domingo, 13 de marzo de 2011

Make (*): LISBOA




«Sobre siete colinas, que son otros tantos puntos de observación de donde se pueden disfrutar magníficos panoramas, se extiende la vasta, irregular y multicolorida masa de casas que constituye Lisboa. Para el viajero que llega por mar, Lisboa, vista así de lejos, se erige como una bella visión de sueño, sobresaliendo contra el azul del cielo, que el sol anima» 

(Lisboa: lo que el turista debe ver. Fernando Pessoa.)

Lisboa, ciudad de los seis sentidos bañada por el Tajo, en la que uno puede libar su sabor añejo y sentir su olor contemporáneo, en la que uno puede impregnarse del color dorado de sus atardeceres.

Lisboa, ciudad con un halo particular, ciudad que otrora fue cabeza del imperio colonial, ciudad con historia y memoria, ciudad a la que uno desea volver acompañado de la mano y el recuerdo escrito de Pessoa o Saramago.

Lisboa, ciudad humana ya que ningún espacio tiene sentido fuera de la dimensión personal de quien la mira, ciudad con imán, ciudad que embriaga, ciudad dónde no se conciben los lugares, separados de quienes en ellos habitan.

Lisboa y su Chiado, la cultura que emanan sus calles, su luminosidad, con su Plaza del Carmo, testigo de la proclama de la Revolución de los Claveles después de sufrir los devastadores efectos del gran terremoto de 1775 y ser pasto de las llamas.

Lisboa y su fado, que flota en la soledad y en el ambiente melancólico de la nación que fue y que dejó de ser. Esa esencia que los portugueses llaman saudade y que es símbolo de su identidad, con esa fuerza hipnótica entre los foráneos que los lugareños no logran entender pero que tiene ese misterioso encanto que deja una huella inolvidable en el alma.

Lisboa y su Alfama, barrio humilde donde los haya, mítica e impregnada de las culturas de los pueblos que la conquistaron. Tremendamente rica en cultura y sensibilidad, sobre todo poética.





“Decididamente, viajar a Lisboa debería de convertirse en una peregrinación obligatoria”.

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(*) Make Martín o M.M. es una ex alumna que tiene en su haber ya numerosos artículos publicados en la prensa. Me ha enviado esta breve delicia sin publicar y, yo, José Mª Amigo Zamorano, orgulloso de ella lo pongo en este blog. Espero que no se ofenda.

jueves, 10 de marzo de 2011

'59 Segundos' para mujeres canallas


Recordábamos anoche, viendo el programa de televisión '59 Segundos', aquello que nos contara nuestro viejo amigo, el escritor Eusebio García Luengo (que en paz descanse) sobre una delegación de mujeres republicanas que yendo a pedir clemencia, a esposas de militares franquistas, por sus hombres encarcelados y a punto de morir fusilados, asesinados, regresaban exclamando:

-¡Esas mujeres son peores que ellos!

Lo recordábamos porque, eso mismo, nos pareció a nosotros que eran esas mujeres que hablaban en la tele. Esa noche estaban solo hembras ya que el día anterior fue el Internacional de la Mujer Trabajadora. Un guiño a la mujer. Así. En general. Haciendo tabla rasa de diferencias. Pero las hay: mujeres y mujeres. Una perogrullada. Aunque tiene su miga. Su sentido común. No son lo mismo las mujeres del pueblo llano que las encumbradas en el sistema.

Trataron, estas televisivas personalidades femeninas, de la posible huelga de los trabajadores de los aeropuertos. Que ven peligrar su puesto de trabajo. Y desde esas pingorotas, desde esas cumbres, desde esas alturas en las que están instaladas como comentaristas, no encontraron razón alguna para la huelga. Y les dijeron de todo menos bonito a los trabajadores: que qué se habían creido ellos... amenazar con paros porque 'alomejor' (y lo entrecomillaban) perdían sus puestos de trabajo... 'alomejor'... que otros (4.000.000) ya lo habían perdido y esos, si, tenían razones para protestar... vosotros os jodéis... que eran secuestradores de las vacaciones del pueblo español... que el Ejecutivo tenía que ser firme y no temblarle la mano a la hora de castigar a los que no fuesen a trabajar... que por su culpa iban a perder buenos dineros los negocios de hostelería y... y a eso no había derecho alguno... que estaban impidiendo, obstaculizando, que otros pudieran obtener trabajo... que ya era hora de regular la huelga para que se vayan enterando de lo que vale un peine... esos sindicalistas...

