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sábado, 31 de diciembre de 2011

Olmedo Beluche: Para leer el Quijote (*)


Olmedo Beluche (Desde Panamá. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


A pesar de los pesares, pese al casi nulo apoyo oficial a la cultura y el conocimiento, pese a la promoción de lo chabacano y lo mediocre por parte de los medios de comunicación de masas, pese a los valores mercantiles, los egoísmos, la codicia, la banalidad y la venalidad de la clase gobernante; pese a todo ello, en este país hay gente que trabaja con esfuerzo propio para el desarrollo cultural y científico de Panamá.

Este año que muere, haciendo balance, y por no referirme a tantos ámbitos y personas que habría que mencionar con justicia, mi mente se concentra en un libro recién publicado por el Prof. Rafael Ruiloba.

Rafael Ruiloba, docente del Departamento de Español y conocido escritor nacional, publicó su ensayo “Claves para la interpretación del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha”. Libro de apenas 73 páginas, pero de mucha enjundia, que me entregó casi clandestinamente en un pasillo de la facultad y que no pude parar de leer hasta el final. En él desarrolla las reflexiones sobre este clásico de la literatura mundial que antes había publicado como artículo en la revista Cátedra No. 7, en 2006, “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha y la crítica a la lectura”.

Para quien simpatice con el enjuto hidalgo, la lectura del ensayo de Ruiloba constituye un importante apoyo, ya que abre ventanas insospechadas sobre aspectos de la novela que suelen pasar desapercibidos o que se toman de manera literal. Las “claves” de Ruiloba nos permiten avizorar un Cervantes mucho más grande del que suele admirarse, a la vez que captar el sentido de la novela tanto en su conjunto como en sus pasajes más famosos.

Puede que para los expertos de otros lares en la obra de Cervantes los aportes de Ruiloba sean conocidos, pero para el panameño común, incluso el universitario, constituyen una novedad estas claves. Lo único que tendríamos que criticar es cierta desprolijidad en la edición. De más está decir que el autor fundamenta sus apreciaciones no sólo en la propia lectura del Quijote, sino en estudios realizados por conocidos intelectuales a quienes cita: Jorge Luis Borges, Carlos Fuentes, Fernando Savater, Gregorio Marañón, K N Togeby, entre otros.

Ruiloba parte por las claves literarias y deja las claves históricas recién para el acápite III. Partamos nosotros al revés porque quien no esté al tanto del contexto histórico en que surgió la novela no podrá captar su esencia y el por qué de su estilo.

Entre 1520 y 1648, época en la que se gestó y publicó la primera y segunda parte del Quijote, el centro dinámico de la historia de Europa es el desastre producido por las guerras religiosas”. Es el choque entre la reforma protestante y la contrarreforma católica. Choque que no fue meramente conceptual, sino social y político, que derivó en múltiples guerras civiles (La Guerra de los Treinta Años).

La reforma protestante constituyó la primera fase de las revoluciones burguesas contra el sistema medieval, sus instituciones, sus clases sociales y sus valores espirituales. Estas revoluciones cambiarían el panorama político de Europa, pero no a favor de los campesinos, que al cabo fueron derrotados. 

Socialmente las ideas reformistas prenden en el campesinado. Engels tiene un conocido ensayo sobre las revoluciones campesinas en Alemania. En España la revolución campesina tomó la forma de la revolución de los comuneros, luchando por los derechos democráticos y los fueros de las comunidades adquiridos a lo largo de la Edad Media y que estaban siendo pisoteados por la Corona.

En todas partes el instrumento ideológico de los sublevados lo fue la Epístola de San Pablo a los Romanos, la cual aducían había sido alterada por la jerarquía católica en su parte medular: “Siervos, servid a vuestros amos, como a Cristo”. En realidad, bajo el manto religioso, estaba el hartazgo de las clases productivas de la sociedad contra los abusivos impuestos que debían sostener a la miríada de parásito sociales y su boato, empezando por los curas, los nobles y los reyes.

Entre las élites intelectualizadas el discurso ideológico iba más allá de lo meramente religioso para apoyarse en el humanismo renacentista, representado sobre todo en la obra de Erasmo de Rotterdam, quien proponía que “el hombre solo se salva por la verdad”, por lo cual era proclive a un cristianismo ecuménico no reñido con el saber científico.

