lunes, 26 de febrero de 2007

A la muerte de Lina Odena



Diecinueve años tenía
al morir la miliciana.
Diecinueve años tenía:
Lina Odena se llamaba.
La vio nacer Cataluña
y la vio morir Granada;
pero la han de ver los siglos
ardiendo como una llama
de resplandores eternos
de ejemplos y de enseñanzas.
Diecinueve años tenía...
Lina Odena se llamaba.
-¿Adónde vas, compañera?
¿Adónde vas, miliciana?
- Voy a mirar los perfiles
de las torres de la Alhambra,
recortarse sobre un cielo
cuajado de estrellas altas.
-¡No avances más, miliciana!
que el moro te está acechando
hambriento de carne blanca;
que hasta las bestias desean
morder rosas perfumadas.
Llevo al cinto mi pistola
y el peine lleno de balas.
Dejadme ver los perfiles
de las torres de la Alhambra!
¡Corre! ¡Corre, compañera!
¡Corre! ¡Corre, miliciana!
que ya te están asaeteando
pupilas desorbitadas.
Que sobre tu cabellera
hay manos que parecen garras,
y un aliento venenoso
te quema la nuca blanca,
-¡No temas! ¡Para mi frente
me queda la última bala!
Cuatro sátiros de bronce
con alfanje y con chilaba
se llevaron el cadáver
de Lina Odena a Granada.
Los ojos muertos no vieron
los perfiles de la Alhambra
remontarse sobre un cielo
cuajado de estrellas altas.
Si te lloró Cataluña
también te llora Granada.
¡Ya tienen una flor nueva
los jardines de la Alhambra!

(Alcázar Fernández)

La Lucha Obrera... Aún Continúa



Desde el 10 de enero, la clase obrera mantiene una huega general en Guinea-Conakri. Le ha costado 100 muertos. Como siempre la sangre derramada es el titular más destacado de lo que la prensa burguesa no destaca. El presidente de ese país se ha visto obligado a transigir. Supongo, también, por presiones de grupos capitalistas de muchos lugares del mundo. Y es que el aluminio se estaba encareciendo. Guinea-Conakri es uno de los países que más tiene de bauxita, de la que se extrae el aluminio.

sábado, 24 de febrero de 2007

Cojones Armados

La justicia yanqui acepta Guantánamo. Así. Porque sí. Porque me sale de los... ¿cojones? Bueno, sí. Pero son unos cojones muy especiales: cojones armados... hasta los dientes: los cojones del Imperialismo. No son los cojones de los que habla el Pueblo, pero encarcelan, torturan, matan...

¡Por el Derecho a la Vivienda! Manifestación Estatal




Por Primavera seguimos en la calle. Mani 24 de Marzo. 17:0024 de Marzo 17:00: Manifestación Estatal por el derecho a la vivienda

Más información: http://bcn.vdevivienda.net/2007/02/15/por-primavera-seguimos-en-la-calle/


viernes, 23 de febrero de 2007

José Mª Amigo Zamorano: CAGASANGRE (15): 'Epílogo'

Eusebio García Luego

15) Epílogo



-Calma - se dice - de aquí hay que salir airoso como sea.

El aire si que lo tiene claro; es un aire preclaro. Adivina la razón no comprendida. Porfía siempre interiormente. Volver atrás no puede.

-Por fin has llegado sin pellejo y maltratado; y, como el aire que te acompaña, merced a las ráfagas, zarandeado.

-Me metí con la esperanza de un nuevo amanecer.

-Pero has llegado por tortuosa vereda.

-Si, como todos los pobres comedores de manzanas -todos soy yo- los tronchados por el hacha del verdugo; me veo en situación angustiosa -como siempre- mirando las amapolas de la orilla como un órgano genital siniestro.

-¡Ya! ... lo que querías era arrendar un camino de viejísimos anhelos; bueno, arrendar lo que se dice arrendar, no, porque no tienes un duro; deseabas eso si un consuelo a pesar del aviso de los taludes que siempre se elevaron a tu paso con mirada indiferente.

Fue en septiembre en Puebla de Alcocer.

Fue en septiembre y... Si, si, para qué buscar otro mes y otro pueblo donde morirse de asco: en septiembre y en Puebla de Alcocer, nido de águilas, puede uno morir, con esa digna repugnancia o con ese repulsivo orgullo, como se quiera decir, sin que a los demás les importe nada; como en otro sitio cualquiera.

