jueves, 20 de septiembre de 2012

Antaño y hogaño unidos por pañuelos


Libro: El tiempo detenido: historia gráfica de Las Navas del Marqués
Autores: García Yebra, Tomás; Manzanero López, Pedro Antonio, (aut.)
Ediciones JC Clementine
1ª ed., 1ª imp.(05/2012)
256 páginas; 29x21 cm
Idiomas: Español
ISBN: 8495121956 ISBN-13: 9788495121950
Encuadernación: Rústica



El tiempo detenido. Historia gráfica de Las Navas del Marqués. Así reza el título del libro, cuyos autores son P. A. Manzanero y T. García Yebra

Podían haberlo rotulado 'El Tiempo Pasado'. El vocablo 'pasado' ya previene de que se quedó añejo, con mal sabor y olor. Y otro habría de continuar fluyendo joven, dulce y fragante. Un matiz, además, que implica un presente originario y un futuro problemático, pero futuro al fin y al cabo, aunque se intuya oscuro. Como lo es. Casi siniestro.

El tiempo es un movimiento continuo que se lleva fatal, casi como el perro y el gato, con la fotografía. Esta pretende detener el tiempo, si bien solo consigue detener el instante. Mas, ella, erre que erre, sueña con ser una barricada a la riada del tiempo para así detenerlo. ¿Para qué? Pues para recrearlo. O nostalgearlo, si se le permite a Ma Galio ese palabro sacado de no se sabe donde. Igual pensaba Jorge Manrique cuando nos deleitaba amargamente diciéndonos: 'Recuerde el alma dormida,  / avive el seso y despierte / contemplando / cómo se pasa la vida, / cómo se viene la muerte / tan callando, / cuán presto se va el placer, / cómo, después de acordado, / da dolor; / cómo, a nuestro parecer, / cualquiera tiempo pasado /fue mejor'. Él no tenía cámara fotográfica. Poseía, eso si, todo un carrete impreso en su memoria. Nostálgica, añorante, del tiempo ido.

La técnica fotográfica si no puede detener el tiempo que fluye constante y se convierte en imparable inundación, al menos logra retirar o extraer o salvar de la corriente, de ese oleaje impetuoso, el momento, el instante, el segundo que, siendo por su naturaleza fugaz lo convierte, milagrosamente, en tiempo detenido eterno.

Aunque, para qué negarlo, lo castra convirtiéndolo en un muñeco plano, sin vida. Por tanto sin volumen y sin matices. Sin cuerpo y sin alma. Nada nos dicen esas fotos de cómo había llegado el retratado o lo retratado a ese estado. Su nacimiento y devenir nos quedan sustraidos.

El tiempo detenido. Historia gráfica de Las Navas del Marqués. Lee Ma Galio. Mira la foto de la portada: unas mujeres han ido por agua a la fuente. Al lado de ellas, dos vacas jardas lecheras beben agua en el pilón de la misma fuente. Idílica estampa de convivencia de personas y animales, ajena a la preocupación de hogaño por la higiene, la seguridad sanitaria que parece querer separar a ultranza de la sociedad al mundo animal. Olvidando quizás que todos somos naturaleza.

Salta a la vista casi de inmediato que la foto se da de hostias -piensa nuestro guardia civil- con el tiempo detenido pues, este, para desmentir la posibilidad de su detención ha seguido su curso cuarteándola a la foto. Está seguro que, en el instante de sacarla, saldría lisa, brillante y pulida. El tiempo imparable se ha vengado, arrugándola, ajándola, de los que quiseron aprisionarlo.

Tan cuarteada aparece la foto que, Ma Galio, no se resiste a soplar sobre ella, cerrando los ojos y, en su imaginación, ve levantarse polvo y desaparecer la escena bucólica navera.

