viernes, 14 de octubre de 2011

Los verdaderos convocantes del 15-O, por Isaac Rosa

Tomado de: http://blogs.publico.es/trabajarcansa/2011/10/14/los-verdaderos-convocantes-del-15-o/


Las calles de mi barrio se han llenado de carteles convocándome a una manifestación mañana, y por más que leo la letra pequeña no encuentro por ninguna parte a los convocantes. No sólo en mi barrio: más de 800 ciudades en todo el mundo tienen carteles similares, y en ninguno de ellos aparecen partidos, sindicatos, organizaciones, colectivos ni particulares que se responsabilicen de la manifestación.

Podríamos pensar que la protesta global de este 15-O, que de Nueva Zelanda a Alaska recorrerá el planeta, no identifica convocantes porque no los tiene, porque no hay ninguno, o porque somos todos, los ciudadanos los que nos autoconvocamos. Pero no: el problema es que no hay cartel lo suficientemente grande para que quepan todos los que mañana nos sacarán masivamente a la calle.
Y no me refiero a las asambleas del 15-M, ni a Democracia Real Ya, ni a Occupy Wall Street, ni a otros movimientos ciudadanos que estos días empapelan las calles y llenan la Red de mensajes. No, yo hablo de otro tipo de convocantes, los involuntarios, que son los que más han trabajado para desbordar nuestra paciencia e incendiar nuestro malestar.
En mi caso, los que me empujan a manifestarme no son mis vecinos indignados, pese a que no han descansado un minuto desde hace meses para mantener viva la protesta, sino la Unión Europea, el BCE, el FMI, los mercados, los bancos rescatados y los que están por rescatar, Merkel y Sarkozy, Fernández Ordóñez, y por supuesto, a la cabeza de los convocantes, el gobierno de Zapatero con sus reformas, ajustes, cambios constitucionales y su incapacidad para dar una solución a los parados, los desahuciados y los muchos afectados por la crisis y las políticas anticrisis.
Y no son los únicos: desde las grandes movilizaciones de la primavera no han dejado de sumarse convocantes, empeñados en cabrearnos. Ahí están los gobiernos autonómicos que meten tijera a la educación o la sanidad, los responsables policiales que en Cataluña persiguen a los indignados hasta en los juzgados o los que en Madrid distinguen entre laicos y papistas; también quienes desde la derecha política y mediática intentan criminalizar la protesta, y los políticos que lanzan torpes guiños a quienes piden más y mejor democracia. Todos ellos hacen más por indignarnos que el francés Hessel, y mañana les corresponderemos como se merecen.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Ramiro Gairín Muñoz, el amor y los pájaros


Gairín Muños, Ramiro
Que caiga el favorito /Ramiro Gairín Muñoz. - Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza, 2011
56 p.: 19 cm. - (La gruta de las palabras; 74)
ISBN: 978 - 84 - 15274 - 10 - 0
821.134.2-1<<19>>
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Así, como acaban de leer, viene este librito de poemas. Así de cuidado en el detalle ha visto la luz el poemario de Ramiro Gairín Muñoz. Hasta con ficha bibliográfica y todo. Los bibliotecarios lo agradecerán.

Nos vino por intermediación del amigo Antonio Tejedor. Él nos ha dado a conocer este poemario y a este poeta aragonés. Aunque aun no lo hemos tratado, pero quien sabe...

El librito lo hemos leído varias veces. Se tardan pocos minutos en hacerlo. Empero son necesarias segundas lecturas. Al menos a nosotros que somos de otra generación. Educados en otros gustos. Marcados y conformados por ellos. Gustos que nos rodean como una capa. Pero que no queremos que sea impermeable. Incomunicativa. Queremos empaparnos de otras poéticas para romper esa línea divisoria entre generaciones. Estas palabras son de acercamiento. De diálogo. Hasta con nosotros mismos. Palabras cordiales. Sinceras.

Nuestra intención es hablar, valga el verbo, de un amigo al que acabamos de conocer. No  descubrir y presentar a un poeta genial o mostrar una joya. No. Ni estamos preparados para ello, ni creemos que nadie sepa lo que es eso. Algunos, es cierto, no apean de sus labios eso de 'criterios literarios' cuando son unos sectarios de su peña, grupo o capilla. Pero ni estos sabidillos, ni el resto, puede saber, menos hoy en día, quien destaca o no, cuando hay cientos de poetas que escriben... qué digo cientos... ¡miles! No hay mas que echar una ojeada por la Red. 

Y sin tener estos achiperres para navegar, que los tenemos, en nuestra vida particular hemos conocido a numerosos poetas y tratado a algunos de ellos. Pondremos unos ejemplos: en Euskadi, en la década de los 80 del siglo pasado, conseguimos reunir en una antología a cerca de 80. De esos tuvimos cierto trato con Jorge Oteiza (gran escultor pera también poeta), Luis Mari Mújika, Carlos Aurtenetxe, URKO (cantante y poeta), Julia Ochoa, Juan Kruz Igerabide, Ricardo Ugarte (escultor y poeta), José Agustín Arrieta, Felipe Juaristi. Mas tarde, en Avila, conocimos a Luis Felipe Comendador, un notable poeta salmantino que editaba una revista y sabía de muchísimos con sus direcciones y teléfonos. Un nutrido grupo de ellos se reunieron en Avila para formar una antología, 'Feroces, radicales, marginales y heterodoxos en la última poesía española', edición de Isla Correyeroque editó DVD. De ese entorno conocimos, y tratamos, a José Luis Morante que, además de poeta, es crítico connotado. Tenía una revista en Rivas Vaciamadrid. 'Prima Littera' se rotulaba. Y allí publicó a numerosos poetas. José Luis Morante, profesor de literatura, se ha dedicado en cuerpo y alma a la poesía. Es un pozo de sabiduría en esa parcela. 

