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viernes, 3 de julio de 2009

Garras asesinas y manos del pueblo


Sólo desde abajo, desde el mismo pozo del dolor, se adivinan las garras tras las manos. Manos cuidadas, finas, perfumadas.

Únicamente desde el mismo centro del sufrimiento aparecerán desnudas de artificio esas manos que esconden la garra entre el aroma.

Garras blancas y negras, amarillas o aceitunadas. Garras de hombres.

Porque vosotros, los que vivís abajo, no habéis caído en la celada de la raza y estáis convencidos -como ellos- que no es del pigmento de la piel humana de donde nace el crímen, sino de la misma esencia de la explotación del Hombre; de allí brota y allí determina al delincuente, al hombre carnicero, al lobo feroz para otros hombres.

Los que sufren las arremetidas de la fiera, sus zarpazos dolorosos, saben que, todos los días, cada mañana, aun antes del primer albor del alba, afilan sus uñas con cuidado, con suma delectación, con esquisito esmero.

Y a lo largo de la jornada, los del hoyo, los habitantes del fondo, los de abajo, intuyen las garras vivas, libres, en despachos confortables, para la ingente y descomunal tarea de saquear al mundo, a los pueblos del orbe, de sus vitales riquezas.

Garras vivas, libres, para la programación diaria en la que no cabe resquicio para piadosas conmiseraciones.

Garras para quitar el pan, las ilusiones; garras para derogar la paz, las alegrías; garras para firmar la guerra, los enconos.

Garras que ritman el compás de los fúnebres tambores de la guerra; que alimentan carnicerías de pueblos indomables, inferiores e indefensos.

Garras de políticos vendidos al mejor postor, de feroces militares vendepatrias, de banqueros voraces, de ejecutivos crueles.

Garras, garras del Capital sediento de beneficios, garras heladas para el que espera el pan, el jornal de la semana; garras, garras nerviosas del corredor de bolsa que arruina los precios de los productos del labrador; garras, garras del genio financiero, Madoz uiversal, sustrayendo los ahorros de miles de jubilados; garras para el ingeniero de ladronicios; para el diseminador de hambres y para el sembrador de parados.

Y garras, garras atrincheradas, bien escondidas en las manos perfumadas para defender la libertad, una libertad de comercio al por mayor con la divisa impresa en la cartera: "comprar barato y vender caro a los pueblos del mundo".

Garras de ordeno y mando, de gritos y aturdimientos; garras que cocean y tienden, que se elevan y desgarran.

Garras para aunarse contra los trabajadores del mundo, eso si, ondeando banderas de la libertad de apropiarse riquezas ajenas y, eso si, también dentro de un marco donde solo ellos sean libres.

Garras, como hemos dicho, para arrebañar riquezas a puro cañonazo, a bayonetazo limpio, a democratazo firmado con la uña en el gatillo; vease, por ejemplo, algunas muestras: Irak, Afganistán, Palestina...

Y garras, garras... por qué no.... de miserables, garras diminutas, pero puestas a imagen y semejanza de las otras, arañando el pellejo de otros pobres.
*
Y yo, ¿qué puedo hacer con estas manos negras o blancas, amarillas o aceitunadas?... Decidme, ¿qué batalla emprender con estas manos blancas o negras, aceitunadas o amarillas?...

Bernard Binlin Dadié decía que había que arrancar las máscaras a los falsos dioses.

Yo creo, que, tal vez, habría que dejarlos inermes con la faz a la intemperie armando a los trabajadores y a los pueblos con sueños y risas.

Pero, además, con estas manos negruzcas o blanquecinas, amarillentas o aceitunadas, manos endurecidas en la forja de felicidades, voy a colocar el viejo letrero revolucionario a la entrada del mundo: ¡Prohibida la caza y explotación del Hombre!

Una simbólica barricada por principio.

Y ya por último, hundiré estas manos variopintas en el Cielo y en la Tierra, en la claridad del día y en las tinieblas de la noche, en la fría humedad de los rocíos de las mañanas y en la suave y dulce sequedad de los crepúsculos; en fin, en todo lo que sueña y sufre.

