Mostrando entradas con la etiqueta reseña. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reseña. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de mayo de 2012

La triple negritud de 'Ojos negros'

Obra: Ojos negros
Autor: Eduardo Sguiglia
Ediciones Siruela, 2012
Colección: Nuevos tiempos

Mi alerta gugleliana me ha traido estos 'Ojos negros', narración del rosarino Eduardo Sguiglia.

Eduardo Sguiglia, que nace en Rosario en abril de 1952, es escritor argentino y regresa del exilio a principios de los años ochenta para afincarse en Buenos Aires. Es de suponer que tuvo que huir de la dictadura de los gorilas. Master en ciencias sociales, ejerció la investigación y la docencia universitaria en la Universidad de Buenos Aires y el CONICET. Autor de cuentos y novelas: Fordlandia (1997), No te fíes de mi, si el corazón te falla (1999) y Un puñado de gloria (2003); fueron traducidas al portugués, inglés, italiano y alemán, resultando finalistas en los concursos internacionales Dublín Literary Award y Grinzane-Cavour. Fordlandia, por cierto, fue seleccionada como una de las cuatro mejores obras de ficción por The Washington Post (2000). Su última novela es esta que acabamos de leer, “Ojos Negros” (Ediciones Siruela, 2012). Ha participado como miembro de jurados de narrativa en Casa de las Américas (Cuba) y en Casa del Teatro (República Dominicana). En la función pública trabajó como presidente del ente regulador de los aeropuertos y de la comisión nacional de defensa de la competencia, subsecretario de política latinoamericana y primer embajador argentino en Angola.

'Ojos negros' comienza con una cita de Pepetela: "Hasta hoy los hombres, quietos, atónitos, están a la espera de Suku-Nzambi, padre de los lundas. ¿Aprenderán algún día a vivir? ¿O eso que van haciendo: producir comida para otros, matarse por deseos infinitos, siempre a la espera de la palabra salvadora de Suku-Nzambi, será realmente la vida?".

Una invitación a la acción. Y 'Ojos negros' es acción. Entra, por derecho propio, pensamos nosotros, en el género de relato negro. Negro por partida doble y hasta triple: por la trama, por el continente, África y por contener un tipo de personaje que ha dado mucha cancha a relatos negros: el militante revolucionario, clandestino, de los años 70, que se incorpora, derrotado, a la sociedad capitalista que quiso tumbar or tierra.

Reflejo de la realidad. Hemos visto la trayectoria vital de algunos de ellos: desde el que vende su alma al mejor postor hasta el que sigue, erre que erre, con la Revolución, pasando por el que termina alcoholizado, o el que acaba su vida anónimamente, sin olvidarnos de los que saltan, chaqueteros, de partido en partido, como mariposas de flor en flor (y perdón a las mariposas); son esos cínicos, como aquel que mudó al partido socialista, gobernante en aquel momento, y decía a sus antiguos camaradas, que lo visitaron en su despacho de subsecretario:

-Aquí me veís, camaradas, gobernando... con el permiso de los ricos de siempre.

Es un ejemplo. En el hogar patrio hay suficientes. Por Valencia anda el Blasco, ahora en la extrema derecha del PP, haciendo de las suyas.

Existe otro tipo de derrotado que, sin haber renegado de sus ideales de juventud, se deja llevar por la corriente de la vida y se mete en su cauce, sea cual sea el trabajo que le surja. Es el caso que refleja 'Ojos negros': un argentino (como el autor), antiguo militante de izquierdas (como el autor) acepta viajar a Africa con una misión: conseguir la firma de un tal Tony, hermano de la que lo contrata, para que ella pueda vender la casa paterna. El Congo y Angola (donde estuvo el autor de embajador) será el marco donde se desarrolla la mayor parte de la narración; narración de un tirón, frenética, sin descanso; los que hay, bien dosificados para que la tensión no atragante la lectura, los aprovecha el autor en darnos una visión del pasado del personaje; en ocasiones para mostrarnos aspectos de la realidad africana; verbigracia: el valor de las fuentes orales, el mundo de los antepasados, la significación de las máscaras, cita de autores que escriben sobre Africa (Conrad, Mailer, Pepetela, Gordimer), escena cómica como la del mono y aquí y allá pequeñas pinceladas sobre los diamantes... 

Diamantes, si, porque Miguel, el protagonista, en el ajetreo que comporta su misión, va metiéndose, casi sin darse cuenta, en una red de traficantes de piedras preciosas. Segura salvación a sus aprietos económicos. Aunque, como dice el refrán, la avaricia rompa el saco.

'Ojos negros' de paso nos muestra la corrupción en torno a esta joya, la violencia y la explotación de los mineros en trabajos agotadores en minas de la región de Lundas.

Relatada con lenguaje directo, claro, precisso. Y con modismos argentinos cuando el diálogo lo requiere, vocablos mexicanos cuando es preciso, y aderezado con alguna que otra frase en lenguas de esa parte parte del continente africano.

Relato circular, donde un policía mexicano, Vargas, de muy dudosa moralidad, va escuchando la grabación que Miguel hace de su peripecia africana; relato cuyas postrimerías se enlazan con el principio. Termina con final, relativamente, sorpresivo. Pero previsible, valga el contrasentido.

Un pero, una pega, muy dudosa: el personaje llamado Tony -opinión subjetiva nuestra- no lo vemos del todo bien construido.

