viernes, 29 de junio de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Calidad de Vida, relato: 2) Soga



Reconoce que se había distraído un poco pensando en las hembras.

Y quién no: solo los ambiguos, esos que ahora llamaban homosexuales; ¡homosexuales!, le dio gracia la palabreja al considerar que el vocablo escondía a la palabra más antigua, la que todo el mundo conocía: "¡maricones! ¡mariconazos!", subraya; no, en eso él no podía ser moderno; y no podía serlo porque nunca ha comulgado con la hipocresía: si uno es maricón, es maricón y punto, "¿o no?"...

--Perdón señor ¿me decía algo?

--¿Qué? ... O no, no, disculpe. Deme el diario.

Y se da la vuelta, avergonzado, pensando que tal vez ha estado hablando solo por la calle. Si así fuera no se lo perdonaría nunca. ¡Qué vergüenza! ¡Qué eso lo hiciera un viejo pellejo o un tarado, se le podía perdonar!
¡Y se le perdonaba!

Y es que la Humanidad, el Hombre -quería recalcar lo de Hombre; sin que con eso se quieran sacar conclusiones machistas: él no era de esos machistas; era un macho, eso sí, ¡y muy macho!, de eso no cabía la menor duda; si usaba Hombre era en razón del uso tradicional referente a todos los seres humanos; tampoco en eso podía ser moderno; tampoco en eso podía ser hipócrita; lo sentía- la Humanidad, el Hombre, decía, son comprensivos con una parte de los seres humanos que nacieron con taras congénitas: maricones, locos, pervertidos ...; o perdona las anormalidades que los viejos puedan causar; lo que no perdona son las transgresiones que sus iguales hacen, sin motivo aparente, a las normas establecidas; un ejemplo claro: el automovilista que le insultó por su distracción y con razón.

Una razón, claro, relativa: él -el automovilista- no podía saber, no sabía, que había estado varios días en el hospital, deshidratado y con suero intravenoso; y las enfermedades queman, ¡vaya si queman! que se lo digan a él que había perdido una cierta velocidad de movimiento, de reflejos, de fuerza...

(continuará poco mas)

jueves, 28 de junio de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Calidad de Vida, relato: 1) Cuerda

1) cuerda

Tomó el desayuno en la cafetería que tenía frente al hospital y salió a la calle.

Eran la nueve de la mañana. La ciudad despertaba de su letargo y se iba el sudor de la noche por las cañerías y otro sudor, aún mas pegajoso, venía ya acercándose a los poros: se barruntaba un día infernal.

Pero a esa hora, en que las calles estaban recién mojadas y los jardines lucían su riego matinal, él se sentía un hombre nuevo.

Aunque era realista y a pesar de su bienestar sabía que sus reflejos habían perdido velocidad: llevaba unos días ingresado en el hospital y se abandonó un poco.

Se dio cuenta de ello fumando, sentado en la taza del water, viéndose las uñas de algunos dedos del pie jincadas en la carne; sus piernas delgadurrias y peludas y sus calzoncillos manchados de semen, orín y mierda. Terminó de fumar el cigarrillo con el propósito de adecentarse inmediatamente.

Y así lo hizo duchándose y cambiándose de ropa.

Estaba en una edad en la que tenía que hacer constantemente, según él, "examen de conciencia y propósito de enmienda"; o de lo contrario caería en el pozo oscuro de la vejez prematura, o en el mas oscuro aún de la muerte prematura.

Por supuesto que no iba a morir, por lo menos de momento; pero le gustaba jugar con las palabras de significación extrema y la muerte era una de ellas; no, evidentemente, no iba a morir de momento eso estaba claro:

--"Está Ud. como un mozo; puede dar algún paseo por los alrededores; sin excesos, que luego se pagan" -le indicó el doctor.

Sabía que no era un jovenzuelo, pero también sabía que le quedaban suficientes atractivos para encandilar a más de una hembra que se le pusiera por delante.

Ya adecentado, encamina sus pasos al quiosco de la esquina con el fin de comprar la prensa. Para ello tiene que atravesar un paso de cebra, ya que, el puesto de periódicos y revistas, está del otro lado de la acera. No bien iniciaba la travesía oye el chirrido de un frenazo y alguien desde un coche le grita: "¡Imbécil, mira por donde vas!"; inicia un corte de mangas que interrumpe enseguida por su inutilidad: el coche arranca veloz de inmediato.

(continuará)

miércoles, 27 de junio de 2007

Taller de poesía de Estelí

Leonel Rugama


Y hablábamos de los poetas

de los poetas indios

de los poetas mestizos

de los héroes poetas.

De Netzahualtcoyolt (Señor de Texcoco)

De Tiuntisuyo (hijo de Chimpu Ocllo)


de Darío

de Leonel

el que jugaba a las tabas

y llegaba a su casa con las tortillas frías

y que gritó su último poema

frente al cementerio oriental a los que disparaban

cuando apenas tenía 20 años

y después nosotros lo aprendimos

para decirlo en zacatecas, Los Llanos

en Guanajuato

en toda la frontera

para gritarlo:

¡QUE SE RINDA TU MADRE!


Título: Poetas

martes, 26 de junio de 2007

José Mª Amigo Zamorano: Nacida del haiku


Hai kais:

A cada racha de viento

la mariposa se desplaza

sobre el sauce.

