Marco Esparza es un albañil ecuatoriano al que le ha tocado la lotería en España. Tiene dos hijos: uno se llama Fabricio y el otro Estalin. Estalin, dijo a la prensa (no Fabricio) que había visto el número por televisión. Tal vez fuera Fabricio el que lo viera, pero la prensa cita a Estalin porque le interesa más. No todos los días se ve a un joven al que han puesto por nombre Estalin. Dice el periodista 'que así se llama' y añade 'con 17 años'. Y es que, para el periodista, no puede tener un nombre más políticamente incorrecto. ¡Llamarse Estalin!, ¡un totalitario! pensará el periodista, ¡sólo a un ecuatoriano podría ocurrírsele!... Además, ¡de la montaña!, que no de la vera del mar, ¡que tienen un vivo gracejo! ¡Nada, que estos emigrantes nos van a traer la influencia marxista-leninista! Y es que, a este periodista y a otras muchas personas, no les cabe en la cabeza que, por el mundo, la influencia de la Gran Revolución Socialista de Octubre siga viva; y, a Estalin, por ejemplo, haya gente, de entre esas masas de hispanos, qeu no lo vean como un ogro, sino como un gran dirigente de la clase obrera, durante un período de la Historia de la Humanidad. Y sientan orgullo en bautizar a su hijo con el nombre de Estalin. De una manera natural. Porque, seguro seguro que, Estalin, es solo un joven, hijo de un albañil ecuatoriano. Tal vez, el día de mañana, sea un luchador obrero, como Estalin el georgiano, pero hoy por hoy, no os alborotéis, solo es un joven de 17 años. De modo que, dormid tranquilos, tranquilos, ya tendréis tiempo de matarlo si sigue la senda de Estalin. Si se deja, claro.
sábado, 23 de diciembre de 2006
Anatema a León Felipe
Igual que el anterior que escribió un poema a Victor Jara, ahora 'Anatema' nos escribe desde el blog http://voydetapas.blogspot.com/ un poema a León Felipe que para nosotros es muy querido, como se puede apreciar con solo ver nuestro blog. Pero es que, además, está muy bien escrito. Y no sólo bien escrito, sino que se aprecia en el/la poeta como se ha empapado con uno de los poetas del 'Camino' que no en vano se apellidaba Camino Galicia (León Felipe). También lo sacamos, como el anterior, del cajón y lo ponemos en el escaparate. Para que todos lo lean. Los pocos o muchos que entren.
A León Felipe
¿Por qué me apego yo tanto
a mi tierra,
a mi casa, a mi hacienda...?
¿Por qué hago yo tan míos,
padre, madre, hijos,
amigos...?
¿Por qué me apego yo tanto
a esta tierra
que esclaviza,
que me convierte en mendigo
de riquezas...?
¿Por qué no soy como el viento
que carece de fronteras,
que se sube a las montañas,
que recorre los caminos,
que se filtra por el bosque,
que mueve tantos molinos...?
¿Por qué yo no tengo alas
como las aves del cielo
para no mirar atrás,
para volar y volar
lejos...?
¿Por qué yo no soy un ave,
por qué yo no tengo un nido,
por qué me apego yo tanto
a las piedras del camino...?
. . . . . . . . . . . .
A León Felipe
¿Por qué me apego yo tanto
a mi tierra,
a mi casa, a mi hacienda...?
¿Por qué hago yo tan míos,
padre, madre, hijos,
amigos...?
¿Por qué me apego yo tanto
a esta tierra
que esclaviza,
que me convierte en mendigo
de riquezas...?
¿Por qué no soy como el viento
que carece de fronteras,
que se sube a las montañas,
que recorre los caminos,
que se filtra por el bosque,
que mueve tantos molinos...?
¿Por qué yo no tengo alas
como las aves del cielo
para no mirar atrás,
para volar y volar
lejos...?
¿Por qué yo no soy un ave,
por qué yo no tengo un nido,
por qué me apego yo tanto
a las piedras del camino...?