Decíamos que el autor pone al comienzo esta cita de Pepetela y nosotros la leemos otra vez: "Hasta hoy los hombres, quietos, atónitos, están a la espera de Suku-Nzambi, padre de los lundas. ¿Aprenderán algún día a vivir? ¿O eso que van haciendo: producir comida para otros, matarse por deseos infinitos, siempre a la espera de la palabra salvadora de Suku-Nzambi, será realmente la vida?".

Y si, sin duda alguna, es una invitación a la lucha, al combate. O, por lo menos, un deseo de que el pueblo se ponga a la brega, que los mineros se levanten. En 'Ojos negros', Calús, un minero, parece mostrar ese atisbo de esperanza.


Pepetela es un gran escritor africano. Le hemos leído Mayombé. El autor cita esta novela. Pepetela es angoleño. Blanco, por cierto. Luchó, con las armas en la mano, contra el colonialismo portugués. Eduardo Sguiglia y Pepetela se conocieron. A lo mejor... tienen ciertas concomitancias político ideológicas... que no vienen al caso literario, claro... pero nos asalta de pronto a la mente. 

jueves, 3 de mayo de 2012

'FRAP, una temporada en España' o memorias de una derrota


Libro: FRAP una temporada en España
Autor: Riccardo Gualino
Editorial: Amargord ediciones
Primera edición: 2010
Traducción: Matilde Muñoz

No conocimos a Riccardo Gualino. Ahora, con esta obra, nos hacemos una idea del personaje. Nació en Roma (Italia) el 27 de abril de 1941. En 1961 se traslada a España para trabajar y en 1962 se matricula en la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas en la Universidad de Madrid. Al año siguiente se integra en la organización del PCE dentro del ala pro-china y pro-albanesa y poco después sale de tal partido, entrando a formar parte del PCE(m-l). Es detenido con un tiro a bocajarro en la cara en el mes de marzo de 1965 permaneciendo en la cárcel hasta finales de 1968. Sale de prisión y vuelve a Italia  integrándose en el FRAP. Al poco tiempo regresa a España y es detenido, por breves periodos, en dos ocasiones. Publicó numerosos artículos en la prensa clandestina bajo el seudónimo de Mariano Alcántara.

El título de la obra, así, tal como aparece, nos invita a un camino que luego, leído, no es lo que imaginábamos. En realidad no trata del FRAP en su conjunto sino de Riccardo Gualino en particular. Ya en la contraportada, que no habíamos ojeado, se dice que son memorias. Las de él. Las de Riccardo. Y en ese sentido podríamos pensar que, siendo italiano, como es, se pasó una temporada en España metido en el FRAP. Y luego se fue. 

Aunque nosotros nos acercamos al libro pensando que tal vez se refería a lo fugaz, a lo efímero, a lo corto, de la actuación histórica del FRAP. Si bien intensa. Vino el FRAP y desapareció. Cual relámpago en cielo despejado. Claro, no para los actores que creían (o creiamos) en un firmamento borrascoso con gran tempestad y aparato eléctrico. Algo de esto trata el lbro. De pasada. 


-De que la tormenta solo estaba en la mente de los jóvenes revolucionarios de la organización -pensamos, nosotros, ahora, a toro pasado.

Sobre esto tenemos un poco que contar: conocimos a un militante del FRAP de Castilla y León; un verano de 1973 o 74 ¿? nos dijo que iban a emprender acciones armadas; preguntamos si estaban preparados; él nos contestó, muy convencido, que sí; era julio o agosto; en septiempre estaba detenido; para nuestra sorpresa; lo vimos en una foto por televisión; o sea que no estaba preparados.

Poco después una durísima represión, encarcelamientos, torturas, juicios sumarísimos y pelotones de ejecución el 27 de septiembre de 1975 destruyeron al FRAP. No le dio tiempo a enraizarse. Quedó su ejemplo. Si. Pero para una parte mínima del pueblo español. Los que si estaban preparados fueron los franquistas. Tenían la fuerza y masas para darles aire.

De lo anterior también trata Gualino. Reconoce la derrota de las fuerzas revolucionarias. Aquí en España. Y en el resto de Europa. Apela a las nuevas generaciones para que le den la vuelta a la tortilla. Lo dice consciente de que él hizo, entonces, lo que pudo para que la clase obrera y el pueblo triunfaran de la reacción. Pero no puso ser. Ya lo siente. Desde un postura de seguir adelante. No desde la pasividad. A pesar de que está enfermo. De la enfermedad de Crohn. Dicha enfermedad ha acompañado parte de su vida. De tal modo que -según él- 'hay un antes y un después desde que tenía 40 años'. Le ha costado 3 operaciones quirúrgicas, la estirpación del colon y parte del recto, varias hospitalizaciones, la perdida de uno ojo, de un riñón...

-En fin, un desastre. De vez en cuando estoy mejor y otras peor. El estado italiano me ha concedido la invalidez al 80%.

Si, conviene leer el libro. Sobre todo los jóvenes. Aunque -repetimos- el titulo engaña porque no es del FRAP, desde su nacimiento hasta la extinción, de lo que trata, sino de la visión parcial de un actor, relevante eso si, que se muestra en estado de casi heroismo. Sin olvidarse de su compañera Matilde Muñoz. También con cierto heroismo. Le dedica un capítulo a su compañera amada. No es lo que esperábamos. Pero bienvenido sea un granito de arena para el montoncito que fue el FRAP en la reciente Historia de España.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Ramiro Gairín Muñoz, el amor y los pájaros


Gairín Muños, Ramiro
Que caiga el favorito /Ramiro Gairín Muñoz. - Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza, 2011
56 p.: 19 cm. - (La gruta de las palabras; 74)
ISBN: 978 - 84 - 15274 - 10 - 0
821.134.2-1<<19>>
__________
Así, como acaban de leer, viene este librito de poemas. Así de cuidado en el detalle ha visto la luz el poemario de Ramiro Gairín Muñoz. Hasta con ficha bibliográfica y todo. Los bibliotecarios lo agradecerán.