Él y Comendador nos hablaron de Antonio Orihuela como muy buen poeta. Otros, así mismo, nos lo han alabado. Desgraciadamente, ni lo hemos tratado ni hemos leído nada de él. Pecado que confesamos. Pero de esa onda, eso tenemos entendido, son 'david gonzáles' (así, con minúsculas se firma, si bien a nosotros nos parece mayúsculo) y Karmelo Iribarren. Y, tirando del hilo, la lista se fue incrementando peligrosamente.

Por aquel entonces leímos en la revista 'Claves de la razón practica' unas cartas entre un miembro de el grupo, secta, peña o capilla poética 'Poesía de la experiencia' luego de la 'Nueva sentimentalidad' (o al revés) y un miembro de otro grupo, corro, banda, secta o capilla 'Poetas de la libertad', o algo así (porque se reunieron en un bar de la calle Libertad de Madrid), sevillano (si mal no recordamos) y ambos se tiraban a la yugular... literariamente hablando... de premios, dinero, fiestas, comidas, becas, viajes pagados, turismo... Solo quedaba proporcionarles un arma para que corriera la sangre envuelta en juergas, cócteles, islas caribeñas, wiskis, putas... Los primeros editaron una antología, '1917 versos' se tituló (si la memoria no nos falla) Jugaban con la fecha histórica de la Gran Revolución de Octubre en Rusia. Eran comunistas o marxistas (no sé, eso decían) y tenían por capitán a Alberti. Y la leímos. Mejor, o peor, para nosotros, pues conocimos a Benjamín Prado, Egea, Salvago... Y siguiendo siguiendo se tejería una hermosa ristra de poetas. Otra. Sin ir mas lejos, en esta 'Gruta de las palabras', donde han sacado el librito que aludimos, hay 74. En ella aparece un nombre, Juan Carlos Elijas al que, en su día, le publicamos algunos poemas y +. Elijas era (o es) del grupo, capilla, cuadrilla, o secta, bautizada Mediona. Cenáculo poetil de Tarragona del que, seguro seguro, podría salir otro porrón de poetas. Si lo unimos a nuestro gusto por poetas revolucionarios latinoamericanos y o poetas africanos y de la 'Negritud'; + los poetas de la revista 'Zurgai' (Bilbao), + la 'Galleta del Norte' + la desaparecida 'Kantil' de Donosti, + 'Aullido', del Sur de Andalucía, de Uberto Stabile (escribimos de memoria y nos podemos engañar) poeta y editor independiente, + 'El Cobaya' de Avila, + la colección de poetas en torno a Juan Gonper, +, cuando homenajeamos a Vicente Aleixandre, los poetas que giraban en su torno: Concha Zardoya, Leopoldo de Luis, José Hierro, Carmina Casala, Antonio Quintana, Antonio Casares, Alejandro Duque Amusco, Pere Ginferrer... innumerables como los mártires de Zaragoza... saldrá de todo estos un bosque de poetas, solo en nuestro terreno particular, personal. Si extendemos la mirada y agregamos los de las lenguas vernáculas de las comunidades 'históricas', + los que han surgido en el resto de las comunidades, + los que escriben para su propio solaz y el de sus amigos, + ... esto se convierte en una selva de vegetación enmarañada en la que nos perdemos como en un laberinto.

De modo que, en este bosque o selva o laberinto, querer hallar joyas y presentarlas, en este escrito, como si fuera notas brillante en pentagrama de oro, sería muy pretencioso por nuestra parte. Y siendo, como somos, aficionadillos, mas estúpido aun. Solo el tiempo podrá a cada uno en su sitio. O el viento, 'excelente cosechero', según León Felipe.

Por lo que, al escribir esto,  solo pretendemos dar la bienvenida a nuestra casa a un nuevo amigo. Desearle que el viento le proporcione un buen vino. Y hablarle de nosotros. Del aire fresco que representa su librito. Mas necesario, si cabe, cuando necesitábamos orear nuestra casa.

Y si, hemos escuchamos con sumo interés lo que nos dice 'Que caiga el favorito'. Quien, con sinceridad, nos habla de su amor, de la mujer amada a la que presenta como 'fresca costumbre de ser simple tormenta, rama tierna' en cita de Octavio Paz. Ella, nos viene a decir, es quien sostiene el vuelo. Y, siendo así, se sorprende de que él haya sido elegido para ocupar su corazón. Se sorprende, porque no va por el mundo, precisamente, destacando, no llega a las casa tocando tambores, ni va por ahí con alharacas, sino que es callado, sencillo, pardo como gato pardo en la noche, uno mas de los 'pobres comedores de manzanas' como nos apodaba Neruda. Pero, en fin, ha tenido la suerte de ser amado. Y lo proclama lleno de gozo. Nos lo dice. Y a los cuatro puntos cardinales de la ciudad para llenarla 'de este amor con el que nos esperamos'. Lo que le inquieta, le da algo de miedo, es que que pueda apagarse, que 'el estar lejos no estés aquí', que deje de arder, como hoy, en el cristal del tiempo. Porque del futuro nada sabemos lo que puede depararnos, excepto que habrá 'viento en contra y cerezas'. Por eso todo lo que se haga aquí y ahora importa. Este amor importa. 