Un detalle le podría hacer pensar, a nuestro guardia civil, particular e intransferible, en eso que denominan 'eterno retorno' o vuelta de la Historia que logra la foto. Y se sonrió. El detalle que menciona es mujeres con sus pañuelos en la cabeza, uno negro y otro blanco; imagen muy actual; en Las Navas, aquí y ahora, hay numerosas mujeres con sus pañuelos; son, supone el miembro de la Guardia Civil, de religión islámica, marroquíes sobre todo. Ese 'eterno retorno' o vuelta de la Historia se refiere a que, en un momento de la Historia de España, hubo mayoría de musulmanes y minoría de cristianos, luego, con el paso del tiempo, se invirtió la composición: minoría de musulmanes y mayoría de cristianos. Fueron tiempos en los que, en nuestra tierra, hubo tres culturas: musulmana, judía y cristiana. Eso se borró tras la marcha obligada de los judíos y los moriscos.

Y en el momento actual se da una situación similar. Una minoría de musulmanes, con sus costumbres, se ha asentado en las tierras de Las Españas y no parece que se vayan a marchar. Faltaría la minoría judía. Mas, aunque en menor número que la musulmana, también los judíos han regresado, sobre todo sefardíes. Ma Galio ha conocido al que, hoy, es Presidente de la Comunidad Judía de Madrid, Jacobo Israel Garzón y además acompañó a las simpáticas hermanas Kohen, fundadoras de Raíces, revista judía de cultura, por las calles naveras.

Velos, pañuelos... Costumbres de antaño para algunos, hoy continúan con fuerza para otros.
Ma Galio se pone serio al recordar, como lo ha hecho, que se invadió Afganistán, con el pretexto, poco consistente, entre otras cohartadas, de liberar a las mujeres de burkas o velos o pañuelos. Las bombas han caido, posiblemente, sobre mujeres, como esas de la foto que llenan sus cántaros de agua en la fuente. Y la sangre ha regado hontanas, manantiales y ríos. Con la anuencia del Gobierno de España. Allí está el Ejército Español. 

Por cierto, que, a las mujeres, en vez de liberarlas, luego de ocupar su territorio, se han olvidado de ellas y de sus velos y burkas y...

-¡Milagro! -exclama Ma Galio- el tiempo ha sido detenido: el antaño se unió al hogaño mediante pañuelos, velos, burkas...

Gracias P. A. Manzanero. Gracias T. G. Yebra. Habéis logrado lo imposible: detener el tiempo con la historia gráfica. Como reza el título de vuestro libro.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Una cita de R. Chandler. A propósito de Eurovegas.


De su novela 'El Largo adiós'.

En la cita el gran escritor de novela negra califica ese mundo de Las Vegas y Reno de corrupto que solo sirve para una cosa, para robar a la gente mas sencilla. 'El gran robo a gran escala -dice- empieza  por monedas de 10 (diez), de 25 (veinticinco), de 50 (cincuenta) centavos y, de cuando en cuando, billetes de 1 (un) dolar o incluso de 5 (cinco). 




Esto es lo que el gobierno del PP en Madrid, con la E. Aguirre al frente, quiere para España: el robo a gran escala.


"Aborrezco a los jugadores -dijo con voz ronca-. Tanto como a los camellos. Propician una enfermedad que corrompe tanto como la droga. ¿Piensas que esos lujosos edificios de Reno y Las Vegas sólo son sitios de diversión inocente? Ni hablar; están pensados para la gente insignificante, el pardillo que da algo sin recibir nada a cambio, el muchacho que se presenta con el sobre del sueldo y se queda sin el dinero para pagar la compra del fin de semana en el supermercado. El jugador rico pierde 40 de los grandes, se lo toma a broma y vuelve a por mas. Pero el jugador rico no es el que da dinero de verdad. El robo a gran escala empieza  por monedas de 10 (diez), de 25 (veinticinco), de 50 (cincuenta) centavos y, de cuando en cuando, billetes de 1 (un) dolar o incluso de 5 (cinco). El dinero del tinglado del juego llega como entra el agua por la cañería de tu cuarto de baño, un flujo constante que no cesa. Siempre que alguien quiere acabar con un jugador profesional, me ofrezco yo. Me gusta. Y cada vez que las autoridades de un estado aceptan dinero procedente del juego y lo llaman impuesto, esas autoridades están ayudando a perpetuar mafiosos. El barbero o la chica del salón de belleza apuestan exactamente 2 (dos) dólares. Eso va a parar al sindicato (*), eso es lo que de verdad produce beneficios. La gente quiere un cuerpo de policía que sea honrado, ¿no  es eso? ¿Para qué? En este estado tenemos hipódromos legales que funcionan todo el año. Funcionan con seriedad y el estado se lleva su parte, y por cada 1 (dolar) apostado legalmente hay 50 (cincuenta) que van a las apuestas clandestinas. Hay 8 o 9 carreras en un boleto de apuestas y en la mitad, las poco importantes en las que nadie se fija, el tongo es posible en cualquier momento en que alguien lo decida. Solo hay una manera de que un jinete gane una carrera, pero hay muchas maneras de perderla, aunque haya comisarios por toda la pista encargados de vigilar, porque no pueden hacer absolutamente nada si el jinete es un experto. Eso es juego legal, hermano, un negocio limpio  y honrado, con todas las bendiciones oficiales. ¿Está bien entonces? No, de acuerdo con mis reglas. Porque es juego y engendra jugadores, y cuando lo sumas todo solo hay una clase de juego, la mala."
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Fotos: Raymond Chandler
(*) Se entiende sindicato del crimen

