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domingo, 18 de diciembre de 2011

Pablo Bilsky: Erasmo y la hipocresía católica: Pedofilia en Holanda


Pablo Bilsky (REDACCION ROSARIO)


Entre mediados del siglo XV y principios del XVI, un sacerdote católico holandés, hijo de otro sacerdote más o menos célibe, escribió una serie de obras en las que denunció los abusos, la corrupción y la hipocresía de la Iglesia Católica. Se llamó Erasmo de Rótterdam, y siempre reafirmó su fe en Dios, en Cristo y en las Sagradas Escrituras. Sus críticas apuntaban a los excesos de poder de la institución, a su dogmatismo, a su ignorancia y al culto a los rituales vacíos, sin sentimientos verdaderos ni fe. Fue cruelmente perseguido y censurado. Más de cuatro siglos después, sus ideas parecen cada vez más necesarias en Holanda, donde denunciaron que "decenas de miles de menores" fueron abusados sexualmente en la Iglesia católica holandesa entre 1945 y 2010. Hay 800 presuntos autores identificados.

Erasmo nació el 28 de octubre de 1466 en Rótterdam, fue hijo no reconocido de un casto sacerdote de Gouda y su criada Margaretha Rutgers. Erasmo, que inspiró y dio letra a la reforma protestante, nunca deseó abandonar la Iglesia Católica, cuyos abusos denunció en sus escritos. Se convirtió en la sombra negra de la Europa católica y el poder del Papa. En España, especialmente, sus textos y sus lectores alimentaron las hogueras de la Santa Inquisición.

Y más de cuatro siglos más tardes, los cambios para la Iglesia que pedía Erasmo no han llegado todavía. Los abusos sexuales y el enriquecimiento ilícito y obsceno continúan. Decenas de miles de menores fueron abusados sexualmente en la Iglesia católica holandesa entre 1945 y 2010 y 800 presuntos autores han sido identificados, afirmó este viernes 16 una comisión investigadora independiente al presentar su informe final.

"Varias decenas de miles de menores enfrentaron formas leves, graves o muy graves de conductas sexuales que iban más allá de los límites entre 1945 y 2010 en la Iglesia católica holandesa", indicó un comunicado de la comisión, cuya investigación comenzó el 24 de agosto pasado.

Estos casos se suman a otros miles en todas partes del mundo. Las autoridades de la Iglesia lo encubrieron durante años, y sólo cuando el escándalo adquirió proporciones globales y descomunales la institución salió a dar tímidas y cínicas respuestas corporativas, en el marco de una verdadera cultura de la ocultación.

La cultura de la ocultación fue acatada durante décadas por los clérigos hasta que en 2000 estalló un grave escándalo de pedofilia en Estados Unidos, seguido por otras denuncias en varios países de Europa -incluyendo Alemania, el país del Papa- y de América Latina, como México, Brasil y Chile.

No son excepciones

El filósofo esloveno Slavoj Zizek hace referencia a los casos de pedofilia que involucran a sacerdotes católicos en el libro donde analiza las diferentes clases de violencia (Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales, Paidós, 2008). El pensador intenta desentrañar “el corazón de las tinieblas”, esto es la violencia fundante que se halla en el mismísimo centro vital de las instituciones, y que así constituye su reverso negado, tapado, pero sin el cual la institución no podría siquiera existir.

Para Zizek, lejos de ser excepción, y lejos de ser asignable a los individuos, la pedofilia de los sacerdotes católicos es “indispensable” para la supervivencia de la Iglesia.

La pedofilia de los curas católicos no es algo que atañe sólo a las personas que, a causa de razones accidentales de su historia privada sin relación alguna de la Iglesia como institución, eligieron el sacerdocio como profesión. Es un fenómeno que concierne a la Iglesia católica como tal, que está inscripto en su propio funcionamiento como institución socio-simbólica. No concierne al inconsciente privado de los individuos, sino al inconsciente de la propia institución: no es algo que ocurra porque la institución deba adaptarse a las realidades patológicas de la libido para sobrevivir, sino que se trata de algo que la institución necesita para reproducirse”, señala Zizek, que hace referencia a la noción de “inconsciente institucional” como algo que está más allá de las decisiones y las opciones individuales de las personas que integran una institución.