Y así, de esta guisa, embadurnado y ebrio de dolores y sobre todo de anhelos, de esperanzas, de ilusiones, de proyectos... las sacaré al aire libre, manchadas y felices; manos de camaradas, de compañeros, de amigos... Manos que, empuñando un hacha implacable y redentora, las pondré, decidido, entre las líneas de un pentagrama puro para que destaquen y las vean desde el pozo, desde el mismo centro del sufrimiento, los de abajo.

José Mª Amigo Zamorano
__________
Texto inducido por la lectura de un poema de Bernard Binlin Dadié titulado 'Manos'

lunes, 3 de septiembre de 2007

Iswe Letu: Ilusiones que se ahogan

Vengándose tan solo de la nieve

Nosotros, decís, buscaremos la venganza de la nieve en un día de invierno, luminoso, cuando el sol escacha los cristales de las ventanas de las casas. Allí, acurrucados, abandonaremos a la congelada pátina blanquecina que se ha atrevido a escondernos los objetos familiares, a secuestrarnos las referencias multicolores en las que nos apoyábamos para el juego de los recuerdos, sin los cuales toda palabra está vacía de contenido, siendo, acaso, sonido hueco o más todavía: música helada. Y nos vengaremos, llevando, hasta el extremo, el juego del vacío que consiste en mover los labios, como si se articulase algún vocablo, para ser, inmediatamente, contestados por el otro, con idéntico movimiento que no es mas que diálogos de sordos.

¡Ah!, no contéis conmigo, contestó, para esa labor, infame, de matar el tiempo que, en realidad, es caer en brazos de esa nada blancuzca, a la que, sin embargo, la habéis declarado como vuestra enemiga. La verdad sea dicha: os sentís atormentados ante la perspectiva, cierta, de tener que volver la vista, retorcer los ojos, hacia vuestras entrañas y, que duda cabe, os sentiréis, sorprendidos, cabalgando o caminando, o simplemente andando, por una uniforme superficie sin matices, blanca como la nieve, tan pura e inmaculada que, solo, la descarnada mudez tiene su asiento.

Sé que no puedo detener la marcha aciaga de perder la vida en aras de un ideal que es cántaro vacío, porque a todas luces solo hay una luz: la blanca; que no tiene contenido, ni dirección precisa.

Ya sé,
prosiguió, que es fruto del instante, del parpadeo fugaz que os sale de la víscera, esa víscera llamada aburrimiento miserable que, algunas veces, rima con criminal, aunque la palabra no pegue, ya me entendéis; porque no sale, de esa entraña insensible, que sí que rima con miserable, nada; no se conmueven ni aún contemplando, como contemplan, todos los días, esas pateras atestadas de ilusiones que se ahogan en las aguas del océano; ni con esas, os movería la fibra de la emoción a iniciar un paso, solo un paso, en la escalada hacia la cumbre de los parásitos sagrados; y menos pensaría que lo hicierais con la alevosa, con la malévola, intención de parar esa sangría; sangría que ennoblece de rabia el horizonte iracundo; eso, oídme bien, está reservado para otros que buscan venganza, no de la nieve sino de la infamia, en algunos homínidos; quienes, quizás, tal vez, acaso, estén acurrucados, como vosotros, en un día de esos en los que, el sol, escacha los cristales de las ventanas de las casas.



lunes, 18 de junio de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Ágil y Fugaz Salto en el Alba


Así comenzó de misterioso.

Esto es lo que dijo:

--"Prefiero el ágil salto del felino, encantador
y fugaz como el relámpago en el alba".

Y se calló.

Le estuve dando vueltas a la frase.

No la entendía.

Eso sí, tenía sentido, aún sin comprender su hondura por completo. Sabía del zarpazo sangriento que daban esas fieras pero no hallaba la bondad de su sangría en parte alguna. A no ser que...

--No me estoy refiriendo a las sabanas. La fauna está acechando por las calles, dispuesta a brincar sin previo aviso.

--Mas alguna señal debe mostrarse. Algún olor le llegará a la víctima, por muy ágil y fugaz que sea el ataque.

--En realidad la víctima es un depredador harto de sangre que estaba sesteando su digestión de injustas tropelías.

--¡Ah! ¡Claro!: tu estás reivindicando las auroras sociales que han aparecido fugaces en la Historia y las comparas a los relámpagos de un nuevo amanecer.