lunes, 20 de agosto de 2012

Mario Benedetti: Las palabras no gastadas (*)

Cuando, por la mañana, lee uno lindas palabras, grandes frases, deseos como esperanzas escritas y constata que todo sigue igual o peor que la mañana anterior, siente uno suyas las rimas de Mario Benedetti; esas tituladas 'Palabras' y que se cantaban o recitaban como el que lanzaba una piedra contra el sistema o un cóctel molotof hacia las fuerzas represivas. Tenían, y tienen, esa carga explosiva de invitar a la acción; están limpias de manoseo, cuajadas de programa reivindicativo contra la charla inútil del que se satisface con su propia verborrea cada vez que la aurora abre sus puertas a la luz; quiere hechos y no autocomplacencia; por supuesto, no le gustan a los que, firmando acuerdos claudicantes con la monarquía heredada del franquismo, repiten ahora república miles de veces tratando de lavar sus pecados. Por eso las ponemos hoy aquí hartos de palabras gastadas.

LAS PALABRAS



No me gaste las palabras 

No cambie el significado 
Mire que lo que yo quiero 
Lo tengo bastante claro.


Si usted habla de progreso 

Nada mas que por hablar 
Mire que todos sabemos 
Que adelante no es atrás.


Sí esta en contra de la violencia 

Pero nos apunta bien, 
Si la violencia va y vuelve 
No se me queje después.


Si usted pide garantías 

Solo para su corral 
Mire que el pueblo conoce 
Lo que hay que garantizar


No me gaste las palabras 

No cambie su significado 
Mire que lo que yo quiero 
Lo tengo bastante claro.


Si habla de paz pero tiene 

Costumbre de torturar 
Mire que hay para ese vicio 
Una cura radical.


Si escribe Reforma Agraria 

Pero solo en el papel 
Mire que si el pueblo avanza 
La tierra viene con él.


Si esta entregando el país 

Y habla de soberanía 
Quien va a dudar que Usted es 
SOBERANA PORQUERIA.


No me gaste las palabras 

No cambie su significado 
Mire que lo que yo quiero 
Lo tengo bastante claro.


No me ensucie las palabras 

No les quite su sabor 
Y límpiese bien la boca 
Si dice REVOLUCION. 

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(*) TÏTULO NUESTRO

miércoles, 4 de julio de 2012

¿Escribir impúnemente?: No, ahí queda lo dicho



Carta de un caminante: Raíces y la sociedad civil judía


Estimado lector:
Se cumple en esta primavera de 2011 el veinticinco aniversario del nacimiento de Raíces Revista judía de Cultura, una revista cultural española que tras veinticinco años de existencia continúa su andadura. 

Iniciamos el camino Horacio KohanEsther GordonLiliana KohanUriel MacíasManuel AguilarArnoldo LibermanJacob Hassan z.l. y yo mismo. Pronto Esther nos dejó, incorporándose Abrasha Rotenberg al Consejo de Redacción.

