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lunes, 15 de febrero de 2010

¡Alerta contra algunos adoradores de suaves murmullos!


Un antiguo camarada, cuyo nombre no osaremos mencionar no sea que nos fusile -a lo largo de este post comprenderán el por qué- acaba de publicar un libro de poemas que tampoco nos atrevemos a ponerle título.

¡Ah!, cuando decimos camarada es porque militó en el mismo partido que nosotros en pos del socialismo, del comunismo, de una República Popular y Federativa... en fin: por un mundo más justo.

Al enterarnos nos alegramos, lo felicitamos e incluso le sugerimos la manera de darlo a conocer, de airearlo a los cuatro vientos... Agradeció nuestro interés si bien no estaba seguro de quererlo airear...

Nos pareció frío, muy frío... Porque aunque ha pasado tiempo sin relacionarnos, antes habíamos sido amigos personales. Además de camaradas. Llegando la amistad a tal extremo de ponerle a su primer hijo el nombre de uno de los nuestros.

Unos días después nos sorprendió, desagradablemente, enviándonos un correo electrónico. Decía en él que buscando la web de Felipe Juaristi, un poeta vasco conocido de ambos, había hallado el comentario, que ese poeta había hecho de su libro de poesías, en un blog que suponía nuestro y exigía fuera retirado y toda refencia a su persona, si la hubiere, ya que el blog seguía una línea ideológica con la que ya no comulgaba; añadiendo, además, que el blog no era de literatura.

La página de Internet aludida no es nuestra. Eso si, es de otro antiguo camarada que no milita ya en partido alguno, como tampoco lo hacemos nosotros, pero que no reniega, ni nosotros tampoco, de su lucha anterior. Puede, incluso, ser crítico con posturas sectarias que mantuvimos pero sigue pensando que el socialismo, el comunismo es una meta a la que llegar. Igual que nosotros.

Y este camarada nos dice que ese argumento, de que no es de literatura su blog, es una burda disculpa para cortar toda relación con nosotros porque, aclara, 'mi blog es de literatura y sobre todo de poesía. Puede que esa poesía que aparece no le guste pero es poesía'. Y nos resume sus posts en cifras: 47 de poesías o relatos, 1 o 2 recordando a las víctimas de la represión franquista, 1 sobre la República y 1 más que trata de Stalin, Pierre Vilar y Elena Ódena, artículo recogido de la red y crítico con esos personajes.

-Como puedes apreciar, -termina diciéndonos- la literatura aplasta a la ideología en mi blog, luego es una razón mentirosa la esgrimida por el antiguo camarada. No obstante, visto lo visto, borraré el escrito del poeta vasco con mucho gusto, con sumo placer. No por Felipe Juaristi, al que aprecio, sino porque habla de antiguo camarada que, para mi, es ya un indeseable.

Entendemos lo que nos dice y le damos la razón.

 Pensamos que es muy raro publicar un libro si luego se duda de querer darlo a conocer. Y el nuevo correo indicaba, a las claras, que, como todos, nuestro nuevo vate, estaba buscándose en este universo que llaman digital. Es decir: quería verse, quería darlo a conocer; es mas, quiere saber si han leído sus poemas, quiere que su nombre aparezca, darle aire a su libro, quiere ver su nombre escrito por ahí y mirarse en él como en un espejo para poder exclamar: ¡qué bueno soy!, ¡qué bien escribo! Destacarse de la masa 'municipal y espesa' que decía otro poeta. Es la vanidad. Natural. Humana. Muy humana. De eso, nada tenemos que decir.

Lo que nos molestó fue la mentira. Y mira, nos indignó porque no lo esperábamos, para qué nos vamos a engañar.

¡Qué gracia!... ¡Decir que buscaba el blog del poeta vasco!... ¡Si en su mismo blog tiene un enlace directo al blog del poeta euskaldun!...

Lo que buscaba, lo que ansiaba, repetimos, era su nombre brillando en el universo junto a lo más granado de la literatura; y lo encontró, si, pero... no entre renombrados críticos o afamados e influyentes escritores, sino entre sus antiguos camaradas y amigos. Y eso, parece chocante, en vez de alegrarle, le enfureció, le sacó de sus casillas, transformándolo en un ser agrio, grosero, iracundo...

¡Qué gracia!... Ha pasado de un radicalismo político e ideológico sustancial a otro vano e insustancial: el de la palabra sin mácula, pura idea que se hunde en la nada, en el vacío.

Eso, creemos, se llama torre de marfil. Pero... ya caerá de ella.

En estos tiempos de crisis económica originada por el Capital, por el lucro privado del Capital Bancario, cuando el paro se cierne sobre España, sobre México, sobre el mundo; y la pobreza y el hambre se ceba sobre los pueblos de la tierra; en estos tiempos en que el terremoto de Haití desentierra del olvido magníficos poetas haitianos: Jacques Roumain, Felix Morisseau Leroy, Anthony Phelps, Jacques Viau, Jacques Stephen Alexis, Rony Lescouflair... asesinados muchos de ellos por enarbolar la bandera del socialismo, del comunismo, del antiimperialismo, de la lucha en libertad por un mundo justo, por la libertad, la igualdad, la fraternidad... nosotros nos hemos reencontrado con todos esos camaradas poetas haitianos... de modo que se nos ha ido uno y han acudido muchísimos...  asi que esto nos ha afianzado en la idea de derrotar y destruir al capitalismo...

Otros, qué se le va a hacer, se refugian en el 'susurro de los chopos, con aliento de río, hilvanado y deshilvanado versos' y hacen un universo de palabras bonitas en medio de la desolación y del horror; no vamos nosotros, por eso, por tan poca cosa, a negarles el pan y la sal, ni menos mandarlos a la hoguera; es más, nos merecen todo el respeto: ya sabemos que en tiempos duros, difíciles, proliferan los claustros,  los conventos o las torres de marfil.

Pero tenemos que decir, y lo decimos, que, cuando semejantes individuos se transforman en híspidos militantes del hablar por hablar, en sectarios del susurro que trasmiten los vocablos, cuando se construyen un mundo de murmullos a la vera del arroyo de las palabras, nosotros, los que, como Goethe, no podemos darle tanta importancia a la palabra sin mas, nos transformamos, por lo que se ve, en sus enemigos.

¿Por qué?

No sabríamos responder con certidumbre. Suponemos que la razón se debe a que, ellos, dan por excelente este mundo de mierda regido por el Capital al que nosotros, de buena gana, volaríamos en mil pedazos.

Ese mundo del  Capital, quien, como ya escribieran Marx y Engels, rezuma sangre y llanto de los pies a la cabeza.

Suponemos que de ahí brota su odio: el que un mundo así, para ellos es un concierto de murmullos en las choperas del río, nosotrros queramos destruirlo.

¡Alerta contra algunos adoradores de suaves susurros!

Sus palabras esconden, muchas veces, cuchillas afiladas como hojas de afeitar.