Ninguna se puso en lugar del que se ve en paro, de aquel que siente cómo la hipoteca le va apretando el cuello hasta casi ahogarle, que ve peligrar su piso, y ser expulsado del hogar con orden de embargo y a sus hijos en la calle... Ninguna se mostró ni una pizca de comprensiva con la única arma que los trabajadores esgrimen para defender su comida... Ninguna tuvo clemencia con esos asalariados que tiemblan de miedo al despido... A ninguna les importó un comino que los 4.000.000 millones de parados fueran incrementados con algunos más salidos de la privatización de los aeropuertos... A ellas solo le preocupaban las vacaciones y los negocios hoteleros. Lo demás... ¡mano dura a los huelguistas, a los sindicalistas!

Pero, ¿por qué esa dureza con unos simples trabajadores? La explicación viene de que miran a los demás como enanitos desde sus cimas; hasta ellas no llegan las zozobras, penalidades, inquietudes, angustias... de los currantes a los que critican; se consideran encastilladas, amuralladas, defendidas por el foso de la llamada libertad de expresión atestado de hambrientos cocodrilos que impiden que otros lleguen a tumbar sus argumentos ejerciendo ese mismo derecho. Es su torre de marfil. Allí se encuentran a gusto.


Y además porque, valga la paradoja, ven peligrar, ellas, su 'mantenencia', su sustento, sus vacaciones, y para asegurse bien en el puesto, pegadas como lapas al sistema, tienen que demostrar ser más duras que los empleadores para los que trabajan o las contratan: los banqueros, los dueños de las empresas, los patronos de los diarios, revistas, televisiones, radios; es decir: la patronal, el generalato del sistema. Del sistema capitalista.

Todo ello en torno al Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Y todo ello cuando se ha homenajeado con una película a esa diputada olvidada, Clara Campoamor, que tanto luchó por el derecho al voto para la mujer. En la II República. Y eso está muy bien. Y ya pueden votar y ser diputadas y senadoras y concejalas y alcaldesas y... ¿Y qué? ¿Ha cambiado el sistema? ¿Ya todos somos iguales? ¿No hay explotación del hombre por el hombre? ¿O de la mujer por la mujer? No, no, no. Aunque, si, es cierto, la burguesía, en eso, ha salvado su contradicción de sexo. Está más vertebrada que antes. La burguesía ya tiene dirigentes machos y hembras.

Pero... ¿y entre la clase obrera?  La situación ha cambiado mucho menos. Siguen estando bastante inferiorizadas. Las mujeres. 


No hay una mujer en general, sino mujeres de distintas clases: las burguesas y las proletarias. Las unas defiende el sistema y las otras deberían de luchar contra él.

Y cuando, entre el pueblo, oímos, muy a menudo, decir a alguna mujer:

-Tenemos que hacer una candidatura de mujeres.

Esa proposición no es una igualación de las mujeres del mundo, no, es una rebeldía contra cosas mal hechas por los hombres. O eso creen ellas. Porque entre hombres y mujeres del pueblo hay enfrentamientos, luchas, contradicciones. Empero son, como decía Mao, contradicciones en el seno del pueblo que hay que resolver. Porque no son irresolubles, no son antagónicas.

Mas existen, como ya hemos dicho, las otras, las burguesas, que cuando llega la hora de defender al sistema en que se hallan encuadradas se vuelven inmisericordes, duras, asperas, híspidas, cuando no crueles contra los enemigos de clase, como los obreros, que se aprestan a conmover los cimientos de su estatus de encumbradas matronas con huelgas y otras formas de protestar. 


Y eso, ¡no! ¡Ni hablar! ¡Por ahí no pasan! Lo vimos y oímos ayer en la televisión. Por la noche. En el programa '59 Segundos'


Y fue lo que nos hizo recordar aquello que nos contara, antaño, Eusebio García Luengo, de una junta de mujeres republicanas que fueron a hablar con esposas de militares franquistas a las que consideraban más asequibles y comprensivas que sus maridos y que exclamaron de vuelta de su misión:

-¡Esas hembras son peores que sus machos!