Éramos un grupo de judíos ilustrados (la palabra intelectuales resulta demasiado pedante), de diferentes orígenes, asquenazíes y sefardíes, argentinos e hispano-marroquíes, en torno a un proyecto cultural novedoso: editar una revista judía de cultura para todos aquellos que se interesan en el tema judío. Es decir, una revista abierta e integradora hacia todo lo judío, de cualquier idea y de cualquier forma de expresión, con especial hincapié en lo judío español. 

A lo largo de la andadura de la revista, numerosos lectores consideraron que habíamos conseguido esa meta. En una “Carta del Director”, publiqué dos retazos de cartas de dos buenos lectores en el mismo sentido. 

Una procedía de Francia, de Danielle Rozenberg, investigadora del Centre Nationale de la Recherche Scientifique de París: “Je lis toujours avec beaucoup d'interêt Raíces don la qualité et l'obstination de son équipe à aborder le judaisme et la judeité en refusant tout enfermement suscitent respect et envie (nous n'avons rien d'équivalent en France)” [Leo siempre con mucho interés Raíces, cuya calidad y la obstinación de su equipo en abordar el judaísmo y la judeidad rehusando todo encerramiento suscitan respeto y envidia (no tenemos nada equivalente enFrancia)].

La otra carta venía de José Mª Amigo Zamorano, director de la revista Caminar conociendo: “El patriotismo de los judíos españoles, al menos de lo que se puede intuir leyendo Raíces, es claro para mí: regreso a Sefarad, a las raíces, a la patria soterrada, añorada durante siglos; y vuelta también a los hombres que se quedaron, que pudieron quedarse ‘en el huerto florido, en la vieja heredad acorralada’: Cansinos AssensLeón FelipeMax Aub… y que siguieron laborando, a pesar de los pesares, salvo cortos y sangrantes episodios… Puede que algunos como yo, se sientan identificados con esta patria o matria que esbozo y que se me trasluce de la línea deRaíces. Revista que no tiene pelos en la lengua, muchas veces, y le canta las cuarenta, o las cincuenta, a más de uno: Ésta es mi patria o matria que había perdido, ahora ensanchada con nuevos brazos, con nuevos hermanos, desconocidos para mí, y que han vuelto a ella y me invitan a un trago de su vino añejo…”.

Sin embargo, además de este significativo papel, Raíces tenía y tiene otro significante, que hoy, a la luz de mi experiencia como directivo comunitario, me resulta evidente: formaba y forma parte de la creación de una sociedad civil judía. 

Del mismo modo que el desarrollo democrático no es posible sin la existencia de una sociedad civil, la minoría judía no puede desarrollarse armónicamente sin la creación de una sociedad civil judía. 

En 1933, un filósofo judío, Samuel Hugo Bergman, hacía una reflexión sobre la escasa presencia de los intelectuales en la sociedad judía alemana: “Mientras los judíos daban aAlemania docenas de filósofos eminentes, la vida judía estaba carente de esos fundamentos filosóficos sin los cuales no puede alcanzar nada la religión, ni la política, ni ninguna otra rama de la vida. Mientras aportábamos aquí tantos dones brillantes, nuestra propia existencia espiritual se hacía pobre, estrecha, anémica. El gran problema de los cincuenta años por venir es saber si podemos hacer un sitio a nuestros grandes talentos en nuestra propia vida.”

Este párrafo de 1933 sigue siendo enteramente válido. La sociedad judía diaspórica establecida es una sociedad en gran medida privatizada y patrimonializada por un conjunto de notables que a menudo suelen tener menos capacidad que ambición. Personalismos de visiones cortas y posiciones dogmáticas preestablecidas han desembocado en una población desinteresada del manejo de lo comunitario. Haciéndose eco de esta situación, alguien escribió, en una afortunada frase, que la alargada sombra de los pequeños hombres muestra que el sol se está poniendo.