Uno puede imaginar un sacerdote heterosexual (no pedófilo) que, tras años de servicio, se ve implicado en la pedofilia porque la misma lógica de la institución lo induce a ello”, agrega el filósofo esloveno, que insiste en designar esos hechos como “la cara obscena y oculta” que, precisamente por ser negada, sostiene y da vida a la institución.

Cuando Zizek analiza por qué estos hechos se encubren, es posible trazar un claro paralelo con lo que sucede en otras instituciones poderosas y verticalistas: el ejército, y la policía, donde no les suele ir muy bien a aquellos individuos que patean el tablero y, rompiendo con los códigos internos, denuncian, por ejemplo, hechos de corrupción.

En otras palabras, no es sólo que por razones conformistas, la Iglesia intente encubrir los escándalos de pedofilia, sino que al defenderse la Iglesia defiende su secreto obsceno más íntimo. Ello implica que identificarse con este lado secreto es un elemento clave de la auténtica identidad de un sacerdote cristiano: si un sacerdote denuncia (no sólo retóricamente) se excluye a sí mismo de la comunidad eclesiástica”, señala Zizek al tiempo que ofrece una interesante propuesta: “La propia Iglesia como institución debe ser investigada en cuanto al modo en que crea de forma sistemática las condiciones para que se cometan tales delitos”.

En la Argentina

La Argentina no es la excepción. La Asociación Protege a tus hijos (Protegeatushijos.org) denuncia unos 800 casos que involucran a sacerdotes. En 2010, estalló en Rosario el escándalo en torno del comportamiento del titular de la Parroquia Nuestra Señora de Pompeya, Reynaldo Narvais. En este sentido, el vicario general de la orden de los Canónigos Regulares de Letrán, Raúl Lutz, sostuvo consultado por el diario La Capital, que durante la investigación realizada por la congregación de las denuncias contra un sacerdote “se detectaron ocho casos de acoso sexual”. Narvais, fue apartado del cargo tras las denuncias.

En abril de 2011, la Cámara Penal de Santa Fe anuló la sentencia dictada en 2009, que condenó a monseñor Edgardo Gabriel Storni a ocho años de prisión por abuso sexual agravado y ordenó que se dicte un nuevo veredicto. Hizo lugar así parcialmente a la apelación planteada por la defensa del ex arzobispo de la capital santafesina, que había pedido también la anulación de todo el proceso. El escándalo estalló tras la publicación del libro de Olga Wornat "Nuestra Santa Madre", quien dedicó un capítulo al entonces jefe de la Iglesia santafesina que tituló "El Rosadito", apodo que —asegura allí— usaban los jóvenes seminaristas a quienes el arzobispo invitaba a su dormitorio. Con amplia repercusión, la Iglesia reanudó una investigación que terminaría con la renuncia de Storni.

El caso Grassi también tuvo gran repercusión mediática a nivel nacional. En septiembre de 2010, la Cámara de Casación Penal de la provincia de Buenos Aires rechazó todos los recursos presentados por la defensa del cura Julio César Grassi, acusado por dos hechos de abuso sexual. La Justicia ratificó la condena a quince años de prisión a Grassi, que había sido dictada en 2009 por un tribunal de Morón que lo encontró culpable.

El caso Irlanda

En julio de 2011, el primer ministro irlandés, Enda Kenny, acusó a la Santa Sede de haber obstruido las investigaciones sobre un informe que revelaba actos de pedofilia por parte de autoridades religiosas de ese país. En tanto el Vaticano ordenó volver a Roma a su embajador. El Vaticano llamó "a consultas" a su nuncio apostólico en Irlanda, en un gesto que ilustra la tensión entre la Santa Sede y ese país católico traumatizado por centenares de casos de pedofilia.