Fdo: José Mª Amigo Zamorano

lunes, 21 de febrero de 2011

Sankara, un hombre rabiosamente honesto


Libro: El África de Thomas Sankara
Autor. Carlo Batá
Editorial: Txalaparta
Año: 2011

La mayor parte de los españoles sabemos poco de África. La asociamos a esclavos, niños desnutridos, moscas, pateras... pobreza por doquier. Y ahora, de pronto, nos encontramos con revueltas en Túnez, Egipto y otros países. Y, ante la visión de arrojo, valentía, decisión de estos africanos, nuestra percepción se derrumba. Mas aun costará tiempo que se vayan del todo los escombros; quedarán por ahí bien visibles; se dirá por ejemplo:

-Esos son árabes. Casi blancos. Mediterráneos al fin. Europeos del sur.

Sin embargo se introducirá en las personas, poco a poco, la idea de que si esto ha surgido es porque no todo en África eran hambres, niños con la barriga abultada etc., etc., etc., sino también hombres y mujeres que trabajan y piensan en como solucionar sus hambres, malnutriciones, enfermedades, analfabetismos, sequías... 

De vez en cuando, es cierto, veíamos sobresalir a algún africano v. gr.: a Kofi Annan, Secretario General de la ONU y pocos más sin darle importancia. Cuando Wole Soyinka, el nigeriano, ganó el Premio Nobel de literatura, oímos hablar a la envidia, por boca de un escritor español, ya muerto, muy leído por la derecha franquista, despreciando lo que ignoraba, según nos enseñó Machado (D. Antonio), diciendo algo así como:

-¡Qué mierda de premio! ¡Si nadie conoce a ese escritor!

En fin...

Para ayudarnos a conocer esa otra África: la de los emprendedores, revolucionarios, arrojados, decididos y valientes, la de los que han ido sembrando de ideas el desierto y la selva, las sabana y los valles, para desembocar en estas sublevaciones, está este libro cuyo título particulariza el continente africano: 'El Africa de Thomas Sankara'. ¿Quién es ese Sankara que el rótulo menciona? A lo largo de 213 páginas se nos va perfilando este personaje que 'nació el 21 de diciembre de 1949 en Yako, entre Kaya y Ouahigouya, en el reino mossi de Yatenga, en la parte septentrional de la colonia francesa del Alto Volta', que fue presidente de esa colonia, rebautizada por él como Burkina Faso o tierra de los hombres dignos u honestos.

El libro consta de 8 capítulos con un prólogo, una introducción, un epílogo y 6 anexos, que sirven para completar la mayor parte de los capítulos, escritos por personalidades italianas.

Cada página que pasamos leyéndolo nos acerca, un poco más, a este personaje, lo hace más interesante, hasta convertirlo en excepcional, gigantesco casi, por lo sencillo y humilde; y sobre todo porque no sucumbe a la desesperación, a la impotencia, ante la inmensidad de los problemas que tiene que salvar para avanzar con su pueblo en pos de la resolución de los mismos.

Nosotros sabíamos algo de él. Recordábamos lo que René Dumont, al principio del primer capítulo del libro 'En favor de África, yo acuso', decía: 'Alto Volta no es un país "en vías de desarrollo", sino un país "en vías de destrucción"; cita con asterisco que rezaba a pie de página: 'Título del informe enviado al jefe de Estado de Burkina Faso, Capitan Thomas Sankara, como recensión del estudio que nos había pedido'. Esto nos mostró la presencia de un hombre preocupadísimo por su patria y contradecía las opiniones vertidas por unos burkineses, que se decían marxistas leninistas, a los que conocimos en un campamento internacional en la sierra madrileña, hace años.

Aunque el libro de Carlo Batá no es una biografía personal de Sankara, sino una exposición de su pensamiento político, en el primer capítulo hace un repaso de sus peripecias vitales: infancia, paso por establecimientos escolares hasta ingresar en la carrera militar a los 17 años 'en la École Militaire Preparatoire de Kadiogo, única posibilidasd de seguir los estudios para un joven proveniente de familia no pudiente'. De allí lo trasladan a la Académie Militaire de Antsirabe, en Madagascar. Estando en la isla africana escribe en su diario: 'Un militar sin formación política no es más que un criminal en potencia'. A continuación pasa a Pau (Francia), a Rabat (Marruecos) para regresar a su patria en 1974 nombrándole jefe de una unidad en el conflicto entre Alto Volta y Malí. Y ya está casi en la cumbre pues le atorgan el mando de la división de paracaidistas del Centre National d'Entraînement Comandos de la ciudad de donde conoce a Jerry Rawling que luego sería Presidente de Ghana. En 1981, tras ser ascendido a capitán, le mandan a la capital del estado y el presidente Saye Zerbo le nombra secretario de Estado para la Información. El gobierno en el que participa anula el derecho de huelga y detiene al secretario de la confederación sindical lo que provoca la dimisión de Sankara quien declara en la televisión: 

-No puedo contribuir a servir los intereses de una minoría.