En este punto el poeta puede que se de cuenta, aunque no nos lo cuenta, que este cuento, esta historia, este amor, dentro de los miles de amores, historias o cuentos que cuentan los miles de poetas... cuenta mas bien poco. Entonces, ¿qué hacer?... ¿callarse?... No. Seguir en la vereda, porque si te callas 'el silencio es un bosque poco a poco sin luz' y 'te deja sin pájaros'. 


Si esto ocurriera, nos preguntaríamos -lo hacemos porque el poeta deja espacio en los poemas para ello-, ¿quién tendría la tentación de vuelo, quién?... ¿quién nos anunciaría la primavera, quién?... ¿quién llevaría la alegría hasta los parques, quién?... ¿quién le infundiría esperanza al desahuciado, al que no puede pagar la letra de la luz, del agua, del banco, o no puede adquirir alimentos o medicinas en las multinacionales, quién?... O ¿quién volaría hasta los barrotes del prisionero anunciándole cada día el albor y transportándole en sus alas el olor de las rojas amapolas, los botones de oro o los lirios morados de mayo, quién?... 

Sin voz, ¿quién cantará y contará las hazañas de los pueblos, quién?... ¿Quién le dirá a ese o a esa que también fueron el centro del mundo, quién?... Y sin voz, ¿cómo le dice el poeta a su amada que una noche de haikus la llama del portátil la tiznaría de azul, cómo?... 


Y sin voz ¿cómo podríamos levantar el tono de voz exclamando ¡Que caiga el favorito!, cómo?... ¿Cómo podríamos abominar de las guerras desde el silencio, cómo?... Porque a veces, en su tarea, el poeta  tiene que renegar de coserse los labios porque 'la chica tiene marcas de heridas en los pies'. Y hay que decirlo. Como hay que cantarle las cuarenta a las compañías eléctricas, a los bancos y a las multinacionales... Pero eso es otra historia.

Ante todas estas cosas mira para la puerta y la ve a ella. La ve salir. Y dirigiéndose a su amada le habla: 'Me hace gracia porque dices por qué sonríes sonriendo'. Fin.

Hasta aquí este breve poemario. Este aire fresco. Joven. 

Gracias a su autor y al amigo Antonio Tejedor.

Ahora bien, tenemos que ponerle un pero. Nobleza obliga. Nos hubiera gustado (es subjetivo) una mayor acidez con el sistema. Con esta mierda de sociedad. No un panfleto, no. Aunque tampoco despreciamos los panfletos poéticos. Los poemas de lucha. Si tienen arte, pueden hacer hervir la sangre e incitar 'a moverse los unos hacia los otros'. Un Ejemplo el guatemalteco Julio Fausto Aguilera
"Con un verso/  es verdad/ no votas a un tirano.
Con un verso no llevas pan y techo / al niño vagabundono llevas medicinas / al campesino enfermo.
Sobre todo, no puedes / hacerlo ahora mismo.
Pero... Vamos a ver:
Un verso / bien nacido y vigorosoy otro más encendidoy otro más desveloy otro verso más fuerte y más verazle dan vida / a un sueño que recogieron tiernoy ese sueño de muchos, ya nutridose vuelve una concienciay esa conciencia, una pasión, un ansia...
Hasta que un díatodo -sueño,  conciencia, anhelo-, compacto se organiza... y entonces viene el gritoy el puñoy la conquista...
En la efigie de la conquista brilla una diadema: el verso."
Le hemos leído por ahí, sin saber el por qué, que no le gusta hacer poesía social. Le parece un panfleto. Aunque lo entendemos. Viniéndonos, al respecto, el recuerdo de lo que le ocurrió a Gil de Biedma con el poema 'Pandémica y Celeste' al reescribirlo colocándole palabras como joder, polla, coño y alguna otra de ese matiz sexual. No lo aguantó. Le pareció malsonante. Feo. Y es que, según Ramón Irigoyen, tenía en el cerebro metido el catecismo católico del Padre Astete. Quería decir que tanto nos han lavado el coco que no sabemos salir de los cánones marcados. 

Puede que al poeta aragonés le ocurra algo parecido. O no. Tantas toneladas de ideología conteniendo las palabras tolerancia, respeto, diálogo, perdón, olvido... Muy bonitas pero en una sola dirección. Tanto machacar en esa dirección que, por ejemplo, las palabras ricos y pobres, amos y criados, explotadores y explotados, proletarios y capitalistas, lucha de clases, opresión, rebeldía, protesta, huelga... nos suenan mal en un poema. Poema malsonante. ¡Bah, un panfleto! 


Cuando se rueda una película de lucha popular, de lucha de clases, pobres contra ricos (a veces ocurre en la historia, no lo hemos inventado) se dice que es una película política, demagógica, violenta, intolerante... ¡Bah, panfletaria! Eso dicen, por ejemplo, de los films de Ken Loach. Pero películas de ese jaez nos las echan todos los días y a todas las horas (los yanquis sobre todo) y nadie dice nada. ¿No será que tienen, o tenemos, en el coco, gravado, el catecismo burgués del Capital?

José Mª Amigo Zamorano

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Destacamos algunos poemas:

Un silencio es un bosque
poco a poco sin luz


se escucha el movimiento
de animales nocturnos
las tramas de los árboles


se presiente algo malo
que casi nunca ocurre


y te deja sin pájaros.

(Zaragoza, octubre de 2009)

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Te han encarnado
en mi sueño los álamos
desnuda y ávida


noche de haikus
la llama del portátil
te tizna azul.