Nos vino por intermediación del amigo Antonio Tejedor. Él nos ha dado a conocer este poemario y a este poeta aragonés. Aunque aun no lo hemos tratado, pero quien sabe...

El librito lo hemos leído varias veces. Se tardan pocos minutos en hacerlo. Empero son necesarias segundas lecturas. Al menos a nosotros que somos de otra generación. Educados en otros gustos. Marcados y conformados por ellos. Gustos que nos rodean como una capa. Pero que no queremos que sea impermeable. Incomunicativa. Queremos empaparnos de otras poéticas para romper esa línea divisoria entre generaciones. Estas palabras son de acercamiento. De diálogo. Hasta con nosotros mismos. Palabras cordiales. Sinceras.

Nuestra intención es hablar, valga el verbo, de un amigo al que acabamos de conocer. No  descubrir y presentar a un poeta genial o mostrar una joya. No. Ni estamos preparados para ello, ni creemos que nadie sepa lo que es eso. Algunos, es cierto, no apean de sus labios eso de 'criterios literarios' cuando son unos sectarios de su peña, grupo o capilla. Pero ni estos sabidillos, ni el resto, puede saber, menos hoy en día, quien destaca o no, cuando hay cientos de poetas que escriben... qué digo cientos... ¡miles! No hay mas que echar una ojeada por la Red. 

Y sin tener estos achiperres para navegar, que los tenemos, en nuestra vida particular hemos conocido a numerosos poetas y tratado a algunos de ellos. Pondremos unos ejemplos: en Euskadi, en la década de los 80 del siglo pasado, conseguimos reunir en una antología a cerca de 80. De esos tuvimos cierto trato con Jorge Oteiza (gran escultor pera también poeta), Luis Mari Mújika, Carlos Aurtenetxe, URKO (cantante y poeta), Julia Ochoa, Juan Kruz Igerabide, Ricardo Ugarte (escultor y poeta), José Agustín Arrieta, Felipe Juaristi. Mas tarde, en Avila, conocimos a Luis Felipe Comendador, un notable poeta salmantino que editaba una revista y sabía de muchísimos con sus direcciones y teléfonos. Un nutrido grupo de ellos se reunieron en Avila para formar una antología, 'Feroces, radicales, marginales y heterodoxos en la última poesía española', edición de Isla Correyeroque editó DVD. De ese entorno conocimos, y tratamos, a José Luis Morante que, además de poeta, es crítico connotado. Tenía una revista en Rivas Vaciamadrid. 'Prima Littera' se rotulaba. Y allí publicó a numerosos poetas. José Luis Morante, profesor de literatura, se ha dedicado en cuerpo y alma a la poesía. Es un pozo de sabiduría en esa parcela. 

Él y Comendador nos hablaron de Antonio Orihuela como muy buen poeta. Otros, así mismo, nos lo han alabado. Desgraciadamente, ni lo hemos tratado ni hemos leído nada de él. Pecado que confesamos. Pero de esa onda, eso tenemos entendido, son 'david gonzáles' (así, con minúsculas se firma, si bien a nosotros nos parece mayúsculo) y Karmelo Iribarren. Y, tirando del hilo, la lista se fue incrementando peligrosamente.

Por aquel entonces leímos en la revista 'Claves de la razón practica' unas cartas entre un miembro de el grupo, secta, peña o capilla poética 'Poesía de la experiencia' luego de la 'Nueva sentimentalidad' (o al revés) y un miembro de otro grupo, corro, banda, secta o capilla 'Poetas de la libertad', o algo así (porque se reunieron en un bar de la calle Libertad de Madrid), sevillano (si mal no recordamos) y ambos se tiraban a la yugular... literariamente hablando... de premios, dinero, fiestas, comidas, becas, viajes pagados, turismo... Solo quedaba proporcionarles un arma para que corriera la sangre envuelta en juergas, cócteles, islas caribeñas, wiskis, putas... Los primeros editaron una antología, '1917 versos' se tituló (si la memoria no nos falla) Jugaban con la fecha histórica de la Gran Revolución de Octubre en Rusia. Eran comunistas o marxistas (no sé, eso decían) y tenían por capitán a Alberti. Y la leímos. Mejor, o peor, para nosotros, pues conocimos a Benjamín Prado, Egea, Salvago... Y siguiendo siguiendo se tejería una hermosa ristra de poetas. Otra. Sin ir mas lejos, en esta 'Gruta de las palabras', donde han sacado el librito que aludimos, hay 74. En ella aparece un nombre, Juan Carlos Elijas al que, en su día, le publicamos algunos poemas y +. Elijas era (o es) del grupo, capilla, cuadrilla, o secta, bautizada Mediona. Cenáculo poetil de Tarragona del que, seguro seguro, podría salir otro porrón de poetas. Si lo unimos a nuestro gusto por poetas revolucionarios latinoamericanos y o poetas africanos y de la 'Negritud'; + los poetas de la revista 'Zurgai' (Bilbao), + la 'Galleta del Norte' + la desaparecida 'Kantil' de Donosti, + 'Aullido', del Sur de Andalucía, de Uberto Stabile (escribimos de memoria y nos podemos engañar) poeta y editor independiente, + 'El Cobaya' de Avila, + la colección de poetas en torno a Juan Gonper, +, cuando homenajeamos a Vicente Aleixandre, los poetas que giraban en su torno: Concha Zardoya, Leopoldo de Luis, José Hierro, Carmina Casala, Antonio Quintana, Antonio Casares, Alejandro Duque Amusco, Pere Ginferrer... innumerables como los mártires de Zaragoza... saldrá de todo estos un bosque de poetas, solo en nuestro terreno particular, personal. Si extendemos la mirada y agregamos los de las lenguas vernáculas de las comunidades 'históricas', + los que han surgido en el resto de las comunidades, + los que escriben para su propio solaz y el de sus amigos, + ... esto se convierte en una selva de vegetación enmarañada en la que nos perdemos como en un laberinto.