Del “cismaEuropa saldría transformada, fundamentada en la derrota de las revoluciones campesinas, dejando atrás la sociedad medieval, asentando un nuevo régimen político: la Monarquía Absoluta. Monarquía absolutista en todos los sentidos, es decir, basada en la represión de las libertades más elementales, cuyo instrumento fundamental serían la Inquisición (aprobada por el Concilio de Trento, 1545-1563), la cacería de brujas, la represión, la censura y las cárceles llenas.

Con la Inquisición quedaron legitimadas la tortura y la expropiación de bienes a quienes se calificara de herejes. Ruiloba cita a Rodrigo Manrique, que describe la situación en la época de Cervantes en España: “no puede producirse ninguna forma de cultura sin hacerse sospechoso de herejía, error o judaísmo”.

Las víctimas de esta “cruzada” inquisidora lo fueron la verdad, la libertad, la justicia, la honra y la dignidad de la personas, nos dice Ruiloba. Justamente éstos son los valores que defiende con su adarga Don Quijote. Pero, ¿Cómo defender esos valores en un país con 30,000 espías pagados por el Santo Oficio para escarbar por todos lados cualquier amago subversivo? Pues la única forma es haciéndose el loco.

Ruiloba cita a Erasmo cuando afirma que “los insensatos tienen la cualidad maravillosa de decir la verdad y de ser oída con agrado”. Este es el primer truco de Cervantes para eludir la censura y la represión, y cantarle sus verdades al gobierno y a la sociedad, usando de personaje a un supuesto loco, pero que no está tan loco nada. Y por ahí la suelta Don Quijote a la cara de todos los autócratas que hay y han sido: “La libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres le dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros, que encierra la tierra, ni el mar encubre, por la libertad así, como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”.

Cervantes estudió retórica y poética con Lope de Hoyos, conocido erasmista español, por lo cual con toda seguridad conocía la afirmación de Erasmo (Elogio de la locura) de que existen dos tipos de locura: la locura de la ilusión (“la locura como sabiduría de la inadaptación, como dice Carlos Fuentes”); y la locura por estulticia, es decir, por la estupidez humana. La primera la que supuestamente padece Don Quijote (aunque “solamente disparataba en tocándole a la caballería”), la segunda la que padece la sociedad, y que va dejando expuesta el Ingenioso Hidalgo.

La lanza del Quijote apunta a la locura social como violadora de la condición humana. Y esto es lo que hace al Quijote, una obra vigente hoy día, porque aún se sigue violando la condición humana”, dice Ruiloba.

La clave principal para leer el Quijote, en una época de censura y represión, la da el propio Cervantes al decir que su libro es hijo del “discreto entendimiento”. Ruiloba remonta el concepto discreto entendimiento, al “El Convivio” de Dante, y a “El Cortesano” de Baltasar de Castiglione.

Para el primero es una “cualidad del lector, que tiene que comprender las diferencias producidas por las apariencias contrarias, para acrecentar su conciencia por medio del entendimiento”. Para el segundo, “la discreción tiene cuatro sentidos: el de la oportunidad, el de la moderación, el de la discreción y el de la inteligencia”. “Significaba que existía otra cosa o asunto debajo de lo evidente o racional” (sub alicua ratione), agrega Ruiloba.

Cita a Víctor Hugo: “a Cervantes hay que leerlo entre líneas porque tiene su aparte”. Y agrega Ruiloba: “Por lo que el lector de El Quijote tiene que asistir a un teatro de la reconstrucción en una novela que contrapone el texto con la realidad por medio de procedimientos retóricos como la sátira, la parodia y la ironía”.

Las tres claves con las que hay que leer El Quijote, haciendo uso del “discreto entendimiento”, son: la relación entre la novela y la historia; la búsqueda de la verdad en medio de las apariencias contrarias; y la defensa de la dignidad como principal valor de la condición humana.

Por ejemplo, el más famoso pasaje del libro es el encuentro con los molinos de viento, a los que al Quijote le parecen gigantes monstruosos. Resulta que en la época de Felipe II la producción agrícola entró en crisis, de ahí que la monarquía decretara la instalación de molinos de viento para hacer acopio de la producción de granos y su distribución. Pero a partir de ellos se desarrolló una gran cantidad de roedores que propagaron la peste por España entre 1596 y 1602, que exterminó a una tercera parte de la población. Ya se entiende mejor la rabia del Quijote con los molinos.