La inusual medida se anunció que el primer ministro irlandés, Enda Kenny, acusara a la Santa Sede de haber obstruido las investigaciones sobre un informe que revelaba actos de pedofilia cometidos en 1996 y 2009 por 19 sacerdotes de la diócesis de Cloyne, en el sur del país, informó AFP. "La violación y la tortura de niños fueron subestimadas o 'gestionadas' para preservar la institución, su poder y su reputación", denunció Kenny.

El Vaticano consideró que esas alegaciones eran "exageradas". Según Kenny, "el informe Cloyne pone en evidencia la disfunción, la desconexión (de la realidad), el elitismo y el narcisismo que dominan la cultura del Vaticano". El informe, publicado el 14 de julio, señala que las cuarenta víctimas en las que se centró la investigación se sintieron "abandonadas por la Iglesia". "Tuvieron la impresión (...) de que la única preocupación (de la Iglesia católica) era proteger a la institución, más que el bienestar de los niños", agregó. Varios eclesiásticos mencionados ya fallecieron, pero tres de ellos fueron denunciados ante la justicia.

La Iglesia de Irlanda sufre una fuerte merma de prestigio desde la publicación en noviembre de 2009 de un informe que reveló abusos sexuales de niños cometidos durante décadas por sacerdotes y miembros de órdenes religiosas y los esfuerzos de la jerarquía eclesiástica de la región de Dublín para acallar las denuncias.

El papa Benedicto XVI denunció, tras la divulgación de ese documento, la inercia de la jerarquía católica de Irlanda y exigió medidas "concretas" para restaurar la credibilidad moral y espiritual de la Iglesia.

Benedicto XVI también envió un mensaje pastoral a los católicos irlandeses, que se convirtió en el primer documento firmado por un Papa en el que se aborda el tema de la pedofilia. En su Carta Pastoral, el Papa expresa su "vergüenza" y sus "remordimientos" y afirma que los sacerdotes culpables de abusos sexuales deberán responder tanto "ante Dios" como ante la justicia.

La Iglesia sigue manteniendo las pútridas miserias que hicieron necesarias las críticas de Erasmo. Continúa erigiéndose en árbitro de la moral y la ética, con cada vez menos autoridad y más autoritarismo y cinismo. Por ejemplo, desaconseja el control de la natalidad, una idea que, de ser acatada por muchos, causaría un desastre planetario. También desaconseja el uso de preservativos, condenando así a muerte a millones de personas, en lo que constituye uno más de los tantos genocidios que ha venido perpetrando la Iglesia católica, ya sea en forma directa o bien desde las sombras, como cómplice de dictadores y déspotas. La Iglesia tiene una malsana obsesión por el sexo. Sólo los pornógrafos la igualan en el cultivo y el desarrollo de esta idea fija, irrefrenable. La Iglesia fisgonea las alcobas ajenas, pero oculta las propias: allí se practican las formas más aberrantes, violentas y patológicas de la sexualidad. Y las víctimas son menores. Más allá de las conocidas dificultades de traducción de la Biblia, nada indica que la famosa frase de Jesús “Dejad que los niños vengan a mí” (Marcos 10:14) tenga la patológica interpretación que decenas de miles de perversos sacerdotes pretenden darle.

lunes, 31 de mayo de 2010

Guillermo Guzmán: El Papa Benedicto IV x IV no es Cristiano ni Messi (as), ni es la mano de Dios

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(Desde Barcelona, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

tomado de: http://cultural.argenpress.info/2010/05/el-papa-benedicto-iv-x-iv-no-es.html

