domingo, 16 de septiembre de 2007

Iswe Letu: La Desesperación del Estado Monárquico


El 27 de septiembre de 1975 mueren asesinados por el estado franquista tres militantes del Frap y dos de Eta. Sentencia firmada por Franco, el mataespañoles. Muertes que celebraron en concentración en la Plaza de Oriente de Madrid todos los fascistas españoles. Presidiendo esta concentración ultra estaban en el balcón del palacio el dictador Franco y el futuro rey Juan Carlos. Luego muere él (el dictador), pero antes nombra sucesor del estado dictatorial a Juan Carlos como rey, que se pone por nombre Juan Carlos I, Rey de España.

Tiene, como se ve, un origen sangriento y franquista la Monarquía. Durante todos estos años, desde 1975, nos han querido lavar la imagen de esta Monarquía espúrea a la que nadie ha elegido. Se han gastado toneladas de propaganda. Para popularizarla. La han querido unir al afán de libertad del pueblo español. Pero los hechos no se pueden quitar así como así. Son hechos y están recogidos en la memoria de la Historia. Y en la memoria del pueblo.

Bueno, pues a pesar de sus esfuerzos por volver lo negro blanco, después de tantos años de querer lavar el cerebro a los españoles, este verano secuestraron la revista 'El Jueves' por poner, en portada, un dibujo, de los príncipes herederos de Juan Carlos, con un bocadillo que hacía alusión al carácter parasitario de los mismos. Hace poco, antes de ayer, en una manifestación, celebrada en una ciudad catalana, han quemado los retratos de los monarcas. Contra esa libertad de expresión y manifestación, quieren juzgar a los autores del incendio. Y mañana, lunes, los dos humoristas gráficos del periódico vasco Deia, Josetxu Rodríguez y Javier Ripa, y el filósofo Nicola Lococo declararán, ante la Audiencia Nacional, acusados de injurias al Rey por el dibujo que reproducimos y por el comentario consiguiente titulado, si no nos falla la memoria, 'Las tribulaciones del oso Yogui'.

El acudir a la represión indica la endeblez en la que se encuentra la Monarquía, después de tantos años de arduo trabajo para hacérnosla tragar. Están desesperados. No les ha dado resultado el querer cambiar a España de republicana a monárquica. Y los que somos republicanos recordamos, aquí y ahora, a los militantes del Frap que murieron por una España republicana el 27 de septiembre de 1975; sin olvidarnos de tantos otros que murieron con esa ilusión; como por ejemplo: el gran escritor Pepe Bergamín. Aún recordamos ese artículo que publicó para la candidatura de Unidad Popular Republicana titulándolo 'Delenda est Monarquía'. Por cierto, hoy, Pepe Bergamín, el gran escritor español, sería puesto a disposición judicial si viviera.

Vale, pues tenemos que decir que su lucha porque España mañana fuera republicana no ha sido en vano. Y no es una frase de consuelo. Cada vez estamos más cerca.

Autor: Iswe Letu

viernes, 14 de septiembre de 2007

Fonollosa

Allá por 1990 se editó un libro de poemas de Fonollosa titulado 'Ciudad del hombre: New York'. Se hizo en la editorial Sirmio, con prólogo de Pere Gimferrer. Yo pegué tres poemas en uno de mis anuarios transformados en libros de recortes. Tres poemas que el diario que sacó la reseña resaltó. A mí, por lo que se ve, debieron de impresionarme. Fue, entonces, cuando yo debía estar en otra onda poética. Aun así me impresionaron.
Ahora, con el paso de los años, me siguen impresionando.
Prometí, hace algún tiempo, sacar dichos poemas en un post. Mas, como están en la red, solo he puesto el comienzo de cada uno de los tres poemas.
Para el que tenga algún interés por este poeta, la mayoría de lo más relevante que escribió está publicado, ya, en este universo. Por lo que no tiene ningún problema a la hora de espigar. Y que perdonen las editoriales.
Yo, poco sé de Fonollosa: lo que hay por ahí, nada más. Pero, si el cantante Albert Pla ha recogido alguna de sus poesías, eso demuestra que la impresión desgarrada (o algo así) que a mi me causó el leer esos poemas, cuando la pegué en el cuaderno, es la correcta. Si hay algún artista descarnado, ese es Albert Pla.

Dolía su mirada. Me dolía...
http://esponjiforme.forumup.es/post-348-esponjiforme.html

Puede hacerlo cualquiera. Comprobado... http://www.internettrash.com/users/v4vendetta/jmf_ny.html

El mundo nos resulta ajeno, inhóspito...
http://www.palabravirtual.com/index.php?ir=ver_poema2.php&pid=9221

lunes, 10 de septiembre de 2007

Iswe Letu: Vida Austera de un Dictador

Austero Palacio de El Pardo
Austero vestíbulo del Pazo de Meirás




Sencilla vestimenta
propia de un austero

Se oye el zumbido de un avión que pasa. Pasó. Desapareció. Se fue. El avión. Pero permanece el zumbido, aunque no se oiga.