Otro: “… cuando el Quijote ataca unos odres de vino parodia el conflicto entre los productores de vino y la Corona Española , por el aumento de los impuestos, pues los primeros prefirieron apuñalar los odres de vino antes de pagar los nuevos impuestos”.

También salta la ironía cuando confunde rebaños de borregos con ejércitos; o cuando da consejos a Sancho sobre cómo gobernar su ínsula, esta parodiando a Carlos V que le escribió a Felipe II unos consejos sobre como gobernar; o “Cuando Sancho recurre a una receta de sentencias y refranes para gobernar, está parodiando a Felipe II que gobernaba y hablaba por medio de sentencias y refranes”.

Según Rafael Ruiloba, Cervantes tiene una nueva concepción del papel que la literatura debía jugar, criticando a la moda literaria porque solo buscaba entretener. Para él, la literatura debía entretener pero también concienciar acerca de la realidad. Hacer pensar al lector sobre su condición. Por ello el Quijote no solo se burla de las novelas de caballería, sino también de todos los géneros de moda, como los romances de la época, del teatro, de las autobiografías y de la novela pastoril. En ello residió gran parte de las animadversiones entre Cervantes y su alter ego, Lope de Vega.

Respecto a la dignidad humana, destaca Ruiloba que la sátira y la ironía en el Quijote son completamente opuestas a como las usa Quevedo, que se lanza contra los defectos de las personas. Por el contrario, Cervantes apunta a las taras sociales y, por más debilidades que haya tenido el personaje, al final de una manera u otra, éste acaba recobrando su dignidad. En particular, respecto de los personajes femeninos, todos los cuales son rescatados y dignificados, muy lejos de la misoginia vigente en la época, que sobrevive hasta el presente todavía.

El recurso de las apariencias contrarias, a más de ser usado en algunos pasajes, se expresa en todo su desarrollo en el contraste entre la primera y la segunda parte del Quijote, donde una es espejo de la otra y marchan en sentido contrario. “En la primera parte la realidad es trágica porque implica el choque brutal de la locura con la realidad. En la segunda, la realidad se hace comedia para que todos los personajes hagan que la realidad coincida con la imaginación de don Quijote”.

Tenemos entonces que hay un contraste entre la locura de la primera parte y la cordura de los personajes de la segunda; pero en la medida en que recobran su cordura se acentúa la locura de la sociedad; lo contrario sucede en la primera parte, la sociedad está cuerda y los personajes, locos”, señala Ruiloba.

Y solo en este contexto cada uno de los personajes logra una victoria sobre sí mismo, uno se cura de la locura y el otro, se cura de la estupidez producida por la ignorancia y el conformismo; las dos caras de la locura erasmista…”, concluye Ruiloba.

Ruiloba cierra citando a Carlos Fuentes que dice que “… su crítica de la lectura trasciende lo político, destila verdades fundamentales del hombre y se centra en la condición humana., por lo que la lectura del Quijote implica algo más que la crítica de la historia por medio de burlas verbales. Implica la transformación del lector por medio de la verdad, implica su purificación por medio del ideal. Por eso Cervantes es el creador de la novela moderna, y su crítica sigue siendo la única crítica válida que puede hacerle la literatura a la sociedad.”

lunes, 15 de febrero de 2010

¡Alerta contra algunos adoradores de suaves murmullos!


Un antiguo camarada, cuyo nombre no osaremos mencionar no sea que nos fusile -a lo largo de este post comprenderán el por qué- acaba de publicar un libro de poemas que tampoco nos atrevemos a ponerle título.

¡Ah!, cuando decimos camarada es porque militó en el mismo partido que nosotros en pos del socialismo, del comunismo, de una República Popular y Federativa... en fin: por un mundo más justo.

Al enterarnos nos alegramos, lo felicitamos e incluso le sugerimos la manera de darlo a conocer, de airearlo a los cuatro vientos... Agradeció nuestro interés si bien no estaba seguro de quererlo airear...

Nos pareció frío, muy frío... Porque aunque ha pasado tiempo sin relacionarnos, antes habíamos sido amigos personales. Además de camaradas. Llegando la amistad a tal extremo de ponerle a su primer hijo el nombre de uno de los nuestros.