Por último, decir que todo lo escrito en este post no tiene por objetivo quitarle valor a los versos de este antiguo camarada; en modo alguno; no creemos que sea un Cervantes, ni mucho menos, pero el hecho de que sea así de híspido, intempestivo, airado... los rasgos de su personalidad... no es regla para calibrar el valor de los escritos; de eso nos dio lecciones Marx elogiando a Balzac que era un reaccionario; es decir, dicho en román paladino, se puede ser un buen escritor y reconocérselo, sin dejar de ser un hijoputa y descubrirlo.

viernes, 28 de noviembre de 2008

C. Marx: Opresión inglesa de la India en 5 trozos (y V)

Carlos Marx
Dominación británica de la India

Bajo este título escribió Marx un artículo que nosotros lo hemos dividido en cinco partes:1. Una Italia de proporciones asiáticas; 2. La organización de las obras públicas; 3. Laisez faire, laisez aller; 4. Destrucción de la organización social; 5. Base del despotismo feudal.
Lo ponemos aquí, en el blog, porque sirve para comprender lo que los estados coloniales, los estados imperialistas y otros de menor cuantía, hicieron en África, muy semejante al saqueo al que sometiron a la India. Y al mismo tiempo nos puede valer para librarnos de ese concepto de que lo primitivo está tocado con un aura de bondad, de pureza, de ingenuidad... y por ende ponernos a llorar añorando lo pasado como plañideras, como lloricas reaccionario
s.
Está bien constatar las salvajadas y brutalidades de imperio inglés, anotar todo lo que arrasó por el simple afán de lucro. Pero conviene también dejar constancia de lo que la sociedad anterior tenía de malsano. De modo que así, de ese modo, se puede uno acercar a la verdad objetiva. Eso hace Marx en Londres un viernes, 10 de junio de 1935.
El que quiera tenerlo para él sin mezcla aguna, le quita los títulos y tendrá el original mondo y lirondo.

Y V. Bases del despotismo feudal


Sin embargo, por muy lamentable que sea desde un punto de vista humano ver cómo se desorganizan y descomponen en sus unidades integrantes esas decenas de miles de organizaciones sociales laboriosas, patriarcales e inofensivas; por triste que sea verlas sumidas en un mar de dolor, contemplar cómo cada uno de sus miembros va perdiendo a la vez sus viejas formas de civilización y sus medios hereditarios de subsistencia, no debemos olvidar al mismo tiempo que esas idílicas comunidades rurales, por inofensivas que pareciesen, constituyeron siempre una sólida base para el despotismo oriental; que restringieron el intelecto humano a los límites más estrechos, convirtiéndolo en un instrumento sumiso de la superstición, sometiéndolo a la esclavitud de reglas tradicionales y privándolo de toda grandeza y de toda iniciativa histórica. No debemos olvidar el bárbaro egoísmo que, concentrado en un mísero pedazo de tierra, contemplaba tranquilamente la ruina de imperios enteros, la perpetración de crueldades indecibles, el aniquilamiento de la población de grandes ciudades, sin prestar a todo esto más atención que a los fenómenos de la naturaleza, y convirtiéndose a su vez en presa fácil para cualquier agresor que se dignase fijar en él su atención. No debemos olvidar que esa vida sin dignidad, estática y vegetativa, que esa forma pasiva de existencia despertaba, de otra parte y por oposición, unas fuerzas destructivas salvajes, ciegas y desenfrenadas que convirtieron incluso el asesinato en un rito religioso en el Indostán. No debemos olvidar que esas pequeñas comunidades estaban contaminadas por las diferencias de casta y por la esclavitud, que sometían al hombre a las circunstancias exteriores en lugar de hacerle soberano de dichas circunstancias, que convirtieron su estado social que se desarrollaba por sí solo en un destino natural e inmutable, creando así un culto embrutecedor a la naturaleza, cuya degradación salta a la vista en el hecho de que el hombre, el soberano de la naturaleza, cayese de rodillas, adorando al mono Hanumán y a la vaca Sabbala.


Bien es verdad que al realizar una revolución social en el Indostán, Inglaterra actuaba bajo el impulso de los intereses más mezquinos, dando pruebas de verdadera estupidez en la forma de imponer esos intereses. Pero no se trata de eso. De lo que se trata es de saber si la humanidad puede cumplir su misión sin una revolución a fondo en el estado social de Asia. Si no puede, entonces, y a pesar de todos sus crímenes, Inglaterra fue el instrumento inconsciente de la historia al realizar dicha revolución. En tal caso, por penoso que sea para nuestros sentimientos personales el espectáculo de un viejo mundo que se derrumba, desde el punto de vista de la historia tenemos pleno derecho a exclamar con Goethe:

"Sollte diese Qual uns quälen
Da sie unsre Lust vermehrt,
Hat nicht Myriaden Seelen
Timur's Herrschaft aufgezehrt? " [*]


(traducido del inglés)
/
Escrito: Por Marx el 10 de junio de 1853.
Primera edición: Publicado en el The New York Daily Tribune, núm. 3804, del 25 de junio de 1853.
Fuente: C. Marx & F. Engels, Obras Escogidas, en dos tomos, Editorial Progreso, Moscú, 1971; t. I.
/
__________
[*] ¿Quién lamenta los estragos
Si los frutos son placeres?
¿No aplastó miles de seres
Tamerlán en su reinado?

(De la poesía de Goethe "A Suleika" del Diván occidental-oriental)

jueves, 27 de noviembre de 2008

Carlos Marx: Opresión inglesa de la India en 5 trozos (IV)

Carlos Marx
Dominación británica de la India

Bajo este título escribió Marx un artículo que nosotros lo hemos dividido en cinco partes:1. Una Italia de proporciones asiáticas; 2. La organización de las obras públicas; 3. Laisez faire, laisez aller; 4. Destrucción de la organización social; 5. Base del despotismo feudal.
Lo ponemos aquí, en el blog, porque sirve para comprender lo que los estados coloniales, los estados imperialistas y otros de menor cuantía, hicieron en África, muy semejante al saqueo al que sometiron a la India. Y al mismo tiempo nos puede valer para librarnos de ese concepto de que lo primitivo está tocado con un aura de bondad, de pureza, de ingenuidad... y por ende ponernos a llorar añorando lo pasado como plañideras, como lloricas reaccionarios.
Está bien constatar las salvajadas y brutalidades de imperio inglés, anotar todo lo que arrasó por el simple afán de lucro. Pero conviene también dejar constancia de lo que la sociedad anterior tenía de malsano. De modo que así, de ese modo, se puede uno acercar a la verdad objetiva. Eso hace Marx en Londres un viernes, 10 de junio de 1935.
El que quiera tenerlo para él sin mezcla aguna, le quita los títulos y tendrá el original mondo y lirondo.

IV. Destrucción de la organización social

Estas dos circunstancias -de una parte, el que los hindúes, al igual que todos los pueblos orientales, dejasen en manos del Gobierno central el cuidado de las grandes obras públicas, condición básica de su agricultura y de su comercio, y de otra, el que los hindúes, diseminados por todo el territorio del país, se concentrasen a la vez en pequeños centros en virtud de la unión patriarcal entre la agricultura y la artesanía- originaron desde tiempos muy remotos un sistema social de características muy particulares: el llamado villaje system (sistema de comunidades rurales). Este sistema era el que daba a cada una de estas pequeñas agrupaciones su organización autónoma y su vida distinta. Podemos juzgar de las características de este sistema por la siguiente descripción que figura en un antiguo informe oficial sobre los asuntos de la India, presentado en la Cámara de los Comunes:


"Considerado geográficamente, un poblado es un espacio de unos cientos o miles de acres de tierras cultivadas e incultas; desde el punto de vista político parece una corporación o un municipio. Por lo común suele tener los siguientes funcionarios y servidores: un potail o jefe, que es, generalmente, el encargado de dirigir los asuntos del poblado, resuelve las disputas que surgen entre sus habitantes, posee poder policíaco y desempeña dentro del poblado las funciones de recaudador de contribuciones, para lo cual es la persona más indicada, por su influencia personal y su perfecto conocimiento de la situación y los asuntos de la gente. El kurnum lleva las cuentas de las labores agrícolas y registra todo lo relacionado con ellas. Siguen el tallier y el totie: las obligaciones del primero consisten en recoger informes sobre los delitos o las infracciones que se cometan, y acompañar y proteger a las personas que se trasladen de un poblado a otro; las obligaciones del segundo parecen circunscribirse más a los límites del poblado y consisten, entre otras, en guardar las cosechas y ayudar a medirlas. El guardafrontera cuida los lindes del poblado y testifica acerca de ellos en caso de disputa. El vigilante de los depósitos de agua y de los canales es el encargado de distribuir el agua para las necesidades de la agricultura. El brahmín que vela por el culto. El maestro de escuela, a quien se puede ver enseñando a los niños del poblado a leer y a escribir sobre la arena. El brahmín encargado del calendario, o astrólogo, y otros. Todos estos funcionarios y servidores constituyen la administración del poblado, que en ciertos lugares del país es más reducida, pues algunos de los deberes y funciones que se han descrito se refunden y desempeñan por una misma persona; en otros lugares su número es mayor. Los habitantes del campo han vivido bajo esta forma primitiva de gobierno municipal desde tiempos inmemoriales. Los límites de los poblados cambiaban muy raramente, y aunque en ocasiones los poblados sufrían grandes daños e incluso eran devastados por la guerra, el hambre o las enfermedades, el mismo nombre, los mismos límites, los mismos intereses y hasta las mismas familias perduraban durante siglos enteros. A los habitantes de esos poblados no les preocupaba en absoluto la desaparición o las divisiones de los reinos; mientras su poblado siguiese intacto, les tenía sin cuidado la potencia a cuyas manos habían pasado o el soberano a que habían sido sometidos, pues su economía interior permanecía inmutable. El potail seguía siendo el jefe y seguía actuando como juez o magistrado y recaudador de contribuciones".


Estas pequeñas formas estereotipadas de organismo social han sido destruidas en su mayor parte y están desapareciendo, no tanto por culpa de la brutal intromisión del recaudador británico de contribuciones o del soldado británico, como por la acción del vapor inglés y de la libertad de comercio inglesa. Estas comunidades de tipo familiar tenían por base la industria doméstica, esa combinación peculiar de tejido a mano, hilado a mano y laboreo a mano, que les permitía bastarse a sí mismas. La intromisión inglesa, que colocó al hilador en Lancashire y al tejedor en Bengala, o que barrió tanto al hilador hindú como al tejedor hindú, disolvió esas pequeñas comunidades semibárbaras y semicivilizadas, al hacer saltar su base económica, produciendo así la más grande, y, para decir la verdad, la única revolución social que jamás se ha visto en Asia.



martes, 25 de noviembre de 2008

Carlos Marx: Opresión inglesa de la India en 5 trozos (III)


Carlos Marx
Dominación británica de la India[1]

Bajo este título escribió Marx un artículo que nosotros lo hemos dividido en cinco partes:1. Una Italia de proporciones asiáticas; 2. La organización de las obras públicas; 3. Laisez faire, laisez aller; 4. Destrucción de la organización social; 5. Base del despotismo feudal.
Lo ponemos aquí, en el blog 'Africano' porque sirve para comprender lo que los estados coloniales, los estados imperialistas y otros de menor cuantía, hicieron en África, muy semejante al saqueo al que sometiron a la India. Y al mismo tiempo nos puede valer para librarnos de ese concepto de que lo primitivo está tocado con un aura de bondad, de pureza, de ingenuidad... y por ende ponernos a llorar añorando
lo pasado como plañideras, como lloricas reaccionarios.

III. Laisez faire, laisez aller

Pues bien, los británicos de las Indias Orientales tomaron de sus predecesores el ramo de las finanzas y el de la guerra, pero descuidaron por completo el de las obras públicas. De aquí la decadencia de una agricultura que era incapaz de seguir el principio inglés de la libre concurrencia, el principio del laissez faire, laissez aller (*). Sin embargo, estamos acostumbrados a ver que en los imperios asiáticos la agricultura decae bajo un gobierno y resurge bajo otro. Aquí la cosecha depende tanto de un gobierno bueno o malo como en Europa del buen o mal tiempo. Por eso, por graves que hayan sido las consecuencias de la opresión y del abandono de la agricultura, no podemos considerar que éste haya sido el golpe de gracia asestado por el invasor británico a la sociedad hindú, si todo ello no hubiera sido acompañado de una circunstancia mucho más importante, que constituye una novedad en los anales de todo el mundo asiático. Por importantes que hubiesen sido los cambios políticos experimentados en el pasado por la India, sus condiciones sociales permanecieron intactas desde los tiempos más remotos hasta el primer decenio del siglo XIX. El telar de mano y el torno de hilar, origen de un ejército incontable de tejedores e hiladores, eran los pivotes centrales de la estructura social de la India. Desde tiempos inmemoriales, Europa había recibido las magníficas telas elaboradas por los hindúes, enviando a cambio sus metales preciosos, con lo que proporcionaba la materia prima necesaria para los orífices, miembros indispensables de la sociedad hindú, cuya afición por los aderezos es tan grande que hasta los individuos de clases más bajas, que andan casi desnudos, suelen tener un par de pendientes de oro o algún adorno de oro alrededor del cuello. Era casi general la costumbre de llevar anillos en los dedos de las manos y de los pies. Las mujeres y los niños se adornaban frecuentemente los tobillos y los brazos con aros macizos de oro o de plata, y las estatuillas de oro o plata, representando a las divinidades, eran un atributo del hogar. El invasor británico acabó con el telar de mano indio y destrozó el torno de hilar. Inglaterra comenzó por desalojar de los mercados europeos a los tejidos de algodón de la India; después llevó el hilo torzal a la India y terminó por invadir la patria del algodón con tejidos de algodón. Entre 1818 y 1836, la exportación de hilo torzal de Inglaterra a la India aumentó en proporción de 1 a 5.200. En 1824, la India apenas importó 1.000.000 de yardas de muselina inglesa, mientras que en 1837 la importación subió ya a más de 64.000.000 de yardas. Pero durante ese mismo período la población de Dacca se redujo de 150.000 habitantes a 20.000. Esta decadencia de ciudades de la India, que habían sido célebres por sus tejidos, no puede ser considerada, ni mucho menos, como la peor consecuencia de la dominación inglesa. El vapor británico y la ciencia británica destruyeron en todo el Indostán la unión entre la agricultura y la industria artesana.

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(*) Dejad hacer, dejad pasar: fórmula de los economistas burgueses librecambistas que defendían la libertad de comercio y la no ingerencia del Estado en el dominio de las relaciones económicas.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Carlos Marx: Opresión inglesa de la India en 5 trozos (II)

II. La organización de las obras públicas

Carlos Marx
Dominación británica de la India


Bajo este título escribió Marx un artículo que nosotros lo hemos dividido en cinco partes:1. Una Italia de proporciones asiáticas; 2. La organización de las obras públicas; 3. Laisez faire, laisez aller; 4. Destrucción de la organización social; 5. Base del despotismo feudal.


Lo ponemos aquí, en el blog 'Africano' porque sirve para comprender lo que los estados coloniales, los estados imperialistas y otros de menor cuantía, hicieron en África, muy semejante al saqueo al que sometiron a la India. Y al mismo tiempo nos puede valer para librarnos de ese concepto de que lo primitivo está tocado con un aura de bondad, de pureza, de ingenuidad... y por ende ponernos a llorar añorando lo pasado como plañideras, como lloricas reaccionarios.


Está bien constatar las salvajadas y brutalidades de imperio inglés, anotar todo lo que arrasó por el simple afán de lucro. Pero conviene también dejar constancia de lo que la sociedad anterior tenía de malsano. De modo que así, de ese modo, se puede uno acercar a la verdad objetiva. Eso hace Marx en Londres un viernes, 10 de junio de 1935.


El que quiera tenerlo para él sin mezcla aguna, le quita los títulos y tendrá el original mondo y lirondo.