Pero el sol de una cultura y de una sociedad no se pone si sus miembros hacen lo posible para evitarlo. Y se puede luchar contra la privatización y la patrimonialización del judaísmo creando una sociedad civil judía que haga un sitio en nuestra sociedad a nuestros talentos: artistas, escritores, músicos, pensadores, deportistas…, todos los que pueden contribuir a que nos constituyamos como una minoría con atractivo para la pertenencia y la continuidad, culta, heredera de una tradición ética y religiosa varias veces milenaria. 

En este sentido, la revista Raíces se constituyó en su momento como la iniciadora de esa “sociedad civil judía”. A ella seguirían otras organizaciones, como la extinta asociación Hebraica Madrid, la Fundación Spinoza, la Librería-Editorial Hebraica, el Festival de Cine Judío,Maccabi España, la Fundación Violeta Friedman, etcétera. Es decir, un conjunto de instituciones creadas por judíos españoles para dar espacio a nuestros mejores talentos.

Veinticinco años después de su primer número, ya con una cierta visión histórica, he creído importante resaltar lo que la revista representó y representa en la vida judía del país.
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Jacobo Israel GarzónPresidente de la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE). Director de Raíces entre  1994 y 2005.

martes, 3 de julio de 2012

Se presentó la traducción de Chukri en Tanger


01/07/2012

Texto: Abdelkhalak Najmi- Tánger

El pasado sábado 30 de junio tuvo lugar en la librería des Colonnes de Tánger, la presentación del libro inédito en español del escritor marroquí Mohamed Chukri 'Paul Bowles, el recluso de Tánger'. El acto contó con la participación del escritor español residente en Marruecos, Juan Goytisolo, la traductora de la obra, Rajae Boumedian El Metni, así como la directora del Instituto Cervantes de Tánger, Cecilia Fernández, el cónsul general de España en Tánger, Arturo Reig Tapia y representantes del mundo del arte, la cultura y la literatura.

Durante la presentación, la traductora Rajae Boumedian empezó destacando las dificultades y obstáculos que tuvo que afrontar para editar este libro, inédito hasta aquel entonces en español. “Todo el mundo me decía: no hay trato con los herederos, no firman, no hacen nada, no pierdas tu tiempo, mientras yo seguía con la traducción del libro.” Así después de mucho ir y venir a Marruecos finalmente consiguió la autorización del hermano de Chukri, Abdelaziz.

La traductora también habló de las dificultades para buscar un editor y que la tarea no fue fácil sobre todo ya que ella no es una traductora consagrada y no tiene un renombre en el mundo literarario salvo algunas colaboraciones en algunas revistas y periódicos españoles. Sobre todo tal como está la situación económica en España “nadie da un duro a una novata como yo” añadió Rajae.

El editor Miguel Lázaro Garcia de la editorial Cabaret-Voltaire, por su parte, afirmó que él llevaba más de cinco años buscando alguna manera para editar este libro pero era imposible ya que intentó varias veces “Hace cinco años consulté al Cervantes, sabéis algo sobre la obra de Chukri y me contestaban imposible varias editoriales lo intentaron pero no lo consiguieron.” 

Por su parte, Juan Goytisolo que llegó una una hora más o menos de retraso al acto debido a una confusión con los organizadores, empezó hablando de la obra de Chukri inmediatamente después de pedir disculpas al público presente: “gracias a ustedes y perdón por el retraso”. Y continuó: “El libro de Chukri tiene un interés por los retratos, está muy bien el retrato que hace del músico Brion Gysin fue de todos los norteamericanos que vivían en Tánger, el que más cerca vivía de los marroquíes, de hecho aprendió la 'darija' dialecto marroquí”.

Juan Goytisolo aprovecho la ocasión para habla del ajuste de cuentas que tenia Mohamed Chukri con su padre literario Paul Bowles por razones económicas: “me parece hay una cierta injusticia, aunque me parece importantísimo dar el punto de vista de un marroquí pobre en un grupo de norteamericanos que vivian aquí y consideran Tánger como un paraíso y no se daban cuenta cómo vivía la gente aquí,” Sobre la obra afirmó el escritor español: “El libro me parece interesantísimo”.

