Mostrando entradas con la etiqueta literatura albanesa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta literatura albanesa. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de junio de 2009

'El nicho de la vergüenza' de Kadaré

Cuando leímos hace años 'El nicho de la vergüenza' de Ismail Kadaré -escritor albanés que ahora ha recibido el Premio Príncipe de Asturias de Las Letras- copiamos el siguiente párrafo no sabemos el por qué:


"Fue tras la visita a su palacio de un poeta George Byron (*), cuando le habló por primera vez de la inmortalidad. Ese fue el primero y único hombre con el que ella lo traicionó. No obstante fue una traición informe, sin ojos, palabras, ni carne. Era como un crepúsculo de luna. Él era hermoso y cojeaba y tenía casi su misma edad. Era bajá en su país (allí a los bajás los llaman lores) y escribía versos como Haxhi Serret. Permaneció dos días en el castillo de Topelana y al tercero, al anochecer, partió por el camino que conduce a Grecia".







Enhorabuena a Ismail Kadaré del que también hemos leído 'El general del ejército muerto', 'El gran invierno', publicadas por VOSA (editorial ya desaparecida) y 'Los tambores de la lluvia' que quizás fue la primera novela traducida al español aunque no recordamos ahora la editorial, aunque nos viene al cerebro la editorial Destino. Quizás.


________

(*) Alude al poeta romántico inglés Lord Byron, quien en su lucha por la libertad de Grecia visitó Albania.

lunes, 25 de junio de 2007

Ali Podrimja: Al correr de la sangre y atrás dejaron las tumbas

Ali Podrimja es uno de los más notables poetas de Kosova. Una tierra que lucha por su independencia de Servia y cuyos habitantes son de origen albanés.

Atrás dejaron las tumbas


Un día me dijeron:
muda el color de tus ojos,
tus ojos tienen color de sangre.
-Múdalo, caerá la lluvia
y la tierra saciará la sed...


Y pasaron reyes,
sultanes, pasaron
generales-
en el pan y la sal míos
escupieron y pisaron brutalmente.


Tumbas dejaron atrás,
atrás dejaron
tumbas
y lluvia.


Yo arrojé una piedra al vacío.

ALI PODRIMJA. Del libro 'Hija e tokes'. La sombra de la tierra. Prishtina (Kosova)


Al correr de la sangre



La tierra nuestra, hora de los tiempos.


De forma asombrosa
vivíamos los perseguidos,
nosotros los muertos
por los siglos y los sueños...


Y cuando pensábamos que existíamos,
hollaba el asesino nuestra tierra,
pegaba fuego a nuestras casas,
pisoteaba en la noche del lobo...


Nosotros partíamos tras las huellas de un jinete
que perseguía a la novia centenaria de nuestros cuentos,
nosotros los amantes de bodas malditas
partíamos al correr de la sangre-


Que la tierra nuestra es hora de los tiempos.



Ali Podrimja

domingo, 24 de junio de 2007

Adem Istrefi: Las campanadas de la ira



Antes de proseguir con poemas del 'Homenaje a las Víctimas del Franquismo' quiero recordar dos cosas: una la muerte, hace pocos días, de Ousmane Sembene el gran cineasta africano, natural de Senegal; Internet tiene numerosas noticias acerca de él; yo solo quiero recordar a un comunista consecuente que diose cuenta que era el cine desde donde podía llegar a más trabajadores africanos y no la escritura, porque la gran mayoría no sabía leer; y es que él empezó de escritor y tiene varias novelas y cuentos; en España, creo, solo se ha publicado una obra suya; la otra cuestión es, melo había prometido a mi, el escribir un poema del albanés Adem Istrefi que me pareció muy bueno. No sé quién lo tradujo al español aunque me supongo que sería Sanchez Lizarralde que es el traductor de las obras de Ismael Kadaré y por entonces, cuando yo lo pegué en mi cuaderno, estaba en Tirana y yo tenía alguna relación con él. El poema dice así:



Las campanadas de la ira

Sobre los helados hierros de la ventana
he apoyado mi frente tierna
y mis ojos
clavos horadando la nieve
que el viento azota con furia.
La ventisca vapulea la nieve
como las olas la tempestad,
y mi pensamiento se enreda como un ovillo con ella.
Tras la ventana acecho quietamente la vida
y me aferro con ahinco a los barrotes
que hielan y trituran mis manos endebles.
..................
Está la noche hoy repleta de susurros.
Su silbido siembra tinieblas entre murmullos hondos.
La melodía medieval se derrama entre las rendijas.
Rostros desencajados y desdentados
a golpes de hierro
hacen guardia ante nuestras puertas
a la puerta de nuestros números,
pues nosotros ya no tenemos nombre.
Yo soy un número.
Soy el miltrescientosuno que habla solo.
El miltrescientosuno con las costillas rotas
y sin dientes en la boca.
Todo porque mi risa es más fuerte que mis dientes.
Soy el miltrescientosuno colgado de la puerta de la celda
como cuelga el gorro del muerto a la cabecera de su tumba.
Sou un número entre los dientes metálicos del miliciano,
un número en su bolsillo,
un número bajo sus botas,
y no obstante yo no soy un número.
¡Eh, miliciano!
Oyeme, miliciano... Yo no soy un número.
Escucha los golpes en las puertas de las celdas.
Escucha nuestras llamadas
arrancando a la noche de su sueño.
Son estrechas para nosotros estas celdas,
no pueden siquiera contener nuestros corazones.



Hasta aquí el poema. Y debajo ponía lo que he colocado por título:


ADEM ISTREFI. "Net kosovar". Tirana, 1967.