'Lo detienen y encarcelan en Dèdougou donde le espera un  tribunal militar'. Los acontecimientos se precipitan: golpe de estado, derrocamiento del presidente, nombramiento de otro, Sankara recupera la libertad y es elegido jefe de gobierno.

Y es en el gobierno donde brilla con todo su esplendor, donde se agiganta su estatura solucionando problemas casi insolubles: el analfabetismo, la sequía, las enfermedades... la defensa del medio ambiente que en su país es vital, pues el desierto avanza y hay que pararle los pies 'reverdeciendo el desierto' que es casi como ponerle puertas al campo; desde ese puesto se ven con más claridad las necesidades del pueblo burkinés.

El de Sankara es un gobierno revolucionario que 'llegó al poder gracias a una alienza entre exponentes de la revuelta popular contra los gobiernos corruptos y un grupo de jóvenes militares coordinados por él'. Sabe que se debe a su pueblo y el 90% son campesinos indigentes 'arruinados por las tradiciones feudales y los restos del colonialismo, la inclemencia del clima y los privilegios de una ciudad voraz'. Este presidente rebelde está a favor del desarme mundial, de la independencia político-económica frente al imperialismo y el capitalismo. Es además el presidente más pobre del mundo, pues 'no podemos ser dirigentes ricos de un país pobre'. Lo que tiene es: 'unos libros, una motocicleta y una pequeña casa que sigue pagando a crédito'. Para demostrarlo es firme contra abusos y robos. Y cuando contempla en sanidad, o educación, por ejemplo, que el 80% del presupuesto se lo lleva el funcionariado, se pregunta: 

-¿De donde sacar el dinero para las reformas?... ¡Ah, mira, pues que se arrasquen los bolsillos esos prilegiados! La mayoría de mis paisanos no tiene de qué comer. Y el estómago no espera.

Y sacando de allí, de aquí y de acá consigue abastecer de agua y comida a los habitantes de su naciön: '10 litros de agua y 2 comidas para todos los burkineses'.

Pero para lograrlo ha tenido que abolir los privilegios de los jefes tradicionales y enfrentarse a la burguesía urbana, en el interior; y en el exterior enemistarse con las superpotencias, las multinacionales... Es decir: se ha granjeado muchos enemigos y poderosos. 

Si, es cierto que se han construido pequeños diques, acueductos, pozos; que se ha frenado el desierto, que se ha prohibido el corte abusivo de leña; que su capital ha creado un famoso festival de cine; y se han edificado muchas salas de cine; y escuelas, y hospitales; que se ha iniciado la construción de un ferrocarril para que llegue hasta las minas de manganeso, cosa que el Banco Mundial no quería. Como es cierto que no se ha conocido otro presidente como él que viaje en un turismo, que coma dos veces al día, que se abstenga de carne y bebidas multinacionales; presidente que lucha por las mujeres,  por no pagar la deuda externa, por la autodeterminación palestina, contra el aparheid sudafricano, contra la invasión soviética de Afganistán, y contra la invasión yanqui de Granada, a favor de la Nicaragua sandinista, de la revolución cubana, admirador del CHE... Todo eso es cierto. 

Mas los enemigos le han echado el ojo y se confabulan para pararle los pies. Los poderosos del mundo no podían dejar que su ejemplo se propagara. Y estaba escrito. El lo había vaticinado:

-No llegaré a viejo.

El 15 de octubre de 1987 era asesinado por un grupo de soldados a las órdenes de su compañero de gobierno y amigo Campoaré. De estos amigos está el infierno lleno. Por cierto, este traidor estaba casado con una hija de Félix Houphouët-Boigny.presidente de Costa de Marfil que fue un títere de Francia. Muy probablemente no estaría lejos del asesinato el colonialismo francés. Lo enterraron clandestinamente por miedo a la reacción popular. Que no se produjo. Y en el poder sigue este traidor que clausuró todos los planes, se compró un avión potente para sus traslados, cortando de ese modo la línea revolucionaria de ahorro. Pero la sangre derramada aun lo persigue: hoy mismo tenía que llegar a Abidjan en Costa de Marfil y las agencias informan que ha suprimido el viaje porque lo esperaban manifestantes protestando de su llegada con retratos de Sankara.