(Zaragoza, febrero de 2010)

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Me pasa como a Truffaut


detesto las películas de guerra


solo salvo el momento
en que saco tu foto del bolsillo
y me pongo a mirarla en la trichera


con los pies en el barro


y dejan de escucharse los disparos.

(Zaragoza, mayo de 2010)

lunes, 26 de septiembre de 2011

27 de septiembre de 1975: A nuestros compañeros asesinados


 27 de septiembre de 1975: A nuestros compañeros asesinados


LQSomos. Milagros Riera*. Septiembre de 2011


Fue el 27 de septiembre de l975, al alba nuestros compañeros fueron asesinados por los fascistas que durante años mataron, robaron, asesinaron y violaron y que querían que nada cambiase para seguir disfrutando de sus riquezas y de la impunidad que hasta hoy dura.

El juicio al que e les sometió fue una farsa, no hay mas que visionar el documental “27 de septiembre”, para darse cuenta, a sus abogados ni siquiera se les dejó hablar, las pruebas de su inocencia no pudieron ser presentadas, las había de que los acusados no estaban en Madrid en el momento de los hechos, pero no dejaron presentar nada que pudiera exculparles, debían morir.

El porqué debían morir está muy claro, el dictador estaba condenado, todos sabíamos que su miserable vida no duraría, muchos esperábamos el momento de su desaparición con alegría, moriría en la cama, estaba claro, no conseguimos deshacernos del dictador, pero luchamos para conseguirlo, una lucha por la libertad y la democracia que empezó en el 36 cuando el pueblo tomó las armas para defender el régimen legal del estado español, con la victoria de los fascistas no cesó la lucha, seguimos, siguieron combatiendo el franquismo durante los largos años de una dictadura que termino como había empezado, revolcándose en la sangre de los inocentes, de los luchadores.

En aquellos años la protesta por la falta de libertades se había reforzado, los jóvenes ya no tenían el miedo que paralizo a los que vivieron el genocidio provocado por los fascistas y eso inquietaba a los que como cuervos habían vivido de los cadáveres de los republicanos. No solo era ellos los que se inquietaban, los imperialistas que tenían bases militares en España tampoco querían perderlas, era necesario que el pueblo aceptara una continuación de la dictadura sin Franco, lo que se llamo la transición.

La muerte de Carrero Blanco les facilitó las cosas, mentidero de Madrid, ¿decidme quien mató al conde?, nunca sabremos quien organizó una muerte tan oportuna, Carrero hubiera seguido la negra línea de la dictadura y eso podría haber provocado la ira en aquellos que ya tenían diseñada la monárquica transición y que tenían su embajada a dos pasos de donde voló el Almirante.

Este era el clima del país en estos años, Franco moría y el rey debía reinar sin que nadie se moviera para pedir la República, así que se recurrió a los métodos de siempre, sembrar el terror entre los antifascistas dispuestos a luchar por sus ideales de justicia, a los otros, los dirigentes de partidos se les compraría, escaños, puestos en el gobierno, secretarias, todo lo tendrían a cambio de someterse al rey, y así fue.

Nuestros compañeros fueron elegidos como chivos expiatorios, eran jóvenes combativos y querían barrer de una vez el fascismo que no ahogaba, se les condenó rápidamente, sin garantías de defensa y hasta el momento de su asesinato fueron tratados con la típica crueldad del fascismo, no se les dejó ver a su familia, los mataron tan deprisa que algunos familiares no pudieron llegar a tiempo para despedirlos, otros pudieron verlos a la puerta de la cárcel, unos minutos para decir adiós a toda una vida, uno de ellos no tuvo a nadie que le despidiese, era huérfano pero nosotros estaremos siempre con él en su memoria.

Los que los fusilaron, voluntarios y orgullosos de seguir asesinando, se comportaron con la crueldad que caracteriza a los que asesinaron a los demócratas durante años, en Madrid fueron autobuses enteros llenos de policías borrachos para jalear las ejecuciones, a Txiki le arrastraron a una montaña, entre pinchos y maleza le ataron a un árbol. Antes de asesinarlo le insultaron, se rieron de él y procuraron que su agonía fuese lo mas larga posible, lo mismo que hicieron los asesinos de Madrid, al parecer todos los voluntarios para esta masacre, estaban muy contentos y presumían de de sus hazañas, un régimen fascista siempre produce crueles asesinos.

La protesta fue de nivel mundial, en  todas las capitales del mundo se manifestó contra la dictadura, antes de los asesinatos y después, nada pudo detener el crimen y para que fuese evidente el porque de esas muertes Franco y el futuro rey de España salieron al balcón del palacio de la plaza de Oriente donde sus partidarios les aclamaban con el saludo fascista, allí estaba el rey indicando con su presencia que apoyaba al dictador y sus últimos asesinatos, se ha dicho que el rey, tan demócrata, luego, tan mujeriego, siempre y tan campechano, nada pudo hacer para impedir estos asesinatos. Que Franco no le hubiera escuchado y que hubiese puesto en peligro su corona, no es verdad, nunca dijo una palabra contra la represión y años mas tarde, cuando temió que su trono vacilase organizo el 23 F y se presento como el salvador de la patria contando así atraerse la simpatía de la gente que temía a los salvajes fascistas.

Hoy día el tiempo ha pasado, el rey sigue en su trono manchado de sangre y piensan poner a un príncipe larguirucho y parco en palabras para seguir negándonos la republica, el fascismo se instala otra vez a pecho descubierto. La lucha de los antifranquistas nunca fue reconocida, los hechos que en Francia hubieran valido a los resistentes estatuas y medallas, aquí son motivo de desprecio cada vez va más adelante la idea de que los combatientes de la libertad somos terroristas y asesinos, así lo dicen y lo escriben los que están a sueldo de los descendientes de los  que no desean que sean conocidos lo que sus mayores hicieron contra el pueblo indefenso.