Todo el mundo sabe que Dios es argentino, que juega al futbol y que, por añadidura, mete goles hasta con las manos. Pero, inclusive, la verdad tiene contradicciones, no es de otra manera, la unidad suele ser un agregado de diversidad, y aun cuando se tratare de una unidad suprema, con mayor razón habría de evidenciarse el convergente afloro de la diversidad; sólo que en tal caso, lo diverso comulga con el todo y determina que éste sea algo más que la suma de las partes. La verdad en sí, tiene partes y cuando uno se aferra a solo una de esas partes, se puede decir, de la persona, que ésta está parcializada. Conceder mayor o menor importancia a determinada parte de la realidad, es arbitrario de cada quien.
Mas, nunca falta un impostor que pretenda jugar nada más y nada menos que con la bolita del mundo, craso error. Dios tiene seguidores y detractores a causa de la virtuosa gambeta y de la efedrina maliciosa. El escritor Eduardo Galeano -pese a que es uruguayo- por ejemplo, dijo que Dios cometió el pecado de ser el mejor. Pero el también escritor italo-argentino Marcelo Colussi, dijo que la efedrina es un disparate; no obstante, a ambos parece seducirles un golazo de taquito o de chilena y, hasta con las manos, eventualmente. ¿Por qué no?
Para Galeano, el gol es el orgasmo del futbol y, para Colussi, el celibato es humanamente imposible. De ahí que sea inferible que un cura no debe golear, aunque juegue al futbol, porque siendo célibe, es que ha renunciado al sexo pero como ello es imposible, lo que se llega es a una aporía.
De sendos ensayos, “La sexualidad de los curas” (Colusssi) y “El futbol a sol y sombra” (Galeano), se desprende que durante la Inquisición, el alto clero fue responsable de cinco millones de crímenes. Colussi pone en evidencia la mala conducta de varios Papas.
Por su parte, Galeano declara expresamente sentirse mendigo del buen futbol, tal como un niño jugaría con la pelota a semejanza de un gato con el ovillo que rueda, jugando sin saber que juega, sin reloj ni juez.
Quiso decir, además, que la profesionalización del futbol prostituyó su ejercicio.
Colussi, por otra parte, precisa que a partir del Siglo V -al igual que sucedió con el futbol moderno- el sacerdocio se profesionalizó y desde entonces la decadencia se acentuó vertiginosamente.
La decadencia del futbol y la decadencia del sacerdocio parecen tener parte de su origen en el mercantilismo. ¡Valga el símil!

Dice Galeano que “A veces el ídolo no cae entero y a veces cuando se rompe, la gente devora sus pedazos”.
Parafrasear a Galeano y a Colussi, nos conduce derechito hacia el ultramontano Papa Benedicto IV x IV y, naturalmente, a todo El Vaticano, que conjuntamente con el emporio militar norteamericano, conforma una temible dupla, enemiga del mundo entero, inclusive, enemiga del propio pueblo norteamericano.
Benedicto se hace la vista gorda ante las tropelías del clero contra los niños del mundo. Sus indisimuladas cabriolas para tratar de ocultar su culpabilidad, lo ponen en el caso del ídolo que cae hecho pedazos.
La pederastia es peor que un crimen. Salvar al Vaticano es difícil porque se trata de una institución que está amarrada a un submundo pervertido. Es imaginable suponer la cantidad de droga que corre dentro del clero, cuanto dinero mal habido, porque, que yo sepa, El Vaticano no tiene una sola hectárea sembrada de arroz ni de frijoles ni de uvas, se trata de un “Estado Holgazán”, que consume exquisiteces que no produce.
¿Es acaso la hora de derogar a Dios o a los charlatanes que hablan en su nombre? ¿Qué es Dios? ¿Quién lo ha visto? ¿Es Dios un producto social? ¿A dónde vamos a llegar por ese camino? ¿El Dios de las élites o los dioses del pueblo? ¿El Dios de los ilustrados -valga la minoría celestial- es contrapuesto al Dios de los ignorantes -que somos- o no? ¿La verdad única -y la unicidad de Dios-  está en sí misma o acaso es un derivado del Dios de los ilustrados? ¿Está la verdad, dentro o fuera de los dioses? ¿O, acaso, dentro o fuera de las cosas concretas, donde anda la verdad? ¿Tiene razón Evo -el del pueblo boliviano- al sugerirle al tal Benedicto, que derogue el celibato ficticio? ¿Es bueno o malo comer pollo de granjas? ¿Es bhueno pheghar Phiphí khon khokhó?-(la “h” es muda)-¿Ah?