--Voy más allá con los ágiles saltos del felino que me encantan como relámpagos al alba.

Así terminó de misterioso.

Y se calló.

lunes, 11 de junio de 2007

Izwe Letu: Y fin de los 'marketines siniestros' dedicados a David González


Ahora

lo recordaba.


El anuncio.


Bueno, uno parecido

de crema bronceadora.


De última generación.

'Segura, radiante,

uniforme', decía.

Asegurando además

'protección solar

contra el envejecimiento'.


Se la dio por todo el cuerpo.


Con energía.


Estuvo

varias horas al sol.

Lo recuerda muy bien.

A pesar de los años

transcurridos.


Se miró


su cuerpo


en el espejo.


Ahora

todo

cubierto

de manchas.


Solares supuso.


Se comparó

con la joven del anuncio.


Y con toda la rabia

de que fue capaz

rompió la foto

en mil pedazos.

........................................

AQUÍ TERMINA MI PEQUEÑO HOMENAJE A DAVID GONZÁLEZ.
UN BUEN POETA ASTURIANO. Y AUTÉNTICO. SIN TRAMPAS. Y PARA QUE VEAIS QUE NO MIENTO AQUÍ TENEIS UN POEMA DE ÉL, TITULADO AUTORETRATO:

AUTORETRATO

dieciséis tatuajes
me exponen
a la vergüenza pública
(1)

.
el hombre moderno
que se tatúa
es un delincuente
o un degenerado

.
dieciséis tatuajes
me exponen
a la vergüenza pública

.
sé por experiencia
que hay alguna espantosa
tara
en las personas que llevan
tatuajes
(2)

.
dieciséis tatuajes
me exponen
a la vergüenza pública

.
pero unas botas
de piel de serpiente pitón
me allanan el camino:

.
hay que llegarse
a las reservas
para dar con tribus
como la mescalera
que consideran
a quien calza botas
de la hermana serpiente
un asesino
(3)

.
ahora ya lo sabes

NOTAS:
(1)ORNAMENTO Y DELITO, 1908. Adolf Loos. Citado en EXIT 1, imagen y cultura, publicación trimestral.Olivares & Asociados, Madrid, 2000.
(2)CONVERSACIONES ÍNTIMAS CON TRUMAN CAPOTE. Lawrence Grobel. Editorial Anagrama, Barcelona, 2004.
(3)EL RUMOR DE LA FRONTERA. Alfonso Armada. Ediciones Península, Barcelona, 2006.

Iswe Letu: Otro márketin siniestro (a David González)


Despierta ya

cada mañana

sintiendo

el latigazo del frescor,

un puntazo de dolor

que hace vibrar

la piel

cerca de sus riñones.


Es el estracto de pepino

colgado ahí

en la repisa del lavabo.


Y

es

que

varias horas,

ella,

inclinada sobre la tierra,

recogiendo pepinos,

uno a uno,

tiene la piel

en carne viva,

acicateada,

sin duda,

por el dolor

de sus riñones.


Y no puede

verlos


ni en pintura.

Iswe Letu: Márketin Siniestro


No, no se engañaba,

allí ponía 'Elvis vive'.

Releyó por si acaso.


Efectivamente

nada de Elvira:

'Elvis vive'.


Se trataba de un coche.

Y más abajo

aseguraba:

'los incrédulos creerán'.

Por si quedaba

alguna duda

la foto de Elvis

Presley,

viejo,

arriba.


Abajo

el coche tenía

un parecido.


Viejo

decrépito

caduco.


Por si había duda.


No engañaban:

Elvis resucitado.

Es decir:

vendían un cadáver viviente.

Luego

no te quejes

si te la pegas

y sales del coma

como una piltrafa viviente.


Se curaban en salud.


Lenguaje subliminal.


Márketin siniestro:

Los viejo es nuevo.


¿Increible?

¡No!

¡Cuando te estrelles

se te abrirá la luz

en el cerebro!


Yo te vendo chatarra.


Ya te lo he dicho.


Lo repetiré:

¡Elvis vive!

Iswe Letu: Sones Siniestros (a David González)


Sonaban

las campanadas

del reloj

del consistorio.


