jueves, 27 de marzo de 2008

David Mandessi Diop: Las Horas

Las horas

de David Mandessi Diop


Existen horas para soñar
en la paz de las noches
en el hueco del silencio.

Existen horas para el dudar
y el pasado velo de las voces
se desgarra en los sollozos.

Existen horas para el sufrimiento
a lo largo de los senderos de la guerra
en la mirada de todas las madres.

Existen horas para amar
en las chozas iluminadas
allí donde canta la carne.

Hay lo que colorea los días futuros
el sol pintando la carne de las matas
y en la enajenación de las horas
en la impaciencia de esas horas
la semilla todavía más fecunda
de donde brotará el equilibrio.


(VERSIÓN LIBRE DEL POEMA DE DAVID MANDESSI DIOP)
_________

Literatura con el racismo

*

miércoles, 26 de marzo de 2008

Alfa Ibrajim Sow: 'Quimeras'

Lecturas contra el racismo

__________

Quimeras


de Alfa Ibrajim Sow

Un decorado de valles en el lejano horizonte,
un paisaje del que mi alma guarda recuerdo.
La espera, la fiebre, la impaciencia por verla.
¡Kalé apareció de improviso, con paso altivo!
¡Oh anhelo ancestral que lastima de nuevo!
Una testa real inundada de negras trenzas;
Dulces ojos en su color de nilótico ébano,
¡Por cuello un árbol dibujando una vereda!
De un hada tobillos como en las leyendas.
Kalé caminaba, mimosa, ante mis ojos,
enamorada, divertida, risueña, anhelante.
Era hermosa en su indómita arrogancia.
En esos tiempos penosos no pude cantarla.
La llevaba en el espíritu, ¡Incurable recuerdo
al cobijo de tormentos! ¡Tesoros de leyendas,
de experiencias efímeras, de ideas en agraz,
de ensueños, de ilusiones, de quimeras!

(versión libre del poema 'Quimeras' de José Mª Amigo Zamorano)

martes, 25 de marzo de 2008

David Mandessi Diop: 'Padece, desgraciado Negro'

Literatura antirracista
__________

Padece, desgraciado Negro


de David Mandessi Diop

¡Padece, desgraciado Negro!
El vergajo restalla
Restalla contra tu espinazo sudoroso y ensangrentado
¡Padece, desgraciado Negro!
La jornada es interminable
Interminable para cargar el albo marfil de tu Amo Blanco
¡Padece, desgraciado Negro!
Tus vástagos padecen hambre
Hambre y tu choza está vacía
Vacía de tu mujer que duerme
Duerme en el lecho señorial
¡Padece, desgraciado Negro!
¡Negro, negro como la Miseria!


(versión libre de José María Amigo Zamorano)


lunes, 24 de marzo de 2008

David Mandessi Diop: Desafío a la fuerza

Poema contra el racismo

___________

Reto a la fuerza

de David Mandessi Diop

Tú, que te sometes,
tú que sollozas,
tú que falleces un día así,
sin conocer la razón,
tú que combates, que vigilas
por el descanso del Otro,
tú, que no miras
con regocijo en los ojos,
tú, hermano mío,
con la cara del miedo
y la faz de la angustia,
yérguete y grita: ¡No!

David Mandessi Diop

(versión libérrima de José Mª Amigo Zamorano del poema 'Reto a la fuerza')

martes, 18 de marzo de 2008

SOY UN DEMÓCRATA, SOY UN CABRÓN

Soy un demócrata, soy un cabrón": declaración de principios de un intelectual español
Santiago Alba Rico Martes,18 de marzo de 2008

Tomado de Insurgente.

No condeno al rey Fahd, honrado por el rey de España, que tala cabezas, poda manos y arranca ojos, que humilla a las mujeres y amordaza a los opositores, que se enseñorea sin periódicos, parlamento ni partidos políticos, que viola filipinas y tortura indios y egipcios, que gasta la tercera parte del presupuesto de Arabia Saudí en los 15.000 miembros de su familia y financia los movimientos más reaccionarios y violentos del planeta.