Quizás el hombre quiso saber de donde provino él y, hacia donde se dirige y, en esa dicotomía, al no poder hallar respuesta alguna, convincente, se cansó, y para no seguir indagando -puesto que estaba cansado- inventó una justificación a la que puso nombre. Y, se echo a la flojera a la deriva, como a nadar en un océano oscuro.
Y esa idea de un Dios único se convirtió en un negocio muy rentable para muchos zánganos.
La verdad de un Dios, tanto como de otras verdades asumidas como absolutas, no son algo inmutable en la conciencia del hombre, no se trata de algo definitivo y para siempre sino que se trata de algo que suele estar, sempiternamente, en proceso de ser, pero el dogma cerrado en cada religión, obstaculiza la comprensión del mundo y su devenir.
La “Minoría Celestial” vaticana se cuece en su propia entelequia, trata de acaparar a un Dios del que no hay evidencias pero que le sirve a ella, para obtener dinero y poder, es por lo que perece aplastada bajo el peso de sus propias triquiñuelas.
En cambio, el pueblo llano, crea sus propios dioses, dioses a los que deroga de vez en cuando y los va sustituyendo. Esta visión de un Dios tangible es mucho más cercana, al menos.
Colussi -por obvia razón- tiene un pie en Italia y otro en Argentina, por lo que es factible que él sepa de dioses y de papas, por igual; Galeano, por otra parte, es uruguayo, es decir, no argentino pero casi, y sin embargo, de alguna manera se reconoce en los dioses del pueblo, sean éstos de adentro o de afuera del coto propio, luego, es de suponer que éste sepa más de “Dios”-del que anda cerca-  que del Papa impostor, que está más lejos.
Y juntando las distintas visiones del pueblo podríamos llegar a un sincretismo perfecto, por útil.
La unicidad de un Dios Supremo ha sido un gran negocio para todas las iglesias, al menos acá en Occidente. Con el descalabro del Vaticano, sus escombros pudieran servir de basamento para, encima de ellos, edificar una moderna visión de dioses cercanos. El alto clero se pavonea como un elenco de modelos de alta costura, en vez de esforzarse en imitar a Jesús, El Cristo.
El Papa Benedicto (4x4) no es Cristiano ni es Messi -as-, tampoco es “La Mano de Dios” pero, quiere jugar con todos, como al futbol. De día y de noche, al sol y a las sombras, conspira contra la pelota grande.
Pero, cuando se oculta, El Sol no deja de alumbrar ni La Tierra deja de girar a su alrededor. Galileo pagó los platos rotos por advertir que era así; otros como Copérnico -antes de Galileo- y Chávez -después, ahora mismo acá en Venezuela -son condenados por el solo hecho de pujar por un mundo que cambia de modelo.
¿Pero, hay diosas también?
¿Diosas de Plaza de Mayo son verdaderas Madres de la Patria Grande? ¿Dios puede ser -no sólo argentino- cubano, o haitiano, por ejemplo?


jueves, 22 de abril de 2010

Pederastia: la ambigüedad clerical


Tomado de:  http://www.jornada.unam.mx/2010/04/22/index.php?section=edito

Ayer, durante una audiencia pública en la Plaza de San Pedro, en Roma, Benedicto XVI se comprometió a que habrá acciones de la Iglesia católica para contrarrestar el escándalo por abusos sexuales contra menores cometidos por sacerdotes, que en los meses recientes ha hundido a esa institución en un descrédito internacional.