Juan Goytisolo insistió al editor para que no traduzca la obra maestra de Chukri al español como 'El pan desnudo' como siempre se ha editado en español lo que para el escritor no significa nada en español sino 'El pan a secas': “Usted que es el editor no traduzca por favor 'El pan desnudo', traduzca 'El pan a secas'. El pan desnudo suena muy mal al oído y no quiere decir nada" y bromeó con el editor "si usted traduce El pan desnudo tal cual, usted perpetúa el crimen contra la lengua española”.

El coloquio se clausuró con una frase de Rajae Boumediane el Metni: “Yo empecé el libro con una ilusión a medida que iba traduciendo el libro pues eran deseos y cuando lo terminé era una desilusión para mí, pero ahora que veo el resultado, la agitación de diez años es una satisfacción y es una recompensa”. La traductora también afirmó que va a traducir además de 'El Pan desnudo o el Pan a secas', otra obra de Chukri titulada 'Jean Genet en Tánger', el año que viene. 

La obra fue editada por la editorial Cabaret Voltaire por primera vez en lengua española y fue traducida por la marroquí Rajae Boumediane El Metni y cuyo prólogo fue escrito por Juan Goytisolo. El libro es un fiel testimonio, íntimo y revelador de las vivencia más oscuras de Paul Bowles en Tánger, de su relación con su esposa Jane, de su sexualidad, de su miedo de la muerte, de su relación con los miembros de la 'Beat Generation'... Todo un cúmulo de historias y anécdotas. En una extensa entrevista reconoce el propio Chukri: “Con mi libro sobre Paul Bowles, habré matado a mi segundo padre. Basta ya de matar padres”. 


(*) Foto: Mohamed Chukri

domingo, 3 de junio de 2012

¡Adelante, leve general!


-¡Adelante! -grita entusiasmado el leve general de los ejércítos de tierra, mar y aire.

 Es todo eso y mucho mas. 

Cuadrándose, marcial, avanza unos pasos. Abre decidido la ventana. Besa, untuoso, rayos ausentes. Pronto adquirirán una realidad casi tangible. Desgraciadamente. Aproxima el dedo...

¡Ay, de los encerrados si contemplaran lo que puede hacer solo! ¡Ay, de los que solo vieron al hombre de barriga prominente, cara atomatada y boca con  labio belfo de monarca de la baba! ¡Ay de ellos si por fin se decide! Este leve general se convertirá en un ser sin piedad. Habrá sin duda una carnicería nunca vista. Nadie osará entonces reirse de su descomunal panza, ni se atreverá siquiera a que en sus labios asome el apelativo de cebón, cerdo grasiento, porque nadie tendrá ya ni boca.

Aprieta el botón y el paisaje se despliega para la batalla: bosques, desiertos, ciudades, pueblos, alquerías... ignoran lo que se le viene encima. Duermen. Aman. Sueñan. Cuando despierten y, asomándose a la puerta de sus casas se dirijan al trabajo cotidiano (los que tenga trabajo), él y sus tropas comenzarán la cacería. 

-¡Ya! -ordena.

Antes ha tenido unas leves dubitaciones al pensar en daños colaterales; pero imbuido, como está, por profunda religiosidad ha saltado ese escollo moral con el apoyo de Dios. Si él es justo y poderoso, y lo es,  salvará de la muerte a niños que sean inocentes cuando lance, por poner un ejemplo, la famosa lazy dog (“lazy dog”, perro perezoso) ese recipiente que contiene diez mil dardos de acero, afilados como cuchillas de afeitar. Cada dardo, lo sabe él, posee auto-propulsión y mata todo lo que se halla en un radio de 273 metros. Lo hace picadillo. Pero si el infante es inocente (hay algunos que no lo son) quedarán vivitos y coleando. Es Dios y no él, por tanto, quien escoge a sus víctimas.

-¡Ya! -había dicho.

Unas primeras ráfagas de metralleta aquí, unas explosiones allá. El espanto se apodera del común de las personas. Corren, saltan, se atropellan, se esconden. Nada. No hay escapatoria. Sus leales, cuando no él mismo leve general, los encuentran. Se metan donde se metieren. Ya sean mujeres, hombres, niños, ancianos achacosos... son alcanzados. Resbala la sangre por  calzadas hasta sumirse por las alcantarillas. Tiñe ríos, arroyos, regatos, manantiales y fontanas. 