De modo que, en este bosque o selva o laberinto, querer hallar joyas y presentarlas, en este escrito, como si fuera notas brillante en pentagrama de oro, sería muy pretencioso por nuestra parte. Y siendo, como somos, aficionadillos, mas estúpido aun. Solo el tiempo podrá a cada uno en su sitio. O el viento, 'excelente cosechero', según León Felipe.

Por lo que, al escribir esto,  solo pretendemos dar la bienvenida a nuestra casa a un nuevo amigo. Desearle que el viento le proporcione un buen vino. Y hablarle de nosotros. Del aire fresco que representa su librito. Mas necesario, si cabe, cuando necesitábamos orear nuestra casa.

Y si, hemos escuchamos con sumo interés lo que nos dice 'Que caiga el favorito'. Quien, con sinceridad, nos habla de su amor, de la mujer amada a la que presenta como 'fresca costumbre de ser simple tormenta, rama tierna' en cita de Octavio Paz. Ella, nos viene a decir, es quien sostiene el vuelo. Y, siendo así, se sorprende de que él haya sido elegido para ocupar su corazón. Se sorprende, porque no va por el mundo, precisamente, destacando, no llega a las casa tocando tambores, ni va por ahí con alharacas, sino que es callado, sencillo, pardo como gato pardo en la noche, uno mas de los 'pobres comedores de manzanas' como nos apodaba Neruda. Pero, en fin, ha tenido la suerte de ser amado. Y lo proclama lleno de gozo. Nos lo dice. Y a los cuatro puntos cardinales de la ciudad para llenarla 'de este amor con el que nos esperamos'. Lo que le inquieta, le da algo de miedo, es que que pueda apagarse, que 'el estar lejos no estés aquí', que deje de arder, como hoy, en el cristal del tiempo. Porque del futuro nada sabemos lo que puede depararnos, excepto que habrá 'viento en contra y cerezas'. Por eso todo lo que se haga aquí y ahora importa. Este amor importa. 

En este punto el poeta puede que se de cuenta, aunque no nos lo cuenta, que este cuento, esta historia, este amor, dentro de los miles de amores, historias o cuentos que cuentan los miles de poetas... cuenta mas bien poco. Entonces, ¿qué hacer?... ¿callarse?... No. Seguir en la vereda, porque si te callas 'el silencio es un bosque poco a poco sin luz' y 'te deja sin pájaros'. 


Si esto ocurriera, nos preguntaríamos -lo hacemos porque el poeta deja espacio en los poemas para ello-, ¿quién tendría la tentación de vuelo, quién?... ¿quién nos anunciaría la primavera, quién?... ¿quién llevaría la alegría hasta los parques, quién?... ¿quién le infundiría esperanza al desahuciado, al que no puede pagar la letra de la luz, del agua, del banco, o no puede adquirir alimentos o medicinas en las multinacionales, quién?... O ¿quién volaría hasta los barrotes del prisionero anunciándole cada día el albor y transportándole en sus alas el olor de las rojas amapolas, los botones de oro o los lirios morados de mayo, quién?... 

Sin voz, ¿quién cantará y contará las hazañas de los pueblos, quién?... ¿Quién le dirá a ese o a esa que también fueron el centro del mundo, quién?... Y sin voz, ¿cómo le dice el poeta a su amada que una noche de haikus la llama del portátil la tiznaría de azul, cómo?... 


Y sin voz ¿cómo podríamos levantar el tono de voz exclamando ¡Que caiga el favorito!, cómo?... ¿Cómo podríamos abominar de las guerras desde el silencio, cómo?... Porque a veces, en su tarea, el poeta  tiene que renegar de coserse los labios porque 'la chica tiene marcas de heridas en los pies'. Y hay que decirlo. Como hay que cantarle las cuarenta a las compañías eléctricas, a los bancos y a las multinacionales... Pero eso es otra historia.

Ante todas estas cosas mira para la puerta y la ve a ella. La ve salir. Y dirigiéndose a su amada le habla: 'Me hace gracia porque dices por qué sonríes sonriendo'. Fin.

Hasta aquí este breve poemario. Este aire fresco. Joven. 

Gracias a su autor y al amigo Antonio Tejedor.