Guerras civiles, invasiones, revoluciones, conquistas, años de hambre: por extraordinariamente complejas, rápidas y destructoras que pudieran parecer todas estas calamidades sucesivas, su efecto sobre el Indostán no pasó de ser superficial. Inglaterra, en cambio, destrozó todo el entramado de la sociedad hindú, sin haber manifestado hasta ahora el menor intento de reconstitución. Esta pérdida de su viejo mundo, sin conquistar otro nuevo, imprime un sello de particular abatimiento a la miseria del hindú y desvincula al Indostán gobernado por la Gran Bretaña de todas sus viejas tradiciones y de toda su historia pasada.


Desde tiempos inmemoriales, en Asia no existían, por regla general, más que tres ramos de la hacienda pública: el de las finanzas, o del pillaje interior; el de la guerra, o pillaje exterior, y, por último, el de obras públicas. El clima y las condiciones del suelo, particularmente en los vastos espacios desérticos que se extienden desde el Sahara, a través de Arabia, Persia, la India y Tartaria, hasta las regiones más elevadas de la meseta asiática, convirtieron el sistema de irrigación artificial por medio de canales y otras obras de riego en la base de la agricultura oriental. Al igual que en Egipto y en la India, las inundaciones son utilizadas para fertilizar el suelo en Mesopotamia, Persia y otros lugares: el alto nivel de las aguas sirve para llenar los canales de riego. Esta necesidad elemental de un uso económico y común del agua, que en Occidente hizo que los empresarios privados se agrupasen en asociaciones voluntarias, como ocurrió en Flandes y en Italia, impuso en Oriente, donde el nivel de la civilización era demasiado bajo, y los territorios demasiado vastos para impedir que surgiesen asociaciones voluntarias, la intervención del Poder centralizador del Gobierno. De aquí que todos los gobiernos asiáticos tuviesen que desempeñar esa función económica: la organización de las obras públicas. Esta fertilización artificial del suelo, función de un gobierno central, y en decadencia inmediata cada vez que éste descuida las obras de riego y avenamiento, explica el hecho, de otro modo inexplicable, de que encontremos ahora territorios enteros estériles y desérticos que antes habían sido excelentemente cultivados, como Palmira, Petra, las ruinas que se encuentran en el Yemen y grandes provincias de Egipto, Persia y el Indostán. Así se explica también el que una sola guerra devastadora fuese capaz de despoblar un país durante siglos enteros y destruir toda su civilización.

(seguiráGuiño

viernes, 21 de noviembre de 2008

Carlos Marx: Opresión inglesa de la India en 5 trozos (I)

Carlos Marx:
Dominación británica de la India[1]

Bajo este título escribió Marx un artículo que nosotros lo hemos dividido en cinco partes:

1. Una Italia de proporciones asiáticas;
2. La organización de las obras públicas;
3. Laisez faire, laisez aller;

4. Destrucción de la organización social;
5. Base del despotismo feudal.


Lo ponemos aquí, en el blog porque sirve para comprender lo que los estados coloniales, los estados imperialistas y otros de menor cuantía, hicieron en África, muy semejante al saqueo al que sometiron a la India. Y al mismo tiempo nos puede valer para librarnos de ese concepto de que lo primitivo está tocado con un aura de bondad, de pureza, de ingenuidad... y por ende ponernos a llorar añorando lo pasado como plañideras, como lloricas reaccionarios.

Está bien constatar las salvajadas y brutalidades de imperio inglés, anotar todo lo que arrasó por el simple afán de lucro. Pero conviene también dejar constancia de lo que la sociedad anterior tenía de malsano. De modo que así, de ese modo, se puede uno acercar a la verdad objetiva. Eso hace Marx, en Londres, un viernes, 10 de junio de 1935.

El que quiera tenerlo para él sin mezcla alguna, le quita los títulos y tendrá el original mondo y lirondo.

I. Una Italia de proporciones asiáticas

El Indostán es una Italia de proporciones asiáticas, con el Himalaya por los Aldes, las llanuras de Bengala por las llanuras de Lombardía, la cordillera del Decán por los Apeninos y la isla de Ceilán por la de Sicilia. La misma riqueza y diversidad de productos del suelo e igual desmembración en su estructura política. Y así como Italia fue condensada de cuando en cuando por la espada del conquistador en diversas masas nacionales, vemos también que el Indostán, cuando no se encuentra oprimido por los mahometanos, los mogoles[2] o los británicos, se divide en tantos Estados independientes y antagónicos como ciudades o incluso pueblos cuenta. Sin embargo, desde el punto de vista social, el Indostán no es la Italia, sino la Irlanda del Oriente. Y esta extraña combinación de Italia e Irlanda, del mundo de la voluptuosidad y del mundo del dolor, se anticipaba ya en las antiguas tradiciones de la religion del Indostán. Esta es a la vez una religión de una exuberancia sensualista y de un ascetismo mortificador de la carne, una religión de Lingam[3] y de Yaggernat, la religión del monje y de la bayadera[4].
No comparto la opinión de los que creen en la existencia de una edad de oro en el Indostán, aunque para confirmar mi punto de vista no me remitiré, como lo hace sir Charles Wood, al período de la dominación de Kuli khan. Pero, tomemos, por ejemplo, los tiempos de Aurengzeib; o la época en que aparecieron los mogoles en el Norte y los portugueses en el Sur; o el período de la invasión musulmana y de la Heptarquía[5] en el Sur de la India; o, si ustedes quieren retornar a una antigüedad más remota, tomemos la cronología mitológica de los brahmines[6], que remonta el origen de las calamidades de la India a una época mucho más antigua que el origen cristiano del mundo.
No cabe duda, sin embargo, de que la miseria ocasionada en el Indostán por la dominación británica ha sido de naturaleza muy distinta e infinitamente más intensa que todas las calamidades experimentadas hasta entonces por el país. No aludo aquí al despotismo europeo cultivado sobre el terreno del despotismo asiático por la Compañía inglesa de las Indias Orientales[7]; combinación mucho más monstruosa que cualquiera de esos monstruos sagrados que nos infunden pavor en un templo de Salseta[8]. Este no es un rasgo distintivo del dominio colonial inglés, sino simplemente una imitación del sistema holandés, hasta el punto de que para caracterizar la labor de la Compañía inglesa de las Indias Orientales basta repetir literalmente lo dicho por sir Stamford Raffles, gobernador inglés de Java, acerca de la antigua Compañía holandesa de las Indias Orientales:

"La Compañía holandesa, movida exclusivamente por un espíritu de lucro y menos considerada con sus súbditos que un plantador de las Indias Occidentales con la turba de esclavos que trabajaba en sus posesiones —pues éste había pagado su dinero por los hombres adquiridos en propiedad, mientras que aquélla no había pagado nada—, empleó todo el aparato de despotismo existente para exprimirle a la población hata el último céntimo en contribuciones y obligarla a trabajar hasta su completo agotamiento. Y así, agravó el mal ocasionado al país por un gobierno caprichoso y semibárbaro, utilizándolo con todo el ingenio práctico de los políticos y todo el egoísmo monopolizador de los mercaderes".