Lo dicho por Joseph Ratzinger podría ser saludable y plausible si no se expresara en un discurso ambiguo y confuso de la jerarquía vaticana en lo que toca a las acusaciones referidas, y por una renuencia a reconocer la cuota de responsabilidad que a ella misma le corresponde en estos episodios. El propio Ratzinger ha insistido en días recientes, ante los numerosos señalamientos de abusos cometidos por sacerdotes, en llamar a los católicos a hacer penitencia para restañar a una iglesia herida por nuestros pecados, pero ha eludido referirse a esos casos como lo que son: delitos que deben ser sancionados conforme a las leyes seculares y que han permanecido impunes debido a una vasta red de encubrimiento que involucra a la jerarquía eclesiástica y a las autoridades civiles de distintos países.

 Una incongruencia aún peor fue exhibida ayer por el alto clero español, el cual se congregó en una misa de desagravio en la que los obispos ibéricos expresaron a Ratzinger su adhesión incondicional, y en la que el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, señaló que el poder del mal arrecia con inusitada fuerza contra el actual pontífice. Tales declaraciones resultan lamentables por partida doble: por un lado, porque en la circunstancia actual los actos de desagravio no tendrían que ir dirigidos al obispo de Roma, sino a las víctimas de las agresiones sexuales cometidas por clérigos; por el otro, porque al vincular las acusaciones de pederastia con conceptos de filiación teológica, como el poder del mal, los religiosos españoles restan credibilidad a las demandas de justicia y esclarecimiento procedentes de diversas feligresías, las cuales parecieran quedar reducidas, con tal expresión, a la condición de instrumento de Satanás.

Por lo que respecta a nuestro país, una actitud semejante ha podido observarse en la respuesta de la jerarquía eclesiástica a la nueva demanda –interpuesta anteayer en la Corte Federal de Los Ángeles– contra los cardenales Norberto Rivera Carrera y Roger Mahony, por presunto encubrimiento del cura pederasta Nicolás Aguilar. Los intentos de la arquidiócesis de México por minimizar acusaciones de larga data y hasta ahora no desmentidas en contra del obispo mexicano, van en contra de lo dicho por éste en días recientes de que no tolerará ni defenderá casos de abuso sexual cometido por sacerdotes. Si Rivera es inocente de los actos que se le imputan, no hay razón para que no se someta al proceso legal correspondiente ni para que el arzobispado siga resistiéndose mediante triquiñuelas legales al esclarecimiento judicial de los señalamientos referidos; en la medida en que esto no ocurra, el supuesto compromiso formulado por el purpurado quedará ante la opinión pública como un mero acto de simulación.

En suma, la Iglesia católica no podrá remontar la caída de su credibilidad y su propio desprestigio en tanto persistan las posturas arrogantes y los baños de pureza con que ha respondido hasta ahora a las acusaciones por los casos de pederastia. Es necesario que los jerarcas de esa institución a todos los niveles muestren un cambio de actitud, y que se apresten, con voluntad efectiva y buena fe, a colaborar con las autoridades seculares en el esclarecimiento y la impartición de justicia por los cada vez más numerosos casos de abuso sexual y de encubrimiento que han ido saliendo a la luz pública en años, meses y semanas recientes.

http://www.jornada.unam.mx/2010/04/22/index.php?section=edito

La foto, a modo de ilustración, se la hemos puesto nosotros tomada de Internet

martes, 21 de abril de 2009

Castelo Branco contra la dictadura de los Ruocos

Ahora y casi siempre los obispos están en campaña contra el aborto, el matrimonio entre homosexuales, la asignatura de la Educación para la Ciudadanía, el avance científico... En general contra todo lo que se oponga a sus intereses muy, pero que muy, materiales y nada, pero que nada, espirituales. Algo así como decía Marx (Don Carlos) de la iglesia de Inglaterra que consentía ataques al 99 por ciento de sus dogmas pero se ponía de uñas cuando iban en contra del uno por ciento de sus intereses pecuniarios, de sus negocios.