Unos días después nos sorprendió, desagradablemente, enviándonos un correo electrónico. Decía en él que buscando la web de Felipe Juaristi, un poeta vasco conocido de ambos, había hallado el comentario, que ese poeta había hecho de su libro de poesías, en un blog que suponía nuestro y exigía fuera retirado y toda refencia a su persona, si la hubiere, ya que el blog seguía una línea ideológica con la que ya no comulgaba; añadiendo, además, que el blog no era de literatura.

La página de Internet aludida no es nuestra. Eso si, es de otro antiguo camarada que no milita ya en partido alguno, como tampoco lo hacemos nosotros, pero que no reniega, ni nosotros tampoco, de su lucha anterior. Puede, incluso, ser crítico con posturas sectarias que mantuvimos pero sigue pensando que el socialismo, el comunismo es una meta a la que llegar. Igual que nosotros.

Y este camarada nos dice que ese argumento, de que no es de literatura su blog, es una burda disculpa para cortar toda relación con nosotros porque, aclara, 'mi blog es de literatura y sobre todo de poesía. Puede que esa poesía que aparece no le guste pero es poesía'. Y nos resume sus posts en cifras: 47 de poesías o relatos, 1 o 2 recordando a las víctimas de la represión franquista, 1 sobre la República y 1 más que trata de Stalin, Pierre Vilar y Elena Ódena, artículo recogido de la red y crítico con esos personajes.

-Como puedes apreciar, -termina diciéndonos- la literatura aplasta a la ideología en mi blog, luego es una razón mentirosa la esgrimida por el antiguo camarada. No obstante, visto lo visto, borraré el escrito del poeta vasco con mucho gusto, con sumo placer. No por Felipe Juaristi, al que aprecio, sino porque habla de antiguo camarada que, para mi, es ya un indeseable.

Entendemos lo que nos dice y le damos la razón.

 Pensamos que es muy raro publicar un libro si luego se duda de querer darlo a conocer. Y el nuevo correo indicaba, a las claras, que, como todos, nuestro nuevo vate, estaba buscándose en este universo que llaman digital. Es decir: quería verse, quería darlo a conocer; es mas, quiere saber si han leído sus poemas, quiere que su nombre aparezca, darle aire a su libro, quiere ver su nombre escrito por ahí y mirarse en él como en un espejo para poder exclamar: ¡qué bueno soy!, ¡qué bien escribo! Destacarse de la masa 'municipal y espesa' que decía otro poeta. Es la vanidad. Natural. Humana. Muy humana. De eso, nada tenemos que decir.

Lo que nos molestó fue la mentira. Y mira, nos indignó porque no lo esperábamos, para qué nos vamos a engañar.

¡Qué gracia!... ¡Decir que buscaba el blog del poeta vasco!... ¡Si en su mismo blog tiene un enlace directo al blog del poeta euskaldun!...

Lo que buscaba, lo que ansiaba, repetimos, era su nombre brillando en el universo junto a lo más granado de la literatura; y lo encontró, si, pero... no entre renombrados críticos o afamados e influyentes escritores, sino entre sus antiguos camaradas y amigos. Y eso, parece chocante, en vez de alegrarle, le enfureció, le sacó de sus casillas, transformándolo en un ser agrio, grosero, iracundo...

¡Qué gracia!... Ha pasado de un radicalismo político e ideológico sustancial a otro vano e insustancial: el de la palabra sin mácula, pura idea que se hunde en la nada, en el vacío.

Eso, creemos, se llama torre de marfil. Pero... ya caerá de ella.

En estos tiempos de crisis económica originada por el Capital, por el lucro privado del Capital Bancario, cuando el paro se cierne sobre España, sobre México, sobre el mundo; y la pobreza y el hambre se ceba sobre los pueblos de la tierra; en estos tiempos en que el terremoto de Haití desentierra del olvido magníficos poetas haitianos: Jacques Roumain, Felix Morisseau Leroy, Anthony Phelps, Jacques Viau, Jacques Stephen Alexis, Rony Lescouflair... asesinados muchos de ellos por enarbolar la bandera del socialismo, del comunismo, del antiimperialismo, de la lucha en libertad por un mundo justo, por la libertad, la igualdad, la fraternidad... nosotros nos hemos reencontrado con todos esos camaradas poetas haitianos... de modo que se nos ha ido uno y han acudido muchísimos...  asi que esto nos ha afianzado en la idea de derrotar y destruir al capitalismo...