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[1] Los artículos de Marx "La dominación británica en la India" y "Futuros resultados de la dominación británica en la India" son de los mejores que salieron de su pluma sobre el problema nacional y colonial.
[2] Mogoles: conquistadores de origen túrquico procedentes de la parte oriental de Asia Central que invadieron la India a comienzos del siglo XVI y fundaron en 1526, en el Norte de este país, el Imperio de los Grandes Mogoles (así se denominaba la dinastía gobernante de este imperio) que, debido a las continuas luchas intestinas y al reforzamiento de las tendencias separatistas feudales se disgregó prácticamente en la primera mitad del siglo XVIII.
[3] Religión de Lingam: culto a la deidad de Siva extendido particularmente entre la secta india meridional de los lingayates (de linga, símbolo de Siva) que no reconoce las diferencias de casta y rechaza los ayunos, los sacrificios y las peregrinaciones.
[4] Yaggernat (Yaganat): una de las encarnaciones del dios hindú Vichnú. Los sacerdotes del templo de Yaggernat obtenían cuantiosos ingresos de las peregrinaciones en masa (estimulando además la prostitución de las bayaderas, residentes en el templo). El culto de Yaggernat se distinguía por la extraordinaria suntuosidad de los ritos y por el extremado fanatismo religioso, que se manifestaba en las flagelaciones y suicidios de los creyentes. Durante las grandes fiestas, algunos de ellos se lanzaban bajo las ruedas de la carroza en que se llevaba la imagen de Vichnú-Yaggernat.
[5] Heptarquía (siete gobiernos): término adoptado en la historiografía inglesa para designar el régimen político de Inglaterra en los albores de la Edad Media, cuando el país estuvo fraccionado en siete reinados anglosajones (del siglo VI al VIII). Marx utiliza aquí, por analogía, este término para designar el fraccionamiento feudal del Decán (India central y meridional) antes de su conquista por los musulmanes.
[6] Brahmines: una de las cuatro castas más antiguas de la India a la que pertenecía primero y fundamentalmente la capa privilegiada de los sacerdotes; posteriormente, lo mismo que otras castas indias, abarcaba, además de los sacerdotes, a gente de diversas profesiones y origen social, sin excluir a los campesinos y artesanos empobrecidos.
[7] Compañía de las Indias Orientales: compañía comercial inglesa que fue instrumento de la política colonial inglesa en la India, China y otros países de Asia. Se fundó en 1600. La ley adoptada en 1853 restringía los derechos monopolistas de la Compañía para dirigir la India. La Compañía fue liquidada definitivamente en 1858.
[8] La isla de Salsette, situada al Norte de Bombay, tenía fama por sus 109 templos budistas en grutas.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Socialismo conservador o burgués

En la parte III del Manifiesto del Partido Comunista (ese 'panfleto genial' al decir de un columnista del diario 'El País') hay un capítulo dedicado a lo que llaman Marx y Engels 'socialismo conservador o burgués'. Conviene reflexionar, en estos tiempos de crisis, sobre las palabras de estos pensadores. Lo decimos porque, en parte, es una postura que mantienen hoy en día muchos de los admiradores del Obama y de los burgueses que esperan algo (ilusorio creemos) de la reunión que acaba de realizar el grupo de los 20 a la ha asistido el presidente Zapatero.

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EL SOCIALISMO CONSERVADOR O BURGUÉS

Una parte de la burguesía desea remediar los males sociales con el fin de consolidar la sociedad burguesa.

A esta categoría pertenecen los economistas, los filántropos, los humanitarios, los que pretenden mejorar la suerte de las clases trabajadoras, los organizadores de la beneficencia, los protectores de animales, los fundadores de las sociedades de templanza, los reformadores domésticos de toda suerte. Y hasta se ha llegado a elaborar este socialismo burgués en sistemas completos.

Citemos como ejemplo la "Filosofía de la Misería" (*), de Proudhon.

Los burgueses socialistas quieren perpetuar las condiciones de vida de la sociedad moderna, pero sin las luchas y los peligros que surgen fatalmente de ellas. Quieren perpetuar la sociedad actual, pero sin los elementos que la revolucionan y descomponen. Quieren la burguesía sin el proletariado. La burguesía, como es natural, se representa el mundo en que ella domina como el mejor de los mundos. El socialismo burgués elabora en un sistema más o menos completo esta representación consoladora. Cuando invita al proletariado a realizar su sistema y a entrar en la nueva Jerusalén, no hace otra cosa, en el fondo, que inducirle a continuar en la sociedad actual, pero despojándose de la concepción odiosa que se ha formado de ella.

Otra forma de este socialismo, menos sistemática, pero más práctica, intenta apartar a los obreros de todo movimiento revolucionario, demostrándoles que no es tal o cual cambio político el que podrá beneficiarles, sino solamente una transformación de las condiciones materiales de vida, de las relaciones económicas. Pero, por transformación de las condiciones materiales de vida, este socialismo no entiende, en modo alguno, la abolición de las relaciones de producción burguesas -lo que no es posible más que por vía revolucionaria-, sino únicamente reformas administrativas realizadas sobre la base de las mismas relaciones de producción burguesas, y que, por tanto, no afectan a las relaciones entre el capital y el trabajo asalariado, sirviendo únicamente, en el mejor de los casos, para reducirle a la burguesía los gastos que requiere su dominio y para simplificarle la administración de su Estado.

El socialismo burgués no alcanza su expresión adecuada sino cuando se convierte en simple figura retórica.

¡Libre cambio, en interés de la clase obrera!. ¡Aranceles protectores, en interés de la clase obrera! ¡Prisiones celulares, en interés de la clase obrera! He ahí la última palabra del socialismo burgués, la única que ha dicho seriamente.

El socialismo burgués se resume precisamente en esta afirmación: los burgueses son burgueses en interés de la clase obrera.

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(*) Marx llegó a escribir un libro titulado 'Miseria de la filosofía' refutando estos conceptos

martes, 21 de octubre de 2008

Marx y Engels salvando al Capital

Leído por ahí esto:

Las arenas movedizas de las 'subprime' se tragaron el imperio.
Ignacio Escolar
*
Y han recordado a Marx y Engels:

"Así que después de todo, Marx tenía razón cuando afirmaba en aquel genial panfleto que fue su Manifiesto del Partido Comunista (1): 'El Gobierno del Estado moderno no es más que el comité de administración de los negocios comunes de toda la clase burguesa'. Todos los conceptos de esta frase escrita hace más de siglo y medio han recuperado su brillo a la luz de los recientes acontecimientos. Gobierno del Estado moderno/comité de administración/ negocios comunes/clase burguesa: nada falta, nada sobra. Ahí se encierra buena parte de la sabiduría política de nuestro tiempo. Lástima que la hayamos olvidado.
Santos Juliá
*
¿Se habrá vuelto este historiador un socialista revolucionario, un marxista leninista?...
*
Todos los síntomas apuntan a un desplome económico que será feo, brutal y largo.
Paul Krugman, premio nobrel de economía
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La posibilidad de que este frenazo se supere pronto son virtualmente nulas.
Idem
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La injusta omisión parece haber condenado sin remisión la africanía o patrimonio cultural afroiberoamericano no ya a su invisibilidad sino nada menos que a su supuesta inexistencia.
Luis Beltrán
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La política franco-colombiana sostuvo por activa y por pasiva que es firme partidaria (Ingrid Betancourt) de dialogar con los terroristas (FARC) para favorecer una salida negociada a su actividad violenta. No lo dijo solo con respecto al caso concreto de Colombia sino en general. Es más: terminado su discurso, aclaró, de manera explícita y por si cabían dudas, que su criterio abarcaba también a España, a Euskadi y a ETA.
Javier Ortiz
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No me fio de Obama. Es árabe.
Mujer en un mitin de McCain
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Después de Lázaro, mi resurrección es la más espectacular de la Historia, declaró, con respecto al éxito de su partido en la elecciones austriacas, el lider neonazi Jorg Haider. Luego se mató con su coche, quizás con la esperanza de una nueva resurrección.
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El cartero de la historia pasa factura. Del neoliberalismo que defendían, pasando por la sumisión incondicional a Bush que practicaban (los del PP) no quedan ni las raspas. La Casa Blanca se les ha caído encima.
López Agudín
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La banca sigue ganando más pese a la crisis. Sus beneficios han llegado a 22.400 millones de euros en 9 meses. Y ahora por si acaso el estado le inyecta más dinero. La política la hacen ellos. Para eso pueden. Los demás, somos paganos espectadores.
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Una fotografía:
La habrán visto por ahí. Eran los actores activos de la crisis. Los mediáticos. Los banqueros. Reunidos con el presidente Zapatero. Repantingados en sillones y sofás. Bajo sus pies moqueta bien mullida. Para amortiguar sus dolorosas inquietudes y zozobras. Luz clarísima. Indirecta. Al fondo el arte los contempla desde las paredes. Parecen decir: ¡Pobrecitos! ¡La que les viene encima!
¿Faltaban algunos actores de la crisis? Si. Los parados y otros paganos. Pero esos... no cuentas para la cuenta de resultados.
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Hemos leído sobre 'el modelo intervencionista' que, dicen, es temporal y subsidiario. Queremos entender que será permanente; es decir: cuando los ricos se vean con la soga al cuello acudirán (lease a robar) a las arcas publicas para salvarse.
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Y luego también leímos: "el dogma de la contención en el gasto público se hace ahora elástico para financiar los planes de rescate".
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Y ha vuelto a citar a Marx Santos Juliá:

"la decadencia de la República Imperial, que algunos vaticinaban como un eslabón más de la inexorable ley del auge y la caída de los imperios, tiene su origen en el olvido de la regla de oro del capitalismo enunciada por Marx: el Gobierno del Estado como comité de gestión de los negocios comunes"

Como podemos apreciar, Santos Juliá no se ha vuelto socialista revolucionario, ni marxista, ni leninista, se acuerda de Marx y de su Manifiesto Comunista, ese panfleto genial como el dice, simplemente para salvar al capitalismo, para mostrarle la manera de salvar su crisis, no para destruirlo, como Marx y Engels enseñaban a la clase obrera (2).

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(1)Escrito por C. Marx y F. Engels

(2)Porque el Manifiesto del Partido Comunista termina así:

En resumen, los comunistas apoyan por doquier todo movimiento revolucionario contra el régimen social y político existente.
En todos los movimientos ponen en primer término, como cuestión fundamental del movimiento, la cuestión de la propiedad, cualquiera que sea la forma más o menos desarrollada que ésta revista.
En fin, los comunistas trabajan en todas partes por la unión y el acuerdo entre los partidos democráticos de todos los países.
Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente.
Las clases dominantes pueden temblar ante una Revolución Comunista.
Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar.

¡ PROLETARIOS DE TODOS LOS PAISES, UNIOS !

jueves, 2 de octubre de 2008

Iswe Letu: Ante la crisis, nos tienta la Revolución

Nos tienta la Revolución.

Somos millones. Asistimos de espectadores a una de las crisis periódicas del capitalismo, que ya mentara Marx (D. Carlos), que no hemos provocado. Así mismo, fuimos testigos, hace pocos años, de una guerra que, obviamente, no originamos. Y hasta la encontramos hermosa, con sus fuegos de artificio y todo. Eso si, nos ocultaron los cadáveres y los heridos, el dolor y el llanto. Como ahora apartan las angustias de la crisis en millones de personas que no llegan (no llegamos), apenas. a fin de mes con los dineros, que sudan (que sudamos) la gota gorda y negra para pagar las hipotecas de casa, coche, muebles... Y, encima, tienen (tenemos) que comer todos los días.

Hemos dicho que somos espectadores, porque lo somos, de las idas y venidas de los culpables de esta crisis, de los cierres o quiebras de bancos, de como unos se engullen a otros, oímos las alternativas para evitar esos sobresaltos, escuchamos, atónitos, como maniobran, descaradamente, para sacarnos (robarnos) el dinero de nuestros bolsillos, ya de por si, estilizados y exíguos, con el fin de salvarse ellos (los ricos del mundo) de una crisis que han parido. Y nos quedamos parados ante esa monumental rapiña.

Si, somos espectadores. Estamos paralizados. Y nos gustaría deciros, y decirnos, con palabras del gran poeta Aimé Cesaire: "Guardaos de cruzar los brazos en actitud del espectador, pues la vida no es un espectáculo, un mar de dolores no es un proscenio, un hombre que grita no es un oso que danza".

Nos tienta la Acción (por eso escribimos), porque, efectivamente, la crisis y su cortejo de angustias, dolores, gritos, no es una escena circense; más, para ser actores de esa Acción, necesitamos un bagaje ideológico, organización, un programa, armas... que no tenemos; aun así, lo repetimos, nos tienta la Acción, nos atrae la Revolución, nos concita la Rebelión, nos zarandea la Protesta...

De momento, solo poseemos la Rabia. Y algunas alternativas o soluciones, ante lo que se avecina, como por ejemplo: nacionalización de los bancos y grandes empresas para que, así, sus depósitos sirvan a pequeñas y medianas empresas, a los trabajadores asalariados, al pueblo en general; pero no nos quedamos ahí, sino que abogamos porque los culpables sean juzgados y castigados con cárcel, y allí se pudran.

Tenemos que reconocer, eso si, que, esto, huele a 'rancio' socialismo revolucionario, a comunismo. Pues si, abogamos por ese 'rancio' socialismo y comunismo. Rancio, claro, para ellos, para los mandamases del orbe que manejan el cotarro a su servicio y que, seguramente, agitarían estas alternativas como si se fuera cernir sobre los trabajadores el fantasma de la expropiación de toda propiedad; nada más cierto: de lo que se trataría es de que, este socialismo o comunismo, revolucionarios, les quitaría esas angustias de finales de mes, del miedo al paro, al hambre, viéndose libres de la coyunda del capital.

En fin, ha habido algunas tímidas manifestaciones de protesta en contra de ese enorme ladronicio que quieren perpetrarnos. Poca cosa. Por ahora. Tal vez, quizás, a lo mejor, se vaya extendiendo, por la aldea global (de la que nos hablan), esa tendencia revolucionaria, esa inclinación a la rebelión, esa protesta contra el poder establecido... que ahora nos tienta a nosotros.

De momento, solo somos espectadores dolientes ante esas idas y venidas de los provocadores de esta crisis. Millones de espectadores los miramos. Miles de millones. Por el contrario, ellos son unos pocos. Algo es algo. Alguna conclusión sacaremos.

miércoles, 1 de octubre de 2008

La editorial VOSA, se cierra. La Vanguardia... se va.

Un titular muy significativo


Leemos por ahí que la editorial VOSA (Vanguardia Obrera, SA) clausura sus actividades, es decir: deja de publicar. Debe de ser la crisis que la ha derrotado. Pensábamos que la vanguardia era inmune a esas contingencias. Pues no, la otrora Vanguardia Obrera hecha de acero bolchevique se ha derretido como mantequilla.

Ahora, precisadamente ahora, cuando más caminos había que alumbrar, veredas que señalar o atajos que desbrozar, se va. Cierra. Fin.

Mientras arroja la toalla, todos los los ricos del mundo, unidos, toman la consignan de Marz y Engels, esa del Manifiesto Comunista y remedándola gritan: ¡Ricos de todos los países del mundo, uníos ante la merma de vuestros caudales! Y ahí los vemos uniéndose con el objetivo de robar de las exíguas arcas públicas del pueblo trabajador para reponer sus abundantes baúles privados. Están utilizando las instituciones descaradamente a su servicio; más que nada por caridad, porque la caridad bien entendida comienza por uno mismo, es decir: por ellos, por los banqueros...

