jueves, 7 de diciembre de 2006

Emilio Prados: Está en el cielo el alba


Está en el cielo el alba,
como una herida abierta...
Cruza el monte lejano
una nube sangrienta.
Sobre sus altas hojas
ya en temblor, la arboleda
hacia la luz que avanza
su batalla presenta.


Emilio Prados

León Felipe: Siempre habrá nieve altanera (*)


Siempre habrá nieve altanera

que vista al monte de armiño

y agua humilde que trabaje

en la presa del molino.

Y siempre habrá un sol también

-un sol verdugo y amigo-

que trueque en llanto la nieve

y en nube el agua del río.



León Felipe

(VII Revolución. ANTOLOGÍA ROTA)

(*) Título añadido por nosotros

JOAN ISMAIL: ON L'HAN POSADA?

Tu
que rezabas cada día antes del alba
y la frente me palpabas para frenar la fiebre
con tus dedos de amor
tu, te fuiste
con una última sonrisa
tras el cristal del ataud injusto.

Joan Ismail (Seud. de Antoni Ferrer i Palao)

Poema Anónimo: Te añoro



Te añoro, como alguien
cuya barca en los vientos veraniegos,
es arrastrada a la deriva y perdida,
que añora tierra y encuentra
--de nuevo la brújula lo dice--
un mar gris y vacío.

Jean-Josep Rabearivelo: Índigo que floreces (*)



Índigo que floreces por segunda vez, AMBREVADE que floreces

por tercera: recoged lo que habéis esparcido, recobrad

lo que habéis abandonado: ¡tres veces cambiásteis, y

ters veces apenas encontrásteis nada mejor!


J.-J. Rabearivelo

(Vieilles chansons des Pays D'Imerina)

(*) Título nuestro

ALFONSO PEÑALOSA: Y fácil le es al pan

"... Y fácil le es al pan endurecerse
cuando no es espigado por una mano hambrienta"

Alfonso Peñalosa
(Conviviendo con los lentos ruiseñores)

Lope de Vega: A LA BATALLA DE AFRICA

Oh nuncas fueras África desierta
en medio de los trópicos fundada,
ni por el fértil Nilo coronada
te viera el alba cuando el sol despierta.


Nunca tu arena inculta descubierta
se viera de cristiana planta honrada,
ni abierta en tí la portuguesa espada
a tantos males tan sangrienta puerta.


Perdióse en tí la mayor nobleza
de Lusitania una florida parte,
perdióse su corona y su riqueza.


Pues tú que no mirabas su estandarte,
sobre él los pies, levantas la cabeza
ceñida en torno del laurel de Marte.

Lope de Vega