Para su batalla utilizan a los feligreses, a los católicos de toda laya y condición, a mucha gente del pueblo por medio de cartas, comunicaciones, exortos, leídos en prensa, radio, televisión y parroquias a la hora de las misas de domingo, amparándose en la verdad que dicen tener y que procede de dios, ese fantasma tras el que se esconde la más absoluta dictadura de unos pocos llamados obispos, cardenales y otros dirigentes de la secta religiosa.

El que quiera seguirlos allá él, pero, por si acaso alguno duda, convendría que leyera este texto del escritor portugués Camilo Castelo Branco en su escrito histórico 'María de la Fuente' (parte II, páginas 346-347; Aguilar, S. A. de ediciones; 1955; colección Crisol, nº 392) a propósito de la actuación del padre Casimiro con respecto a la obra de Bossuet, con el fin de librarse de la dictadura de los jerarcas eclesiales:

"El obispo de Meaux, en su obra Política, probando la alianza de los preceptos de las Sagradas Escrituras con las monarquías despóticas reconoce el poder absoluto de los príncipes, y permite a los vasallos no la rebeldía,  sino la súplica humilde a los déspotas y la oración a dios. El padre Casimiro no está con Bossuet en lo que respecta a la súplica sumisa a los que reinan y preces pacientes a la divinidad. Se revuelve contra el poder establecido convencido de que el Señor le ordena que se levante contra doña María II a favor de Miguel I.


Lo cierto es que nuestro historiador, tiene la habilidad de ser más coherente que la excelsa águila de Meaux. Si los actos humanos obedecen a un programa divino, cesa el libre albedrío, ¿no es cierto? La insubordinación es la manifestación en la criatura inconsciente, de la voluntad del Criador, al paso que la sumisión aconsejada por el obispo es una violencia impuesta a un derecho que se revoluciona por incitación del motor supremo de los actos humanos; y la oración a dios es una inutilidad afrentosa, por no decir blasfema, porque pretende corregir los planes de lo Ignoto, tan inalterables como la rotación del sistema planetario, ¿no es verdad?"

Pues eso, a revolverse contra el poder establecido de obispos, cardenales y papas.

Y si no es así: ajo y agua.


jueves, 18 de septiembre de 2008

Iswe Letu: Demagogo y caradura

Titulares de prensa diaria

"El Papa condena los ídolos del Poder y del Dinero".



Lo ha echo en Francia. ¡Se necesita tener mucha demagogia y caradura para decir eso! Él, precisamente él, el representante o jefe de una iglesia que tiene poder y dinero. Y le gusta. Y lo muestra en sus púrpuras vestimentas. Recordamos, al respecto, algunas palabras del poeta gallego Curros Enriquez en su obra 'A Virxen do cristal': "Canto se ten apropiado a garra cardenalicia o ventre do episcopado". O aquellas otras: "E cun amargor sin nome pensei: 'Cantos sudan neste mundo pra que folgue un home'".

viernes, 22 de diciembre de 2006

Iswe Letu: Desvelado el Misterio de la Inmaculada Concepción

Cuando, la llamada Virgen María, tuvo al denominado Niño Jesús (ese que luego sería Cristo el Liberador de no se sabe que hombres) lo concibió sin concurso de varón, eso explican al menos los katólikos, apostólikos y romanos. Esta sekta dice que esa parida fue en realidad una Inmaculada Concepción. Bien, muchos tuvimos serias dudas al respecto teniendo, como tenía la María, al lado al carpintero José como marido. Y según estas fuentes katólikas etc, etc, la María no era ninguna casquivana, por lo que era dificil que buscara otro gallo fuera del gallinero. Lo suyo no era eso, por supuesto. Aparte de que, aquellos tiempos, no estaban muy por la labor de dejar libre a la mujer para que decidiera dónde y con quién copular. Corría grave riesgo de ser lapidada, si la pillaban en nefando adulterio. De modo que la concepción fue todo un misterio. Así lo catalogaban los sektarios del Katolicismo, de Misterio. Esto no es extraño, ya que, a ellos mismos, no le entraba en la cabeza que el Niño Jesusito hubiera salido de su madre 'como de un cristal sin romperlo y sin mancharlo' .