No condeno al general Dustum, aliado de los EEUU en Afganistán, que ha ahogado en un contenedor a mil prisioneros talibán a los que había prometido la libertad y que murieron chupando las paredes de hierro de su prisión.

No condeno a Turquía, miembro de la OTAN y candidato a la UE, que en la década de los noventa borró de la faz de la tierra 3.200 aldeas kurdas, ha dejado morir de hambre a 87 presos políticos y encarcela al que se atreve a transcribir en kurdo el nombre de sus ciudades.

No condeno al siniestro Kissinger, el más ambicioso asesino después de Hitler, responsable de millones de muertos en Indo- china, en Timor, en Chile y en todos aquellos países cuyo nombre salió alguna vez de sus labios.

No condeno a Sharon, hombre de paz, que dinamita casas, deporta civiles, arranca olivos, roba agua, tirotea a niños, pulveriza mujeres, tortura rehenes, quema archivos, vuela ambulancias, arrasa campos de refugiados y coquetea con la idea de «amputar el cáncer» de tres millones de palestinos para hacer más holgada la pureza de su estado «judío».

No condeno al rey Gienendra de Nepal, educado en los EEUU, que desde el pasado mes de enero ha ejecutado sin juicio a 1.500 comunistas.

No condeno a Jordania ni a Egipto, que apalea y encarcela a los que se manifiestan contra la ocupación israelí de Palestina.

No condeno la Patriot Act ni el programa TIPS ni la «desaparición» de detenidos por el FBI ni la violación de la Convención de Ginebra en Guantánamo ni los tribunales militares ni la «licencia para matar» otorgada a la CIA ni el registro policial de todos los turistas que entran en EEUU procedentes de un país musulmán.

No condeno el golpe de Estado en Venezuela ni al Gobierno español que lo apoyó ni a los periódicos que, aquí y allí, financiaron, legitimaron y aplaudieron la disolución de todas las instituciones y la persecución armada de los partisanos de la Constitución.

No condeno a la compañía estadounidense Union Carbide, que el 2 de diciembre de 1984 asesinó a treinta mil personas en la ciudad india de Bophal.

No condeno a la empresa petrolífera estadounidense Exxon-Mobil, acusada de secuestrar, violar, torturar y asesinar a decenas de personas que vivían en un edificio propiedad de la compañía en la provincia de Aceh (Indonesia).

No condeno a la empresa Vivendi, que ha dejado sin agua a todos los barrios pobres de La Paz, ni a Monsanto, que deja sin semillas a los campesinos de la India y de Canadá, ni a Enron, que después de dejar sin luz a media docena de países, dejó también sin ahorros a 20.000 personas.

No condeno a las empresas españolas (BBV, BSCH, Endesa, Telefónica, Repsol) que han vaciado las arcas de la Argentina, obligando así a los argentinos a vender su pelo a los fabricantes de pelucas y disputarse una vaca muerta para poder comer.

No condeno a la casa Coca-Cola, que penetró en Europa a la sombra de los tanques nazis y que despide, amenaza y asesina hoy a sindicalistas en Guatemala y Colombia.

No condeno a las grandes corporaciones farmacéuticas, que han acordado matar a veinte millones de africanos enfermos de sida.

No condeno el ALCA, que viola y despedaza a las obreras de las maquiladoras de Ciudad de Juárez y hace nacer niños sin cerebro en la frontera de México con EEUU.

No condeno al FMI ni a la OMC, providencia de la hambruna, la peste, la guerra, la corrupción y de toda la caballería del Apocalipsis.

No condeno a la UE ni al gobierno de los EEUU, que ponen los acuerdos comerciales por encima de las medidas para la protección del medio ambiente y que han decidido, sin plebiscito ni elecciones, la extinción de una cuarta parte de los mamíferos de la tierra.

No condeno las torturas a Unai Romano, joven vasco que, hace ahora un año, fue convertido en un globo tumefacto en una comisaría española, quedando hasta tal punto desfigurado que sus padres sólo lo reconocieron porque en la cara seguía teniendo el mismo lunar.