Las diez.


Del consistorio del PP.


Tres jóvenes

(3 marroquíes parados)


O iraquíes tal vez.


Sentados en un banco.

En la plaza.


Me acordé de la muerte

y apreté los puños.


Las campanadas siempre,

siempre me suenan a muerte.


"Y mis manos heridas

en las breñas de astros..."

-decía Aime Cesaire-


Yo seguí apretando

los puños

con el edificio tan cerca

del PP.


"Pero..."

-añadía el mismo poeta-...

Siempre, siempre

se le agrega un pero

de esperanza.


"Pero recogidas con espuma

rompen con el tiempo

el hierro de los cerrojos"

-redondeaba Aimé Cesaire.


Ojalá

los lleven


a todos


a fusilar


en pelotón


a las tapias

de la Historia.


¡Ojalá!

domingo, 10 de junio de 2007

Iswe Letu: A David González, nuevo 'post'


Dedicaré, a David Gonález, varios de estos escritos que salen, cada vez que uno se decide a escribir, en el blog y que, al parecer, se llaman 'post'. Bueno, que se llamen como quieran.


Si alguno, de los pocos que entran en este recinto público, quiere saber quién es David González, pues... no tienen más que ir a uno de los navegadores (creo que así se llaman) que Internet tiene y poner su nombre y ahí aparecen muchos datos, entre ellos sus blog y páginas web.


Lo que llama la atención, enseguida, de sus poesías, es su fuerza, a partir de la sencillez; podría decirse que tienen una carga dramática innegable. Luego, pueden algunos sabihondos escribirán que si es realismo sucio, Bukowski (que me perdone este poeta desde ultratumba si lo he escrito mal) que si tal y que si cual... Palabras y etc. que ya lo dijo Shakespeare.


Ah, los escritos, tanto el anterior, como este, o como los que saldrá después, son míos; son como una imitación (yo no le llego a la suela de su zapato) de sus poemas. Que él perdone mi atrevimiento. La ignorancia es muy atrevida.


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Título: Márketin siniestro


Ese niño irakí

de fino talle

u

otro hijo del hambre

cualesquiera

moldean su figura

muy facilmente


de una manera natural

sin ejercicio

sin esfuerzo


sin comer

que es ese 'Aroma Adelgazante'


Su 'Fragante Poder'

auspiciará

inspirará

empujará la tendencia

a transformar su cuerpo

en delgadez de espiga


que moverá

en olas


el viento


a su capricho


Olas


prontas


para la molienda

de la guerra.


sábado, 9 de junio de 2007

Iswe Letu: A David González

David González
Leyó:

'Guía de referencias útiles',

página 273.


Allí estaba.


Venía: 'directorio'


Y buscó: 'mujer'.


En orden alfabético,

en una lista,

larga,

destacados en negro

y con las 3

uves dobles

de sus páginas webs

aparecían:

Aigle, Amitie,

Armani,

Diesel, Dior...


Le sonaban...


¡Coño! El Corte Inglés,

Emporio Armani...


Pero

ella no que ría comprar


nada.


Buscaba trabajo.


A sus casi

60 años

necesitaba tres,


solo tres

años de curro,

para no tener

que andar


buscando basura


por la calle.


Luego,

cuando se jubilara.






Dedicado a David González, poeta joven asturiano. De Gijón. Y de los buenos. Con mi amistad.

viernes, 25 de mayo de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Dame, oh tierra, el ojo

Dame, oh tierra, el ojo inmortal del ámbar, que quiero ver esa mano que acaricia mis párpados con leche de luciérnaga Párpados agrietados por el reptil estremecimiento de mis lágrimas sedientas de resurrecciones maternales imposibles

¡Ah!, eras tú, oh Tierra fecunda, la que acariciabas desde la lejanía este anhelo de reabrir la historia que se fue para siempre

Tu llegabas con el agua y el alba dulce, junto a las flacas quijadas de la muerte y en otros lugares vanos y desabridos, airosos o brutales

Tú que llegabas con el alba y el agua dulce donde yace el sabor cordial del vino donde se alza el hedor y el horror terrible del recuerdo

Oh tierra, llegaste junto a las olas del viento en los trigales, su vaivén, hace sonar los cráneos huecos sobre las arenas del destierro

Oh tierra: mi infancia fue poco tiempo dulce leche de luciérnaga; y mi juventud, ah mi juventid, estremecimiento de reptil

Por eso dame ¡oh Tierra! el ojo ciego, inmortal e inmemorial del ámbar que ya no quiero ver esa extremidad comida por los gusanos...

jueves, 24 de mayo de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Dios Humeante


Fue allá, en el confín de las arenas, donde yacía el espíritu de la nostalgia, cuando un dios humeante la entregó a las cenizas del recuerdo...