El libro plantea una cuestión -y con esto terminamos-: ¿Por qué no se levantó el pueblo burkinés protestando por su muerte?. Algo debió hacer mal en esos cuatro años. Pero el autor no responde a su pregunta. Si a otras muchas, de candente actualidad.

José Mª Anigo Zamorano


martes, 8 de febrero de 2011

José Mª Amigo Zamorano: Eusebio García Luengo (*) en 'La gallina ciega'


'La gallina ciega', si, 'La gallina ciega'. Así se llama una obra de Max Aub (1). Tiene 429 páginas en la reedición que acaba de sacar a luz el diario Público.

Pues bien, llevaba leyendo 331 y no había encontrado aun su nombre escrito. Tentado estuve de cerrarlo, cuando al pasar la página lo hallé: allí estaba Eusebio García Luengo citado en la siguiente pregunta: '¿Por qué García Luengo v. gr., no me dijo: soy Eusebio? No lo comprendo'. Y nada más, dentro de un corto apartado o capítulo (si puede llamarse así) de la 'La gallina ciega' que luego reproduciré (2).

He leído esta obra solamente por ver si lo que Eusebio me había comentado era cierto.

Eusebio García Luengo, para los que no hayan oído hablar de él que serán la inmensa mayoría, fue un escritor nacido en Puebla de Alcocer (Badajoz) pero que vivió la mayor parte de su vida en Madrid. Republicano, estuvo muy cercano a los comunistas y sobre todo amigo del escritor comunista palentino César M. Arconada. Según Eusebio su marxismo era de 'impregnación de ambiente'. Conoció a practicamente todos los escritores de la República. Hasta vivió cerca de Azaña pues tuvo unas relaciones estrechas con el cuñado del presidente de la República, Cipriano de Rivas Cherif. Ambos eran muy aficionados al teatro.

Citar los amigos y conocidos a los que trató sería interminable: ya en esta monarquía heredada del franquismo el Presidente del Tribunal Consttitucional fue amigo suyo Garcia Pelayo se llamaba, Elena Soriano, Cela lo invitó a su boda, Gerardo Diego, Carlos Gúrmendez, González Figueroa... Y antes Arconada, Wifredo Lam, Neruda, Sender, Machado...

Eusebio veraneaba en Las Navas del Marqués. Allí lo conocí por los años 90 del siglo pasado, entablé amistad con él y nos pasamos durante varios años charlando... Bueno, hablaba él solo. Y daba gusto oirle.

Creo que fue a raíz del discurso que tienen que leer los nuevos académicos para entrar en la Real Academia Española cuando me habló de Max Aub. Un nuevo académico entró en la citada institución y versó su discurso sobre Max Aub. No recuerdo el nombre de ese académico. Pero es un escritor muy connotado que ha escrito numerosas novelas. Algunas de peso, en páginas, considerable. Escritor al que no he leído. Un pecado que debo confesar. Aunque me condene al infierno. Este escritor, según los entendidos en los vericuetos de su novelería, es de un izquierdismo muy sospechoso, tanto que -siempre al decir de estos sabios en su escritura- tiene unas posturas de revisionismo histórico poniendo en el mismo nivel a los republicanos y a los fascistas que se sublevaron, arma en mano, contra el gobierno legal, legítimo, elegido en las urnas, de la República. En fin... eso dicen... de este literato que cogió la llave de Max Aub para penetrar en el recinto académico.

El ver resucitado a Max Aub no le sorprendió a Eusebio García Luengo. A pesar de ser un desconocido para la inmensa mayoría de los españoles. Como lo era el propio Eusebio. ¿Por qué no se asombró? Por dos cosas: una porque la vida da muchas vueltas y en literatura también y lo que hoy parece entoñado para siempre resurge, nuevo y luminoso, con las mismas galas de su juventud más joven; y segundo porque escribe muy bien. Esas fueron las razones de D. Eusebio.

Le dije que había leído algunas obras de Max Aub. Pocas. Que el FRAP lo había citado con admiración y respeto. Quizás por ser escritor valenciano. El FRAP tenía militantes valencianos relevantes. Quizás por eso... Sabía, eso si, que regresó del exilio a España -estaba refugiado en México- para dar una vuelta de pocos días y que se marchó diciendo que lo que mas le había gustado de la televisión española fueron las cartas de ajuste.