No condeno al Gobierno español, que el pasado mes de abril estableció el estado de excepción sin consultarlo al Parlamento y suspendió durante tres días derechos básicos recogidos en nuestra Constitución (la libertad de movimiento y de expresión), con el agravante de segregación racista, al impedir que los vascos viajaran a Barcelona con ocasión de la última cumbre de la UE.

No condeno la Ley de Extranjería, que expulsa a hombres débiles y hambrientos, los encierra en campos de detención o los priva del derecho universal a asistencia sanitaria y educación.

No condeno el «decretazo», que precariza aún más el empleo, elimina los subsidios y deja a los trabajadores, como hojarasca, a merced del cardo de los vientos de los empresarios.

No condeno, naturalmente, a Dios cuando llueve, relampaguea o truena ni cuando la tierra tiembla ni cuando el volcán vomita su fuego sobre los hombres.

Soy un demócrata: me importa un carajo la muerte de niños que no son españoles; me importa un carajo la persecución, silenciamiento y asesinato de periodistas y abogados que no piensan como yo; me importa un carajo la esclavitud de dos mil millones de personas que nunca podrán comprar mis libros; me importa un carajo el recorte de libertades mientras sujete yo libremente las tijeras; y me importa un carajo incluso la desaparición de un planeta en el que ya me he divertido tanto. Soy un demócrata: condeno a ETA, a los que la apoyan y a los que guardan silencio, aunque sean mudos de nacimiento; y exijo, por tanto, que se prive de sus derechos ciudadanos a 150.000 vascos, que se les impida votar, manifestarse y reunirse, que se cierren sus tabernas, sus editoriales, sus periódicos, incluso sus guarderías; que se los meta luego en la cárcel, a ellos y a todos sus compinches (desde el joven militante anti-globalización al escritorzuelo resentido) y que, si todo esto no es suficiente para proteger la democracia, se pida la intervención humanitaria de nuestras gloriosas Fuerzas Armadas, fajadas ya en la heroica reconquista de la isla Perejil. Soy un demócrata: he condenado a ETA. Soy un demócrata: sólo he condenado a ETA y formo parte, por tanto, de todas las otras bandas armadas, de las más sangrientas, las más crueles, las más destructivas organizaciones terroristas del planeta. Soy un demócrata. Soy un cabrón.

lunes, 17 de marzo de 2008

A los 125 años de la muerte de Carlos Marx


El 14 de marzo de 1883 moría Carlos Marx. Es decir: hace 125 años. Se cumplieron justo el viernes pasado.

Una cifra, 125 años, que para otro personaje cualquiera hubiera sido motivo de charlas, coloquios, debates en prensa, radio y televisión. No solo en esa fecha sino todo el año.

Aunque, para ser sinceros, a Marx ya no le importa.

Y por varios motivos: porque ya está muerto y sobre todo porque ya no pueden esconder sus enseñanzas. Ha pasado a la Historia y... difícilmente la abandonará.

Cuando cayó el muro de Berlín proclamaron por ahí ¡Marx ha muerto!

Pero al poco 'resucitó'.

Lo hizo acompañado de la explotación de los trabajadores, de las guerras de rapiña imperialista, de las crisis económicas periódicas del sistema capitalista (en una de ellas estamos inmersos)...

En fin, la historia sigue en contra del aserto de ese miembro del Departamento de Estado norteamericano de origen asiático, Francis Fukuyama, que llegó a decir que la Historia se había acabado. Pero los hechos han sido tozudos y lo han desmentido. Yo no ha vuelto a decir nada.

Marx, como el Cid, ganó la batalla, estando muerto, al Departamento de Estado yanqui.

Jajaja.

domingo, 16 de marzo de 2008

Escondido/as. Guardado/as.

Noche de recuento electoral:
noche de cuchillos y puñales guardados. Y los dientes escondidos tras los labios sonrientes.

Mas tarde (esa misma noche):
comienzan los perdedores a agarrar puñales y cuchillos. Los dientes se afilan y ya brillan como cuchillas de afeitar.

Los vencedores:
ríen, cantan y bailan (más dura será la caída)