Los juicios de nuestros compañeros no han sido anulados, como los de tantos republicanos asesinados judicialmente, Flor, la hermana de Baena ha pasado años pidiendo justicia y simpre se la niegan, su lucha es la nuestra.

José Luis Sánchez Bravo, Ramón García Sanz, Jose Humberto Baena, Angel Otaegi, Juan Paredes Manot, siempre estaréis con nosotros, no solamente cada 27 de septiembre, sino durante todas nuestras vidas.

* http://ateosyrepublicanos.blogspot.com/ 

martes, 13 de septiembre de 2011

UNA MÚSICA CON SONIDO A EUROS



UNA MÚSICA CON SONIDO A EUROS (*)
   Por nada del mundo –con minúscula-- quisiera hacer propaganda del diario El Mundo –con mayúscula--, conocido popularmente –y sagazmente— como El Inmundo. Pero hoy, 12 de setiembre, la edición madrileña incluye un reportaje interesante en su página 10, titulado “La SGAE dio a dedo 300.000 € a Urdangarin”. No es posible reproducir el reportaje, porque lo prohíbe el copyright del diario. Es lógico que procure vender ejemplares, ya que los únicos anuncios que le llegan son de puterío. Está claro que los lectores de este diario son aficionados al ejercicio del sexo. Aunque deben tener cuidado: a su director, Pedro J. [Jeta, según el decir popular] Ramírez le costó un vídeo su afán por establecer íntimas relaciones con Guinea, vía Exuperancia Rapú. Estaba muy mal realizado, aunque con mucha gracia.
   Pero no pretendo hablar de cuestiones diplomáticas, sino de ese informe. Al no poder reproducirlo por cuestiones legales, vamos a resumir su contenido. Según cuentan Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta, la intervenida Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), cuando estaba presidida por el acusado de corrupciones innúmeras Teddy Bautista, músico en lejanos tiempos, firmó un lucrativo contrato con Nóos Consultoría Estratégica, S. L., presidida por Iñaki Urdangarin, el feliz esposo de Cristina de Borbón, dichosa hija de su majestad el rey católico nuestro señor, que Dios guarde. Con motivo de su romántico enlace con el exjugador de balonmano en 1997, el generoso y amantísimo real padre concedió a su hija el ducado de Palma de Mallorca (sin dignarse preguntar a los palmesanos su opinión, que hubiera sido muy digna de conocer, me parece), por lo que el balonmanista se convirtió en duque consorte y con tratamiento de excelentísimo señor. El deporte ennoblece en este reino: uno duque, otro marqués, y todos millonarios.
   Esta circunstancia ha permitido al excelentísimo convertirse también en consejero de numerosas sociedades, y participar en chanchullos económicos lucrativos. Por ejemplo, en el conocido como caso Palma Arena, ahora investigado por el Juzgado número 3 de Palma de Mallorca. Parece probado que la entidad presidida por el duque consuerte de Palma se llevó 1.200 millones de euros de difícil justificación hasta hoy, y ya veremos lo que sucede cuando se celebre el juicio, si se celebra...
   Y ahora se le añade el escándalo de la SGAE. Queda demostrado que no se puede pasar impunemente de jugador de balonmano a presidente de entidades financieras, a no ser que se que tenga un poderoso padrino. Aun así, cuentan los informadores de este reportaje que Nóos, es decir, el duque conmalasuerte, facturó a la SGAE en tres años una suma de 300.000 euros por la realización de unos presuntos informes que los consejeros de la entidad más recaudadora del mundo nunca jamás vieron.
   Sentimos que la publicación de este reportaje le haya caído a su majestad el rey católico nuestro señor, que Dios guarde, en plena convalecencia de su última, por el momento, intervención quirúrgica. Lo que le faltaba.
   Por la transcripción comentada del reportaje © El Mundo,
ARTURO DEL VILLAR
PRESIDENTE DEL COLECTIVO REPUBLICANO TERCER MILENIO

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(*) Perdón porque no haya salido la ilustración. Ponía: 'Colectivo republicano Tercer Milenio'.

viernes, 1 de julio de 2011

J. Alejandro López M. (*): Es tan grave... (1)

ES TAN GRAVE…

Es tan grave el ruido que hacen los amos del mundo, como tu silencio

Es tan grave el ingrediente mortal de la vacuna, como el ingrediente de tus pensamientos (el miedo)

Es tan grave la movilización de un ejército sin alma, como tu inmovilización

Es tan grave la información que ellos manejan, como tu ignorancia

Es tan grave el plan de control mundial, como tu plan de no hacer nada

Es tan grave su exceso de dinero, como tu exceso de consumismo

Es tan grave su entusiasmo por derrotarnos, como tu apatía

Es tan grave su ansia de poder, como tu falta de poder

Es tan grave el asesinato de inocentes, como tu insolidaridad

Es tan grave su arrogancia, como tu cobardía


Y si sabiendo lo que ocurre en el mundo, no despiertas, estás en tu derecho. En tu derecho de elegir la seguridad de la esclavitud y la programación de tu muerte.


