lunes, 18 de diciembre de 2006

Iswe Letu: Ni ere naiz

"Yo soy el de siempre",

dijo y tal vez mintió
sin darse cuenta.

Iswe Letu: Tablero de Ajedrez


USA se ha empantanado en Irak. El goteo de soldados muertos es contínuo. Incesante. Quisieran irse, pero... ¿quién controlaría el petróleo? ¿Arabia Saudí o Irán? Ahí está el dilema. El informe Baker indica que deberían iniciarse conversaciones con Irán. Tampoco quieren dejar de lado a Arabia Saudí. Y por otra parte no quisieran a ninguna de las dos, porque sería ayudar a levantar una nueva potencia mundial y con China como competidora en el mundo... ya tienen bastante los USA.


Mientras, parece ser que Arabia Saudí ayuda, con una buena riada de millones de dolares, a los suníes... para la compra de armas, claro, no para leche o chocolate o zapatillas... Irán, es de 

suponer a no ser que sea uno un inocente, hará lo mismo con los chiíes. En el entretanto... muertes y más muertes por Alá; es decir: Alá es El Petróleo, Los Príncipes, La Banca... en suma: El Capital... ¿Y El Trabajo? El Trabajo... es decir: Los Obreros, Los Campesinos... ponen La Sangre, El Dolor, Las Lágrimas... es decir: Los Muertos... para mayor honor y gloria de Príncipes, Banqueros... es decir: Los Grandes de Siempre... por ahora.

domingo, 17 de diciembre de 2006

José Mª Amigo Zamorano: Almendros en Flor


ALMENDROS EN FLOR


Esta tarde he estado partiendo almendras. De mis almendros. Y me he acordado de lo hermosos que son cuando están florecidos. Hasta el tronco parece iluminado con otra luz.

Algo de eso dicen de las mujeres cuando están preñadas. Preñadas parece más tosco que embarazadas. Pero no es así, es tanto o más hermosa la palabra 'preñez'. Y es que hay mucha memez en el habla de hoy en día. Muchas veces producto de la ignorancia del hablante.


¡Ah, estaba escribiendo del árbol del almendro!

En Castilla los almendros se adelantan en su floración con respecto a otros árboles. Son como la vanguardia de la primavera en el invierno. Pioneros de la luz y a veces, muchas veces, sufren en madera propia ser los adelantados de las masas arbóreas. Vienen las heladas y los abrasan.


Puede que no sirva de símbolo de la lucha del Hombre para liberarse de la alienación. Como no sirvieron en su tiempo Los Comuneros (en Castilla) Los Hirmandiños (en Galicia) o los seguidores de Tomás Munzer, Los Anabaptistas, en Alemania. Todos estos movimientos fueron aplastados. Con el consiguiente cúmulo de sangre, dolor y lágrimas.

Bueno, aunque a ellos de nada les valió, han servido de ejemplo a los movimientos de masas en no aventurarse en algo desconocido pues puedes caer en alguna celada.

No a todos los hay que le sirven de ejemplo, algunos siguen floreciendo, como los almendros, en pleno invierno. No aprenden. Pero, ¡que hermoso es mientras dura! Como los almendros florecidos.

Iswe Letu: Recordando a Victor Jara


Ahora que el Pinocho la palmó y todo el mundo ha tratado esta muerte... de viejo (hasta yo) conviene recordar, sí, a Victor Jara. A su asesinato por parte del Pinocho. Recordamos así a todos los asesinados y torturados y desaparecidos.

Dicen, los que lo vieron, que lo torturaron porque odiaban sus canciones. A otros los torturaron para sacarle algo; como al médico de Allende, por ejemplo. Pero a Victor Jara, ¿qué podía saber?, nada. Odiaban lo que cantaba. Así son los fascistas. Así fue el Pinocho.


Recordamos esta canción casi premonitoria de muchas muertes:



Muy bien, voy a preguntar,
por ti, por ti, por aquél
por ti que quedaste solo
y el que murió sin saber,
murió sin saber por qué
le acribillaban el pecho
luchando por el derecho
de un suelo para vivir.
¡Ay, que ser más infeliz
el que mandó disparar,
sabiendo cómo evitar
una matanza tan vil!
Puerto Montt, oh Puerto Montt
Puerto Mont, oh Puerto Montt.


Victor Jara

sábado, 16 de diciembre de 2006

Los Buitres Rondan, ¡malo!


Varios congresistas yanquis, como buitres a la carroña, acuden a la Habana... ¡malo!... ¡Pueblo Cubano, te esperan malos tiempos!