Venganza fue de una mujer que no soportó la ausencia de la patria, el duro y frío vacío de su vientre, en esta soledad desierta del destierro

Todo sucedió, precisamente a mediodía, cuando una legión de saltamontes cosquilleaba nostalgias en su sexo ardiente e infecundo...

Cuando el abismo la hunde en el tibio barro fecundo, y yace sin control, con el espíritu del dios humeante, cerca del fuego esteril del olvido

--¡Ay!... que le castren los ovarios que adornan su vientre en una operación de crueldad y de belleza, bajo el batir del párpado desarmado!

--¡Ah!... se me olvidaba: luego... pero mas tarde... sin pausas y sin prisas, pero sin consideración alguna, que se le lance al fuego purificador!

Fue allá, en los confines de las arenas, donde se odia la dulzura de oro del sol, pues solo hay llama para elevar el canto odioso y repugnante

Allá donde ese párpado se escandaliza, cuando se hunde en el barro tibio y creador, yace ella sin control con el espíritu del dios humeante...
La Nada

domingo, 6 de mayo de 2007

Charlatanes de Feria

Charlatanes de Feria
Lo que nos donan u ofrecen por doquier los charlatanes de la feria imperante, no son más que trampas para claustrar las mariposas; orín o herrumbre colocado en las alas de las libélulas; ¿dádiva o venta?, qué mas da, para disfrutarlo en cautividad; desconoce el poder arrollador del agua que, fluyendo libremente del cangilón al cauce, esparce el mijo junto al trigo.
La conseja de la anciana que hizo mella en tu oído y lo dañó; los rumores cocidos en las fraguas de los herreros, sin conciencia de la eternidad de los metales; el falso aroma de los recuerdos: las telarañas de urbes antiquísimas; el polvo de los pilares derrumbados; la fotografía que no eres tú y te miente, descarada, mirándote... todo, absolutamente todo, lo que no te dejó crecer en libertad, arrúmbalo, arrúmbalo y para siempre en el sobrado.
Aparta los adornos, los espejos y los escaparates también.
Los adornos, en el cristal del tiempo, engañan aún mas que las pobrezas pintadas en las cabañas de arzobispos y banqueros.
Los espejos y los escaparates, también forman conjuntos sugerentes, escondiendo su brutal ambucia en oropeles, e incitando a cuchillos por mano de verdugo.
Renueva tu pacto con el diablo que te ayudó a desenmascarar los templos, donde imparten lecciones de amor los eunucos a parejas de enamorados o a simples necesitados de cariño, y salen, !que vergüenza!, ruborizados y confusos.
Reúne, en fin, a los que fueron en ti, buenos compañeros o amigos de "pecados veniales y mortales" (según el argot de aquellos tiempos) en ellos encontrarás los gérmenes que harán una gran revolución en tu persona...
De ti brotará un hombre nuevo y libre, como las mariposas o libélulas...

jueves, 26 de abril de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Derrota y Esperanza (II)


Reconocer la derrota en su misma raíz es buscar el derrotero para salir de ella; hay derroteros de muchas clases pero, este del papel, este de la palabra, este de la reflexión, no es ninguna panacea, ni el más idóneo para salir del pozo oscuro de la noche, victorioso; si bien es verdad que de momento no hay otro; bien quisieramos que fuera un inicio, por tanto, de victoria sin que sea la victoria misma.

Y esperar a que la noria pueda verter su caudal al cauce, puede condenarnos a la consunción por la espera.