Pero no implores justicia cuando veas en qué se ha convertido el mundo que has elegido y ya no quede ningún ángel humano en la tierra para ayudarte…



J. Alejandro López M.



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(*) Desconocemos la biografía del autor
(*) Tomado de la red

viernes, 24 de junio de 2011

Geométrica exactitud en la mirada


Abel Leizarán, tras de veinte años ininterrumpidos de trabajo de encargado en una empresa ladrillera, lo echaron y estuvo en paro pasándolo jodido algún tiempo. Ahora ha vuelto a trabajar. Un contrato de 6 meses para el ayuntamiento de su pueblo. Pero, menos es nada.

Lo llevó el Encargado de Obras del Ayuntamiento a esa calle donde está ahora y le dijo:

-Rellenas la zanja y luego colocas los cantos y piedras, de ese montón, encima de la tierra. Que encajen y queden como antes. Y no te entretengas con esos mierdas caras de cocodrilo.

Y se marchó sonriendo, altivo, engreído, ufano de su puesto.

Y ahí se le ve a Abel Leizarán. Lleva varios días. Ya ha cubierto la zanja de tierra. Ahora viene lo mas difícil: colocar el montón de pedruscos y guijarros.

Mira el montón y se pregunta por cual empezar porque... ¡quién coños sabe cómo estaban puestos antes! Es un lío. Lo mejor empezar a ponerlos encima de la tierra. Luego... ya verá.

Y fue lo que hizo durante un buen rato.

Se paró a contemplar su tarea. Y, la verdad, no quedó muy satisfecho. Los huecos eran numerosos. El trabajo hecho parecía un queso gruyere de tantos buracos como tenía. Se desanimó. Miraba al queso y miraba al montón dando señas de impotencia. Su vista se enturbiaba. Por fin se decidió: cogió una piedra y la acerca a uno de los huecos; nada; no cuadraba. Cogió un  guijarro y lo mismo: tampoco encajó. Sudaba.

Se puso nervioso. Se cabreó consigo mismo. Y ese nerviosismo y ese cabreo se incrementó porque hacía un rato que un hombre que pasaba por alli no hacía mas que mirarlo y sonreía como si se estuviera descojonando de él. Lo miró hecho una furia e iba a mandarlo a freir espárragos, cuando el individuo se acercó al montón y con uno ojo geométrico desde el montón lanzó 4 o 5 piedras y cantos hacia el queso gruyere de la zanja  y se ajustaron al caer en los espacios vacíos como tornillos en sus tuercas. Se quedó asombrado. Y le sonrió. Mas para no sentirse tan inútil se acercó a los espacios recién cerrados los movió un poco y le dio dos o tres golpes con un martillo.

Siguió colocando encima de la tierra guijaros, cantos o piedras sin orden ni concierto. Pero el del ojo geométrico terminaba tapando los espacios vacíos a las mil maravillas. Y continuó demostrando su exactitud geométrica sin desmayar. Y el ex encargado ladrillero, de cuando en cuando, hacía como si se enojaba por semejante intrusión en su labor.

Llegó la hora de desayunar y se sentó en la acera. Abrió el macuto y sacó la fiambrera, pan, tenedor y cuchillo. Miró al del ojo geométrico y le ofreció parte del desayuno porque, al fin y al cabo, se lo había ganado. El otro aceptó con la cabeza, se sento también en la acera y comió con ganas. Tanto, que daba gusto verlo. Le ofreció vino, que no quiso. Pero, si agua.


-¿De dónde eres?


-Maruecos.


-¡Ah, Marruecos! ¿No tienes trabajo?


-No trabajos para mi.

Al marroquí se le nubló la cara. Era de baja estatura, delgado, de cara alargada, un poco ovalada, moreno de tez y la cara arrugada por muchos surcos. Como un cocodrilo.

-¿Se referiría a eso el encargado? -se preguntó.

Los ojos se le movían inquietos en sus órbitas. No sabía el castellano apenas. Pero un poco por monosílabos y otro poco por muecas, visajes, gestos llegó a entender, el ex-encargado de la ladrillera venido a menos, algo de su vida y el por qué de su ojo tan geométricamente exacto. Al parece era un campesino recién casado y con una hija al que la sequía hundió sus planes de vida esperanzada. De modo que cogió su ato y se largó de su tierra, de sus montañas, de su mujer y de su hija con el ánimo de salvar ese bache y volver cuando hubiera ahorrado un poco de dinero en España. Y llegó en el momento peor: cuando la crisis lanzaba al paro a miles de albañiles y otros trabajadores relacionados con la construcción. Según le contó se arrimaba a obras por si le daban trabajo. La respuesta siempre era la misma:


-Ahora no necesitamos obreros.

O a lo bestia: -¡Moros de mierda! Iros a vuestra casa.

-Son racistas. Temen que ocupéis su trabajo y los echéis. -explicó Abel.


-Racistas. Si. Racistas. Tu no eres racista.


-No, no. Yo no -y le pasó la mano por el hombro.

En cuanto a la exactitud de su mirada para captar la piedra adecuada a cada espacio vacío que tanto le había asombrado se debía, por lo que pudo colegir, a que desde pequeño había tenido que tapiar las tierras con su padre. Y en sus montañas había muchos cantos y piedras.

A veces se callaban mirando algún pardal que brincando se acercaba a comer algunas migas que se les caían del desayuno. O se ensimismaban en sus pensamientos.

El antiguo encargado de la industria ladrillera, a su vez, le contó cómo había sido encargado, un jefe en su empresa, que es como... imán, sultán, rey... muchos nombres utilizó a fin de hacerse entender por su interlocutor y de que ese era un puesto de responsabilidad en su empresa, que se quedó sin trabajo, que había estado en el paro y que tenía también una hija.