Matsuo Basho


Se desplaza mecida por los vientos.

No conoce el miedo.

Sabe posarse en cada hoja

y emprender el vuelo

si el huracán azota.

El sauce es su casa

que adorna con suaves pinceladas.

Así nace su amor por los colores

que no ensaya su mano

diestra ya

antes de Olduway

y de Altamira.

A cada racha de viento

bailando y riendo

responde sobre el sauce.

No huye

permanece hasta el alba

para seguir

pintando la vida:

su hogar eterno.



Jezael Marques Aguirre: La nostalgia



La Nostalgia es escudo del tiempo
y derrota del cuervo y su presencia.


La distancia flores polvorientas,
rasguños en la atalaya de la ausencia.

...

Allá quedó la desequida tierra
y el caz azolvado con barruecos.


Balconeo desde esta silampa
las albas flores del almendro.

...

Adiós pueblo, abur lares.
Adiós mis muertos queridos.
Abur amigos garridos,
lluvias, trigales, arenas,
oasis, viñas, avenas
en mi corazón prendidas.

Jezael Marques Aguirre








lunes, 25 de junio de 2007

Ali Podrimja: Al correr de la sangre y atrás dejaron las tumbas

Ali Podrimja es uno de los más notables poetas de Kosova. Una tierra que lucha por su independencia de Servia y cuyos habitantes son de origen albanés.

Atrás dejaron las tumbas


Un día me dijeron:
muda el color de tus ojos,
tus ojos tienen color de sangre.
-Múdalo, caerá la lluvia
y la tierra saciará la sed...


Y pasaron reyes,
sultanes, pasaron
generales-
en el pan y la sal míos
escupieron y pisaron brutalmente.


Tumbas dejaron atrás,
atrás dejaron
tumbas
y lluvia.


Yo arrojé una piedra al vacío.

ALI PODRIMJA. Del libro 'Hija e tokes'. La sombra de la tierra. Prishtina (Kosova)


Al correr de la sangre



La tierra nuestra, hora de los tiempos.


De forma asombrosa
vivíamos los perseguidos,
nosotros los muertos
por los siglos y los sueños...


Y cuando pensábamos que existíamos,
hollaba el asesino nuestra tierra,
pegaba fuego a nuestras casas,
pisoteaba en la noche del lobo...


Nosotros partíamos tras las huellas de un jinete
que perseguía a la novia centenaria de nuestros cuentos,
nosotros los amantes de bodas malditas
partíamos al correr de la sangre-


Que la tierra nuestra es hora de los tiempos.



Ali Podrimja

domingo, 24 de junio de 2007

Adem Istrefi: Las campanadas de la ira



Antes de proseguir con poemas del 'Homenaje a las Víctimas del Franquismo' quiero recordar dos cosas: una la muerte, hace pocos días, de Ousmane Sembene el gran cineasta africano, natural de Senegal; Internet tiene numerosas noticias acerca de él; yo solo quiero recordar a un comunista consecuente que diose cuenta que era el cine desde donde podía llegar a más trabajadores africanos y no la escritura, porque la gran mayoría no sabía leer; y es que él empezó de escritor y tiene varias novelas y cuentos; en España, creo, solo se ha publicado una obra suya; la otra cuestión es, melo había prometido a mi, el escribir un poema del albanés Adem Istrefi que me pareció muy bueno. No sé quién lo tradujo al español aunque me supongo que sería Sanchez Lizarralde que es el traductor de las obras de Ismael Kadaré y por entonces, cuando yo lo pegué en mi cuaderno, estaba en Tirana y yo tenía alguna relación con él. El poema dice así:



Las campanadas de la ira

Sobre los helados hierros de la ventana
he apoyado mi frente tierna
y mis ojos
clavos horadando la nieve
que el viento azota con furia.
La ventisca vapulea la nieve
como las olas la tempestad,
y mi pensamiento se enreda como un ovillo con ella.
Tras la ventana acecho quietamente la vida
y me aferro con ahinco a los barrotes
que hielan y trituran mis manos endebles.
..................
Está la noche hoy repleta de susurros.
Su silbido siembra tinieblas entre murmullos hondos.
La melodía medieval se derrama entre las rendijas.
Rostros desencajados y desdentados
a golpes de hierro
hacen guardia ante nuestras puertas
a la puerta de nuestros números,
pues nosotros ya no tenemos nombre.
Yo soy un número.
Soy el miltrescientosuno que habla solo.
El miltrescientosuno con las costillas rotas
y sin dientes en la boca.
Todo porque mi risa es más fuerte que mis dientes.
Soy el miltrescientosuno colgado de la puerta de la celda
como cuelga el gorro del muerto a la cabecera de su tumba.
Sou un número entre los dientes metálicos del miliciano,
un número en su bolsillo,
un número bajo sus botas,
y no obstante yo no soy un número.
¡Eh, miliciano!
Oyeme, miliciano... Yo no soy un número.
Escucha los golpes en las puertas de las celdas.
Escucha nuestras llamadas
arrancando a la noche de su sueño.
Son estrechas para nosotros estas celdas,
no pueden siquiera contener nuestros corazones.



Hasta aquí el poema. Y debajo ponía lo que he colocado por título:


ADEM ISTREFI. "Net kosovar". Tirana, 1967.