(Esa es la localidad natal de D. Eusebio García Luengo en el nordeste de Badajoz y a nadie de sus habitantes le va a importar un comino si muere o no; además, siendo como es, paraíso de águilas, la muerte es bienvenida porque alimenta sus estómagos vacíos y sirve de entrenamiento a sus garras para, valga la redundancia, desgarrar con más tino y economía de movimientos)



*Del articulo "Septiembre" de Eusebio García Luengo - ABC (anuario/almanaque) 1 de enero de 1956



José Mª Amigo Zamorano: 8 de agosto de 1996

(homenaje a Eusebio García Luengo)

José Mª Amigo Zamorano: CAGASANGRE (14)


14) soga


Se puso rojo. Como las nubes que por el este anunciaban tormenta.

"Siente entonces mas que nunca, el vaho de la tierra mojada y su terrible voluptuosidad. Estos meses de transición son difíciles y están llenos de asechanzas. Nos enturbian el ánimo con una melancolía parecida a la de la caída de la tarde. Septiembre acelera y espesa la angustia vespertina...", "... no sabiendo qué camino tomar y haciéndonos las preguntas mas trascendentales. Los primeros escalofríos nos sumen en reflexiones pues un cielo tormentoso tiene, a veces, mas poder que muchas páginas de filosofía. Las mudanzas naturales gravitan sobre nuestra alma y preña nuestra experiencia"*.

Se puso rojo como un tomate. Y cambió de dirección: giró en redondo. En la blanca llanura un punto negro agrandaba el volumen como bola de nieve que desde la cima del monte cae a velocidad vertiginosa. Con tal inercia que el cerebro le paralizó como la muerte.


Y que cambió de dirección, giró en redondo, en el preciso instante en que deshizo el punto su consistencia, su sustancia ... en un millón de carcajadas.


Se puso rojo y se lanzó al abismo donde el coro de ruiseñores, grajos, jilgueros, pardales y demás aves cubrió el sonido del cuerpo al botar sobre el talud.


Mientras las águilas se lanzaban en picado para hacer su desayuno matinal, ella se acercó, varonil, a la vera del precipicio y mirando hacia abajo meó, meó con odio, meó como un machote.


Más tarde volvió a refugiarse, pudorosamente, entre las rocas donde se acurrucó llorando amargamente.


El Neme se compadeció de ella, bajó del cielo y la cubrió; la cubrió con amor, la cubrió también como un machote... en su imaginación.


José Mª Amigo Zamorano: CAGASANGRE (13)


13) amarra


Se paró y cortó el hilo de sus reflexiones al haber creído oír unos pasos. Miró a su alrededor sin percibir nada excepto que el día se había aclarado.
Había llegado a la pingorota; no podía subir más. Algunos jirones de niebla aún posaban sobre los tejados de las casas. El humo iba saliendo de cada vez mayor número de chimeneas y se elevaba en espiral recto al cielo entremezclándose con la neblina. Toda la pajarería comenzaba a desperezarse.
Extendió la vista por el horizonte: a sus pies tenía postrada toda la Siberia extremeña.
El castillo por esa parte se abre en un abismo profundísimo. Se sentó a su vera y tiró una piedra que resbalaba por el talud abajo oyéndose perfectamente los golpes consecutivos en el silencio de la amanecida hasta que su sonido se perdió confundiéndose con esa primera algarabía de las aves.
Sentía deseos de tirarse de cabeza al infierno. Mas estaba convencido de que no lo iba a hacer porque era un cobarde. Solo de pensar el suicidio se le puso la carne de gallina. Y se estremeció al mirar la pared del roquedo abajo. Con cuidado se fue retirando del precipicio y dándose la vuelta se dispuso a volver a casa.

Frente a él, a pocos pasos, entre dos altas piedras, su cuñada, María, la novia de Neme, acaba de desnudarse, de despojarse de su vestido negro. Vestido de luto por la muerte del Neme; muerte que sentía como si de su marido se tratara.

A pesar de los años transcurridos se mantenía fiel a su memoria y odiaba a sus asesinos; con un odio grande, casi omnipotente que se espesaba y se podía cortar con un cuchillo cuando se referían delante de ella a su amado asesinado de una manera salvaje; odio digno, limpio, exuberante, que se notaba cubriendo, casi sexualmente, su rostro, pálido y serio, de amargura; los cabellos negros y el negro pañuelo que los envolvía hacía aún más blanca y fina la cara y más rojos y mas duros sus labios; no vio a los asesinos, no los conocía, los intuía, los presentía, los olía y si de ella dependiera haría lo que habían hecho con su herrero y aún mas, muchísimo mas.
La moza, no cabía duda, imponía respeto.

-Mira, mírame bien, Segis. A ver si ahora, por fin, se te empina, se te endereza y la puedes meter hasta el corvejón, como "Neme", ¡cabrón! -dijo, desafiante, acariciándose sus genitales.