El leve general respira hondo. Se congratula del horror. El regocijo inunda el semblante. Ojos inyectados en sangre corroboran su estado sentimental. Tiene que ponerse una mano en el pecho por temor a que el corazón desbocado salga de su recinto corpóreo. A ratos se sujeta su abdomen voluminoso, quien, incontrolable, se esparce en ondan a cada risotada. No quiere ver sus tripas desparramadas por el suelo. 

Cesa. Se aquieta. Se sosiega. Reflexiona ante los hechos: ha entrado en la Historia; está poniendo un granito de arena en la tarea de superar la crisis; ha eliminado miles y miles de parados, pobres, mendigos, emigrantes... ¡Muchos como él tendría que haber! Esponja pecho y barriga.

Por fin, el leve general, cuadrándose, marcial, lamiendo rayos ausentes, ahito de sudor, sangre y llantos, se lleva la mano a la frente, da un taconazo y girándose 180 grados, avanza, panza en vanguardia, hacia un lugar de su casa, gritando:

-¡Hijo, te he ganado en puntos! Son 1.000.000 de seres vivos liquidados. En la pantalla está la cifra.

-¡Papa! Eso no es nada. Los banqueros lo triplican todos los días. Cada 3 segundos matan a un niño.

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Fuente: la palabra algebra.

A: adelante
L: leve
G: general, grita
E: entusiasta
B: besa
R: rayos
A: ausente

Frase: ¡Adelante, leve general! -grita entusiasmado. Y besa rayos ausentes.
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Fotografía: bombas lazy dog. El interesado puede encontrar información sobre ella en la red.

martes, 29 de mayo de 2012

La triple negritud de 'Ojos negros'

Obra: Ojos negros
Autor: Eduardo Sguiglia
Ediciones Siruela, 2012
Colección: Nuevos tiempos

Mi alerta gugleliana me ha traido estos 'Ojos negros', narración del rosarino Eduardo Sguiglia.

Eduardo Sguiglia, que nace en Rosario en abril de 1952, es escritor argentino y regresa del exilio a principios de los años ochenta para afincarse en Buenos Aires. Es de suponer que tuvo que huir de la dictadura de los gorilas. Master en ciencias sociales, ejerció la investigación y la docencia universitaria en la Universidad de Buenos Aires y el CONICET. Autor de cuentos y novelas: Fordlandia (1997), No te fíes de mi, si el corazón te falla (1999) y Un puñado de gloria (2003); fueron traducidas al portugués, inglés, italiano y alemán, resultando finalistas en los concursos internacionales Dublín Literary Award y Grinzane-Cavour. Fordlandia, por cierto, fue seleccionada como una de las cuatro mejores obras de ficción por The Washington Post (2000). Su última novela es esta que acabamos de leer, “Ojos Negros” (Ediciones Siruela, 2012). Ha participado como miembro de jurados de narrativa en Casa de las Américas (Cuba) y en Casa del Teatro (República Dominicana). En la función pública trabajó como presidente del ente regulador de los aeropuertos y de la comisión nacional de defensa de la competencia, subsecretario de política latinoamericana y primer embajador argentino en Angola.

'Ojos negros' comienza con una cita de Pepetela: "Hasta hoy los hombres, quietos, atónitos, están a la espera de Suku-Nzambi, padre de los lundas. ¿Aprenderán algún día a vivir? ¿O eso que van haciendo: producir comida para otros, matarse por deseos infinitos, siempre a la espera de la palabra salvadora de Suku-Nzambi, será realmente la vida?".

Una invitación a la acción. Y 'Ojos negros' es acción. Entra, por derecho propio, pensamos nosotros, en el género de relato negro. Negro por partida doble y hasta triple: por la trama, por el continente, África y por contener un tipo de personaje que ha dado mucha cancha a relatos negros: el militante revolucionario, clandestino, de los años 70, que se incorpora, derrotado, a la sociedad capitalista que quiso tumbar or tierra.