Nos ha recordado este zumbido a ese otro de estos días, con respecto al sanguinario dictador que tuvimos en España, Franco. Que pasó. Desapareció. Se fue. Pero permanece aunque no se vea. El dictador.

Han vuelto a hablar de él en relación con el llamado Pazo de Meirás, donde pasaba los veranos de vacaciones, pazo que fue de la escritora Pardo Bazán.

Quieren que sea devuelto al pueblo. La familia del extinto dictador se resiste a cederlo. Dicen que allí está el espíritu de su pariente dictador. Que fue ejemplar no sé si por matar españoles, peces o avecillas. Y que fue austero, muy austero.

Y esto de la austeridad se ha ido oyendo como el zumbido del avión que pasó. Como el sangriento dictador. Mas el zumbido: austero, austeridadddddddd... permanece. Se nombra como una virtud: 'ha sido austero'.
Ha sido.

Como Carlos V, el emperador y su hijo, el rey Felipe II. Ambos austeros... a su manera: el uno, Carlos V, tenía al Monasterio de Guadalupe para él solito y servido por frailes, ¡muy austero!; el otro, Felipe II, tuvo el Monasterio de El Escorial a su servicio, ¡austerísimo!

Con semejante ejemplo de austeridad, no nos extrañan nada las maldiciones e insultos que les dedicara, por ejemplo, Lope de Aguirre. Ellos, los que estaban explorando tierras en América, si que eran austeros a la fuerza y las pasaban canutas para honor y gloria de ilustres austeros tan comodamente repantingados en sus sillones, como esos dos.

Siguiendo su ejemplo de austeridad, Franco, el mata españoles, también hizo sus pinitos austeros de palacio en palacio, de castillo en castillo. No hay más que ver el austero Palacio de El Pardo o el Pazo de Meirás de miles de metros cuadrados...

Y es que la austeridad, bien entendida, como la caridad, empieza por vivir lo mejor posible uno mismo. Luego, ya se encargarán los charlatanes o bufones de elevarlo, todo, a la categoría de virtud superlativa.

¡Gilipollas!

Pepe Renau en el recuerdo


Este año se cumple el centenario del nacimiento de Pepe Renau. Si no hubiera sido un rebelde, seguro, segurísimo, que a este grandísimo artista le hubieran hecho homenajes por todos los lados. Hubieran inundado de propaganda, sobre su vida y milagros, prensa, radio y televisión. Pero, claro, fue un rebelde, un luchador por la igualdad, por la justicia, por la República, por la libertad, por la paz entre los pueblos del mundo... un comunista de los pies a la cabeza. Y se paga. Eso se paga. La reacción lo odia. A muerte. Y no digamos el imperialismo yanqui... Mas, aunque intentan silenciarlo... no pueden. En el corazón del pueblo ha quedado prendido para siempre su recuerdo. Nosotros, aquí, rendimos este humilde recordatorio reproduciendo algunos de sus carteles. Y acompañamos uno de ellos con un artículo (le viene de perlas porque fue publicado en Nueva Cultura, revista que él dirigió y trata de lo mismo que el cartel que reproducimos) de Eusebio García Luengo, un escritor republicano, amigo nuestro, recientemente fallecido, que tanto nos habló de él.

Símbolo y exaltación históricos del comisario

cartel de Josep Renau
por Eusebio García Luengo
(Valencia, Nueva Cultura, nº 3 - IIº año)

