viernes, 9 de marzo de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Siguiendo a Omar Khayyam 3


3.
Tu y yo, -suponemos que alguno más- para qué negarlo, desconocemos el Misterio -quizá por ignorancia- que encierra lo eterno; pero con todo y con eso -no sabemos por qué- quizá por intuición, o soñación, o imaginación; o por esa soñada imaginación intuitiva... no nos gusta nada, no vamos a negar lo evidente; hemos tocado la piel de lo que a nosotros nos parece que debería ser la puerta del Misterio, con la potencia de nuestra pobre o rica imaginación, y nos ha parecido un pozo oscuro sin fondo y lleno de cadáveres, como fosas o zanjas de los campos de concentración nazis. Eso sí, creemos saber -de ilusión también se vive-, que detrás de ese Secretísimo Velo, sin duda alguna, algo de tí y de mí, se debe de haber dicho.
Cuando éste velo se descorra, en un negro fogonazo de tétrico y gélido silencio, entonces, tú y yo, comprenderemos, por desgracia y de repente, como Sócrates, que no sabíamos nada, que todo, absolutamente todo, lo ignorábamos.
Lo que he dicho se refiere sólo a ese, más que dudoso, Mundo Ignoto y no a las pequeñas cosas de la tierra como el Vino...

jueves, 8 de marzo de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Siguiendo a Omar Khayyam 2


2.
Amigo mío... si estabas inspirado, en trance de esbozar un plan, algún camino, o, aunque solo fuera una estrecha vereda, para tu vida; si querías luego plasmarlo por escrito con todo lujo de detalles, puedes hacerlo, tienes cerebro, inteligencia no té falta y tu imaginación puede hacerte volar llevándote hasta los mas esplendorosos, abundantes y placenteros reinos de Djam o de Jauja; ahora bien, si quieres un consejo -claro, puedes tomarlo o no, eso tu verás- no forjes proyecto alguno para el día de mañana y no te lo digo en bromas, sino muy en serio. ¿Sabes acaso, con una mínima certeza, siquiera, si podrás concluir la frase que empezaste hace un momento?... No, no lo sabes.
Mira, atiéndeme bien, mañana, -¡o mucho antes, quizás!-, estaremos, tu y yo, tan lejos, tan lejos, tan lejos... de esta terrena caravana, como aquellos que se fueron, hace mas de siete mil años, hacia el Misterio.

miércoles, 7 de marzo de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Siguiendo a Omar Khayyam (1)



Siguiendo el hilo
de las Rubayatas de Omar Khayyam

(Rubaiyat of Omar Khayyam)



1.
Amigo, que vagas por ahí, inquieto, dudando de todo, sin rumbo, sin manantial y sin oriente; si, por fin, encuentras una vereda, una senda, algún camino, me alegraría mucho que fuera el de la bodega o el de la taberna; si te fías de mi, digo, no debes aspirar a otra cosa que no sea la de disfrutar de este instante fugitivo que es la vida, charlando y bebiendo con los camaradas y amigos, esos tragos de buen vino, servidos en copas de arcilla, copas que el alfarero ha modelado con sumo respeto, al saber, como sabía, que la masa que tenía entre sus manos había sido antes, en otro tiempo, sin duda, un ser humano, como él o como tu o como yo, que antaño caminaba desconcertado por los intrincados vericuetos del mundo; luego, digo, dirígete a hacer el amor con la mujer querida, que te está esperando anhelante ya hace tiempo; y termina el día escuchando con deleite la otra sustancia, divina como el vino, que es la música.

Con la copa en la mano y la bota cargada a la espalda colmada de ese néctar divino, bebe, bebe y canta, querido; después recógete y acuéstate en el silencio, por los siglos de los siglos, amén.

Pero antes...

lunes, 5 de marzo de 2007

Se llama Daniel Aldaya


Tenía que ocurrir. Estaba cantado. Algún día alguien escribiría en el lenguaje de los Sms. Aquí está. Se llama Daniel Aldaya. Es pamplonika. Os dejamos una muestra:

Kriño,
ben sabs
q no alknzo la altura
d l adosado cn vistas al mar,
xo prometo
adosarm xa siempre
a tu metro setnta d ojos oceanicos

Cariño,
bien sabes
que no alcanzo la altura
de un adosado con vistas al mar,
pero prometo
adosarme para siempre
a tu metro setenta de ojos oceánicos.

Tierra en los ojos


Tierra en los ojos

Pensaron los príncipes: "el virtuoso no merece compasión, sino que le arrojen tierra en los ojos”; pero los muy zorros se callaron como mudos

--Como a muerto me echasteis tierra en los ojos, cuando la aurora, aun en ciernes, perfumaba ya, no obstante, desde los árboles fragantes

Le echaron tierra en los ojos y lo rodearon de silencio, pero, en las tinieblas cegadoras, los deseos estallaron en él como violentísimo grisú

Le echaron tierra en los ojos y se callaron, pero las flores de la madre, como vampiros iracundos...

chuparon con furor, con rabia, las venas de la noche, hasta extinguirla en una explosión arcoirisada

--Como a muerto me echasteis tierra en los ojos... Para que no me extraviara en complicaciones fructuosas --me dijisteis.

--Cuando era una maravilla ver la dádiva alegre de las manzanas dulces para los hambrientos pájaros de la enramada

--¡Imbécil! -pensaron los príncipes- No merece compasión, sino que le arrojen tierra en los ojos, por aliarse y admirarse de la luz y los colores

Pero, por si acaso, se callaron; eso si, como muertos...

jueves, 1 de marzo de 2007

Lo contaron una tarde


Lo contaron una tarde

Es lo que una tarde, ilusión de una bodega, nos contaron las ráfagas del viento en las tascas del exilio:

Unos se rinden y de esos... ni se habla; otros... se resisten; permaneciendo siempre presentes en la memoria nuestra

Se resisten a llenar con ecos, el sitio vacío del amor; algunas de las cosas de este mundo, dicen, son vanas y mas falsas que reata de mulas: escuela de lisonjas y de engaños.

Sus corazones libres no pueden responder con ecos al canto, amoroso y virginal, de los pájaros del alba: le parece un ultraje.

Tienen rotas las paces, deshechos sus amores y caminarán en soledad hasta encontrar un bosque ameno donde cobijarse...

Principio, no obstante, de migraciones, navegando muchas veces, viento en popa de naufragios, hacia las bodegas del exilio.