Reflejo de la realidad. Hemos visto la trayectoria vital de algunos de ellos: desde el que vende su alma al mejor postor hasta el que sigue, erre que erre, con la Revolución, pasando por el que termina alcoholizado, o el que acaba su vida anónimamente, sin olvidarnos de los que saltan, chaqueteros, de partido en partido, como mariposas de flor en flor (y perdón a las mariposas); son esos cínicos, como aquel que mudó al partido socialista, gobernante en aquel momento, y decía a sus antiguos camaradas, que lo visitaron en su despacho de subsecretario:

-Aquí me veís, camaradas, gobernando... con el permiso de los ricos de siempre.

Es un ejemplo. En el hogar patrio hay suficientes. Por Valencia anda el Blasco, ahora en la extrema derecha del PP, haciendo de las suyas.

Existe otro tipo de derrotado que, sin haber renegado de sus ideales de juventud, se deja llevar por la corriente de la vida y se mete en su cauce, sea cual sea el trabajo que le surja. Es el caso que refleja 'Ojos negros': un argentino (como el autor), antiguo militante de izquierdas (como el autor) acepta viajar a Africa con una misión: conseguir la firma de un tal Tony, hermano de la que lo contrata, para que ella pueda vender la casa paterna. El Congo y Angola (donde estuvo el autor de embajador) será el marco donde se desarrolla la mayor parte de la narración; narración de un tirón, frenética, sin descanso; los que hay, bien dosificados para que la tensión no atragante la lectura, los aprovecha el autor en darnos una visión del pasado del personaje; en ocasiones para mostrarnos aspectos de la realidad africana; verbigracia: el valor de las fuentes orales, el mundo de los antepasados, la significación de las máscaras, cita de autores que escriben sobre Africa (Conrad, Mailer, Pepetela, Gordimer), escena cómica como la del mono y aquí y allá pequeñas pinceladas sobre los diamantes... 

Diamantes, si, porque Miguel, el protagonista, en el ajetreo que comporta su misión, va metiéndose, casi sin darse cuenta, en una red de traficantes de piedras preciosas. Segura salvación a sus aprietos económicos. Aunque, como dice el refrán, la avaricia rompa el saco.

'Ojos negros' de paso nos muestra la corrupción en torno a esta joya, la violencia y la explotación de los mineros en trabajos agotadores en minas de la región de Lundas.

Relatada con lenguaje directo, claro, precisso. Y con modismos argentinos cuando el diálogo lo requiere, vocablos mexicanos cuando es preciso, y aderezado con alguna que otra frase en lenguas de esa parte parte del continente africano.

Relato circular, donde un policía mexicano, Vargas, de muy dudosa moralidad, va escuchando la grabación que Miguel hace de su peripecia africana; relato cuyas postrimerías se enlazan con el principio. Termina con final, relativamente, sorpresivo. Pero previsible, valga el contrasentido.

Un pero, una pega, muy dudosa: el personaje llamado Tony -opinión subjetiva nuestra- no lo vemos del todo bien construido.

Decíamos que el autor pone al comienzo esta cita de Pepetela y nosotros la leemos otra vez: "Hasta hoy los hombres, quietos, atónitos, están a la espera de Suku-Nzambi, padre de los lundas. ¿Aprenderán algún día a vivir? ¿O eso que van haciendo: producir comida para otros, matarse por deseos infinitos, siempre a la espera de la palabra salvadora de Suku-Nzambi, será realmente la vida?".

Y si, sin duda alguna, es una invitación a la lucha, al combate. O, por lo menos, un deseo de que el pueblo se ponga a la brega, que los mineros se levanten. En 'Ojos negros', Calús, un minero, parece mostrar ese atisbo de esperanza.


Pepetela es un gran escritor africano. Le hemos leído Mayombé. El autor cita esta novela. Pepetela es angoleño. Blanco, por cierto. Luchó, con las armas en la mano, contra el colonialismo portugués. Eduardo Sguiglia y Pepetela se conocieron. A lo mejor... tienen ciertas concomitancias político ideológicas... que no vienen al caso literario, claro... pero nos asalta de pronto a la mente.