-Tu encargado, tu jefe.


-Si, si.

Se levantó. Recogió su fresquera, su tenedor, su cuchillo, su pan. Y continuó con su tarea.

-¡Abel, hoy tienes un ayudante! Así cualquiera -le voceó un vecino.

-Ya ves. Se me arrimó y no hay quien lo despegue.


-Mucho ojo, Abelito. Al menor descuido ese moro te echa del curro. Y si no... al tiempo.

El día era soleado. El sol cada minuto que pasaba se hacía notar mas su presencia. Los vencejos chillaban en el cielo azul en vuelo aparentemente anárquico, sin orden ni concierto. Un grupo de marroquíes pasó por su lado saludando al ayudante espontáneo de Abel:


-Salam aleikun.


-Aleikun salam -contestó.


-¿No te vas con ellos?


-No. Yo, solo.


-Pero son marroquíes. Arabes.


-Si. Si. Yo, bereber.


-¿Qué es bereber?

El del ojo geométrico se quedó pensativo. Sin saber que decir. De pronto el rostro se le arrugó más y una sonrisa iluminó su rostro deformando los surcos de su cara:


-Yo vasco.

Con eso bastaba. Era suficiente. Se había entendido. Berbería era una parte de Marruecos con su cultura, lengua y costumbres propias. Recordó Abel que hacía unos años, en Argelia, la policía había matado a un cantante bereber. Y él, cuyo apellido era de procedencia vasca y lo sabía, por mas que no hubiera pisado nunca Euskadi, contestó:


-O sea que eres vasco como yo -se echó a reir- ¿No serás borroka?


-¿Borroka, borroka?... No sé.


-Yo soy borroka.


-No entiendo.

También, él, ahora, se quedó reflexionando para hallar algo por lo cual se hiciera comprender. Y no se le ocurrió otro ejemplo comparativo que semejarse a un personaje histórico de Marruecos.


-Soy borroka, como Abd el-Krim... ¿comprendes?


-Se quien fue Abd el-Krim. El, muy alto. Yo, bajo. 

Aquí se acabo la charla y se pusieron a trabajar como dos compañeros de toda la vida. Hombro con hombro y codo con codo. Abelito seguía poniendo piedras y mas piedras, cantos y guijarros, guijarros y cantos. Donde caían allí quedaban. Continuando así, en la cubierta de la zanja, la labor de transformarla en gruyere térreo. Pero los agujeros duraban poco porque el bereber, con su ojo geométrico, con su geométrica exactitud de mirada, los cubría de inmediato. Muchas veces tirando las piedras o los cantos directamente desde el montón. 

Pero a Abel Leizarán no se le olvidaba lo que le había dicho el vecino. Y de cuando en cuando le decía que se fuera a dar una vuelta y que lo que quedaba ya lo hacía él. Pero el bereber no se separaba del tajo. Y para el borroka vasco era ya un poco pesado el bajito montañés. Le acababa de decir que se largara con viento fresco por cuarta vez.


-Mira. Ves ese bar de enfrente. Vete a tomar una cerveza. Dentro de un poco voy yo y la pago.


-Yo, te.


-Vale, pero márchate.


-No, yo contigo.


-¡Joder! ¡Vete, hostias! ¡Me tiene hasta los huevos, moro de mierda! -gritó.

Se había vuelto iracundo al ver acercase al Encargado de Obras del Ayuntamiento 


-¿Te está molestando este moranco?


-No.


-¿Cómo que no, si te he oído gritarle?


-Bueno, si.


-¿En qué quedamos? Mira, mira, Abelito: tu a lo tuyo. Déjate de moros de mierda que, a lo mejor, te quitan el puesto. Algunos, los que no son vagos, dicen, que son muy buenos trabajando.


-Este no. Es un patoso.


-O sea  que te ha ayudado.


-No, no.


-En fin... ¡Y acaba ya la zanja, ¡hostias!, que el patoso pareces tu y no este moro de mierda al que habría que echar al mar de donde ha venido!

El encargado, sonriendo, altivo, un poco soberbio, se alejó en dirección al bar de enfrente, donde pensaba tomarse una copa con otros empleados del ayuntamiento que a esa hora tenían una media de descanso.

Pero el bereber con su ojo geométrico lo cortó en seco lanzándole una piedra a la cabeza que lo tumbó al suelo.

El bereber miró a Abel Leizarán que lo contemplaba alelado y le dijo:


-Tu, no encargado, no jefe, no borroka. Tu, español mierda.

Le dio la espalda y se marchó corriendo.


jueves, 16 de junio de 2011

Unas palabras a los relatos de Seeber Bonorino

Libro: Un paquete para el mánager. Relatos negros de boxeo.
Autor: Arturo Seeber Bonorino
Editorial: El Garaje Ediciones S. L.
Primera Edición: Mayo 2011
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¡Qué cosas tiene el boxeo! 

En el transcurso de la lectura recordé a Cestona, a Urtain, a su tímida esposa y a su hijo. A Iraeta, el barrio de Cestona donde vívía el boxeador. La chuleta que cenamos mi compañero y yo aquella noche en el bar de Iraeta. Allí estaba el campeón cenando con su cuadrilla. 

Esa lectura, que acabo de terminar, es 'Un paquete para el mánager. Relatos negros de boxeo' de Arturo Seeber Bonorino. Título de la primera de las narraciones. Dies relatos con prólogo y un 'Glosario', componen el índice de estas 159 páginas. 