Si buscáramos un tipo representativo, el arquetipo humano de esta época, no sería otro que el comi­sario. Ni el político, ni el soldado. Pues el comisario participa de ambos, en un tiempo en que todos los hombres son políticos o guerreros.
O, mejor dicho, ambas cosas a la vez, pues ya sabemos que no hay más que soldados políticos, ni existe político que no sea militante, que es casi decir ya miliciano...
Por todo ello, el comisario sintetiza cuantas actitudes y aptitudes humanas se cifran en el hombre. Síntesis de humanidad de nuestro tiempo.
La nueva significación de la política él la representa asimismo. En vez de la política secretera y esté­ril, o de la chabacana; o de la sacristanesca y aviesa, él viene a decirnos, a decir al combatiente que hay una clara política de la verdad humana, inherente a cada hombre por el hecho de ser tal, asequible a todos, im­pulso de las más sencillas acciones, motor del progreso humano.
Y el sentido de la guerra civil él lo expresa también. A diferencia de las guerras imperialistas o de rapiña, el soldado necesita saber que su misma vida y su porvenir, su causa entera, se compromete en la lu­cha. Que combate por él mismo.
El comisario político se lo dice, porque es la vinculación al ideal y al hondo motivo humano, social, histórico de la lucha. Las guerras imperialistas dejan siempre amargura y odio. La incomprensión angustiosa es la tónica general. Veámoslo en la literatura de la Gran Guerra, lo mismo de vencedores que de vencidos: En las guerras de liberación nacional, al contrario: Ahí está la optimista y vitalísima producción soviética de la guerra civil. Es porque hay guerras en las que el hombre halla su causa total y se identifica con ella. Tal iden­tificación la representa el comisario.
La honda unidad entre Estado, Nación, Gobierno y hombre la ha de revelar el comisario. En este enlace de los poderes rectores a la masa, el comisario precisa sentirse tan solidario de la masa como del po­der constituido.
Y ha de centrar en él, en magnífico equilibrio, el instinto y la espontaneidad y la iniciativa creadora populares, con la madurez, la reflexión y la serenidad de una grave conciencia cultivada...
En la fusión nacional y humana que por vez primera acaso en la Historia de España se realiza con esta guerra, el comisario tiene la misión de aglutinante. Para llevarlo a cabo, toda cualidad es útil: valor, cul­tura, conciencia, responsabilidad. Abarcará todas las disciplinas -y la disciplina, en primer lu
gar- y tendrá el más radiante concepto del momento histórico.
Si el ingeniero, por ejemplo, en un momento de la Historia -aquel del ascenso de la técnica, que ahora pasa a manos del pueblo- es el arquetipo social, hoy lo es, bien legítimamente, el comisario.
El enemigo no necesita comisarios. Para él el soldado es un instrumento mecánico al servicio de sus fines explotadores. Para nosotros es el hombre en la más completa acepción dotado con cuanto la Historia va enriqueciéndole... Y como cúspide de este tipo humano, el comisario.
Si aspiramos a que el hombre se realice plenamente, tal como lo andan buscando los intelectuales atentos a los problemas de nuestro tiempo, el comisario lo realiza en esta hora. Porque ha de estar versado principalmente en humanidad y nuevas humanidades, las que ahora se van creando.
Es fusión, crisol, síntesis.

E. GARCIA LUENGO
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El que quiera saber más de Renau, no tiene más que mirarlo en la red. http://www.nodo50.org/foroporlamemoria/memoria_dela_cultura/josep_renau.htm
http://www.loquesomos.org/candilejas/arteodesarte/Renau/Renau.htm
Y ecétera

jueves, 6 de septiembre de 2007

Iswe Letu: Quemándose a lo Bonzo


Un emigrante se ha quemado a lo bonzo. En el Levante español. Dicen, que lo habían engañado las mafias. No encontraba trabajo y quería volverse a su patria. Pero no tenía dinero para el billete de retorno al viejo solar abandonado...

En una mesa de la terraza de un bar le comentan, algunos clientes, este hecho a un camarero, también rumano.

--Bueno, bueno... No tenía pasta... ¡Qué cosa!... Pues que se hubiera puesto a trabajar, como los demás hacer...

--En España decimos que no ha tenido lo que se tiene que tener: cojones.

--Yo también creer.

--Pero el pobre se encontró, al parecer, con el horizonte cerrado por todas partes.

--Cogió miedo. Se desesperó.

--Yo, la verdad, no sé que hubiera hecho...

--En cualquier caso, es una muestra de la angustia en la que viven muchos emigrantes...

--El poeta Vladimir Mayakovski hizo un cuento para niños con dos personajes (niños los dos): uno, atildado, muy leído y escribido; el otro, menos culto pero que se enfrentaba con valentía a los problemas; concluía el poeta que, éste, sí, valía para la vida; el otro no.

--Mayakovski tenía una ideología: era comunista. Por lo tanto sabía a dónde ir: quería jóvenes para hacer la revolución y destruir el capitalismo.

--Cuando citas a Mayakovski quieres decir que, el que se ha quemado, no vale para esta vida dura de explotación capitalista...

--Creo que al lanzar el líquido inflamable se ha confundido de objetivo.

--¿Por qué?

--Ya que tenía el material: gasolina y lumbre... podía haber quemado otra cosa; por ejemplo, y en primer lugar, a los mafiosos que lo habían engañado. Luego... luego hay otros muchos objetivos... que han hecho méritos suficientes para perecer en la hoguera...

--Lo que pasa es que, ¡el pobre!, no tiene ideología, no tiene faro que lo oriente... Es como si viviera sin espíritu.

--Claro, y puede quemar cosa

--Hasta a su propia alma o familia... ¡pobre hombre!



miércoles, 5 de septiembre de 2007

Iswe Letu: Rojos, Talibanes y Terroristas

Texto contra el racismo
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Antaño, a los españoles que se opusieron al golpe militar fascista del franquismo, éste los apellidó 'rojos'. Hizo, así, de palabra, desaparecer a los españoles, que se habían debatido con uñas y dientes, del hogar patrio. Ya no tenía patriotas opositores: todos eran 'rojos'.

