Si os partiéredes al alba
quedito, pasito, amor,
no espantéis al ruiseñor.
Lope de Vega
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martes, 16 de enero de 2007
miércoles, 20 de diciembre de 2006
LOPE de VEGA: En la Libia calor
En la Libia calor, hielo en Noruega,
de sangre, de armas y sudor cubierto,
sufre el soldado; el labrador despierto
al alba, el campo cava, siembra y riega.
Lope de Vega
(Del soneto XIII)
de sangre, de armas y sudor cubierto,
sufre el soldado; el labrador despierto
al alba, el campo cava, siembra y riega.
Lope de Vega
(Del soneto XIII)
jueves, 7 de diciembre de 2006
Lope de Vega: A LA BATALLA DE AFRICA
Oh nuncas fueras África desierta
en medio de los trópicos fundada,
ni por el fértil Nilo coronada
te viera el alba cuando el sol despierta.
Nunca tu arena inculta descubierta
se viera de cristiana planta honrada,
ni abierta en tí la portuguesa espada
a tantos males tan sangrienta puerta.
Perdióse en tí la mayor nobleza
de Lusitania una florida parte,
perdióse su corona y su riqueza.
Pues tú que no mirabas su estandarte,
sobre él los pies, levantas la cabeza
ceñida en torno del laurel de Marte.
Lope de Vega
en medio de los trópicos fundada,
ni por el fértil Nilo coronada
te viera el alba cuando el sol despierta.
Nunca tu arena inculta descubierta
se viera de cristiana planta honrada,
ni abierta en tí la portuguesa espada
a tantos males tan sangrienta puerta.
Perdióse en tí la mayor nobleza
de Lusitania una florida parte,
perdióse su corona y su riqueza.
Pues tú que no mirabas su estandarte,
sobre él los pies, levantas la cabeza
ceñida en torno del laurel de Marte.
Lope de Vega
lunes, 4 de diciembre de 2006
LOPE DE VEGA, SONETO VII: Éstos los sauces son (*)
Éstos los sauces son y ésta la fuente,
los montes éstos y ésta la ribera,
donde vi de mi sol la vez primera
los bellos ojos la serena frente.
Este es el río humilde y la corriente
y ésta la cuarta y verde primavera,
que esmalta el campo alegre, y reverbera
en el dorado TORO el sol ardiente.
Árboles, ya mudó su fe constante;
más, ¡oh gran desvarío!, que éste llano,
entonces monte le dejé sin duda.
Luego no será justo que me espante
que mude parecer el pecho humano,
pasando el tiempo que los montes muda.
Lope de Vega
(*) El título nuestro
los montes éstos y ésta la ribera,
donde vi de mi sol la vez primera
los bellos ojos la serena frente.
Este es el río humilde y la corriente
y ésta la cuarta y verde primavera,
que esmalta el campo alegre, y reverbera
en el dorado TORO el sol ardiente.
Árboles, ya mudó su fe constante;
más, ¡oh gran desvarío!, que éste llano,
entonces monte le dejé sin duda.
Luego no será justo que me espante
que mude parecer el pecho humano,
pasando el tiempo que los montes muda.
Lope de Vega
(*) El título nuestro
sábado, 2 de diciembre de 2006
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