-No me extraña que dijera eso viniendo de él. No tenía pelos en la lengua. Si, efectivamente, a finales de los sesenta pasó por España. Yo asistí a la presentación de uno de sus libros.

-¿Lo conocías?

-¿Y quién no conocía a Max Aub?... Lo conocí y lo traté. Creo que llegamos a ser amigos.

-Pero no fuiste a saludarlo.

-No. No lo hice.

-Un poco desleal por tu parte.

-Bueno... Verás... Estuvo siempre rodeado de gente. Personas que ni lo habían conociddo, ni tratado, ni cristo que lo fundó. Y yo atrás, mirando. Con mi timidez incorregible. No me atreví. Me dio corte. El orgullo me pudo. Los tímidos somos muy orgullosos. Y eso nos paraliza.

-No te preocupes. Él tampoco se acordó de ti.

-Al contrario. Me cita en 'La gallina ciega'. Un familiar, que la ha leído, me ha dicho que me nombra reprochándome que no fuera a saludarlo. Yo no la he leído. Mi vista ya no me permite acceder a las letras. ¡Qué le vamos a hacer!

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El texto del apartado o capítulo o trozo o como quiera llmarse es el siguiente:

(2) "A firmar ejemplares de No que saca hoy Cuadernos para el Diálogo, en una librería (Cult-Art, ¡hazme el favor! Me recuerda el Pul-Mex de Puebla. Prefiero el segundo -una pulquería tal como su primera sílaba indica) de la calle Bravo Murillo, en el sótano, como debe ser. Parece que han repartido muchas invitaciones. Llegamos, bajamos, cien personas, ni tiempo tengo de quitarme la gabardina; me siento y me pongo a firmar ejemplares. Ni siquiera pregunto el nombre, me lo dan, añado 'sinceramente', 'con amistad', 'agradecido' etc., firmo. Otro. Otro. Otro. Ni siquiera levanto lacabeza para ver a quien le toca el ejemplar. Uno, otro, otro, otro.
Hasta que llega alguno que me toca de cerca: Gloria Fuertes -a quien hice avisar-. Luego, Luis Rosales: me quedo estupefacto, me levanto, flash, foto, abrazo.

-Gracias.

-¿Había sido conocido mío alguna vez?

Luego me enteré que allí había viejos amigos que 'no se atrevieron a acercarse'. Me doy a los demonios. ¿Cómo querían que los reconociera? ¿Por qué García Luengo v. gr., no me dijo: soy Eusebio? No lo comprendo.
A las dos horas no puedo con mi alma. Algún periodista -de los periódicos que ya se cansan de tanto ver hablar de mi- dirá. mas o menos: 'Un anciano medio calvo firma sin fijarse, como si no le importara'.
Si, sí me importa. Pero no puedo levantarme a hacer un discurso.
Todos, muy amables. Lo que quiero es meterme en la cama. Me duele la mano, la cabeza, los hombros, el alma. Pero estamos metidos en un engranaje."

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¿La obra? Bueno, es lo que es: impresiones de una visita. Impresiones que son muchas veces chispazos agudos, atinados, de la realidad de los años 70 del siglo pasado y de lo que ha venido a ser en el futuro. Una visión pesimista de los españoles, también. Entrevistas con numerosos escritores y editores. Merece leerse. No ha perdido gracia. Si actualidad, claro. Es necesario un comentario más pormenorizado que no es lo que yo quiero resaltar ahora.

Max Aub en 'La gallina ciega' páginas 331, 332; Diario Público, colección Voces Críticas, Barcelona 2010
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lunes, 7 de febrero de 2011

José Mª Amigo Zamorano: Antonio Varas, poemas bajo la lluvia


Ayer domingo fui a ver una muestra de pintura. Exponía Antonio Varas. Madrileño de 1954. Diez años más joven que yo. Es decir, jovencísimo. Licenciado en BB. AA por San Fernando de Madrid. 'Catedrático de Bachillerato en Bejar primero y luego en un instituto de Salamanca', según rezan las 'notas biográficas' del catálogo. 

Catedrático. ¡Ahí es na! 

Según me informaba mi amigo, el escritor Eusebio García Luengo, catedrático es un grado muy superior al de profesor. Me supongo que profesor es un grado muy superior a maestro. Yo fui profesor. Un tiempo. Corto. Hasta que el gobierno de turno decidió que habrían de llamarnos, a los profesores de las escuelas de niños, maestros. Maestros, como se decía antaño. A este amigo le gustaba más la palabra maestro que profesor. Y a mi, también.