Y un glosario, ¿para qué?, preguntará, sorprendido, el lector de estas letras. Pregunta muy pertinente y respuesta necesaria: los relatos están redactados en el castellano particular de Buenos Aires y hay palabras, pocas, pero las hay, que son desconocidas del  público lector de las Españas, como por ejemplo: 'ababatar' (avergonzar), 'colectivo' (autobús), 'garpar' (pagar)... 

Redacción porteña de un escritor bonaerense afincado, aquí, en España, hace ya mas de veinte años y al que prometí, en Facebook, escribirle unas palabras sobre su obra. Sin que él me las pidiera. De su vida, algo se trasluce en la introducción, pues además de darnos una explicación del origen de estos relatos negros, a veces negrísimos, que surgen de ganar un premio literario... 

(ojeo la introducción y... no... no es aquí donde lo dice)... 

Sigo: de esa presentación saco que nació en Buenos Aires, que fue aficionado al boxeo, que participó en peleas, que conoció a Bonavena (de quien yo, que no tengo ni puta idea de boxeo, oí hablar antaño) y a otras figuras de Argentina, que estudió en colegios religiosos católicos de los que fue expulsado, que de su educación religiosa le ha quedado una rebeldía contra ella (o eso extraigo) porque asfixia las mentes y divide a las familias. Pone el ejemplo de un miembro de su familia (un tío suyo) separado de su esposa ('no existía el divorcio vincular') al que 'por severa imposición del párroco' prohibió que 'fuera recibido en casa de sus padres', de sus propios padres.

Esa rebeldía contra la educación católica la eleva a alegría y gratitud hacia la enseñanza laica cuando recuerda al boxeador Accavallo: se estaba examinando en un colegio laico y un compañero tenía una radio pegada al oido y oyó que decía ¡ganó Accaballo!: "con la bolilla en la mano, pegué el grito de: ¡Hurra!, un hurra que debe de haber hecho retumbar el aula. No obstante, por uno de esos raros milagros, se me permitió rendir el examen, y aprobé".

Rebeldía que se posa en sus relatos hechos de diversa factura en las que, en unas, domina el diálogo y en otras no tanto; la mayoría, escritas en tercera persona; la rebeldía contra la iglesia católica, apostólica y romana se va extendiendo a toda la sociedad tal y como está establecida: rebeldía contra los prejuicios machistas, contra el maltrato de los mujeres, contra la represión policiáca, contra la corrupción de esas fuerzas, contra el mismo destino que empuja a esos 'negros de mierda' a la miseria, a la muerte; rebeldía contra el racismo, pues esa expresión, 'negros de mierda', refleja todo el racismo de la sociedad argentina; rebeldía contra la dictadura de los 'milicos' que hizo desaparecer, asesinándolos, a mas de 20.000 personas...

Así lo veo yo.

Si bien, los relatos no son político-ideológicos, sino 'relatos negros de boxeo'. Y si cuenta algo de todo lo anterior es dentro del ambiente del boxeo. La política, la ideología, llega muy atenuada  porque los que andan en los relatos, son gente pobre cuya meta es salir de la pobreza, soñar con otra vida mejor y no militantes políticos. De allí salieron las figuras del boxeo argentino. Ya lo dice el autor nada más abrir el libro: 'El boxeo no es un deporte de señoritos'. 'El boxeo -añade a continuación- es una suerte de revancha de los que poco o nada tienen, una forma de civilizar el resentimiento y la violencia'.

Diez relatos, duros, negros, negrísimos, no aptos pios, acobardadicos... de los cuales resalto, porque atenúa la cruda realidad, uno casi tierno, el relato titulado 'El mortal gancho de derecha' y su personaje 'El Rulo' recordando lo que el autor dice: 'debo reconocer que al gestarlos (los relatos) me ha movido un poco la comprensión; acaso la realidad no sea tan clemente'.

Decia al principio que en el transcurso de la lectura recordé Cestona donde estuve de maestro y a Urtain, campeón de Europa de los pesos pesados, y a su tímida esposa y a su hijo, al que di clases. A Iraeta, el barrio de Cestona donde vivía el boxeador. Recordé la chuleta que cenamos mi compañero y yo aquella noche de 1970 en un bar de Iraeta. Lo hicimos porque al llegar a cenar, la patrona, emigrante extremeña, nacida en la pura misería, en la mas absoluta pobreza, como los personajes de esta lectura que comento, se había acostado y nos había dejado un poco, una pizca, de queso de cabra que le enviaban de Extremadura. Y no, la verdad, no nos apetecía cenar ese poco, esa miaja, de queso de cabra y nos acercamos, con el coche de mi compañero, Joaquín se llamaba, espero que no haya muerto, hasta Iraeta a tomarnos una buena chuleta. Allí estaba Urtain, el campeón de Europa, cenando con su cuadrilla. Allí nos enteramos de su triunfo. Y de que no se había acordado de su hijo. Ni de su hijo, ni de su esposa, a la que ni siquiera había ido a saludar al caserío, que estaba al lado, a unos pocos metros. Que Urtain no caminaba ya, cegado por la fama y el dinero, que levitaba, lo supimos enseguida, cuando, en medio de la plaza, ante sus vecinos, firmaba autógrafos a los guardias civiles, riéndose con ellos, olvidándose de que, unos días antes, la Guardia Civil había entrado a saco en esa plaza, donde estaba reunido el pueblo, disolviéndolo sin contemplaciones. De modo que, al enterarme, años después, que se había suicidado, tirándose por una ventana, en Madrid, no me sorprendió lo mas mínimo. 

¡Cosas del boxeo!