Ahora bien, tenemos que ponerle un pero. Nobleza obliga. Nos hubiera gustado (es subjetivo) una mayor acidez con el sistema. Con esta mierda de sociedad. No un panfleto, no. Aunque tampoco despreciamos los panfletos poéticos. Los poemas de lucha. Si tienen arte, pueden hacer hervir la sangre e incitar 'a moverse los unos hacia los otros'. Un Ejemplo el guatemalteco Julio Fausto Aguilera
"Con un verso/  es verdad/ no votas a un tirano.
Con un verso no llevas pan y techo / al niño vagabundono llevas medicinas / al campesino enfermo.
Sobre todo, no puedes / hacerlo ahora mismo.
Pero... Vamos a ver:
Un verso / bien nacido y vigorosoy otro más encendidoy otro más desveloy otro verso más fuerte y más verazle dan vida / a un sueño que recogieron tiernoy ese sueño de muchos, ya nutridose vuelve una concienciay esa conciencia, una pasión, un ansia...
Hasta que un díatodo -sueño,  conciencia, anhelo-, compacto se organiza... y entonces viene el gritoy el puñoy la conquista...
En la efigie de la conquista brilla una diadema: el verso."
Le hemos leído por ahí, sin saber el por qué, que no le gusta hacer poesía social. Le parece un panfleto. Aunque lo entendemos. Viniéndonos, al respecto, el recuerdo de lo que le ocurrió a Gil de Biedma con el poema 'Pandémica y Celeste' al reescribirlo colocándole palabras como joder, polla, coño y alguna otra de ese matiz sexual. No lo aguantó. Le pareció malsonante. Feo. Y es que, según Ramón Irigoyen, tenía en el cerebro metido el catecismo católico del Padre Astete. Quería decir que tanto nos han lavado el coco que no sabemos salir de los cánones marcados. 

Puede que al poeta aragonés le ocurra algo parecido. O no. Tantas toneladas de ideología conteniendo las palabras tolerancia, respeto, diálogo, perdón, olvido... Muy bonitas pero en una sola dirección. Tanto machacar en esa dirección que, por ejemplo, las palabras ricos y pobres, amos y criados, explotadores y explotados, proletarios y capitalistas, lucha de clases, opresión, rebeldía, protesta, huelga... nos suenan mal en un poema. Poema malsonante. ¡Bah, un panfleto! 


Cuando se rueda una película de lucha popular, de lucha de clases, pobres contra ricos (a veces ocurre en la historia, no lo hemos inventado) se dice que es una película política, demagógica, violenta, intolerante... ¡Bah, panfletaria! Eso dicen, por ejemplo, de los films de Ken Loach. Pero películas de ese jaez nos las echan todos los días y a todas las horas (los yanquis sobre todo) y nadie dice nada. ¿No será que tienen, o tenemos, en el coco, gravado, el catecismo burgués del Capital?

José Mª Amigo Zamorano

__________
Destacamos algunos poemas:

Un silencio es un bosque
poco a poco sin luz


se escucha el movimiento
de animales nocturnos
las tramas de los árboles


se presiente algo malo
que casi nunca ocurre


y te deja sin pájaros.

(Zaragoza, octubre de 2009)

---

Te han encarnado
en mi sueño los álamos
desnuda y ávida


noche de haikus
la llama del portátil
te tizna azul.

(Zaragoza, febrero de 2010)

---

Me pasa como a Truffaut


detesto las películas de guerra


solo salvo el momento
en que saco tu foto del bolsillo
y me pongo a mirarla en la trichera


con los pies en el barro


y dejan de escucharse los disparos.

(Zaragoza, mayo de 2010)

miércoles, 21 de octubre de 2009

Me llaman el solitario

En noviembre la Editorial Txalaparta lanzará al mercado el libro 'Me llaman el solitario' con el subtítulo 'Autobiografía de un expropiador de bancos'. Su autor Jaime Giménez Arbe, bautizado por la policía como 'El Solitario'.
.


De él dice la editorial en su boletín de otoño 'Gure liburuak' lo siguiente: "Provisto de una conciencia política y de un bagaje cultural y existencial nada común, en esta autobiografía, escrita a mano, desmonta la farsa judicial que le condenó a 40 años de reclusión por la muerte de dos guardias civiles. Y narra también sus relaciones con el movimiento anarquista europeo y con el nacionalismo corso."
.



El autor:
.


Jaime Giménez Arbe nació el 12 de enero de 1956, en el barrio madrileño de Chamberí. Es hijo primogénito de la maestra Marisol Arbe y de Jaime Giménez, un resistente republicano vasco encarcelado por Franco. En este hogar antifascista se educó Jaime, quien a los 16 años conoció por primera vez la cárcel, habiendo pasado a lo largo de su agitada vida por diferentes prisiones españolas, británicas, suecas y portuguesas. En Carabanchel fue testigo de cómo unos carceleros sin escrúpulos amputaban las manos de un amigo suyo, discapacitado psíquico, como castigo por una chiquillada. En ese momento -dice la editorial- se declaró en guerra contra el Estado y dedicó su vida a 'expropiar' bancos. Estudió en el Liceo italiano de Madrid y habla correctamente cinco idiomas, ha viajado por medio mundo y es, además, músico, piloto de helicópteros, patrón de embarcaciones y técnico en refrigeración y aire acondicionado, su trabajo habitual. Tras su detención en el 2007 en la localidad portuguesa de Figueira da Foz -termina diciéndonos la Editorial Txlaparta- se encuentra actualmente en la prisión de Monsanto, en Lisboa.
-

miércoles, 12 de agosto de 2009

Buchi Emecheta: Kehinde

Título: Kehinde
Autora: Buchi Emecheta
Editorial: Ediciones del Bronce

(Ahora ha sido reeditada por la editorial Belacqua)

Pensando en el final de Kehinde nos acordamos de un poema muy muy cortito del poeta vasco Karmelo Iribarren: 'Llegar al fin / hasta la puerta / de tu casa, / entrar, / echar todas las cerraduras, / y, como quien saborea / el sabor de la venganza, / decirlo: "ahí / os quedáis, / hijosdeputa". Una respuesta sin duda hacia las hijoputeces del mundo.
Así Kehinde, la protagonista de esta novela, quien tras casi 20 años de estancia en Londres tiene que volver a Lagos (Nigeria), de donde es oriunda, pues su marido, también nigeriano, regresó antes que ella y apenas le dice nada de lo que hace allí.