Otros, qué se le va a hacer, se refugian en el 'susurro de los chopos, con aliento de río, hilvanado y deshilvanado versos' y hacen un universo de palabras bonitas en medio de la desolación y del horror; no vamos nosotros, por eso, por tan poca cosa, a negarles el pan y la sal, ni menos mandarlos a la hoguera; es más, nos merecen todo el respeto: ya sabemos que en tiempos duros, difíciles, proliferan los claustros,  los conventos o las torres de marfil.

Pero tenemos que decir, y lo decimos, que, cuando semejantes individuos se transforman en híspidos militantes del hablar por hablar, en sectarios del susurro que trasmiten los vocablos, cuando se construyen un mundo de murmullos a la vera del arroyo de las palabras, nosotros, los que, como Goethe, no podemos darle tanta importancia a la palabra sin mas, nos transformamos, por lo que se ve, en sus enemigos.

¿Por qué?

No sabríamos responder con certidumbre. Suponemos que la razón se debe a que, ellos, dan por excelente este mundo de mierda regido por el Capital al que nosotros, de buena gana, volaríamos en mil pedazos.

Ese mundo del  Capital, quien, como ya escribieran Marx y Engels, rezuma sangre y llanto de los pies a la cabeza.

Suponemos que de ahí brota su odio: el que un mundo así, para ellos es un concierto de murmullos en las choperas del río, nosotrros queramos destruirlo.

¡Alerta contra algunos adoradores de suaves susurros!

Sus palabras esconden, muchas veces, cuchillas afiladas como hojas de afeitar.

Por último, decir que todo lo escrito en este post no tiene por objetivo quitarle valor a los versos de este antiguo camarada; en modo alguno; no creemos que sea un Cervantes, ni mucho menos, pero el hecho de que sea así de híspido, intempestivo, airado... los rasgos de su personalidad... no es regla para calibrar el valor de los escritos; de eso nos dio lecciones Marx elogiando a Balzac que era un reaccionario; es decir, dicho en román paladino, se puede ser un buen escritor y reconocérselo, sin dejar de ser un hijoputa y descubrirlo.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Socialismo conservador o burgués

En la parte III del Manifiesto del Partido Comunista (ese 'panfleto genial' al decir de un columnista del diario 'El País') hay un capítulo dedicado a lo que llaman Marx y Engels 'socialismo conservador o burgués'. Conviene reflexionar, en estos tiempos de crisis, sobre las palabras de estos pensadores. Lo decimos porque, en parte, es una postura que mantienen hoy en día muchos de los admiradores del Obama y de los burgueses que esperan algo (ilusorio creemos) de la reunión que acaba de realizar el grupo de los 20 a la ha asistido el presidente Zapatero.

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EL SOCIALISMO CONSERVADOR O BURGUÉS

Una parte de la burguesía desea remediar los males sociales con el fin de consolidar la sociedad burguesa.

A esta categoría pertenecen los economistas, los filántropos, los humanitarios, los que pretenden mejorar la suerte de las clases trabajadoras, los organizadores de la beneficencia, los protectores de animales, los fundadores de las sociedades de templanza, los reformadores domésticos de toda suerte. Y hasta se ha llegado a elaborar este socialismo burgués en sistemas completos.

Citemos como ejemplo la "Filosofía de la Misería" (*), de Proudhon.

Los burgueses socialistas quieren perpetuar las condiciones de vida de la sociedad moderna, pero sin las luchas y los peligros que surgen fatalmente de ellas. Quieren perpetuar la sociedad actual, pero sin los elementos que la revolucionan y descomponen. Quieren la burguesía sin el proletariado. La burguesía, como es natural, se representa el mundo en que ella domina como el mejor de los mundos. El socialismo burgués elabora en un sistema más o menos completo esta representación consoladora. Cuando invita al proletariado a realizar su sistema y a entrar en la nueva Jerusalén, no hace otra cosa, en el fondo, que inducirle a continuar en la sociedad actual, pero despojándose de la concepción odiosa que se ha formado de ella.