. . . . . . . . . . . .
viernes, 22 de diciembre de 2006
Iswe Letu: Desvelado el Misterio de la Inmaculada Concepción
Cuando, la llamada Virgen María, tuvo al denominado Niño Jesús (ese que luego sería Cristo el Liberador de no se sabe que hombres) lo concibió sin concurso de varón, eso explican al menos los katólikos, apostólikos y romanos. Esta sekta dice que esa parida fue en realidad una Inmaculada Concepción. Bien, muchos tuvimos serias dudas al respecto teniendo, como tenía la María, al lado al carpintero José como marido. Y según estas fuentes katólikas etc, etc, la María no era ninguna casquivana, por lo que era dificil que buscara otro gallo fuera del gallinero. Lo suyo no era eso, por supuesto. Aparte de que, aquellos tiempos, no estaban muy por la labor de dejar libre a la mujer para que decidiera dónde y con quién copular. Corría grave riesgo de ser lapidada, si la pillaban en nefando adulterio. De modo que la concepción fue todo un misterio. Así lo catalogaban los sektarios del Katolicismo, de Misterio. Esto no es extraño, ya que, a ellos mismos, no le entraba en la cabeza que el Niño Jesusito hubiera salido de su madre 'como de un cristal sin romperlo y sin mancharlo' .
Y así ha seguido de misterioso el asunto, hasta que hace pocos días un equipo de científicos británico, dirigidos por Phil Watt, de la Universidad de Liverpool ha descubierto, en el dragón de Komodo, que los machos pueden ser seres superfluos para la reproducción y, por lo tanto, las hembras tener crías sin ser fecundadas por el sexo opuesto. Estos investigadores han detectado ese proceso, de reproducción asexual, conocido como partenogénesis, en dos hembras de dragón de Komodo; dos hembras, en peligro de estinción, que vivían en cautividad en el zoo de Chester (Inglaterra). Por todo lo cual, pensamos que, como a la llamada Virgen María, personaje de la sekta katólika, o bien no le debía de gustar el carpintero, o bien no le atraían los hombres (que también es posible) Jehová le dio esa facultad partenogenésica de engendrar al futuro Rey Salvador de Vaya Usted a Saber Qué sin necesidad de que la cubrieran. Alguien podrá exclamar: ¡Imposible, imposible!; lo que llevará a los sektarios a responder: Imposible, no: ¡Jehová es todopoderoso! Habéis oído bien: 'Dios, Alá, Jehová... es Todopoderoso'. Y ante esa respuesta, en pura conclusión teológica o de sentido común sektario (nada proclive al ateismo) no se le puede rebatir nada. ¡Anda! ¿Por qué?, preguntará alguien: pues porque si (Dios, Jehová, Alá...) es Todopoderoso podrá hacer eso y otras cosas mas imposibles que para él no lo son. ¿O no? Y... ¡Ya le podréis decir so que arre, que ellos seguirán erre que erre metiendo la burra en el trigo!
Con el Brillo del Oro se Van los Opacos Francos
Hoy ha sido el sorteo de la lotería de Navidad. Casi nadie puede verse libre de él. El que más y el que menos quiere escapar de las necesidades crematísticas que impone El Kapital. Es una ilusión. Una trampa. Un señuelo. Un cebo, para cazar incautos que somos casi todos. A este respecto, recordamos lo que hace tiempo le leímos a Marx (Carlos) en una de sus obras, creemos que la que se titula 'El 18 Brumario de Luis Bonaparte'. Entre otras muchas cosas habla de la lotería. Parece ser que el tal Napoleón III (El Aguilucho) había quedado las arcas del tesoro francés vacías y él necesitaba seguir pasándoselo bien. Ideó una estratagema: expuso en un escaparate varios lingotes de oro; imprimió unos papeles, como bonos, que fue vendiendo; el comprador lo hacía, claro, con la intención de conseguir aquellos lingotes por poco precio: apenas unos francos. Así se forró El Aguilucho, porque, como decía Marx, "con el brillo del oro les sustrajo, a los franceses, los opacos francos". ¡No era tonto el individuo, no!
Canto a la Libertad
Desde el blog 'http://sobreverde.blogspot.com/ nos ha llegado este hermoso poema dedicado a Victor Jara. Y lo han colocado debajo del escrito que nosotros titulamos 'recordando a Victor Jara'. Lo destacamos y lo ponemos para que todos los que entren puedan leerlo.
Canto a la libertad
Quisiera amar la vida
desde aquí adentro,
aunque estos muros firmes,
tan estrechos,
me impidan ver la luz del cielo.