Muere el historiador Joseph Ki-Zerbo


Muerte del historiador Joseph Ki-Zerbo. BURKINA FASO - 4 diciembre 2006

El historiador y escritor Joseph Ki-Zerbo, murió el lunes 4 en Uagadugu a la edad de 84 años. Nacido el 21 de junio de 1922 dentro de la etnia Samo, Joseph Ki-Zerbo es el primer agregado de Historia de Africa Negra. Enseñó en Francia y en numerosas universidades africanas, especialmente en Senegal, en Guinea-Konakri, en Burkina Faso y en Niger. En los años 1970 y 1980 llevó a cabo juntamente con el físico e historiador senegalés Cheikh Anta Diop, estudios sobre Historia de Africa. En 1972 editó la ”Historia General de Africa” (en España solo se publicaron 4 o 6 -'no me acuerdo bien'- volúmenes que yo tengo) obra publicada bajo la égida de la UNESCO que es hoy el documento de referencia de la Historia de Africa. Antiguo miembro del Consejo Ejecutivo de la UNESCO y ex-director del Centro de Estudios por el Desarrollo Africano (CEDA) de Uagadugu, era también portador de numerosas distinciones, entre elllos el premio Kadhafi de Derechos Humanos (2000). En 1997, recibió el Right Livelihood Award, (el Premio Nobel Alternativo) por su trabajo como historiador y sus análisis sobre los problemas de África.

Vivió varios años en el exilio a raíz de la condena de un tribunal popular revolucionario creado por la junta militar dirigida por Thomas Sankara (1984-1987). Figura emblematica de la oposición burkinabé, se había retirado completamente de la escena política el 28 del pasado mes de agosto dimitiendo de su puesto de diputado de la Asamblea Nacional. Fundó el Partido para la Democracia y el Progreso / Partido Socialista. Joseph Ki-Zerbo era también uno de los dirigentes del Colectivo contra la Impunidad, creado al dia siguiente del asesinato, en 1998, del periodista burkinabé Norbert Zongo.

En España se han publicado algunas obras suyas; así: 2 tomos de Historia del Africa Negra (que yo tengo) Su muerte ha despertado escaso eco en la sociedad europea. Africa no les importa nada a los políticos y demás mandamases de este Occidente si no es para robarles lo poco que tengan.

Curiosamente para hallar justicia han tenido que arriesgar su vida introduciéndose muchas veces de matute en Europa. Y aquí están para no irse nunca. Ki-Zerbo será cada vez más conocido en el mundo porque los pueblos de Africa lo guardarán en su recuerdo.

viernes, 15 de diciembre de 2006

José Mª Amigo Zamorano: 'Los Jacobinos Negros'




Los jacobinos negros:Toussaint Louverture y la revolución de Haití


José Mª Amigo Zamorano (Copiado de la página Web 'Rebelión')


Al ver las imágenes de Sadam Hussein por televisión, convertido, casi, en un mendigo harapiento en aquel zaquizamí, recordé el triste final de Toussaint Louverture y el libro, editado en junio, de C. L. R. James, 'Los jacobinos negros', que lo recuerda. Y siguiendo esta estela de desgraciados gobernantes, caídos en desgracia, recordé a Milosevic. No quiero, yo, meter en el mismo saco a ambos con Louverture. Aunque, puntos de contactos, tienen algunos, en cuanto a sus más y a sus menos con los distintos imperialismos imperantes.

T. Louverture fue en esclavo negro haitiano que, ya con más de cuarenta años, se unió a la rebelión de los esclavos de las plantaciones de Santo Domingo, quienes, a finales del S. XVIII, se sublevaron contra la esclavitud y su inmenso sufrimiento, llegando a ser su jefe indiscutible. Puso, además, las bases para la independencia, como primer estado dirigido por esclavos negros, de Haití; estado que, este año, ha cumplido, precisamente, los 200, en medio de protestas, sangrientas, contra el tirano de turno, Arístides. Toussaint Louverture, atraído con engaños, fue preso, llevado a Francia en la fragata Heros en la noche del 7 al 8 de junio de 1802. Encarcelado en una mazmorra, húmeda y fría, del fuerte Fort de Joux, murió, poco después, el 17 Germinal del año XI (7 de abril de 1803) Es decir, fue asesinado, lentamente, por orden de Napoleón, a cuyas tropas había derrotado, en toda regla, utilizando la misma táctica de guerrillas que los españoles.


Neruda tiene, en su 'Canto general', un poema dedicado a este 'Libertador'. El gran poeta de la negritud, Aimé Cesaire, escribió un ensayo titulado 'Toussaint Louverture. La Revolución francesa y el problema colonial'. Una traducción, al castellano, del mismo, se publicó en La Habana en 1967. Muchos han tratado, en diversos libros, a este personaje. Pero, en fin, habría que destacar, porque estamos en su año y por su cercanía geográfica al cubano Alejo Carpentier -que ya trató en su novela 'El siglo de las Luces' la influencia de la Revolución Francesa en el Caribe- con su 'realismo mágico' en la novelita 'El reino de este mundo'.