Fui a ver la exposición con unos amigos y amigas. La muestra la componían cuadros de calles de ciudades (no todos) que, al artista catedrático, le son, pienso, más entrañables: Madrid, Salamanca, Avila, Valladolid... 

(Los puntos suspensivos quieren decir que tal vez hubiera alguna más, pero ahora no recuerdo. Este olvido, a mi amigo Eusebio García Luengo, que en paz descanse, el escritor ya citado, con 90 años le sublevaría. ¡Cómo se revolvía cuando no le venía a la memoria algún nombre!)

Cuadros de calles (la mayoría, he dicho, no todos pues también hay paisajes) con personas paseando bajo la lluvia con paraguas -los paraguas deben ser una obsesión- sin palo o cayado o vara, o como sea que se llame, por donde agarrarlo. Airosos. Paraguas airosos. Etéreos. Como etéreo es el momento que, al que ve y lo plasma en el cuadro, le trasmite el aire a su espíritu. Y lo transforma en instante eterno. O pudiera transformarlo. Salvo que antes de esa eternidad luminosa algo lo destruya: unos bárbaros, los gusanos, la lluvia, un terremoto, el fuego... Mas si eso no ocurre, esa milésima de segundo ofrecido a la vista queda gravado en la retina del artista 'Catedrático de Bachillerato' y volcado, el poema visual de singular cotidianeidad, en un cuadro. Para siempre. 

Eterno poema para placer de la vista. Poético instante del transcurrir de los días. Que no se da siempre. Que es un chispazo que se va como el humo si no es retenido. Un momento original. Originalísimo. Y no vuelve a repetirse nunca. Jamás. Ni en objetos, ni en personas, ni en colores, ni en luces, ni en temperatura sentimental. No hay tiempos iguales. Similares, quizás. Y esa riqueza que nos viene (y más al artista) hay que apresarla en la red de los colores. Una riqueza cromática que nos acaricia o nos araña (de todo hay en la Viña del Señor, no en la Viña Varas que es risueña, amable, cordial, o eso parece) y tenemos la necesidad de aprisionarla para que no se esfume como humo y devolverla envuelta en caricias o rasguños (no en el caso de Antonio Varas) que solo algunos pinceles logran perpetuar. 

Esto, para nosotros (me incluyo, claro) lo ha conseguido Antonio Varas. Cuya calificación, por supuesto subjetiva, es de sobresaliente. Así lo hice constar en un cuaderno que, en Las Navas del Marqués, tiene el Espacio Cultural de la Caja de Ahorros, a disposición del público contemplador.

Y para que conste en Internet lo hago en este blog. Por supuesto, el artista no necesita mi comentario. Pero si sirve para que otros vayan a ver sus pinturas habrá valido la pena.





Para mayor información:  http://www.antoniovaras.com/biografia.asp


jueves, 3 de febrero de 2011

Agustín Millares Sall (*): No vale (1)


Te digo que no vale
meter el sueño azul bajo las sábanas,
pasar de largo, no saber de nada,
hacer la vista gorda a lo que pasa,
guardar la sed de estrellas bajo llave.


Te digo que no vale
que el amor pierda el habla,
que la razón se calle,
que la alegría rompa sus palabras,
que la pasión confiese: Aquí no hay sangre.


Te digo que no vale
que el gris siempre se salga
con la suya, que el negro se desmande
y diga 'cruz y raya',
al júbilo del aire.


Vuelvo a la carga y digo: Aquí no cabe
esconder la cabeza bajo el ala,
decir 'no lo sabía', 'estoy al margen',
'vivo en mi torre' y 'no se nada'.


Te digo y te repito que no vale.
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(*)  http://es.wikipedia.org/wiki/Agust%C3%ADn_Millares_Sall

(1) Título tomado de del libro '40 Poemas', Editorial Helios, Madrid 1970, colección 'Saco Roto'.


lunes, 17 de enero de 2011

El 'Nunca se sabe' de Isabel Escudero, por J. Mª Amigo

Con fecha de octubre del 2010, la prestigiosa editorial valenciana Pre-Textos ha editado la obra de Isabel Escudero 'Nunca se sabe', título sugerente y juego de palabras muy usado por el común de las personas de habla castellana. Consta de 12 partes, a saber: 'Harapos I, II y III; 'Flor de vejez'; 'Ceniza de rosas'; 'Farolillos y candiles'; 'Poca cosa'; 'Ropa tendía'; 'Tu y yo'; 'Aullidos'; 'Coplas libertarias'; y 'Adivinanzas'; además un epílogo de rótulo 'De las mujeres'.