Otra forma de este socialismo, menos sistemática, pero más práctica, intenta apartar a los obreros de todo movimiento revolucionario, demostrándoles que no es tal o cual cambio político el que podrá beneficiarles, sino solamente una transformación de las condiciones materiales de vida, de las relaciones económicas. Pero, por transformación de las condiciones materiales de vida, este socialismo no entiende, en modo alguno, la abolición de las relaciones de producción burguesas -lo que no es posible más que por vía revolucionaria-, sino únicamente reformas administrativas realizadas sobre la base de las mismas relaciones de producción burguesas, y que, por tanto, no afectan a las relaciones entre el capital y el trabajo asalariado, sirviendo únicamente, en el mejor de los casos, para reducirle a la burguesía los gastos que requiere su dominio y para simplificarle la administración de su Estado.

El socialismo burgués no alcanza su expresión adecuada sino cuando se convierte en simple figura retórica.

¡Libre cambio, en interés de la clase obrera!. ¡Aranceles protectores, en interés de la clase obrera! ¡Prisiones celulares, en interés de la clase obrera! He ahí la última palabra del socialismo burgués, la única que ha dicho seriamente.

El socialismo burgués se resume precisamente en esta afirmación: los burgueses son burgueses en interés de la clase obrera.

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(*) Marx llegó a escribir un libro titulado 'Miseria de la filosofía' refutando estos conceptos

martes, 21 de octubre de 2008

Marx y Engels salvando al Capital

Leído por ahí esto:

Las arenas movedizas de las 'subprime' se tragaron el imperio.
Ignacio Escolar
*
Y han recordado a Marx y Engels:

"Así que después de todo, Marx tenía razón cuando afirmaba en aquel genial panfleto que fue su Manifiesto del Partido Comunista (1): 'El Gobierno del Estado moderno no es más que el comité de administración de los negocios comunes de toda la clase burguesa'. Todos los conceptos de esta frase escrita hace más de siglo y medio han recuperado su brillo a la luz de los recientes acontecimientos. Gobierno del Estado moderno/comité de administración/ negocios comunes/clase burguesa: nada falta, nada sobra. Ahí se encierra buena parte de la sabiduría política de nuestro tiempo. Lástima que la hayamos olvidado.
Santos Juliá
*
¿Se habrá vuelto este historiador un socialista revolucionario, un marxista leninista?...
*
Todos los síntomas apuntan a un desplome económico que será feo, brutal y largo.
Paul Krugman, premio nobrel de economía
*
La posibilidad de que este frenazo se supere pronto son virtualmente nulas.
Idem
*
La injusta omisión parece haber condenado sin remisión la africanía o patrimonio cultural afroiberoamericano no ya a su invisibilidad sino nada menos que a su supuesta inexistencia.
Luis Beltrán
*
La política franco-colombiana sostuvo por activa y por pasiva que es firme partidaria (Ingrid Betancourt) de dialogar con los terroristas (FARC) para favorecer una salida negociada a su actividad violenta. No lo dijo solo con respecto al caso concreto de Colombia sino en general. Es más: terminado su discurso, aclaró, de manera explícita y por si cabían dudas, que su criterio abarcaba también a España, a Euskadi y a ETA.
Javier Ortiz
*
No me fio de Obama. Es árabe.
Mujer en un mitin de McCain
*
Después de Lázaro, mi resurrección es la más espectacular de la Historia, declaró, con respecto al éxito de su partido en la elecciones austriacas, el lider neonazi Jorg Haider. Luego se mató con su coche, quizás con la esperanza de una nueva resurrección.
*
El cartero de la historia pasa factura. Del neoliberalismo que defendían, pasando por la sumisión incondicional a Bush que practicaban (los del PP) no quedan ni las raspas. La Casa Blanca se les ha caído encima.
López Agudín
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La banca sigue ganando más pese a la crisis. Sus beneficios han llegado a 22.400 millones de euros en 9 meses. Y ahora por si acaso el estado le inyecta más dinero. La política la hacen ellos. Para eso pueden. Los demás, somos paganos espectadores.
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Una fotografía:
La habrán visto por ahí. Eran los actores activos de la crisis. Los mediáticos. Los banqueros. Reunidos con el presidente Zapatero. Repantingados en sillones y sofás. Bajo sus pies moqueta bien mullida. Para amortiguar sus dolorosas inquietudes y zozobras. Luz clarísima. Indirecta. Al fondo el arte los contempla desde las paredes. Parecen decir: ¡Pobrecitos! ¡La que les viene encima!
¿Faltaban algunos actores de la crisis? Si. Los parados y otros paganos. Pero esos... no cuentas para la cuenta de resultados.
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Hemos leído sobre 'el modelo intervencionista' que, dicen, es temporal y subsidiario. Queremos entender que será permanente; es decir: cuando los ricos se vean con la soga al cuello acudirán (lease a robar) a las arcas publicas para salvarse.
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Y luego también leímos: "el dogma de la contención en el gasto público se hace ahora elástico para financiar los planes de rescate".
*
Y ha vuelto a citar a Marx Santos Juliá:

"la decadencia de la República Imperial, que algunos vaticinaban como un eslabón más de la inexorable ley del auge y la caída de los imperios, tiene su origen en el olvido de la regla de oro del capitalismo enunciada por Marx: el Gobierno del Estado como comité de gestión de los negocios comunes"

Como podemos apreciar, Santos Juliá no se ha vuelto socialista revolucionario, ni marxista, ni leninista, se acuerda de Marx y de su Manifiesto Comunista, ese panfleto genial como el dice, simplemente para salvar al capitalismo, para mostrarle la manera de salvar su crisis, no para destruirlo, como Marx y Engels enseñaban a la clase obrera (2).

*

(1)Escrito por C. Marx y F. Engels

(2)Porque el Manifiesto del Partido Comunista termina así:

En resumen, los comunistas apoyan por doquier todo movimiento revolucionario contra el régimen social y político existente.
En todos los movimientos ponen en primer término, como cuestión fundamental del movimiento, la cuestión de la propiedad, cualquiera que sea la forma más o menos desarrollada que ésta revista.
En fin, los comunistas trabajan en todas partes por la unión y el acuerdo entre los partidos democráticos de todos los países.
Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente.
Las clases dominantes pueden temblar ante una Revolución Comunista.
Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar.

¡ PROLETARIOS DE TODOS LOS PAISES, UNIOS !

miércoles, 1 de octubre de 2008

La editorial VOSA, se cierra. La Vanguardia... se va.

Un titular muy significativo


Leemos por ahí que la editorial VOSA (Vanguardia Obrera, SA) clausura sus actividades, es decir: deja de publicar. Debe de ser la crisis que la ha derrotado. Pensábamos que la vanguardia era inmune a esas contingencias. Pues no, la otrora Vanguardia Obrera hecha de acero bolchevique se ha derretido como mantequilla.

Ahora, precisadamente ahora, cuando más caminos había que alumbrar, veredas que señalar o atajos que desbrozar, se va. Cierra. Fin.

Mientras arroja la toalla, todos los los ricos del mundo, unidos, toman la consignan de Marz y Engels, esa del Manifiesto Comunista y remedándola gritan: ¡Ricos de todos los países del mundo, uníos ante la merma de vuestros caudales! Y ahí los vemos uniéndose con el objetivo de robar de las exíguas arcas públicas del pueblo trabajador para reponer sus abundantes baúles privados. Están utilizando las instituciones descaradamente a su servicio; más que nada por caridad, porque la caridad bien entendida comienza por uno mismo, es decir: por ellos, por los banqueros...

Bien, pues en este momento de rapiña de los señorones del orbe con los pobres del mundo es cuando la editorial VOSA (Vanguardia Obrera, SA) da por finalizadas sus publicaciones.

En el momento en que, en España, la clase obrera (¿existe aún?) y otras capas pobres comienzan a sufrir los arañazos de la crisis; cuando, además, la justicia, la democracia, la libertad (para mayor gloria de la monarquía herededa del franquismo) empieza a ausentarse brillando en su lugar la ausencia, su vacío, se va nuestra vanguardia; veamos un ejemplo, un solo ejemplo: se ilegaliza Acción Nacionalista Vasca (ANV), Gestoras Pro-Amnistía, Partido Comunista de las Tierras Vascas... lo que quiere decir que se deja sin derecho a voto a decenas de miles (si no cientos de miles) de vascos y vascas... ¡ANV ilegalizado!... ¡Un partido histórico de la lucha antifascista!... Por el contrario están legalizados partidos y organizaciones verdaderamente nazis... ¿El mundo al revés?... No, porque, si al frente del estado tenemos una institución heredada del fascismo, la monarquía, es natural que esos partidos e instituciones estén en paridad con ella y a ella no le molesta.

Es de risa, sino diera pena.

Efectivamente, es de risa sino nos diera pena que cuando más se necesitan las armas se destruyan.

