lunes, 17 de septiembre de 2007

Homenaje a las Víctimas del Franquismo: Nestor Basterretxea

Pintura de Saura para el 'Homenaje a las Víctimas de Franquismo


Siempre que se acerca el día 27 de septiembre, solemos recordar otro 27 de septiembre, el de 1975, cuando el franquismo estaba dando los últimos coletazos. Brutales coletazos, puesto que asesinó a cinco militantes antifascistas. Los recordamos puesto que toda la reacción monárquica ha hecho lo posible para que el olvido entierre su memoria. Y también recordamos a todas las víctimas del franquismo que la llamada 'Transición' quiso enterrar bajo toneladas del olvido. Como recordamos asi mismo los esfuerzos que se hicieron por sacarlas del olvido 'oxidado que todo lo entierra' como recordaba el poeta Pablo Neruda.

Uno de los esfuerzos más serios fue el que se hizo a últimos de la década de los ochenta y que encabezó el llamado Partido Comunista de España (marxista-leninista) PCE (m-l). Un partido que desapareció hace unos años y parece que ha vuelto, ahora, a iniciar otra andadura política. A esta iniciativa se unieron casi todas las fuerzas políticas, si bien dejaban a ese partido todo el trabajo, nos suponemos que era para ver si se estrellaba. Así se comportaron todos los actores de esa 'Transición'. Malamente. No se estrelló. Consiguió sacar adelante el homenaje a las víctimas del franquismo con la ayuda fervorosa del mundo del arte y apoyándose en el recuerdo del pueblo español.

En Euskadi se hizo un festival musical en Bilbao, cuyo escenario decoró, con un cartel, el escultor Nestor Basterretxea y la exposición itinerante, por todo el estado español, también llegó a Donostia. Para el día de su inauguración Basterretxea escribió para leeerlo el siguiente texto que luego, creemos recordar, no pudo hacerlo al llegar, como llegó, un jefe del partido en el que, entonces, no sé si ahora, estaba abscrito, Eusko Alkartasuna, y... donde hay patrón no manda marinero:

Nestor Basterretxea:

Los años se asientan en la memoria y nos perfilan la conciencia, de modo consecuente a cómo nos ha sido dado vivirlos: a cómo y según la naturaleza de los acontecimientos ha gravitado en nosotros. Yo pertenezco a la generación de los que aún éramos niños cuando la guerra civil estalló. Como tantos otros chavales de mi edad, crecí en el fragor de unos gritos que no podía entender entonces. Tuve que andar por los caminos urgentes de las huídas forzadas, aprendiendo tempranamente a sortear los peligros, a sobrevivir pegado inevitablemente a las sombras del miedo y desvelado por la constancia palpable de temores acuciantes.

La guerra.

Nos derribaron la puerta de la casa de mi padre, la saquearon y nos arruinaron. Después, fue el exilio.

Un luto de grandes números negros contabilizaba por docenas de miles, las muertes habidas en los fondos fangosos de las trincheras -como una llaga viva- iba dibujando día a día el mapa cambiante de la guerra. Me acuerdo bien de las banderitas de papel y las alfileres de colores que pinchábamos en los mapas murales, después de oír los partes diarios: "Aquí hemos avanzado". "Aquí hemos retrocedido". "¿Qué dice la radio?"; "Que ha caído Bilbao". Y junto a las canciones que conducían a las primeras líneas de fuego, (¡Ay Carmela!, ¡Anda jaleo, jaleo!, Puente de los franceses...) la muerte caminaba inexorable y metálica hasta segar las voces de los hombres, en unos silencios de pana ensangrentada y raída.

Como en Belchite, en el Ebro, en Gernika. Eusko gudariak gera, Euskadi azkatzeko, gerturik daukagu oldola bere alde emateko.

Como un oscuro peregrino con una hogaza de pan duro en el zurrón, el dolor viajaba por las Españas en alpargatas y boina. Viajaba por los altavoces en la plaza del pueblo, o en las procesiones solemnes y salvadoras. Iba en las bombas de los aviones extranjeros o en los cañones bendecidos. Se detenía en el filo de las bayonetas y seguía por los muros acribillados de los paredones soleados de las aldeas. Pasaba la noche en el temblor de las cárceles y se solazaba en el estallido del llanto...

Y seguía viajando el oscuro peregrino.




(CONTINUARÁ ESTE ESCRITO DEL ESCULTOR NESTOR BASTERRETXEA PARA LA EXPOSICIÓN 'HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS DEL FRANQUISMO' DE DONOSTIA EN EL PRÓXIMO POST)

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