Hogaño, a los afganos que se oponen a los ocupantes de su patria, los llaman 'talibanes'. Los yanquis, lo mismo que los franquistas, borran a todo aquel que se le enfrenta, del honor de ser de Afganistán. Ya no hay patriotas afganos que repudian la ocupación: todos son 'talibanes'.

Y en Irak, por poner un ejemplo, a los que se resisten a los invasores de su tierra, aquellos que maldicen la invasión, los que se enfrentan con las armas en la mano a los extraños que han violado sus fronteras, les han quitado el nombre de iraquíes, los denominan 'terroristas.

De modo que, durante mucho tiempo, según la propaganda oficial, no quedaron en España español alguno que defendiera la legalidad republicana. Los que lo hacía eran 'rojos'. ¡Vaya usted a saber de dónde habrían venido!

Lo mismo ocurre ahora.

Cuando traen a España, por ejemplo, soldados muertos en Afganistán, se dice que han sido asesinados por 'talibanes', claro, ¿cómo van a decir que han muerto en enfrentamiento con gente afgana? Sería reconocer que han ido allí en contra de esas gentes; porque ellos, los soldados españoles, ¡pobrecitos!, están allí, casi desarmados, haciendo el bien. Y solo los 'talibanes', que son seguidores de Al Qaeda y que ¡vaya usted a saber de qué galaxia han venido!, les atacan.

Y por último, el ejemplo se repite en Irak, donde los ocupantes son atacados continuamente no por patriotas, no por resistentes, no por insurgentes, sino por 'terroristas', ¡venidos de vaya usted a saber que ignoto lugar!, pues ellos, (yanquis, ingleses, polacos...) ¡angelitos!, solo quieren democratizar el país. Y están, allí, arriesgando sus vidas, por una causa noble que solo esos 'terroristas' quieren estropear...

Como se ve, el cuento se repite, la mentira perdura, la verdad y el objetivo real se trata de ocultar... inútilmente.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Iswe Letu: Ilusiones que se ahogan

Vengándose tan solo de la nieve

Nosotros, decís, buscaremos la venganza de la nieve en un día de invierno, luminoso, cuando el sol escacha los cristales de las ventanas de las casas. Allí, acurrucados, abandonaremos a la congelada pátina blanquecina que se ha atrevido a escondernos los objetos familiares, a secuestrarnos las referencias multicolores en las que nos apoyábamos para el juego de los recuerdos, sin los cuales toda palabra está vacía de contenido, siendo, acaso, sonido hueco o más todavía: música helada. Y nos vengaremos, llevando, hasta el extremo, el juego del vacío que consiste en mover los labios, como si se articulase algún vocablo, para ser, inmediatamente, contestados por el otro, con idéntico movimiento que no es mas que diálogos de sordos.

¡Ah!, no contéis conmigo, contestó, para esa labor, infame, de matar el tiempo que, en realidad, es caer en brazos de esa nada blancuzca, a la que, sin embargo, la habéis declarado como vuestra enemiga. La verdad sea dicha: os sentís atormentados ante la perspectiva, cierta, de tener que volver la vista, retorcer los ojos, hacia vuestras entrañas y, que duda cabe, os sentiréis, sorprendidos, cabalgando o caminando, o simplemente andando, por una uniforme superficie sin matices, blanca como la nieve, tan pura e inmaculada que, solo, la descarnada mudez tiene su asiento.

Sé que no puedo detener la marcha aciaga de perder la vida en aras de un ideal que es cántaro vacío, porque a todas luces solo hay una luz: la blanca; que no tiene contenido, ni dirección precisa.

Ya sé,
prosiguió, que es fruto del instante, del parpadeo fugaz que os sale de la víscera, esa víscera llamada aburrimiento miserable que, algunas veces, rima con criminal, aunque la palabra no pegue, ya me entendéis; porque no sale, de esa entraña insensible, que sí que rima con miserable, nada; no se conmueven ni aún contemplando, como contemplan, todos los días, esas pateras atestadas de ilusiones que se ahogan en las aguas del océano; ni con esas, os movería la fibra de la emoción a iniciar un paso, solo un paso, en la escalada hacia la cumbre de los parásitos sagrados; y menos pensaría que lo hicierais con la alevosa, con la malévola, intención de parar esa sangría; sangría que ennoblece de rabia el horizonte iracundo; eso, oídme bien, está reservado para otros que buscan venganza, no de la nieve sino de la infamia, en algunos homínidos; quienes, quizás, tal vez, acaso, estén acurrucados, como vosotros, en un día de esos en los que, el sol, escacha los cristales de las ventanas de las casas.