Quisiera amar al sol
aunque sus rayos no me miren
ni rocen mi cuerpo.
Quisiera ver el sol
y que me calentara,
tan solo,
un momento,
y que mis pies ateridos
se echaran a andar
y se fuera la humedad de mi pelo.
Quisiera amar la vida
desde mi soledad,
desde este justo encierro,
aunque mi carcelero no me mire,
e indiferente,
fustigue mi cuerpò.
Quisiera gritar al mundo
mi temor, mi amargura, mi miedo,
desde mi soledad,
desde mi infierno.
Quisiera que estas manos mutiladas
pudieran abrazar una guitarra
y que a golpes de tam...tam...
muy suavemente,
entonaran al mundo
un canto de esperanza.
Canto a la libertad
Quisiera amar la vida
desde aquí adentro,
aunque estos muros firmes,
tan estrechos,
me impidan ver la luz del cielo.
Quisiera amar al sol
aunque sus rayos no me miren
ni rocen mi cuerpo.
Quisiera ver el sol
y que me calentara,
tan solo,
un momento,
y que mis pies ateridos
se echaran a andar
y se fuera la humedad de mi pelo.
Quisiera amar la vida
desde mi soledad,
desde este justo encierro,
aunque mi carcelero no me mire,
e indiferente,
fustigue mi cuerpò.
Quisiera gritar al mundo
mi temor, mi amargura, mi miedo,
desde mi soledad,
desde mi infierno.
Quisiera que estas manos mutiladas
pudieran abrazar una guitarra
y que a golpes de tam...tam...
muy suavemente,
entonaran al mundo
un canto de esperanza.
jueves, 21 de diciembre de 2006
Iswe Letu: ¡Ni Vino ni Hostias!: ¡tratamiento contra el estrés!
Es época de Cenas de Empresas. Allí, en los restaurantes, unidos en hermandad, como un solo hombre, curritos y jefes (bueno, mas bien subjefes) comen y beben, hablan y cantan. Y al beber, a veces, in vino veritas, se encienden las lenguas y algunas echan fuego. Algún subjefe se va a casa un poco chamuscado. Y algún currito, también. Incluso, más quemado.
Luego vienen las conversaciones de los días siguientes: "que si tenías razón en lo que le espetaste al jefe, que así había que hacer, que no nos dejan vivir, que son unos explotadores, que no tenemos lo que hay que tener, que si tal y que si cual'. Vamos... que la jamada y el tintorro, no calman al personal. Se estresa más, según la dirección de la empresa. Y para más inri, surgen dirigentes de entre los curritos.
Luego vienen las conversaciones de los días siguientes: "que si tenías razón en lo que le espetaste al jefe, que así había que hacer, que no nos dejan vivir, que son unos explotadores, que no tenemos lo que hay que tener, que si tal y que si cual'. Vamos... que la jamada y el tintorro, no calman al personal. Se estresa más, según la dirección de la empresa. Y para más inri, surgen dirigentes de entre los curritos.
Ante esto hay empresas que, comprendiendo el estresamiento de sus trabajadores, están suprimiendo esas cenas. Las sustituyen por otros regalo: regalo de un tratamiento contra el estrés por Navidad, denominado Atlasprofilax. Lo ha comenzado a hacer la empresa zamorano-portuguesa INEC y es pionera en España. A partir de ahora, cuando llegue el proletario a casa y le pregunten:
-"¿Este año no te han dado ni cena de empresa, ni cesta de regalos?
Contestará:
-No, pero tengo de regalo navideño un tratamiento contra el estrés.
-¿Y eso se come?
-No, pero ahorra trabajo el estómago. Y eso es de agradecer.
-"¿Este año no te han dado ni cena de empresa, ni cesta de regalos?
Contestará:
-No, pero tengo de regalo navideño un tratamiento contra el estrés.
-¿Y eso se come?
-No, pero ahorra trabajo el estómago. Y eso es de agradecer.
miércoles, 20 de diciembre de 2006
José Mª Amigo Zamorano: Toro Embridado de Serpientes
Un rabino cabalgando
Fuera por el recordatorio o no, lo cierto que el vino llamó al vino y León se echó un buen lingotazo entre pecho y espalda.