Y comenzar de cero es un acto heroico, muy difícil de llevar y soportar; se necesita una temperatura adecuada y un viento propicio para que la cocción se realice: el derrotero nos señala ya el lugar donde poner la mecha; buscar la arcilla, moldear hasta que salga el cuerpo deseado, es un tanteo imprescindible; desde luego muy superior a jugar con las palabras; eso si, se puede uno manchar las manos; mas luego, hay que ponerlas inmediatamente en el pentagrama de oro como modelo surrealista de contraste.

De manera que... a remover la tierra hasta encontrarla; o... esperar a que otros nos transformen en ánforas para encerrar el vino, por ejemplo, que nosotros jamás beberemos, pero otros degustarán con deleite.
Beber en una ánfora sagrada el vino de la resurrección debe ser divino. Y también el agua que la noria extrae de los claros veneros o venerillos que aún quedan por ahí.

¿O no?

José Mª Amigo Zamorano: Derrota y Esperanza (I)


Membrar palabras como gozo, noria, rubor -alba en suma- sería como reírse un poco de uno mismo.

Hoy, cuando el calabobos, la mollizna, el sirimiri, el orvallo... en fin, como queráis nombrar a la llovizna... que horadaba la firmedumbre de las rocas, ha sido derrotada por gotas de sombría incertidumbre, hablar de la luz es, como poco, impertinente.

Y digo impertinente con la conciencia clara de que son palabras impertinentes y además desterradas.

Eso si, sé que están prendidas al ojal de la amanecida y un día serán, para el alma de los desterrados, como enjambradas mariposas volando hacia un horizonte arcoirisado que, hoy por hoy, aquí y ahora, nos pregonan perdido para siempre.

Por eso, precisamente por eso, digo que son impertinentes.

Punto y aparte es una frase muy radical, pero... algún punto y aparte hay que poner, sino resulta demasiado estomagante el parrafo.

El puerto es una cárcel cerrada -celosamente enrejada- que guarnece la ruindad del tiempo gris de la derrota; gris, como la misma luz de las farolas que iluminan sus fachadas grises.

De modo que, repito, semejantes palabras, son una verdadera burla al tiempo presente, como un insulto muy gordo; y, según como se miré, podría sonar a bellísima canción al compararla con el pregón de bahorrinas que -en la larga y oscura noche de vomitonas (deyectas, por cierto)- anuncia el claustrado amanecer en este tiempo gris de las derrotas.

 

miércoles, 25 de abril de 2007

José Mª Amigo Zamorano: ¡Glotones!

--¡Una oveja para el sacrificio! -voceaban unos. --¡Una oveja para el sacrificio! -chillaban otros. ---¡Una oveja para el sacrificio! -se animaban gritando los demás.

Gritaban y gritaban y gritaban... hasta casi desgarrarse la garganta. Los ojos, como platos, les bailaban en las órbitas, imaginando ya el festín del sacrificio en recuerdo y homenaje al fallecido.

--Una oveja para el sacrificio, que nosotros comeremos -decían- comeremos de nuevo, vorazmente, ávidamente... como queráis expresarlo... nos da igual... pero con muchísimo gusto.

--¡Ya!... Luego, finalmente, y también con mucho gusto, placer, satisfacción... o como queráis decirlo... a ella si que le da igual... la tierra nos tragará a todos... ¡Ah, yo que ella, sentiría el goce del escalofrío, el goce!

martes, 24 de abril de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Pintar el Alba


Si vamos a pintar el alba, con colores de igualdad, de libertad y fraternidad,
iremos todos juntos en la amanecida; la pintaremos con calma, con mucha calma,
pues si la molestamos con rayajos, con borragatos, se irá.
Y entonces...
entonces ya no pintamos nada.

martes, 20 de marzo de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Siguiendo a Omar Khayyam 16


16.
De cuando en cuando, como un fogonazo a su conciencia, le viene a Omar Khayyam el recuerdo del platero, expulsado de su gremio, implorando a los cielos con lágrima tan estremecedora o más que el llanto ancestral de un chiíta; y entonces, solo entonces, desde su palacio expresa a su amiga del alma, un deseo que no se le ocurre decir a los demás:


--Querida mía, si fuera posible que el Destino nos dejase disponer del triste plan del mundo a nuestro antojo, querríamos, sin duda alguna, ¡buum!, dinamitarlo, explotarlo, reducirlo a pedazos, como aquellos rebeldes zang, esclavos que trabajaban de sol a sol en las zonas pantanosas dirigidos por Alí b Muhammad, al-Burqui.