Bien, pues en este momento de rapiña de los señorones del orbe con los pobres del mundo es cuando la editorial VOSA (Vanguardia Obrera, SA) da por finalizadas sus publicaciones.

En el momento en que, en España, la clase obrera (¿existe aún?) y otras capas pobres comienzan a sufrir los arañazos de la crisis; cuando, además, la justicia, la democracia, la libertad (para mayor gloria de la monarquía herededa del franquismo) empieza a ausentarse brillando en su lugar la ausencia, su vacío, se va nuestra vanguardia; veamos un ejemplo, un solo ejemplo: se ilegaliza Acción Nacionalista Vasca (ANV), Gestoras Pro-Amnistía, Partido Comunista de las Tierras Vascas... lo que quiere decir que se deja sin derecho a voto a decenas de miles (si no cientos de miles) de vascos y vascas... ¡ANV ilegalizado!... ¡Un partido histórico de la lucha antifascista!... Por el contrario están legalizados partidos y organizaciones verdaderamente nazis... ¿El mundo al revés?... No, porque, si al frente del estado tenemos una institución heredada del fascismo, la monarquía, es natural que esos partidos e instituciones estén en paridad con ella y a ella no le molesta.

Es de risa, sino diera pena.

Efectivamente, es de risa sino nos diera pena que cuando más se necesitan las armas se destruyan.

Para los que no lo sepan, habría que decirles que Vanguardia Obrera, SA (VOSA) surgió como editorial en el seno del Partido Comunista de España (marxista-leninista) 'PCE (m-l)', partido, como reza su nombre, de ideología marxista y leninista que fue miembro del FRAP, ese Frente Revolucionario Antifastista y Patriota, surgido en España en la decada de 1960-1970 del siglo pasado, quien, en la medida de sus posibilidades, fue la única organización política que se atrevió a desmantelar, con sus acciones, el estado franquista, según escribió el historiador Pierre Vilar. De ahí el odio que mostraba la prensa que se publicaba en los últimos años del régimen de Franco hacia esa organización; recordamos el titular de una revista, rotulada 'Cambio16', muy importante en esos tiempos: ¡Guerra al FRAP!

Luego, si, la represión dejó titulares, cogió los fusiles y asesinó a cinco militantes antifascistas el 27 de septiembre de 1975. Tres de ellos eran del FRAP.

viernes, 12 de septiembre de 2008

José María Amigo Zamorano: 'Zampándose hasta los pelos'

Dongola

Conrad
Un relato contra el racismo
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Lo acabábamos de adoptar hacía pocos días. Era negro. Casi de azabache. De ojos saltones, brillantes, color de miel. Le íbamos cogiendo cariño. Jugábamos con él. Nunca se cansaba. Era buena señal. De buena salud, creímos.


Y desde el primer momento se llevó muy bien con el otro, de raza blanca. También lo habíamos adoptado. Menos vivaracho, más tranquilo. De ojos azules un poco tristes.

Nuestro primer hijo, blanco, de raza, dijo en tono de broma:

-Es todo un ensayo de multiculturalismo.

No lo decía porque se sintiera celoso, no. Había sido él, precisamente, el impulsor de las adopciones.

Este negrito comía mucho. De todo. Incluso le comía parte de la ración del otro.

Nuestro hijo, blanco, de raza, decía:


-Un día, revienta.

-¿Por qué?... Tiene hambre... Sabe dios dónde habrá estado... Mira esas pobres gentes que vemos en la tele... a diario... -razonó mi marido.

Entonces, nos vinieron de golpe las imágenes de muchedumbres hambrientas rodando por caminos sin fin... pateras atestadas de negros y negras, casi siempre delgados, no famélicos, hasta dignos, aunque, muchos de ellos, tambalearan al andar por los numerosos días de navegación sin comer y sin beber...

Era, entonces, cuando nos encorajinábamos. Atropellábanse para salir a la memoria (memoria de seres leídos y escribidos, todos blancos) los hechos más crueles que la rapiña mundial había causado en la humanidad doliente; y nos cagábamos en lo más barrido del capital imperialista; y deseábamos que los pueblos del mundo corrieran, como hacía nuestro negrito particular, tras el blanco, para romperle la coyunda que los ataba a la miseria.

Incluso lo personalizábamos, individualizándolo en un personaje, más bien personajillo, pero atroz, a ese capital sin entrañas, bañado en sangre de los pies a la cabeza, como dejó dicho Marx (D. Carlos) Le poníamos nombre: Leopoldo, rey de los belgas, que tuvo, para él solito, al Congo. Al que robó y esquilmó. Asesinando, de paso, a miles de pobres congoleños que se rebelaban. Y en ese empujarse, para salir del olvido al teatro de muestro recuerdo, apareció, en primer lugar, aquel horror de 'El corazón de las tinieblas' de J. Conrad y, más tarde, párrafos de la novela 'El fuego de los Orígenes' del congolés Emmanuel Dongola, como este:

"Cierto día una veintena de abrumados obreros se negaron a continuar el trabajo pese a las amenazas del ingeniero jefe. El contramestre eligió cinco hombres al azar, entre ellos a Djermakoye, les puso un collar de dinamita alrededor del cuello y les hizo saltar por los aires. Lo demás volvieron inmediatamente al trabajo".


Pero no es lo mismo verlo por la televisión o imaginárnoslo leyéndolo que contemplarlo, a pequeña escala, en la propia casa. Aquí la animalidad adquiere carta de naturaleza. Dura. No llegando a los extremos del texto de Dongola, claro. Pero dura. Sin el cendal de la imagen o de la letra. Ahí lo teníamos, al negrito, comiendo y comiendo, voraz. Sin saciarse. A todas horas. Lo que fuese... Por lo que no nos asombrábamos de sus abundantes deposiciones.

-¡Qué cagadas!... ¡Cómo huelen, madre mía! -exclamaba nuestro hijo, blanco, mayor.

-Así debieron de ser los excrementos dejados por el rey Leopoldo, abundantes y hediondos. -sentenciaba mi esposo.

Seguimos citando a este individuo. Mal hecho. Porque, leopoldos ha habido en todas épocas y lugares. Y en una escala muy superior. Por ejemplo: la reina Victoria, de la Inglaterra victoriana imperial, le dio sopa con ondas a Leopoldito; o Felipe II de España... Y olvidándonos de monarcas y lechuguinos, o de lechuguinos y monarcas, recordamos las tropelías que, los yanquis, han hecho en los últimos años de nuestra historia y transforman al personajillo en un enanito: el enanito Leopoldito.

De modo, que, viendo correr a este negrito tras el blanquito, en nuestra casa, es como una representación de lo que harían los pueblos del mundo, los pueblos pobres del orbe, con los banqueros, generales, terratenientes, rabinos, imanes, obispos... si, por supuesto, pudieran: se los comerían a bocados, sin masticar... aunque... después tuvieran que vomitarlos... ya que todo... todo... no se puede digerir.

Y esto último lo decimos porque, nuestro negrito particular, oriundo de España, buena gana de traerlo de Rusia o China, patriota, callejero, vomitó el otro día. Lo que, al principio, nos preocupó. ¿Qué le habría pasado?... ¿Lo alimentábamos mal?... ¿Habría ingerido algún veneno?... ¿Estaría caducada la comida?... Mas siendo testigos directos, porque lo veíamos a diario, de lo mucho que tragaba... consideramos, hasta lógica, la vomitona, el devuelto. No todo se podía digerir.

Empero, contemplando, lo observábamos ahora mismito, lo que aparecía a nuestra vista, el negro corriendo feroz a por el blanco, y arrancándole, como le arrancaba, rabiosamente, pelos de la cabeza, ¡todo un mechón de pelos blancos!, con las uñas, y con las uñas se los llevaba a la boca y se los tragaba... enteros... el negrito... de ojos saltones... brillantes... color de miel... al que le íbamos cogiendo cariño... el pequeño de pelo de azabache... el gatito de pelo negro... el gatito negrito... ¡claro!... luego... devolvía los pelos... los vomitaba...