Lo que encuentra en su tierra natal es una situación que, siendo normal, a ella le resulta ya difícil de aguantar. Empezando por el insoportable olor de las basuras. Y siguiendo porque su esposo se ha hecho polígamo, tiene un nuevo hijo y va del segundo con una nueva mujer. Esto último la enfurece, acordándose de que él, precisamente, la empujó a abortar en la capital inglesa cuando quedó preñada del tercer hijo. Y ahora lleva camino de dos...
Su pareja se le vuelve un desconocido.
Para más inri la marginan, la desprecian, tanto que hasta es menospreciada por la sirvienta; para agravar más su situación... se aburre de no hacer nada y para colmo de males no encuentra trabajo en Lagos.

De modo que se ve abocada a volver a la ciudad del Támesis. Afortunadamente tiene su casa que no vendió. Allí rehace su vida. Estudia sociología. Y, cuando uno de sus dos hijos viene de Lagos a visitarla, la sorprende jodiendo con uno de los inquilinos. Se lo reprocha diciéndole a su madre que debe echar a ese novio de casa. Le contesta al hijo que en su morada está quien ella quiere, que su padre tiene una nueva mujer y el hijo no le ha dicho nada. El vástago, su vástago, le echa en cara que no se acuerde de su marido que está allí, en Lagos, sin trabajo; él, si él, su padre, que lo ha enviado para que se haga cargo de la casa, la ponga a su nombre, estudie y defienda a su madre.
Kehinde mira a su hijo, alaba su intención de defenderla, añadiéndole, sin embargo, que ella sabe defenderse sola; en cuanto a la casa... ¡ah la casa!... es suya, ella paga la hipoteca y, algún día, quizás, sea de su hijo.
Este se marcha enfadado, mientras ella bebe te con fruicción y sonríe como diciendo para su coleto: 'ahí os quedáís olores nauseabundos, poligamias, desprecios, corrupción, machismo...'
Y es que, con 40 años, en Nigeria, sería una vieja; en Inglaterra tiene, aun, mucha vida por delante.

----------

Como se ve, en el choque de culturas triunfa la europea en ella, en él la africana. La novela trata de más cuestiones, pero ésta es la principal. Creemos que está un poco escorada hacia lo politicamente correcto: marginación de la mujer en Africa y una Europa engalanada con todo un rosario de derechos.
¡Ojo! No queremos decir que no sea cierto, pero también lo es que, Nigeria, es muy grande y ¡no digamos Africa!
No se entienda que negamos una realidad. En el caso de la escritora se da esa realidad. Es difícil no ver que la propia escritora, Buchi Emecheta, estudió sociología como la protagonista de la novela, que tuvo 5 o 6 hijos a los que cuidar y mantener. Y abandonada o separada del marido. Lo que intentamos expresar -otra cosa es que lo logremos- que el desarrollo de la trama nos ha parecido demasiado líneal la toma de conciencia de ella como individuo singular que debe caminar con paso propio. Parece, como diría un médico de una operación fácil, de libro.

En el relato, eso si, intercala asuntos interesantes, como, por ejemplo, las creencias arraigadas en torno a los gemelos; o acerca de dioses particulares o cri; o la visión, ciertamente enriquecedora para los que hemos vivido en un marco judeo cristiano, de padres y madres que no es necesario que sean dos, sino que ese rol puede llevarlo a cabo toda una comunidad, con lo que el protagonismo de los engendradores pierde fuelle.
Ante todo ello emerge el esquema de mujer occidentalizada.
Habría que ver en qué zonas la mujer está inferiorizada y sumisa, porque Nigeria, ya lo hemos dicho, es enorme.
Muchas veces depende de la religión. Suponemos que aquí, en este caso, la influencia de la religión es determinante tanto si es cristiana como musulmana.

Más cosas: la parte del aborto en el relato, es casi un grito contra el aborto; la liberación de la mujer es, cómo decirlo, la libertad de una mujer, no una cuestión social; el divorcio no es un derecho de dos, sino la obligada separación impulsada por uno: el marido, el hombre.

Por último decir que de todo lo que trata lo hace muy comedidamente. Incluso el sexo. Que, nos atrevemos a decir, nunca, jamás, es comedido. Y si muy bestial. En todas las razas. Ya lo dice el refrán (brutal, por cierto): 'cuando las ganas de joder aprieta, ni a los vivos, ni a las muertos, se respeta'.

En fin, merece que esta obra la lean, sobre todo, mujeres, pues mujer es la escritora y mujer la protagonista. Y tal vez saquen otra visión que la nuestra. De machos.

A pesar de todo, a pesar de alguna parte inverosímil (como la del jeque árabe y la limpiadora) nos ha gustado. Y más: nos ha enseñado.

martes, 20 de mayo de 2008

José Mª Amigo Zamorano: 'Fiat umbra', umbría muy luminosa

José Mª Amigo Zamorano: 'Fiat Umbra', de Isabel Escudero, umbría muy luminosa

Título: Fiat u
mbra; Autora: Isabel Escudero; Editorial Pre-Textos; Colección: La Cruz del Sur; ISBN: 978-84-8191-875-5; Ciudad: Valencia; Primera edición: marzo de 2008


Aun recordamos, a pesar del tiempo transcurrido, lo que nos contaba un labrador zamorano, el sr. Ezequiel Romero, que andará ya por cerca de los cien años, una mañana temprano, en el campo, en un descanso de la faena, mirando los tejados de un pueblo de Tierra del Vino, El Piñero, cuando una chimenea tras otra dejaba salir su estela de humo y comenzaba a teñirse de rojo la amanecida:


-¡Qué hermosas las mañanas ahora en verano! ¡Qué contento nos producen los días! Y no en invierno que a las cinco de la tarde está todo oscuro que parece de noche y se los llena todo de tristeza.