Para los que no lo sepan, habría que decirles que Vanguardia Obrera, SA (VOSA) surgió como editorial en el seno del Partido Comunista de España (marxista-leninista) 'PCE (m-l)', partido, como reza su nombre, de ideología marxista y leninista que fue miembro del FRAP, ese Frente Revolucionario Antifastista y Patriota, surgido en España en la decada de 1960-1970 del siglo pasado, quien, en la medida de sus posibilidades, fue la única organización política que se atrevió a desmantelar, con sus acciones, el estado franquista, según escribió el historiador Pierre Vilar. De ahí el odio que mostraba la prensa que se publicaba en los últimos años del régimen de Franco hacia esa organización; recordamos el titular de una revista, rotulada 'Cambio16', muy importante en esos tiempos: ¡Guerra al FRAP!

Luego, si, la represión dejó titulares, cogió los fusiles y asesinó a cinco militantes antifascistas el 27 de septiembre de 1975. Tres de ellos eran del FRAP.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Iswe Letu: El Conde de Volney y sus 'Ruinas de Palmira'


Hoy reproducimos un trozo de la obra del Conde de Volney 'Las Ruinas de Palmira'. De finales del siglo XVIII (1787). Con este libro y unos pocos más: 'El Manifiesto Comunista', de Marx y Engels, 'Campos, fábricas y talleres' de Kropotkin, 'La Conquista del Pan' también de Kropotkin... dirigentes sindicales, socialistas, comunistas... que hoy se reunen con los empresarios y firman convenios en el mejor reino posible de las Españas se nutrieron con su espíritu revolucionario. ¿Qué ha pasado desde que este hombre escribiera esto? ¿Ha cambiado tanto la humanidad? ¿Ha cambiado tanto España? ¿Hay una gran diferencia entre lo que veía entonces y lo que hay ahora? ¿Ya no es actual? ¿Se ha desfasado su contenido? ¿Ya no sirve de aliento para luchar contra la explotación del hombre por el hombre?...

Lean y juzguen si este mundo global ha cambiado tanto. Incluso en esta Europa occidental. Incluso en esta España monárquica, heredera del franquismo, donde acaban de decir, en estudio reciente, que hay no sé cuantos millones de pobres...



"¿Qué prodigio nuevo es éste?, ¿qué plaga cruel y desconocida es ésta? Somos una nación numerosa, ¡y parece que no tenemos brazos! Poseemos un suelo fertilísimo, ¡y carecemos de producciones! Somos activos y laboriosos, ¡y vivimos en la indigencia! Pagamos enormes tributos, ¡y nos dicen que no son suficientes! Estamos en paz con las naciones vecinas, ¡y nuestros bienes no están seguros entre nosotros mismos! ¿Cuál es pues el enemigo oculto que nos devora?".
Y algunas voces que salían del medio de la multitud, respondieron: "Levantad una bandera en torno de la cual se reúnan todos los que por medio de útiles trabajos mantienen y conservan la sociedad y entonces conoceréis al enemigo que os devora".
Alzada, en efecto, la bandera, se vio esta nación repentinamente dividida en dos cuerpos desiguales y de aspecto que formaba contraste: el uno, innumerable, casi total, revelaba en la pobreza de sus ropas y en los rostros curtidos y descarnados, los indicios de la misera y del trabajo; el otro grupo, pequeñísimo, fracción imperceptible, por sus galas de oro y plata y por la lozanía de sus rostros, denotaba holgazanería y abundancia.
Y considerando estos hombres con mayor atención, reconocí que el gran cuerpo estaba compuesto de labradores, de artesanos, de mercaderes y de todas las profesiones estudiosas útiles a la sociedad y que en el pequeñísimo grupo sólo se encontraban curas y ministros del culto de todas las jerarquías, empleados del fisco y de otras varias clases, con uniformes, libreas y otros distintivos, en fin, agentes religiosos, civiles o militares del gobierno.
Y como estaban estos dos cuerpos frente a frente observé que de una parte, nacía la cólera y la indignación, y de la otra, una especia de terror; y el gran cuerpo dijo al más pequeño:
"¿Por qué estáis separados de nosotros? ¿No sois una parte de nosotros mismos?".
"No, respondió el grupo pequeñísimo: vosotros sois el pueblo; nosotros somos una clase distinguida, que tenemos nuestras leyes, nuestros usos y nuestros derechos particulares".