miércoles, 14 de febrero de 2007

José Mª Amigo Zamorano: SOLAS, LAS GOLONDRINAS




--Solas, conmigo, y en medio de mi, dando carne al exilio, vuelan las golondrinas. Ellas, al menos, se han quedado con un poco de sol. Y de ellas hablo ahora; ahora que estoy sólo y sin almendros.
--De ellas hablas ahora a falta de la tierra que te vio nacer.
--Me la quitaron toda. ¿Qué otra cosa podría hacer yo, si han sembrado, sin mi permiso, los campos ocres de mi pueblo?
--Puedes gritar.
--Me considerarían un energúmeno.
--Ya sabes: "ni libertad sin tierra, ni libertad sin grito"
--No sé si se conseguiría algo...
--Nada. De momento nada. Desgarrarte la garganta. Pero es el primer paso. Luego... las manos también sirven para algo.
--¿Y mis golondrinas?
--Su misión de siempre: mensajeras de ilusión.

José Mª Amigo Zamorano: Brincar con las Libélulas


brincar con las libélulas

Erase una vez El Amante de jugar con las libélulas... Estaba allí cuando el Angel Armado expulsó a nuestros Ancestros... Pero era El Amante de brincar con las libélulas... Y como su madre le había puesto una flor de verbena en la niña de sus ojos... Al ver al Angel Armado, exclamo:

--¡Paz, sobre los hijos del verano con cabellos de canela! ¡Muerte a los que nos impidan regocijarnos! ¡Paz, paz y paz! ¡Paz, siempre paz, hasta las noches llenas de ortigas, gritos y cuchillos!, ¡paz, paz y paz!.

Y como era El Amante, siguió gritando paz, miles de veces, hasta enronquecer. Y... Y así fue pasando el tiempo: gritando y brincando.


Mas, como la inocencia traicionada prolonga la tortura, ahora no tiene libélulas con las que jugar, retozar, enredar... como queráis decirlo... brincar...

Ni libélulas con las que brincar..., ni donde caerse muerto. Y... colorín colorado... Cuando muera... Cuando muera, eso si... Irá a establecerse... En la casa de los dioses de las fosas.

martes, 13 de febrero de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Nunca Pierdas la Esperanza




No, nunca, nunca pierdas la esperanza, amigo... Ata, apretando bien, tus zapatos... O..., si no hay más remedio, tus abarcas mismas...


Y ponte en camino ya... Visita... ¡qué sé yo!... hasta los corredores más ocultos... Ahuyenta ese sueño que tienes acumulado de semillas tocadas por el hielo y la roña...

--"¡Ah, Uerdia, tallo de fresno, // cabellos como de esmeralda: // eres un ramo de naranjo // en pleno invierno." -canté nada más verte.

¡Ah!, si... aun me acuerdo..., que habiendo percibido mi pequeño seno, olvidaste atar tu odre... y yo me sonreí. Fue como una invitación, casi un convite. Preparé el lecho antes de proseguir mi camino: esperé con ojos vigilantes y oídos atentos... Enjugué el sudor de la frente con el reverso de la manga...

¡Ah, cómo temblabas!... eras como una campana que vibra, cuando, yo, anhelante también -para qué negarlo- te decía: "¿Me dejas porque estás sediento? ¿me dejas porque estás hambriento?... // Pues toma, toma mi pecho // por tí se desborda."

Desde entonces no he vuelto a olvidarte. "¡Ay, Uerdia, tallo de fresno, // cabellos de esmeralda: // eres un ramo de naranjo // en pleno invierno." -volví a cantar recordándote.

Nunca pierdas la esperanza: ahuyenta, amigo, ese sueño, que tienes ahí acumulado, de semillas besadas por el hielo y por la roña; y lánzate al camino.

lunes, 12 de febrero de 2007

José Mª Amigo Zamorano: No, no es Cosa de Juego


No es cosa de juego

Eranse una vez la Audacia y el Valor que salieron a recorrer el mundo. Aquí arribaron, ya entrada la noche. Estaban, además de hambrientos, escuchimizados.



El hambre de las horas frustradas, les había excitado el águila huraña de la sangre, antaño, derramada. Vinieron, en venganza, a ponerse el mundo por montera.