Fue un una reflexión corta, breve. Un chispazo, un relámpago poético. Un fogonazo natural de alegría que le atravesó el alma. Alejado, claro, de un quehacer poético escrito. Poesía de la comunión del ser humano con la naturaleza. Un pronto, un repente, un suspiro emocionado.


Solo hubiera necesitado, pero no sintió esa necesidad, un papel y un lapicero, o una pizarra y un pizarrín, para que hubiera quedado constancia escrita del momento.


-Porque, -dicen los campesinos-, lo escrito se puede leer y las palabras se las lleva el viento y no sabe uno si irán a parar a algún oído de persona para que pueda repetirlas.

No, no se sabe. Pero en este caso llegó hasta nosotros.


Esos instantes irrepetibles, como los del sr. Ezequiel Romero, se hacen eternos cuando ruedan de boca en boca. Entonces se hacen populares. No son de nadie y son de todos. Son del común, como ciertas parcelas de tierra en algunos municipios.


Empero para ello, en tiempos como los actuales, en que todo, o casi todo, florece y se mustia al poco rato, es imprescindible plasmarlos en letra impresa para que otro, uno cualquiera, pueda, al leerlos, ante un auditorio de amigos, sentirlos como propios y al mismo tiempo comunes en comunión con los demás.


La poesía, sin voz, sin música que nos acaricie el oído, no es casi nada; es, si acaso, tristeza de tinta que ha de borrar el agua o papeles que llevará el viento, al decir de Rafael Alberti.


Pues bien, para que la poesía pueda hacerse de todos y con todos música, palabra, emoción comunal... logre enraizarse entre la muchedumbre... por y para ese empeño ha venido recogiendo Isabel Escudero en escritura los instantes breves, los momentos fugaces que, en el trajín de sus días, alumbran su cotidiana existencia; esos fogonazos, esos relámpagos, esos chispazos escritos son como un diario de deslumbramientos: 'Relumbres de la mañana: / el rocío / en la telaraña'.


Por la mañana, por la tarde, por la noche; en la solana o en la umbría. En cualquier momento. Sobre todo en la umbría. Así se ven más claras, más brillantes, las cosas. No por casualidad el poemario de Isabel Escudero se titula 'Fiat Umbra' que ahora, en marzo de 2008, acaba de sacarle a la luz la Editorial Pre-Textos.


Un poemario donde ha querido dejar constancia de sus momentos. Momentos prendidos del universo humilde que le rodea, de pequeñas emociones que la naturaleza le trasmite, de reflexiones sobre la vida y sobre la muerte. Siempre alegres, luminosas, nada fúnebres. 'Tú y yo, / como la uña y la piel, / pero una astillita / le dio por joder'. Pudiera decirse que ha apartado lo oscuro, lo tenebroso de si. No dejando que el invierno amargue los días placenteros de la primavera y el verano. No permitiendo que haya una astillita que le de por joder. Que le entristezcan, como al sr. Ezequiel Romero, los días oscuros de la estación invernal.



viernes, 15 de diciembre de 2006

José Mª Amigo Zamorano: 'Los Jacobinos Negros'




Los jacobinos negros:Toussaint Louverture y la revolución de Haití


José Mª Amigo Zamorano (Copiado de la página Web 'Rebelión')


Al ver las imágenes de Sadam Hussein por televisión, convertido, casi, en un mendigo harapiento en aquel zaquizamí, recordé el triste final de Toussaint Louverture y el libro, editado en junio, de C. L. R. James, 'Los jacobinos negros', que lo recuerda. Y siguiendo esta estela de desgraciados gobernantes, caídos en desgracia, recordé a Milosevic. No quiero, yo, meter en el mismo saco a ambos con Louverture. Aunque, puntos de contactos, tienen algunos, en cuanto a sus más y a sus menos con los distintos imperialismos imperantes.

T. Louverture fue en esclavo negro haitiano que, ya con más de cuarenta años, se unió a la rebelión de los esclavos de las plantaciones de Santo Domingo, quienes, a finales del S. XVIII, se sublevaron contra la esclavitud y su inmenso sufrimiento, llegando a ser su jefe indiscutible. Puso, además, las bases para la independencia, como primer estado dirigido por esclavos negros, de Haití; estado que, este año, ha cumplido, precisamente, los 200, en medio de protestas, sangrientas, contra el tirano de turno, Arístides. Toussaint Louverture, atraído con engaños, fue preso, llevado a Francia en la fragata Heros en la noche del 7 al 8 de junio de 1802. Encarcelado en una mazmorra, húmeda y fría, del fuerte Fort de Joux, murió, poco después, el 17 Germinal del año XI (7 de abril de 1803) Es decir, fue asesinado, lentamente, por orden de Napoleón, a cuyas tropas había derrotado, en toda regla, utilizando la misma táctica de guerrillas que los españoles.