Poemario compuesto, generalmente, con poemas que denominan de arte menor; es decir: de pocos versos: coplas, proverbios, canciones, acertijos que, como la autora escribe, 'imitan al pueblo (que, al no ser nadie, es el solo dueño de la lengua viva) en los juegos de sabia polimetría, asonancias y otros trucos'. 'Y, en cualquier caso, -seguimos leyendo la introducción de Isabel Escudero- poco pueden parecerse a lo que hoy día se produce y se vende como poesía, ¡qué se le va a hacer!'.

Pero la raíz, el origen de estas composiciones, no está solo en el pueblo sino que, en numerosos casos, son expresión de los sentimientos que embargan a la creadora y otras, las menos, emanan de haikus o josrasani japoneses de Abbas Kiarostani, Taneda Santôka e Issa Kobayasi.

 (Este último tiene el mismo apellido que Takiji, escritor comunista japones nacido en 1903 y muerto, tras brutal tortura por la policía secreta, el 20 de febrero de 1933; su novela 'Kanikosen, el pesquero', en el que se reflejan los jóvenes japoneses sin empleo o con empleo precario, ha estado en el primer puesto de ventas en Japón y traducida y editada en España en marzo de 2010)

Otras influencias tiene la poesía de Isabel: la lírica tradicional, Antonio Machado, los cantaores andaluces, y sabemos, por otros poemarios, de José Bergamín. En este, nosotros hemos creido hallar influencias del poeta yanqui Robert Mezey: juicio aventurado pues, tal vez, no lo haya leído en su vida. Decimos aventurado, ya que nosotros no somos expertos en este tipo de poesía y puede que el arte menor toque, en otros paises, los que en el nuestro.

Las tres primeras partes y la siguiente (con poemas más largos que destacan del resto del libro), creemos nosotros, son las más líricas. Las tres primeras estás dedicadas a la memoria de Miguel Angel Velasco, poeta balear muy querido por Isabel Escudero y Agustín García Calvo. 'Harapos I' es, a nuestro juicio, un tenebroso vaivén, un ácido transcurrir de versos que reflejan el recuerdo doloroso del joven muerto y de la certidumbre en la caducidad de la vida, pero no de la vida en general, que se sabe desde que uno nace y es una sabiduría que resbala pues los muertos son los otros, sino la propia, la personal, la particular en cuanto que se ve acercarse peligrosamente.

Pondremos algún ejemplo. Y que la poetisa y la editorial nos perdonen ya que nuestra intención es dar a conocer la obra.

¿Qué pasa?:
lo mismo, lo de siempre,:
tu sombra, el agua,
el viento que aulla,
para nada.
---
Sin dejar huella:
vivir es verlas caer,
hojas y almas revuelas.
---
Entre dos muertes ando:
esa que ha de venir
y esta que va pasando.
---
Escalofrío:
sola en mi lecho,
me ha besado la noche,
blando murciélago.

Pero poco a poco, a lo largo de los tres 'Harapos', la tristeza, o la amargura, o el mal sabor de boca, se va atemperando casi hasta desaparecer. 'Los muertos mueren y las sombras pasas; lleva quien deja y vive el que ha vivido, yunques sonad, enmudeced campanas', aconsejaba Machado. Luego, aparecen de cuando en cuando: son rachas o ráfagas que llegan y pasan. El epílogo es como una explosión de alegría y es una gozada de los sentidos leer por ejemplo: 'Guirnalda de flores y frutos'. Los temas de estos poemillas titulados 'Nunca se sabe' ocupan, prácticamente, todo el arcoiris de las preocupaciones del Hombre: religión, política, economía, vida, muerte, amor, odio, celos...

Solo hay que dejar mecerse, llevarse, por la música y el ritmo de la palabra, de las palabras, sumergirnos y bañarnos en los recuerdos, que nos suscita la poeta extremeña, de la niñez o juventud, de pájaros, flores y plantas, de aromas... y volar, volar...

Al cerrar el libro podemos exclamar, pero no irónicamente como lo hacía el poeta, yanqui cómo no, Mark Strand:

La tinta chorrea de la comisura de mis labios. 
No hay alegría como la mía.
He estado comiendo poesía.