Y así ha seguido de misterioso el asunto, hasta que hace pocos días un equipo de científicos británico, dirigidos por Phil Watt, de la Universidad de Liverpool ha descubierto, en el dragón de Komodo, que los machos pueden ser seres superfluos para la reproducción y, por lo tanto, las hembras tener crías sin ser fecundadas por el sexo opuesto. Estos investigadores han detectado ese proceso, de reproducción asexual, conocido como partenogénesis, en dos hembras de dragón de Komodo; dos hembras, en peligro de estinción, que vivían en cautividad en el zoo de Chester (Inglaterra). Por todo lo cual, pensamos que, como a la llamada Virgen María, personaje de la sekta katólika, o bien no le debía de gustar el carpintero, o bien no le atraían los hombres (que también es posible) Jehová le dio esa facultad partenogenésica de engendrar al futuro Rey Salvador de Vaya Usted a Saber Qué sin necesidad de que la cubrieran. Alguien podrá exclamar: ¡Imposible, imposible!; lo que llevará a los sektarios a responder: Imposible, no: ¡Jehová es todopoderoso! Habéis oído bien: 'Dios, Alá, Jehová... es Todopoderoso'. Y ante esa respuesta, en pura conclusión teológica o de sentido común sektario (nada proclive al ateismo) no se le puede rebatir nada. ¡Anda! ¿Por qué?, preguntará alguien: pues porque si (Dios, Jehová, Alá...) es Todopoderoso podrá hacer eso y otras cosas mas imposibles que para él no lo son. ¿O no? Y... ¡Ya le podréis decir so que arre, que ellos seguirán erre que erre metiendo la burra en el trigo!


jueves, 14 de diciembre de 2006

Iswe Letu: Niño Jesús, Niño Ahmed, Niño Yoko...



Ahora que viene la Navidad, y las escuelas se llenan de motivos navideños de la sekta katólika, recordamos eso de ESCUELA PÚBLICA, LAICA Y GRATUITA. Los sindicatos de clase (CC.OO, UGT, CGT...) y partidos de izquierda recogían entre sus objetivos esa consigna. Lo de PÚBLICA si ha quedado un poco rebajado; lo de GRATUITA es menos al faltarle la financiación; y lo de LAICA... vamos, nunca se ha conseguido. Los sindicatos y partidos dejaron de ser revolucionarios y la arrumbaron en un rincón.

No quisieron combatir a los reaccionarios del catolicismo. Se acojonaban cuando, a propuesta de alguno del claustro de quitar los signos católicos y protestar se sugería colocar en las clases de los marxistas la hoz y el martillo, respondían:

-¡Ala! ¡Qué bestias!

Es decir: la cruz de Cristo, bien; la hoz y el martillo, mal. Ante esta rotundidad intolerante, los más revolucionarios, los más liberales y respetuosos con todas las ideologías, se echaban para atrás. Claudicaron.

Pero mira por donde, han llegado los emigrantes de creencias muy dispares o sin creencias y han mandado los hijos a las escuelas... Y ya un colegio de Zaragoza ha dado un tímido paso hacia una escuela laica. Muy tímido. Pero algo es algo.

¡Las vueltas que da la vida!: viene la Navidad y los emigrantes nos enseñan que lo creíamos algo intangible por natural, no era tan natural: les importa un bledo el Niño Jesús... porque para ellos es más natural el Niño Atahualpa o el Niño Ahmed o el Niño Riunosuke o... no les dice nada de nada ese 'niño no sé que'.


lunes, 4 de diciembre de 2006

No se salva ni Dios

En cuestión de dinero, según leo en un blog, no se salva ni Dios. Parece ser que ya ha sido comprado. Los obispos lo saben bien. Y los cardenales... no digamos.