Neruda tiene, en su 'Canto general', un poema dedicado a este 'Libertador'. El gran poeta de la negritud, Aimé Cesaire, escribió un ensayo titulado 'Toussaint Louverture. La Revolución francesa y el problema colonial'. Una traducción, al castellano, del mismo, se publicó en La Habana en 1967. Muchos han tratado, en diversos libros, a este personaje. Pero, en fin, habría que destacar, porque estamos en su año y por su cercanía geográfica al cubano Alejo Carpentier -que ya trató en su novela 'El siglo de las Luces' la influencia de la Revolución Francesa en el Caribe- con su 'realismo mágico' en la novelita 'El reino de este mundo'.


Ahora, las editoriales 'Turner' y 'Fondo de Cultura Económica', han reeditado este clásico, 'Los jacobinos negros. Toussaint Louverture y la Revolución de Haití'. Cuando se publicó, en 1938, no podía imaginar nadie, ni siquiera su autor, que se convertiría en un libro de obligada consulta. Como el subtítulo reza, se trata de analizar este personaje dentro de su entorno, Haití y sus luchas contra los esclavistas e imperialistas de aquel tiempo: el Imperialismo Francés, Británico e incluso el Español que dominaba la otra parte de la isla, ya de capa caída.


Pero, ¿por qué, tenían, tanto interés, las superpotencias, en Santo Domingo, que no es una isla muy grande que digamos? : Santo Domingo (hoy Haití), para Inglaterra era dominar el Caribe, sus riquezas y controlar a los EE.UU. nacientes; y para Francia ¡ah, para Francia! ¡era la joya de la corona francesa!; difícil de entender hoy día, habría que decir que "Santo Domingo es, a la economía francesa del S. XVIII, más que toda Africa a la economía francesa del S. XX" (sic Aimé Cesaire ensayo citado) Veámoslo con números: 793 trapiches, 3150 añilerías, 789 algodonerías, 317 cafetales, 182 destilerías de aguardiente de caña, 50 cacaotales y además sus tenerías, tejares, caleras... Aunque tiene otra importancia supletoria: las riquezas que procura a la metrópoli y la influencia en su agricultura y en su comercio. Para mover todo este emporio de riqueza los blancos tenían, sobre todo, a las gentes de color. Gentes que estaban divididas entre: por una parte, los esclavos negros, propiamente dichos; y, por otra, los mulatos, de piel más clara, libres, propietarios muchos de ellos, pero sin derechos políticos. El resto de la población era blanca. Los blancos, a su vez, se dividían entre: grandes blancos (los colonos propietarios de las plantaciones) y pequeños blancos (funcionarios, comerciantes, abogados y otros) No paraban ahí las diferencias: entre las gentes de color, además de negros y mulatos, había toda una gradación: cuarterones, mestizos, marabús, mamelucos, grifos, sacatrás... Hay que decir que, entre los negros esclavos, los del servicio doméstico cocineros, criadas, niñeras, cocheros... constituían un grupo aparte, mucho mejor tratado, que los que trabajaban en las plantaciones. Todo esto, unido a las refriegas de los colonos con la metrópoli; de los colonos con los blancos pobres; de los colonos contra los industriales de Burdeos, Nantes, Marsella; de todos ellos, contra las gentes de color; y de las luchas internas de las gentes de color, da una idea de lo complicado de la situación. Sin embargo, C. L. R. James desentraña el complejo cuadro de rivalidades, a los que se le unía un embrollo mayor: las luchas políticas en la propia Francia y su repercusión en la isla. La burguesía revolucionaria francesa se debatía, dramáticamente, entre los principios de su revolución, inscritos en la Declaración de Derecho del Hombre, y la posible derogación de la esclavitud que le haría daño al bolsillo.

Todo esto, relatado de manera apasionante.

Una obra, que une la extensa información histórica con una visión, de conjunto, propia de una novela en el que Louverture es casi como un personaje de ficción novelesca. El autor, recuerda, al principio, algunas de las tortuosas salvajadas sufridas por los esclavos: hierros en las manos, maderos en los pies, máscaras de latón en la cara para que no pudieran chupar ni una pizca de azúcar, mutilación de piernas, genitales, oídos..., o lanzarles cera o azúcar hirviendo hasta matarlos, o enterrarlos, vivos, en tierra, hasta la cabeza y untarla con melaza para que acudieran los insectos, o colocarlos, de la misma manera, pero cerca de hormigueros, colmenas...

De modo que el lector, curado de espanto, no se sorprende de las salvajes matanzas de blancos en cada revuelta de esclavos. En fin, un libro, excelente, que nos va narrando como sortea Louverture los obstáculos derivados de situación tan compleja, como salva las múltiples complicaciones que le surgen, como se orienta dentro de esa selva de intereses, como barrunta, en sus tratos con el imperialismo, sus tretas y sus trampas, cuáles fueron sus errores, sus debilidades... todo ello lo describe admirablemente, C. L. R. James, alumbrado, sin duda, por los métodos marxistas. Hay que decir, por si alguien no lo sabe, que el autor es considerado, también él, como un clásico: un clásico del marxismo. Esa pugna de intereses, en torno a una colonia, descrita en 'Los jacobinos negros', nos puede servir de marco de referencia para lo que pueda estar sucediendo, hoy, en Iraq o en otros países. Incluso, nos puede servir, a nosotros, en España, para vislumbrar los potenciales conflictos, si antes no lo superamos, entre los aborígenes y los emigrantes que están llegando a España. Luchas entre trabajadores que, intereses inconfesables, pueden fomentar. Allí, Haití, un pueblo pobre y esclavo, demostró, que se puede resistir, e incluso vencer, al imperialismo; de parecida manera, vemos, hoy, en Iraq, que la Resistencia nos está demostrando, a los pueblos del mundo, que, el imperialismo, puede tener los pies de barro.