Temblaba la noche en su morada oscura y tenebrosa. El viento, citado en sus ramas, zarandeó las hojas de los árboles Ellos, poco o nada poseían para temer perderlo en el empeño.


Tenían en el recuerdo, eso si, desde el seco tornado, burlón y violento... hasta el trallazo fulgurante del relámpago, en la espalda lacerada de la noche..



Desde el perro voraz de carne negra, la cal viva, el pimentón molido... hasta los poseedores de vergajos, con violación impune, en tiempo muelle...


Por lo que iban a beberse el mundo... y con solera vengativa... Mas una pequeña y breve escaramuza cruzose en su carrera, trizando el manso fluir de su camino alegre...



Fueron reducidos a solaz de espejos: juego de brillos y reflejos... Haciéndoles huir con más velocidad que el aire fugitivo...


Ahora gimen en sus cuévanos a gusto... Y se imaginan mordiscos feroces, lo que tan solo es un carnaval de escupitajos. No estaban preparados para el Arte...


Y es que, muchas veces, es difícil ser un Hombre

José Mª Amigo Zamorano: Recuerdo y Deseo


Recuerdo y deseo

Mi nostalgia es algo tristemente incierto: es un espacio enemigo desértico y un concierto de recuerdos.

Aunque son graznidos de cuervos los que se oyen, allá: en el fondo del paisaje de mis sueños matinales.

Pero desde aquí, desde este exilio, mi mirada está en los arenales del sendero de unas tarde calurosas.

Y en las hondas raíces de los luminosos almendros plantados en las laderas de los oteros nevados del invierno.

Colocamos, en el altar de la memoria, a nuestra tierra; y luego, como un deseo de lucha luminoso, en vanguardia primaveral, a los almendros.

Y un deseo: azar de halcones sorprendidos, asesinando cuervos, en un almendral aún deshojado y frío.

Por tanto... se nos adivina, parapetados en la colina, defendiendo la blancura revolucionaria del almendro.

José Mª Amigo Zamorano: La Serenidad de los Cactus


La serenidad de los cactus

Montada en una mimbre, alazana sobre todo, la Serenidad se ve a ella misma mirando en derredor, en la llanura del destierro.

En un bosque, de tiesos e indiferentes cactus, recoge una cosecha de orgullo, donde, junto a la Espera, se recorta como uno mas de ellos.

Y, sin lugar a dudas -se le nota enseguida por la soberbia- no quiere que sea precisamente el bosque lo que aquí se destaque

El ensueño rebelde, encabritado en las lágrimas de su pensamiento iracundo, escora hacia el viento agreste de los filibusteros.

Y ya se adivina, por el lugar inhóspito en el que vive, que son las milicias unidas del exilio su visión.

Y es el latido mas señalado y mas profundo y mas indivisible de su singularidad la trágica división que lo desgarra:

La del pensamiento virtual y con mayúscula: de certero y muy seguro porvenir (la tumba): libre de rebabas: puro.

La creencia firme, de su sueño rebelde, inclinándose a pensar que, la Espera y la Serenidad, han encubierto al Deshonor.

Y... ¿para qué decir nada del mañana?... No vale la pena al quedar aherrojada en sus instantes.

De momento para siempre.

viernes, 9 de febrero de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Río Helado


Son notas que van fluyendo, siempre eternas, de una flauta silenciosa y helada que saluda, irónica, al mañana.

Corriente que, avasalladora, recorre las profundidades de los lentos termiteros, emergiendo, de pronto, ante el espejo.

Es un río soterrado y gélido, recogiendo, estremecido, el desgarro que produce en la mirada inocente de unos ojos claros.

Indiferente a todo: a un talle cimbreado que ceñimos o a un tibio y alto seno que, lúbricos, tocamos.

¡Ah!, por fin te has bajado, sorprendido, de ese alto muro al que te tenía atado tu tierna y cándida mirada.

Igual que la mirada, angustiosamente sorprendida, del antílope kobo poco antes de su muerte.

Río helado que, fluyendo, avanza en la corriente eterna del volcán humano, hasta apagarlo.

Y nosotros colocamos, en el pentagrama de la vida, las notas heladas de silencio, saludando un mañana que no existe.