Ahora, las editoriales 'Turner' y 'Fondo de Cultura Económica', han reeditado este clásico, 'Los jacobinos negros. Toussaint Louverture y la Revolución de Haití'. Cuando se publicó, en 1938, no podía imaginar nadie, ni siquiera su autor, que se convertiría en un libro de obligada consulta. Como el subtítulo reza, se trata de analizar este personaje dentro de su entorno, Haití y sus luchas contra los esclavistas e imperialistas de aquel tiempo: el Imperialismo Francés, Británico e incluso el Español que dominaba la otra parte de la isla, ya de capa caída.


Pero, ¿por qué, tenían, tanto interés, las superpotencias, en Santo Domingo, que no es una isla muy grande que digamos? : Santo Domingo (hoy Haití), para Inglaterra era dominar el Caribe, sus riquezas y controlar a los EE.UU. nacientes; y para Francia ¡ah, para Francia! ¡era la joya de la corona francesa!; difícil de entender hoy día, habría que decir que "Santo Domingo es, a la economía francesa del S. XVIII, más que toda Africa a la economía francesa del S. XX" (sic Aimé Cesaire ensayo citado) Veámoslo con números: 793 trapiches, 3150 añilerías, 789 algodonerías, 317 cafetales, 182 destilerías de aguardiente de caña, 50 cacaotales y además sus tenerías, tejares, caleras... Aunque tiene otra importancia supletoria: las riquezas que procura a la metrópoli y la influencia en su agricultura y en su comercio. Para mover todo este emporio de riqueza los blancos tenían, sobre todo, a las gentes de color. Gentes que estaban divididas entre: por una parte, los esclavos negros, propiamente dichos; y, por otra, los mulatos, de piel más clara, libres, propietarios muchos de ellos, pero sin derechos políticos. El resto de la población era blanca. Los blancos, a su vez, se dividían entre: grandes blancos (los colonos propietarios de las plantaciones) y pequeños blancos (funcionarios, comerciantes, abogados y otros) No paraban ahí las diferencias: entre las gentes de color, además de negros y mulatos, había toda una gradación: cuarterones, mestizos, marabús, mamelucos, grifos, sacatrás... Hay que decir que, entre los negros esclavos, los del servicio doméstico cocineros, criadas, niñeras, cocheros... constituían un grupo aparte, mucho mejor tratado, que los que trabajaban en las plantaciones. Todo esto, unido a las refriegas de los colonos con la metrópoli; de los colonos con los blancos pobres; de los colonos contra los industriales de Burdeos, Nantes, Marsella; de todos ellos, contra las gentes de color; y de las luchas internas de las gentes de color, da una idea de lo complicado de la situación. Sin embargo, C. L. R. James desentraña el complejo cuadro de rivalidades, a los que se le unía un embrollo mayor: las luchas políticas en la propia Francia y su repercusión en la isla. La burguesía revolucionaria francesa se debatía, dramáticamente, entre los principios de su revolución, inscritos en la Declaración de Derecho del Hombre, y la posible derogación de la esclavitud que le haría daño al bolsillo.

Todo esto, relatado de manera apasionante.

Una obra, que une la extensa información histórica con una visión, de conjunto, propia de una novela en el que Louverture es casi como un personaje de ficción novelesca. El autor, recuerda, al principio, algunas de las tortuosas salvajadas sufridas por los esclavos: hierros en las manos, maderos en los pies, máscaras de latón en la cara para que no pudieran chupar ni una pizca de azúcar, mutilación de piernas, genitales, oídos..., o lanzarles cera o azúcar hirviendo hasta matarlos, o enterrarlos, vivos, en tierra, hasta la cabeza y untarla con melaza para que acudieran los insectos, o colocarlos, de la misma manera, pero cerca de hormigueros, colmenas...

De modo que el lector, curado de espanto, no se sorprende de las salvajes matanzas de blancos en cada revuelta de esclavos. En fin, un libro, excelente, que nos va narrando como sortea Louverture los obstáculos derivados de situación tan compleja, como salva las múltiples complicaciones que le surgen, como se orienta dentro de esa selva de intereses, como barrunta, en sus tratos con el imperialismo, sus tretas y sus trampas, cuáles fueron sus errores, sus debilidades... todo ello lo describe admirablemente, C. L. R. James, alumbrado, sin duda, por los métodos marxistas. Hay que decir, por si alguien no lo sabe, que el autor es considerado, también él, como un clásico: un clásico del marxismo. Esa pugna de intereses, en torno a una colonia, descrita en 'Los jacobinos negros', nos puede servir de marco de referencia para lo que pueda estar sucediendo, hoy, en Iraq o en otros países. Incluso, nos puede servir, a nosotros, en España, para vislumbrar los potenciales conflictos, si antes no lo superamos, entre los aborígenes y los emigrantes que están llegando a España. Luchas entre trabajadores que, intereses inconfesables, pueden fomentar. Allí, Haití, un pueblo pobre y esclavo, demostró, que se puede resistir, e incluso vencer, al imperialismo; de parecida manera, vemos, hoy, en Iraq, que la Resistencia nos está demostrando, a los pueblos del mundo, que, el imperialismo, puede tener los pies de barro.