--Lo haríamos de nuevo y acorde con los deseos de los que se han movido en torno a las llameantes banderas de la rebelión a lo larga de la historia; desde Kawe, el herrero, con su mandil de cuero por bandera, pasando por Hamdam Qarmat, que poco después de ser ahogada en sangre la rebelión de los esclavos negros zang, ya enarbolaba la bandera de la justicia y de la igualdad entre Kufa y Wabit; hasta desembocar en mi amigo, bueno, mi amigo de antaño, el hoy considerado, por los cristianos, Viejo de la Montaña, en Alamut. Por cierto, que sus ideas le vienen de Hamdam Qarmat, pues al triunfar en Daylam le prepararon el terrero.

lunes, 5 de marzo de 2007

Tierra en los ojos


Tierra en los ojos

Pensaron los príncipes: "el virtuoso no merece compasión, sino que le arrojen tierra en los ojos”; pero los muy zorros se callaron como mudos

--Como a muerto me echasteis tierra en los ojos, cuando la aurora, aun en ciernes, perfumaba ya, no obstante, desde los árboles fragantes

Le echaron tierra en los ojos y lo rodearon de silencio, pero, en las tinieblas cegadoras, los deseos estallaron en él como violentísimo grisú

Le echaron tierra en los ojos y se callaron, pero las flores de la madre, como vampiros iracundos...

chuparon con furor, con rabia, las venas de la noche, hasta extinguirla en una explosión arcoirisada

--Como a muerto me echasteis tierra en los ojos... Para que no me extraviara en complicaciones fructuosas --me dijisteis.

--Cuando era una maravilla ver la dádiva alegre de las manzanas dulces para los hambrientos pájaros de la enramada

--¡Imbécil! -pensaron los príncipes- No merece compasión, sino que le arrojen tierra en los ojos, por aliarse y admirarse de la luz y los colores

Pero, por si acaso, se callaron; eso si, como muertos...

jueves, 1 de marzo de 2007

Lo contaron una tarde


Lo contaron una tarde

Es lo que una tarde, ilusión de una bodega, nos contaron las ráfagas del viento en las tascas del exilio:

Unos se rinden y de esos... ni se habla; otros... se resisten; permaneciendo siempre presentes en la memoria nuestra

Se resisten a llenar con ecos, el sitio vacío del amor; algunas de las cosas de este mundo, dicen, son vanas y mas falsas que reata de mulas: escuela de lisonjas y de engaños.

Sus corazones libres no pueden responder con ecos al canto, amoroso y virginal, de los pájaros del alba: le parece un ultraje.

Tienen rotas las paces, deshechos sus amores y caminarán en soledad hasta encontrar un bosque ameno donde cobijarse...

Principio, no obstante, de migraciones, navegando muchas veces, viento en popa de naufragios, hacia las bodegas del exilio.

miércoles, 28 de febrero de 2007

Madre rejuvenecida


La madre antigua rejuvenece esperando su llegada.

Remos lentos y melodiosos, goteando estrellas fugitivas, avanzan a su encuentro.

Espera ver pronto su semblante en medio de la charla y floración de los pañuelos.

Y, por lo demás, solo pide un instante de dicha, un instante de calma, para su sufrimiento infernal.

Sufrimiento, absolutamente libre de esperanzas.

Pero hoy brilla rojo, generosamente rojo, el sol. Rojo como es costumbre en el sol de África.

La esperanza también enrojece: la esperanza siempre enrojece... hasta el último momento.

Por lo que espera verla pronto aparecer y florecer entre la muchedumbre de sonrisas y pañuelos.

Remos lentos y melodiosos, generando estrellas en huida fulgurante, avanzan a su encuentro.

Asoma en lo alto de cubierta. Baja: la bajan del barco. A su hija. Lentamente. Con muchísimo cuidado.

La ven: confirmada su hermosura. Reafirmada la belleza de su cara oscura... Pura... pálida... y helada...

Tras el cristal del ataúd.