Su salud empeoraba por momentos y solo los recuerdos lo mantenían consciente y lúcido durante unos instantes.
Le dieron arcadas y vomitó.
Se sentó en el único asiento que tenía: una silla con el respaldo cascado que en nada se parecía a aquellas sillas donde se sentaban para la cena de la fiesta de Pascua.
Rememoraban entonces la historia familiar; los Anqaua eran sefarditas, expulsados de España por los tristemente famosos Isabel y Fernando, apellidados Católicos, que, en su forzado desplazamiento, emigraron al norte de África; luego a Turquía; para mas tarde asentarse en Samarcanda y Tashkent; había habido varios rabinos; de todos ellos destacó Efraím Anqaua una mezcla de nostálgica fidelidad a Sefarad y de energía combativa; firmeza de principios por la que fue recordado como el Rabino que Cabalgaba un Toro Embridado de Serpientes, al recomendar a los fieles asistentes a la sinagoga ser indómitos, vigorosos y bizarros como un toro, ante los agresores; y cautelosos y escurridizos, como los culebras, ante los poderosos: "debemos comportarnos como jinetes en toro embridado de serpientes; es decir que la sagacidad y el entendimiento encaucen nuestra voluntad de contrarrestar la poderosa injusticia: así seremos invencibles", se solía recordar el remate de sus sermones con indisimulado orgullo; el rabino Efraím, contaban, había muerto añorando la judería de Hervás, hermosa villa de la provincia de Cáceres, en Sefarad y que, para su desgracia, como para tantos otros, fue enterrado en tierra extraña, en la arábiga Tlemecen.
León, a su antepasado, siempre lo comparó con Carlos -- llamaba así al famoso judío alemán Marx como si de un amigo se tratara -- "salvando las distancias, claro", por esa postura intransigente y sagaz con los opresores.
Con esa manera de ser a él no le hubiera importado ser rabino; si fuera creyente, que no lo era.
--¡Lamento no poder asirme a nada! ¡ni tan siquiera a la añoranza!
Dolorido, cansadísimo y muy debilitado por la paliza, la pérdida de sangre y los devueltos, se levantó dispuesto a despojarse de sus vestiduras para echarse en la cama y descansar.
Se enredó, medio mareado, con la pata de la silla dándose de bruces con el espejo; este le devolvió el rostro de un borracho ensangrentado tan extraño que visto en una foto se hubiera interrogado acerca de la identidad de sujeto tan mal encarado.
Sacándole la lengua al espejo se dijo que tenía que cuidar de si mismo de lo contrario nadie lo iba a hacer por él.
Mañana mismo liquidaría con su tío Samuel la heredad de Tashkent y se iría lejos, muy lejos; pero ¿donde?... ¡qué mas da!... a USA, por ejemplo; que ¿qué coños se le había perdido allí?: nada; y nada quería encontrar; se le había ocurrido USA por ... ¡que leches sabía!, pura casualidad; por continuar la corriente de otros amigos judíos que habían recalado en el "seno del monstruo" para conocerle "las entrañas" aunque su "honda fuera la David".
¡Que perra le había entrado con lo judío! Tenía que hacer algo y pronto si no quería acabar mal, muy mal.
Se le ocurrió, en la nebulosa del mareo, lo de Wole Soyinka, el nigeriano, riéndose en los morros de los defensores de la Negritud:
-- "El tigre no proclama su tigritud". Ni el judío su judaísmo, ¡joder!. ¿Por qué tengo que hacerlo? Soy judío por qué si y a mucha hondra.
Inició una especie de corte de mangas que abandonó en mitad de la acción y se cayó de bruces en el suelo.
Luego quedóse como adormecido riéndose de la chanza; últimamente sueña que se extiende, que se estira, que se alarga y se pierde en el infinito como un encefalograma plano.
La sangre, que brota de la comisura de sus morros sonrientes, era una socarrona lengua -- sin crestas, ni valles, tal que ese encefalograma plano -- dirigida al otro lado del espejo tal como si hubiera algún rapado caminante.
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("El tigre no proclama su tigritud". Ni el judío su judaísmo, ¡joder!. ¿Por qué tengo que hacerlo? Soy judío por qué si y a mucha hondra)
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