Pues, es evidente, no todo lo que se come se puede digerir.

lunes, 17 de marzo de 2008

A los 125 años de la muerte de Carlos Marx


El 14 de marzo de 1883 moría Carlos Marx. Es decir: hace 125 años. Se cumplieron justo el viernes pasado.

Una cifra, 125 años, que para otro personaje cualquiera hubiera sido motivo de charlas, coloquios, debates en prensa, radio y televisión. No solo en esa fecha sino todo el año.

Aunque, para ser sinceros, a Marx ya no le importa.

Y por varios motivos: porque ya está muerto y sobre todo porque ya no pueden esconder sus enseñanzas. Ha pasado a la Historia y... difícilmente la abandonará.

Cuando cayó el muro de Berlín proclamaron por ahí ¡Marx ha muerto!

Pero al poco 'resucitó'.

Lo hizo acompañado de la explotación de los trabajadores, de las guerras de rapiña imperialista, de las crisis económicas periódicas del sistema capitalista (en una de ellas estamos inmersos)...

En fin, la historia sigue en contra del aserto de ese miembro del Departamento de Estado norteamericano de origen asiático, Francis Fukuyama, que llegó a decir que la Historia se había acabado. Pero los hechos han sido tozudos y lo han desmentido. Yo no ha vuelto a decir nada.

Marx, como el Cid, ganó la batalla, estando muerto, al Departamento de Estado yanqui.

Jajaja.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Y los criminales libres



Dicen que, según una encuesta reciente, realizada puerta a puerta en Irak (no sé que es eso), se calcula que después de la invasión yanqui y de otros (foto de Las Azores: Busch, Blair, Aznar) en busca de las 'armas de destrucción masiva' que no existían, han muerto 151.000 personas. Otras encuestas (¡mierda de encuestas que esconden asesinatos masivos!) lo alargan a 223.000. Y ya hace tiempo leíamos que se barajaba la cifra de medio millón de muertos.


¡Se dice pronto!... ¡500.000 cadáveres!... ¡Por una mentira de destrucción masiva!...


Bueno... más bien por el petróleo. Para robarles el petróleo con el que enriquecerse, aún más.


¡Cuánta razón tenía Marx (D. Carlos) al afirmar que el Capital rezuma sangre y llanto desde los pies a la cabeza!


Pero en lugar de (nos referimos ahora a España) investigar, perseguir, juzgar y encarcelar a los culpables de la masacre, la justicia se dedica a investigar, perseguir, juzgar e ilegalizar a Acción Nacionalista Vasca (ANV), organización independentista y antifascista vasca, mientras se pasea muy orondo, dando conferencia, riendo con su risa enlatada, Aznar, uno de los impulsores de semejante crimen, masacre o matanza, como se quiera decir: ¡un crimen!


Y no hablemos de los otros que deberían ser juzgados por crímenes contra la humanidad, Busch y Blair. Son intocables. De momento.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Iswe Letu: El Conde de Volney y sus 'Ruinas de Palmira'


Hoy reproducimos un trozo de la obra del Conde de Volney 'Las Ruinas de Palmira'. De finales del siglo XVIII (1787). Con este libro y unos pocos más: 'El Manifiesto Comunista', de Marx y Engels, 'Campos, fábricas y talleres' de Kropotkin, 'La Conquista del Pan' también de Kropotkin... dirigentes sindicales, socialistas, comunistas... que hoy se reunen con los empresarios y firman convenios en el mejor reino posible de las Españas se nutrieron con su espíritu revolucionario. ¿Qué ha pasado desde que este hombre escribiera esto? ¿Ha cambiado tanto la humanidad? ¿Ha cambiado tanto España? ¿Hay una gran diferencia entre lo que veía entonces y lo que hay ahora? ¿Ya no es actual? ¿Se ha desfasado su contenido? ¿Ya no sirve de aliento para luchar contra la explotación del hombre por el hombre?...

Lean y juzguen si este mundo global ha cambiado tanto. Incluso en esta Europa occidental. Incluso en esta España monárquica, heredera del franquismo, donde acaban de decir, en estudio reciente, que hay no sé cuantos millones de pobres...



"¿Qué prodigio nuevo es éste?, ¿qué plaga cruel y desconocida es ésta? Somos una nación numerosa, ¡y parece que no tenemos brazos! Poseemos un suelo fertilísimo, ¡y carecemos de producciones! Somos activos y laboriosos, ¡y vivimos en la indigencia! Pagamos enormes tributos, ¡y nos dicen que no son suficientes! Estamos en paz con las naciones vecinas, ¡y nuestros bienes no están seguros entre nosotros mismos! ¿Cuál es pues el enemigo oculto que nos devora?".
Y algunas voces que salían del medio de la multitud, respondieron: "Levantad una bandera en torno de la cual se reúnan todos los que por medio de útiles trabajos mantienen y conservan la sociedad y entonces conoceréis al enemigo que os devora".
Alzada, en efecto, la bandera, se vio esta nación repentinamente dividida en dos cuerpos desiguales y de aspecto que formaba contraste: el uno, innumerable, casi total, revelaba en la pobreza de sus ropas y en los rostros curtidos y descarnados, los indicios de la misera y del trabajo; el otro grupo, pequeñísimo, fracción imperceptible, por sus galas de oro y plata y por la lozanía de sus rostros, denotaba holgazanería y abundancia.
Y considerando estos hombres con mayor atención, reconocí que el gran cuerpo estaba compuesto de labradores, de artesanos, de mercaderes y de todas las profesiones estudiosas útiles a la sociedad y que en el pequeñísimo grupo sólo se encontraban curas y ministros del culto de todas las jerarquías, empleados del fisco y de otras varias clases, con uniformes, libreas y otros distintivos, en fin, agentes religiosos, civiles o militares del gobierno.
Y como estaban estos dos cuerpos frente a frente observé que de una parte, nacía la cólera y la indignación, y de la otra, una especia de terror; y el gran cuerpo dijo al más pequeño:
"¿Por qué estáis separados de nosotros? ¿No sois una parte de nosotros mismos?".
"No, respondió el grupo pequeñísimo: vosotros sois el pueblo; nosotros somos una clase distinguida, que tenemos nuestras leyes, nuestros usos y nuestros derechos particulares".

viernes, 22 de diciembre de 2006

Con el Brillo del Oro se Van los Opacos Francos

Hoy ha sido el sorteo de la lotería de Navidad. Casi nadie puede verse libre de él. El que más y el que menos quiere escapar de las necesidades crematísticas que impone El Kapital. Es una ilusión. Una trampa. Un señuelo. Un cebo, para cazar incautos que somos casi todos. A este respecto, recordamos lo que hace tiempo le leímos a Marx (Carlos) en una de sus obras, creemos que la que se titula 'El 18 Brumario de Luis Bonaparte'. Entre otras muchas cosas habla de la lotería. Parece ser que el tal Napoleón III (El Aguilucho) había quedado las arcas del tesoro francés vacías y él necesitaba seguir pasándoselo bien. Ideó una estratagema: expuso en un escaparate varios lingotes de oro; imprimió unos papeles, como bonos, que fue vendiendo; el comprador lo hacía, claro, con la intención de conseguir aquellos lingotes por poco precio: apenas unos francos. Así se forró El Aguilucho, porque, como decía Marx, "con el brillo del oro les sustrajo, a los franceses, los opacos francos". ¡No era tonto el individuo, no!