi verso es de un verde claro / y de un carmín encendido. / Mi verso es de un verde claro / y de un carmín encendido. /Mi verso es un ciervo herido / que busca en el monte amparo.

En aquella época se puso de moda, además de por su tonadilla muy agradable y pegadiza, porque su rima se prestaba a cambiar de letra fácilmente y por tanto a improvisar textos románticos, graciosos, de crítica, de galanteo, de burla, etc., incluso para comentar noticias jocosamente.

Los orígenes de esta canción están llenos de controversia y anécdotas, algo que parece natural cuando casi podríamos decir que surge del pueblo, de la calle. Aun así se cuenta como cierto que Guantanamera surge de piropear cortésmente a una mujer de Guantánamo... pero ella pareció ofenderse, y entonces le sacaron en contestación la guajira guantanamera... su protagonista su creador fue un tal Hermino García Wilson, apodado El Diablo, que con dicha música acompañó a sus amigos en la respuesta que le dieron a la mujer.

Con los pobres de la tierra / quiero yo mi suerte echar / el arroyo de la sierra / me complace más que el mar.

La canción prendió como la pólvora y cada vez se oía más en las radios locales, pasando a ser utilizada por todos para cualquier evento.
Fue Pete Seeger el que la hizo famosa internacionalmente, pues la cantó por unos treinta y cinco paises, pero ya con la letra de los versos de José Martí, adaptados por Julian Orbon.
Lo curioso es que Pete Seeger cantó la canción por primera vez en un campamento veraniego para niños, a petición de Héctor Angulo, un monitor que conocía la adaptación de los versos de Orbón a la guajira guantanamera. Seeger y Angulo quedaron como coautores de la canción. Aunque Joseito Fernández reclamó la autoría musuical, ya que él la había cantado y hecho famosa en multitud de ocasiones en radios y actuaciones en La Habana... llegando todos ellos a un acuerdo.
Así pues diríamos que Joseito hizo famosa primeramente la música; Orbón le acopló los versos de José Martí; Angulo la llevó; y Seeger la paseó por el mundo.

Cultivo una rosa blanca / en junio como en enero. / Cultivo una rosa blanca / en junio como en enero. / Para el amigo sincero / que me da su mano franca.

Pero hay más en este culebrón; el investigador músico Natalio Galán asegura que la música de Guantanamera, tiene sus raíces en el 'pasacallo', que es una modificación del pasacalle español de 1730; o sea, un pasacalle aderezado con el son montuno cubano -que tanto gusta a Gloria Estefan-, y hete aquí que sale esta guajira guantanamera. Por lo tanto, qué difícil resulta acotar cuál o cuáles fueron sus autores.

Esta canción preciosa, emotiva y tan famosa, la han interpretado una larga lista de artistas, algunos bien conocidos; además se han hecho con ella versiones de todo tipo: rap, rock, ska, dance, etc.,; también se ha cantado en diversos idiomas.

Y ahí, en la isla tropical, entre las hermosas mujeres guantanameras, los garantes y presumidos libertadores del mundo concibieron una prisión donde se torturaba y se ignoraban los derechos humanos fundamentales del hombre.
Una vergüenza, -tan solo digna de los más bajos fondos de la inmensidad humana- a la que Obama ha puesto fin (1).
Ya despertaron los norteamericanos de la borrachera de engreimiento, para darse cuenta de que el calamitoso y manipulador de Bush, les había falseado la perspectiva global, condiciéndoles a una guerra injusta, a un callejón sin salida, rematando la jugada con una cárcel en el paraíso, provocando la debacle económica mundial, ignorando el cambio climático... el cowboy de Texas forrado de millones, el niño pijo de una familia de especuladorese del petróleo y la política, jugando con el mundo como un Monopoli.

Cuba embargada y cercada; Guantánamo donde crece la palma; la seductora mujer guantanamera; los poéticos versos incrustados en la guajira; y la prisión de la base naval americana... un potaje imposible.

Guantanamera, guajira guantanamera / guantanamera, guajira guantanamera
Yo soy un hombre sincero / de donde crecen las palmas. / yo soy un hombre sincero / de donde crecen las palmas. / y antes de morir yo quiero / cantar mis versos del alma. / Guantanamera ....
Con los pobre de la tierra / quiero yo mi suerte echar / el arroyo de la sierra / me complace más que el mar. / Guantanamera ....
Mi verso es de un verde claro / y de un carmín encendido. / mi verso es de un verde claro / y de un carmín encendido. / mi verso es un ciervo herido / que busca en el monte amparo. / Guantanamera ....
Cultivo una rosa blanca / en junio como en enero. / cultivo una rosa blanca / en junio como en enero. / para el amigo sincero / que me da su mano franca. / Guantanamera ...
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(1) No está claro esto, desgraciadamente. Esperemos que la cierre.
Foto: Estatua de José Martí